Archivos para julio, 2014

Partes de un Castillo

Publicado: julio 29, 2014 en Fortificaciones
Etiquetas:,

PARTES DEL CASTILLO

Anuncios

Arietes

Publicado: julio 25, 2014 en Asedio, Uncategorized
Etiquetas:,

Un ariete era básicamente un tronco colgado de un marco de madera mediante cuerdas. Una cabeza metálica incrementaba sus efectos contra las paredes. Este elemento metálico solía tener forma de cabeza de carnero o de punta cónica y afilada, aunque también podía consistir en una serie de dientes afilados que, gracias a su forma de sierra, dañaban con mayor facilidad las piedras de las murallas. Un cubierta de pieles lo protegía de ataques, sobre todo con fuego. Ariete 13

Los primeros arietes funcionaban sencillamente con una viga, con cabeza de hierro, suspendida con cadenas dentro de su artilugio protector. Las versiones posteriores incluían engranajes y poleas para reforzar la potencia del ariete. Las cubiertas eran de cuero para protegerlas de las flechas.Ariete 12


Funcionamiento

Una vez que el ariete estaba próximo a los muros se balanceaba el tronco hacia delante y hacia atrás en un movimiento de péndulo. Tras ser golpeada la pared y sus piedras movidas, se utilizaba la falx muraria, que era una especie de viga con una hoz en uno de sus extremos y que permitía remover las piedras que, previamente, había desplazado el ariete. Por medio de este sistema se abría una brecha en el muro, a través de la cual penetraban los soldados para tomar la ciudad.

Ariete Cabeza

Cabeza de ariete hallada en Olimpia.

Los primeros arietes eran portados y manejados a mano por los soldados hasta la muralla. El uso de estos primeros modelos resultaba muy peligroso, ya que los soldados estaban expuestos a los disparos y a los materiales arrojados por los defensores. De ahí que, muy tempranamente, esta máquina se dispusiera dentro de otras de mayores dimensiones y más protegidas, como eran las tortugas o las torres de asedio. En estas últimas, el ariete ocupaba el primer piso, mientras que en los superiores había piezas de artillería y puentes de desembarco.


La defensa

Las técnicas de defensa contra los arietes eran muy complejas. Por un lado, se podían coger las cabezas con cuerdas y separarlas de las piedras de la muralla. Gracias a esta técnica se lograban evitar los golpes directos o, al menos, amortiguarlos tanto como fuera posible. El empleo de esta estratagema es muy antiguo y está atestiguado ya en el mundo asirio.

También se podían defender los muros sujetando por medio de cadenas grandes vigas paralelamente al muro. Cuando se acercaba el ariete, se dejaban caer para intentar partirlo a la altura de la cabeza y, así, detener su avance. Sin embargo, cualquier material de grandes dimensiones y pesado podía desempeñar esta función de ruptura de la cabeza del ariete. Así, las fuentes mencionan la defensa con piedras, troncos o ya bien masas de plomo fundidas que, a causa de su enorme peso, resultaban más contundentes.Ariete Defensa

En la obra de Eneas el Táctico encontramos una nueva forma de defensa ante esta máquina. Consistía en llenar sacos de paja o de cualquier otro material blando como por ejemplo arena. Por medio de cuerdas se dejaban caer justo delante de donde iba a golpear el ariete, de tal forma que se amortiguaba mucho el impacto de la cabeza de hierro. Pero, había más formas de destrozar los muros, aunque se hubieran cubierto previamente con sacos llenos de arena para detener los impactos de las máquinas de asedio. Timoteo, en la toma de Torone, durante la guerra contra las ciudades calcídicas en el 364 a.C., colocó puntas de mástil en las máquinas más grandes y les puso hoces. Y, a pesar de todas estas estratagemas, la defensa más práctica y, a su vez, la más empleada en los asedios consistía en el empleo del fuego. Por medio de sustancias incendiarias podían ser totalmente eliminadas las máquinas de asedio, mientras que con los otros métodos tan sólo se dañaban y podían volver a ser reutilizadas después de ser reparadas.


Tamaño

El tamaño de esta máquina variaba mucho desde algunas que necesitaban veinte soldados para ser movidas hasta otras de grandes dimensiones con varios cientos o incluso miles de soldados para poder ser puestas en funcionamiento. Así, encontramos gigantescos ingenios de asedio como el que cita Apiano para la toma de Cartagena, que necesitaba de 3.000 hombres para ser movido o el empleado por Escipión en Útica el 204 a.C. y que era desplazado por 6.000 soldados.


Ejemplo

Un antiguo ariete sirio del reinado de Sargón II. Los arietes posteriores tienen torres acopladas en la parte superiorpara que los arqueros protejan a los atacantes con sus flechas. La viga se remataba con una punta metálica afilada para hacerla más eficaz. La parte posterior del ariete estaba cubierta.Ariete11


BIBLIOGRAFÍA

Artillería y Poliorcética en el Mundo Grecorromano. Rubén Sáez de Abad. Ediciones Polifemo.

 


Formacion Caballería 1

Empleada por los griegos.


Formacion Caballería 2

Empleada por los escitas y más tarde por los

macedonios.


Formacion Caballería 3

Empleada por los Tesalios. Podía cambiar rápidamente de dirección.

Escudos Legionarios Romanos

Publicado: julio 18, 2014 en Escudos
Etiquetas:,

Escudo 1

Scutum usado desde el siglo VII a.C, hasta el año 50 d.C.


Escudo 2

Scutum “Cuadrado” del año 10 a.C. hasta el año 175 d.C.


Escudo 3

Escudo con tachón circular para ganar peso c 20 d.C.


Escudo 4

Escudo rectangular  de c 40 d.C. usado hasta el 200 d.C.


Escudo 5Escudo oval empleado desde el 150 d.C. hasta después de la caída del Roma.

 


Ballesta de Estribo:

Iban provistas de un estribo en la parte delantera por donde el ballestero metía el pie para poder tirar de la cuerda, que era tensada a mano. Eran las más fáciles de recargar si bien, por razones obvias, eran las menos potentes. No podían atravesar una cota de malla, pero sí podían pasar un perpunte.

Ballesta 1


Ballesta de dos pies:

De características similares a la anterior, pero sin estribo. Para cargarla, el ballestero sujetaba el arma con los dos pies apoyados en la pala y tiraba con las manos de la cuerda. El tiempo necesario para la operación es el mismo que en el caso anterior.


Ballesta de gancho:

Se cargaban de forma similar a las anteriores, pero se tensaba la cuerda mediante un gancho sujeto a un cinturón, usando la fuerza del cuerpo para tensar la pala, lo que, aparte de permitir cargar armas de más potencia, aliviaba los dedos del tremendo cansancio producido al tirar repetidas veces de la cuerda. La velocidad de recarga era prácticamente igual.Ballesta 3


Ballesta de gafa: Ballesta 2Su sistema de carga consistía en un mecanismo denominado gafa o “pata de cabra”. Como se ve en el dibujo, en este caso queda enganchada en el extremo de la cureña para hacer apoyo, mientras la palanca móvil empuja la cuerda hasta quedar enganchada en la nuez.


Ballesta de Cranequín:

Este era un mecanismo de cremallera que, accionado por una manivela, tensaba la cuerda. Como se ve en la ilustración inferior, el cranequín quedaba fijado a la culata del arma mediante una gruesa soga. Una vez enganchada la cuerda, se accionaba el manubrio hasta que ésta quedaba enganchada en la nuez. A continuación se sacaba el cranecrín, se armaba el virote y se disparaba.balestra2

El cranequín, de cuya existencia ya se tiene constancia en la segunda mitad del siglo XIV, fue toda innovación tecnológica, ya que permitió aumentar notablemente la potencia de las palas que, sin éste mecanismo, habría sido imposible tensar a mano. Obviamente, el aumento de potencia tuvo su precio: la recarga se tornó mucho más lenta. Pero compensó por el hecho de poder batir blancos a más distancia con energía suficiente para acabar con cualquiera que no fuese protegido por una armadura de calidad a toda prueba.


Ballesta de Torno:

Eran las más pesadas y potentes de todas, hasta el extremo de que podían pasar de lado a lado una cota de malla a más de 300 metros. Su potencia era abrumadora, de alrededor de los 200 kg. Como es evidente, para vencer semejante tensión era necesario un mecanismo muy potente: el torno o armatoste. Se trataba de un juego de poleas montado sobre un armazón metálico que se colocaba en la culata del arma. De él salían dos cuerdas provistas de dos ganchos para tensar la pala. Provistos de dos manivelas, el ballestero las giraba hasta hacer que la cuerda se enganchase en la nuez. Este sistema era el más lento de todos, precisando un ballestero cualificado alrededor de un minuto para completar el ciclo completo de carga. En ese tiempo, un arquero entrenado podía poner en el aire una docena de flechas.

image022Por esta razón, las ballestas de torno no solían usarse en los campos de batalla, sino más bien en las defensa de fortificaciones o emplazamientos donde los ballesteros pudiesen recargar a cubierto, y donde no era precisa una cadencia de tiro elevada, sino precisión y potencia.

En cuanto a su efectividad, hay una crónica que relata como un caballero francés fue alcanzado en la pierna por un virote disparado por una de estas ballestas. El dardo le travesó la pierna, cubierta por la armadura, traspasó la silla de montar y, finalmente, se clavó profundamente en el costado de su montura, matándola en el acto. El ballestero estaba a unos cien pasos de distancia. Eso da una idea de la demoledora potencia de estas armas.


BIBLIOGRAFÍA

http://amodelcastillo.blogspot.com.es/2011/05/armamento-medieval-la-ballesta.html

 

Sección de un Cojinete de Bolas

Publicado: julio 11, 2014 en Inventos
Etiquetas:,

Para resolver el problema del rozamiento de las máquinas, directamente vinculado a la transmisión del movimiento, Leonardo ideó varios sistemas.

El Genio de Leonardo Da Vinci

Resulta extraordinario el dibujo de este cojinete de bolas con la anilla de deslizamiento que sirve para dejar que las bolas se muevan libremente sin tocarse entre si.

Cojinete de bolas


BIBLIOGRAFÍA

Museo de Leonardo Da Vinci (Roma)


Si la boca o forma del escudo tiene algo de frontera, necesitaremos trazar sus “puntos cardinales” para poder orientarnos en su interior. Hay que comenzar a aclarar varios conceptos que pueden dar lugar a confusiones:

  • Diestra y Siniestra del escudo: No se corresponden con la mano derecha y la izquierda del observador, sino las del teórico portador del escudo. Así cuando observamos un blasón, su diestra se encuentra a nuestra mano izquierda, mientras que su siniestra se sitúa a nuestra derecha.
  • El Jefe y la Punta: Son respectivamente la parte superior e inferior del escudo. La etimología de la palabra jefe, tiene su origen en la palabra francesa chef con el significado antiguo de cabeza.
  • Los flancos: Son los lados del escudo.
  • Los cantones: Son las esquinas del escudo.
  • El centro o abismo: Es la parte central del escudo.
  • Corazón o Punto de Honor: Situada un poco más arriba de la parte central.
  • Ombligo: Situada un poco más abajo de la parte central.

 

Tipografía EscudoZonas y partes de un escudo heráldico.


Las zonas en las que se dividiría un escudo a la hora de situarse en él serían:

  • Cantón Diestro del Jefe.
  • Jefe Centro del Jefe.
  • Cantón Siniestro del Jefe.
  • Flanco Diestro.
  • Centro o Corazón.
  • Flanco Siniestro.
  • Cantón Diestro de la Punta.
  • Centro de la Punta.
  • Cantón Siniestro de la Punta.

BIBLIOGRAFÍA

Taller de Heráldica, como diseñar y describir un escudoJuan Antonio Vivar de Riego.

Heráldica. Julio Olmedo Álvarez, Joaquín Díaz Vallés, Prof. García Bermejo. Editorial Perea, [1989-1999].

Heráldica española : el diseño heráldico. Luis F. Messía de la Cerda y Pita. Editorial Edimat, D.L. 1998

 

 

Partes de una Muralla

Publicado: julio 4, 2014 en Fortificaciones
Etiquetas:,

Partes de una muralla


BIBLIOGRAFÍA

http://www.aforca.org

La Medicina Medieval

Publicado: julio 1, 2014 en Herbolario
Etiquetas:,

Los Médicos

Si nos enfermásemos en la Edad Media tendríamos tres posibles destinos, que variarían dependiendo del tipo de especialista que nos toque:

  • Los doctores: Irónicamente caer en las manos de un doctor medieval era lo peor que podía ocurrirnos, ya que éstos se basaban en amuletos y oscuras teorías relacionadas a “sobrantes de cuerpo” que llevaban a amputaciones o drenados de sangre groseros e innecesarios que, consecuentemente, terminaban en la muerte del paciente.
  • Monjes: Ser tratados por un monje era más bien esperar a que nuestras auto-defensas corporales nos salvaran de morir. Aunque un plus radicaba en que los monjes ofrecían comida y reposo al paciente, lo que en gran parte de las enfermedades “mortales” de la época (gripe, resfríos, etc) era lo suficiente como para curarnos.
  • Herborístas: Llamativamente, eran lo mejor que podría tocarnos. Basados en los conocimientos empíricos dejados por los Griegos y Romanos de las plantas y los animales, se dedicaban a realizar “pócimas” que, algunas veces, lograban recuperarnos.

Medicina1


 ¿Qué se creía?

Existían dos tipos de teorías acerca de las enfermedades:

  • La creencia religiosa: Se pensaba que la enfermedad era un castigo de Dios (algo heredado de los Romanos, quienes atribuían las enfermedades a enojos de los distintos Dioses Olímpicos).
  • La escuela Hipocrática, o de “los 4 humores: Los humores, originalmente, no eran emociones sino que eran los fluidos del cuerpo. Como se creía que cada humor era responsable de otorgarle alguna de las emociónes a la persona se entendía, entonces, que el correcto balance de estos “humores” era la llave a la buena salud. Lamentablemente esta teoría llevaba a que los “médicos” pensaran que en una persona existían “excesos de humor” ocasionando prácticas de drenado del o de los líquidos en cuestión. Esta teoría tenía una aceptación muy grande entre los “científicos” ya que se basaba en las cosmogonías generadoras del Universo, o los elementos: Sol (Fuego), Tierra, Agua Aire. Veamos una lista de cada humor y que emoción contenía:

Medicina2

De esta manera, si una persona tenía fiebre y sudaba mucho (calor y humedad) instantáneamente se pensaba que tenia un exceso de sangre, por lo que se procedía a drenarle parte de este tejido líquido. O también, por ejemplo, si una persona tenía problemas mentales y era agresiva, se creía que ésta padecia de un exceso de bilis amarilla (y ya se pueden imaginar lo mal que la iba a pasar). Como podemos ver era mucho mejor que nos tocara un monje o un herborísta que un doctor.