Arietes

Publicado: julio 25, 2014 en Asedio, Uncategorized
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Un ariete era básicamente un tronco colgado de un marco de madera mediante cuerdas. Una cabeza metálica incrementaba sus efectos contra las paredes. Este elemento metálico solía tener forma de cabeza de carnero o de punta cónica y afilada, aunque también podía consistir en una serie de dientes afilados que, gracias a su forma de sierra, dañaban con mayor facilidad las piedras de las murallas. Un cubierta de pieles lo protegía de ataques, sobre todo con fuego. Ariete 13

Los primeros arietes funcionaban sencillamente con una viga, con cabeza de hierro, suspendida con cadenas dentro de su artilugio protector. Las versiones posteriores incluían engranajes y poleas para reforzar la potencia del ariete. Las cubiertas eran de cuero para protegerlas de las flechas.Ariete 12


Funcionamiento

Una vez que el ariete estaba próximo a los muros se balanceaba el tronco hacia delante y hacia atrás en un movimiento de péndulo. Tras ser golpeada la pared y sus piedras movidas, se utilizaba la falx muraria, que era una especie de viga con una hoz en uno de sus extremos y que permitía remover las piedras que, previamente, había desplazado el ariete. Por medio de este sistema se abría una brecha en el muro, a través de la cual penetraban los soldados para tomar la ciudad.

Ariete Cabeza

Cabeza de ariete hallada en Olimpia.

Los primeros arietes eran portados y manejados a mano por los soldados hasta la muralla. El uso de estos primeros modelos resultaba muy peligroso, ya que los soldados estaban expuestos a los disparos y a los materiales arrojados por los defensores. De ahí que, muy tempranamente, esta máquina se dispusiera dentro de otras de mayores dimensiones y más protegidas, como eran las tortugas o las torres de asedio. En estas últimas, el ariete ocupaba el primer piso, mientras que en los superiores había piezas de artillería y puentes de desembarco.


La defensa

Las técnicas de defensa contra los arietes eran muy complejas. Por un lado, se podían coger las cabezas con cuerdas y separarlas de las piedras de la muralla. Gracias a esta técnica se lograban evitar los golpes directos o, al menos, amortiguarlos tanto como fuera posible. El empleo de esta estratagema es muy antiguo y está atestiguado ya en el mundo asirio.

También se podían defender los muros sujetando por medio de cadenas grandes vigas paralelamente al muro. Cuando se acercaba el ariete, se dejaban caer para intentar partirlo a la altura de la cabeza y, así, detener su avance. Sin embargo, cualquier material de grandes dimensiones y pesado podía desempeñar esta función de ruptura de la cabeza del ariete. Así, las fuentes mencionan la defensa con piedras, troncos o ya bien masas de plomo fundidas que, a causa de su enorme peso, resultaban más contundentes.Ariete Defensa

En la obra de Eneas el Táctico encontramos una nueva forma de defensa ante esta máquina. Consistía en llenar sacos de paja o de cualquier otro material blando como por ejemplo arena. Por medio de cuerdas se dejaban caer justo delante de donde iba a golpear el ariete, de tal forma que se amortiguaba mucho el impacto de la cabeza de hierro. Pero, había más formas de destrozar los muros, aunque se hubieran cubierto previamente con sacos llenos de arena para detener los impactos de las máquinas de asedio. Timoteo, en la toma de Torone, durante la guerra contra las ciudades calcídicas en el 364 a.C., colocó puntas de mástil en las máquinas más grandes y les puso hoces. Y, a pesar de todas estas estratagemas, la defensa más práctica y, a su vez, la más empleada en los asedios consistía en el empleo del fuego. Por medio de sustancias incendiarias podían ser totalmente eliminadas las máquinas de asedio, mientras que con los otros métodos tan sólo se dañaban y podían volver a ser reutilizadas después de ser reparadas.


Tamaño

El tamaño de esta máquina variaba mucho desde algunas que necesitaban veinte soldados para ser movidas hasta otras de grandes dimensiones con varios cientos o incluso miles de soldados para poder ser puestas en funcionamiento. Así, encontramos gigantescos ingenios de asedio como el que cita Apiano para la toma de Cartagena, que necesitaba de 3.000 hombres para ser movido o el empleado por Escipión en Útica el 204 a.C. y que era desplazado por 6.000 soldados.


Ejemplo

Un antiguo ariete sirio del reinado de Sargón II. Los arietes posteriores tienen torres acopladas en la parte superiorpara que los arqueros protejan a los atacantes con sus flechas. La viga se remataba con una punta metálica afilada para hacerla más eficaz. La parte posterior del ariete estaba cubierta.Ariete11


BIBLIOGRAFÍA

Artillería y Poliorcética en el Mundo Grecorromano. Rubén Sáez de Abad. Ediciones Polifemo.

 

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