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La forma verbal hubieron es la que corresponde a la tercera persona del plural del pretérito perfecto simple o pretérito de indicativo del verbo haber: hube, hubiste, hubo, hubimos, hubisteis, hubieron.


Usos correctos

Esta forma verbal se emplea, correctamente, en los casos siguientes:

  • Para formar, seguida del participio del verbo que se está conjugando, la tercera persona del plural del tiempo compuesto denominado pretérito anterior o antepretérito de indicativo:

hubieron terminado, hubieron comido, hubieron salido.

Este tiempo indica que la acción denotada por el verbo ha ocurrido en un momento inmediatamente anterior al de otra acción sucedida también en el pasado:

Cuando todos hubieron terminado, se marcharon a sus casas.

Apenas hubieron traspasado el umbral, la puerta se cerró de golpe.

En el uso actual, este tiempo verbal aparece siempre precedido de nexos como:

cuando.

tan pronto como.

una vez que.

después (de) que.

hasta que.

luego que.

así que.

no bien.

apenas.

Prácticamente no se emplea en la lengua oral y es hoy raro también en la escrita, pues en su lugar suele usarse:

1- Bien el pretérito perfecto simple o pretérito de indicativo:

Cuando todos terminaron, se marcharon a sus casas.

2- Bien el pretérito pluscuamperfecto o antecopretérito de indicativo:

Apenas habían traspasado el umbral, la puerta se cerró de golpe.

  • Como forma de la tercera persona del plural del pretérito perfecto simple o pretérito de indicativo de la perífrasis verbal haber de + infinitivo, que denota obligación o necesidad y equivale a la más usual hoy tener que + infinitivo:

El director y su equipo hubieron de recorrer muchos lugares

antes de encontrar los exteriores apropiados para la película.


Uso Incorrecto
  • No se considera correcto el uso de la forma hubieron cuando el verbo haber se emplea para denotar la presencia o existencia de personas o cosas, pues con este valor haber es impersonal y, como tal, carece de sujeto (el elemento nominal que aparece junto al verbo es el complemento directo) y se usa solo en tercera persona del singular. Son, pues, incorrectas oraciones como:

Hubieron muchos voluntarios para realizar esa misión. 

No hubieron problemas para entrar al concierto.

Debe decirse:

Hubo muchos voluntarios para realizar esa misión.

No hubo problemas para entrar al concierto.

El Sumo

Publicado: mayo 19, 2017 en Artes Marciales, Uncategorized
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Modalidad de lucha japonesa de antigua tradición marcada por un profundo sentido religioso. Los combates se realizan en un círculo o ring trazado en el suelo y terminan cuando uno de los luchadores consigue, mediante el uso de unas técnicas específicas, derribar o sacar fuera del tapete a su adversario. Los luchadores profesionales reciben el nombre de sumotori o rikishi y comparten como característica común un elevado peso, que se sitúa a partir de los 130 kilogramos y puede superar los 200, con el objetivo de tener lo más bajo posible su centro de gravedad. Los sumotori compiten descalzos y sobre su cuerpo visten una única prenda llamada mae-tate-mitsu acordonada por el mawashi o cinturón de seda.sumo-dohyo-759x500

Las competiciones de sumo se celebran en un ring circular, o dohyo, de unos cuatro metros de diámetro, con una superficie de tierra batida y delimitado por un trenzado de paja. Los dohyo están cubiertos por tejados que imitan la forma del templo sintoísta. El gyoji es el encargado de arbitrar el combate y hay una mesa de cinco jueces que habitualmente ocupan algunos yokozuna (‘grandes maestros’). La ceremonia de apertura se inicia con una serie de rituales enraizados en el culto sintoísta que reciben el nombre de dohyo-iri y que, básicamente, se fundamentan en la presentación de los contendientes, ataviados con las vestimentas tradicionales. A continuación, se desarrolla el shikiri-naoshi: ambos luchadores se sitúan en cuclillas frente a frente, se frotan las palmas de las manos, aplauden una vez, estiran los brazos y vuelven a bajarlos, para demostrar así que no portan arma alguna que no sea su propio cuerpo; después se retiran a un lado del ring, beben agua purificadora (chikara-mizu) y esparcen puñados de sal sobre el dohyo. El combate se inicia cuando ambos rikishi, después de estudiarse, tocan el suelo con las manos. La duración puede oscilar desde unos pocos segundos hasta algunos minutos y finaliza cuando alguno de los dos luchadores sale de los límites del ring o bien toca el suelo con alguna parte del cuerpo que no sean las plantas de los pies; en tal caso, su rival se proclama vencedor del combate. La competición concluye, igualmente, con una ceremonia ritual de clausura denominada yumishiki.Chiri_e

Los luchadores de sumo se forman y entrenan en escuelas o gimnasios que se conocen con el nombre de heyas, donde excampeones de gran prestigio se encargan de impartir las enseñanzas. El régimen de vida en la heya es de tipo comunal, muy austero, y fiel a toda la tradición vinculada a este deporte. En estos centros conviven sumotori de todos los rangos que dedican todo el día a entrenar, excepto los de más bajo nivel que deben, además, realizar las tareas de limpieza, cocina, etc. Dada la importancia de la alimentación en el sumo, muchos de sus practicantes terminan convirtiéndose en expertos cocineros y abren restaurantes donde se sirve su comida más típica: un estofado llamado chanke. Cuando concluye la actividad profesional de un sumotori, puede pasar a formar parte de dos categorías diferentes: intai o haigyo. En el primer caso, se incluyen los que durante su carrera adquirieron el derecho al toshiyori-kabu, privilegio que les permite seguir manteniendo la consideración de maestros profesionales del sumo (oyakata). Si el sumotorino posee este derecho debe retirarse de la competición y no puede ejercer cargo alguno a nivel profesional (juez o entrenador).


La técnica

La técnica del sumo está formada por unos setenta movimientos llamados kimarite que, a su vez, derivan de cuarenta y ocho movimientos básicos divididos en cuatro categorías: derribos frontales, derribos hacia atrás, vueltas/giros y levantamientos. Algunos de los movimientos más utilizados son:

  1. oshi-dashi y tsuki-dashi: Empujes frontales con ambos brazos.
  2. hataki-komi: Abofeteo de los hombros, espalda, cuello o brazo.
  3. ketaguri: Maniobra de contraataque que consiste en barrer una de las piernas cuando el oponente se lanza cuerpo a cuerpo.
  4. ashi-tori: Sujetar con los brazos una de las piernas del rival para provocar que pierda el equilibrio..
  5. yorikiri: Empuje del rival agarrándole por el cinturón.
  6. yori-taoshi: Cuando ambos contrincantes, agarrados por el cinturón, se empujan fuera del ring pero uno sale antes que el otro.
  7. utcharil: Levantamiento del rival sobre el propio estómago para empujarlo fuera del ring.
  8. okuri-dashi: Empuje sobre la espalda del rival.
  9. uwate-nage y kote-nage: Agarrar por los brazos al rival.
  10. tsuri-dashi: Levantar al rival y llevarlo fuera de los límites del ring.oldsumo2

Rangos del Sumo

No existen categorías de peso sino que todos los sumotori se encuadran en una misma clasificación o banzuke en la que ascienden o descienden de rango, en función de su balance de victorias-derrotas al final de un torneo o en relación con otro tipo de méritos. Los distintos rangos o divisiones del banzuke están estructurados, a su vez, en grados. Los rangos principales son, desde el más inferior al superior: mae-zumo, jonokuchi, jonidan, sandanme, makushita, juryo, sekiwake, ozeki y yokozuna. Un luchador comienza a gozar de cierto prestigio al llegar a la división de juryo. Adquiere entonces algunos privilegios como estar exento de las tareas domésticas en el gimnasio, participar en las ceremonias del dohyo-iri y utilizar los servicios de luchadores de rango inferior para que cuiden sus objetos personales. Hasta que alcanzan este rango, los rikishi son considerados meros aprendices. Cuando un juryo consigue más victorias que derrotas es ascendido al rango de sekiwake, uno de los primeros escalones de las categorías superiores. A partir de aquí los méritos para el ascenso se endurecen: el sekiwake debe alcanzar una de las primeras posiciones del torneo, conseguir un número alto de victorias o derrotar a algún luchador de máximo rango si quiere alcanzar el rango ozeki. Obtiene así la consideración de gran maestro y goza de altos privilegios como no ser degradado hasta que no acumule dos balances negativos o recuperar su rango acumulando diez victorias en el siguiente torneo. El salto a la categoría máxima de yokozuna se obtiene cuando el ozeki consigue ganar varios campeonatos o yusho, de forma consecutiva. El Nihon Sumo Kyokai tiene la última palabra para decidir los ascensos dentro de las categorías superiores pero, en cualquier caso, la estricta jerarquización del bazuke determina que muy pocos alcancen los máximos rangos (alrededor de cincuenta entre yokozuna y ozeki). Si, además, no se posee el privilegio del toshiyori-kabu, sólo se pude permanecer cinco años en la categoría yokozuna y tres en el rango ozeki.luchadores-sumo


Historia

En Japón, el sumo es algo más que un deporte, constituye una de las tradiciones más antiguas del país y su origen está envuelto en la leyenda. En el Kojiki, libro que data del siglo VIII, se dan referencias del primer combate de sumo que enfrentó a los dioses Takemikazuchi y Takeminakata para dirimir quien se adueñaba del archipiélago nipón. En las Crónicas del Japón o Nihon shoki se informa sobre un combate celebrado en el año 23 a.C. entre el alfarero Sukune y el guerrero Kehaya, que finalizó con la muerte de este último; sin embargo, las referencias pictóricas que se han encontrado hacen pensar que la práctica del sumo se remonta a épocas muy anteriores. Lo que sí se da por seguro es la asociación originaria de esta modalidad de lucha con los actos festivos relacionados con la cosecha y como ritual religioso de agradecimiento a los dioses.

El emperador Shomu estableció en el siglo VIII una festividad, el sechie, entre cuyos actos se celebraban peleas de zumo en el Palacio Imperial; sus sucesores mantuvieron la costumbre del sechie-zumo hasta el año 1.185 y se convirtió en un acontecimiento anual al que acudían los mejores sumotori del país. A partir del siglo IX adquirió categoría de arte marcial, se definieron sus reglas y técnicas y se organizaron torneos generalmente patrocinados por un gran señor feudal o daimyo; entre ellos destacó Oda Nobunaga quien, en 1578, llegó a reunir a 1.500 luchadores en su castillo. En 1632 Akashi Shiganosuke se convirtió en el primer luchador en obtener el rango de yokozuna. Aunque los sumotori no pertenecían a la clase noble, con el tiempo el sumo fue utilizado como forma de promoción social ya que los mejores luchadores recibían como premio el ascenso a rango de samurai y disfrutaban de un alto nivel de vida gracias al patrocinio de un daimyo.oldsumo1

La modernización del Japón a finales del siglo XIX conllevó un cambio en la estructura del deporte nacional: muchos de los sumotori perdieron su status social privilegiado y se inició un lento proceso de profesionalización; aunque sí se conservaron todas las tradiciones y rituales que, aún hoy, caracterizan su práctica. La creación de la Asociación Japonesa de Sumo en 1925 fue el primer organismo oficial a nivel nacional y, en 1927, se fundó la Nihon Sumo Kyokai, fruto de la unión de las asociaciones de Tokio y Osaka. Durante todo el siglo XX la popularidad del sumo no ha hecho más que crecer en Japón gracias a rikishi míticos como Futabayama. A partir de la década de 1980, comenzó a practicarse en otros países como Mongolia, Taiwán y Estados Unidos, con especial incidencia en Hawai, donde el luchador Chad Rowan o Akebono, se convirtió en 1993 en el primer yokozuna no japonés de la historia.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

http://www.elmundo.es/vida-sana/cuerpo/2016/02/17/56bc5d1e22601d12088b464b.html

https://japonismo.com/blog/historia-del-sumo


Aunque en el modo de marcar el género femenino en los sustantivos que designan profesiones, cargos, títulos o actividades influyen tanto cuestiones puramente formales —la etimología, la terminación del masculino, etc.— como condicionamientos de tipo histórico y sociocultural, en especial el hecho de que se trate o no de profesiones o cargos desempeñados tradicionalmente por mujeres, se pueden establecer las siguientes normas, atendiendo únicamente a criterios morfológicos:

  • Aquellos cuya forma masculina acaba en -o forman normalmente el femenino sustituyendo esta vocal por una -a:

bombero/bombera, médico/médica, ministro/ministra, ginecólogo/ginecóloga.

Hay excepciones, como piloto, modelo o testigo, que funcionan como comunes:

el/la piloto, el/la modelo, el/la testigo

NOTA: No debe considerarse una excepción el sustantivo reocuyo femenino etimológico y aún vigente en el uso es rea, aunque funcione asimismo como común: la reo).

También funcionan normalmente como comunes los que proceden de acortamientos:

el/la fisio, el/la otorrino

En algún caso, el femenino presenta la terminación culta -isa (del lat. -issa), por provenir directamente del femenino latino formado con este sufijo:

diácono/diaconisa

Excepcionalmente hay voces que tienen dos femeninos, uno en -a y otro con la terminación -esa (variante castellana de -isa):

Diablo, fem. diabla o diablesa; vampiro, fem. vampira o vampiresa.

  • Los que acaban en -a funcionan en su inmensa mayoría como comunes:

el/la atleta, el/la cineasta, el/la guía, el/la logopeda, el/la terapeuta, el/la pediatra.

En algunos casos, por razones etimológicas, el femenino presenta la terminación culta -isa: profetisa, papisa. En el caso de poeta, existen ambas posibilidades:

la poeta/poetisa.

También tiene dos femeninos la voz guarda,aunque con matices significativos diversos:

la guarda/guardesa.

Son asimismo comunes en cuanto al género los sustantivos formados con el sufijo -ista:

el/la ascensorista, el/la electricista, el/la taxista.

NOTA: Es excepcional el caso de modista, que a partir del masculino normal el modista ha generado el masculino regresivo modisto.

  • Los que acaban en -e tienden a funcionar como comunes, en consonancia con los adjetivos con esta misma terminación, que suelen tener una única forma (afable, alegre, pobre, inmune, etc.):

el/la amanuense, el/la cicerone, el/la conserje, el/la orfebre, el/la pinche.

Algunos tienen formas femeninas específicas a través de los sufijos -esa, -isa o -ina:

alcalde/alcaldesa, conde/condesa, duque/duquesa, héroe/heroína, sacerdote/sacerdotisa (aunque sacerdote también se usa como común: la sacerdote).

NOTA: En unos pocos casos se han generado femeninos en -a, como en jefe/jefa, sastre/sastra, cacique/cacica.

Dentro de este grupo están también los sustantivos terminados en -ante o -ente,procedentes en gran parte de participios de presente latinos, y que funcionan en su gran mayoría como comunes, en consonancia con la forma única de los adjetivos con estas mismas terminaciones (complaciente, inteligente, pedante,etc.):

el/la agente, el/la conferenciante, el/la dibujante, el/la estudiante.

No obstante, en algunos casos se han generalizado en el uso femeninos en -a, como clienta, dependienta o presidenta. A veces se usan ambas formas, con matices significativos diversos:

la gobernante (‘mujer que dirige un país’) o la gobernanta (en una casa, un hotel o una institución, ‘mujer que tiene a su cargo el personal de servicio’).

  • Los pocos que terminan en -i o en -u funcionan también como comunes:

el/la maniquí, el/la saltimbanqui, el/la gurú.

  • En cuanto a los terminados en -y, el femenino de rey es reina, mientras que los que toman modernamente esta terminación funcionan como comunes:

el/la yóquey.

  • Los que acaban en -or forman el femenino añadiendo una -a:

compositor/compositora, escritor/escritora, profesor/profesora, gobernador/gobernadora.

En algunos casos, el femenino presenta la terminación culta -triz (del lat. -trix, -tricis), por provenir directamente de femeninos latinos formados con este sufijo:

actor/actriz, emperador/emperatriz.

  • Los que acaban en -ar o -er, así como los pocos que acaban en -ir o -ur, funcionan hoy normalmente como comunes, aunque en algunos casos existen también femeninos en -esa o en -a:

el/la auxiliar, el/la militar, el/la escolar(pero el juglar/la juglaresa), el/la líder (raro lideresa), el/la chofer o el/la chófer(raro choferesa), el/la ujier, el/la sumiller, el/la bachiller (raro hoy bachillera), el/la mercader (raro hoy mercadera), el/la faquir, el/la augur.

  • Los agudos acabados en -n y en -s forman normalmente el femenino añadiendo una -a:

guardián/guardiana, bailarín/bailarina, anfitrión/anfitriona, guardés/guardesa, marqués/marquesa, dios/ diosa.

Se exceptúan barón e histrión, cuyos femeninos se forman a través de los sufijos -esa e -isa, respectivamente:

baronesa, histrionisa.

También se apartan de esta regla la palabra rehén, que funciona como epiceno masculino (el rehén) o como común (el/la rehén), y la voz edecán, que es común en cuanto al género (el/la edecán).

Por su parte, las palabras llanas con esta terminación funcionan como comunes:

el/la barman.

  • Los que acaban en -l o -z tienden a funcionar como comunes:

el/la cónsul, el/la corresponsal, el/la timonel, el/la capataz, el/la juez, el/la portavoz,

En consonancia con los adjetivos terminados en estas mismas consonantes, que tienen, salvo poquísimas excepciones, una única forma, válida tanto para el masculino como para el femenino:

dócil, brutal, soez, feliz (no existen las formas femeninas *dócila, *brutala, *soeza, *feliza).

NOTA: No obstante, algunos de estos sustantivos han desarrollado con cierto éxito un femenino en -a, como es el caso de juez/jueza, aprendiz/aprendiza, concejal/concejala o bedel/bedela.

  • Los terminados en consonantes distintas de las señaladas en los párrafos anteriores funcionan como comunes:

el/la chef, el/la médium, el/la pívot.

NOTA: Se exceptúa la voz abad, cuyo femenino es abadesa. Es especial el caso de huésped, pues aunque hoy se prefiere su uso como común (el/la huésped), su femenino tradicional es huéspeda.

  • Independientemente de su terminación, funcionan como comunes los nombres que designan grados de la escala militar:

el/la cabo, el/la brigada, el/la teniente, el/la brigadier, el/la capitán, el/la coronel, el/la alférez.

Los sustantivos que designan por el instrumento al músico que lo toca:

el/la batería, el/la corneta, el/la contrabajo

Y los sustantivos compuestos que designan persona:

el/la mandamás, el/la sobrecargo, un/una cazatalentos, un/una sabelotodo, un/una correveidile.

  • Cuando el nombre de una profesión o cargo está formado por un sustantivo y un adjetivo, ambos elementos deben ir en masculino o femenino dependiendo del sexo del referente; por tanto, debe decirse la primera ministra, una intérprete jurada, una detective privada, etc., y no la primera ministro, una intérprete jurado, una detective privado, etc.: «Me llamo Patricia Delamo y soy detective privada».

La lengua cherokee pertenece a la familia iroquesa. Hacia 1838 cuando fueron desterrados en el episodio conocido como “La senda de las lágrimas”, la lengua se fragmentó. Hay dos dialectos principales del cherokee moderno, el “giduwa” (oriental) y el “otali” hablado en Oklahoma.

La lengua es polisintética, es decir que las palabras están compuestas por morfemas, fragmentos mínimos capaces de expresar significado. La cherokee los combinan obteniendo distintos significados. La palabra “di-ti-yo-hi-hi”, por ejemplo, contiene morfemas que traducidos individualmente dirían: “el que afirma reiteradamente, en fin, y con un propósito”, pero unidos “abogado”.

El orden de la frase es sujeto, objeto y verbo, o sujeto, verbo y objeto.

Los nombres se dividen en animados e inanimados. La distinción es evidente solo en el plural. Por ejemplo “a-tsu-tsa” (“muchacho”), donde “a” es un prefijo singular, cambia para el plural en “a-ni”: “a-ni-tsu-tsa” (“muchachos”). Para los inanimados un plural típico se hace sustituyendo el prefijo “a” por “di” o “te”, ejemplo “a-la-su-lo”: “zapato”, “di-la-su-lo”, “zapatos”.

Los pronombres son dos en su forma libre: yo: “a-ya”, tú, usted: “ni-hi”. El pronombre demostrativo es “hi-a”: él o esto refiriéndose a un objeto, o “go-hi”: esto con referencia a tiempo. Los interrogativos son “ka-ga”: ¿quién? y “ga-do”: ¿qué?.


Numeración
Numeración
1 sa-quu-i 6 su-da-li 20 ta-li-s-go-hi 70 ga-li-qua s-go-hi
2 ta-li 7 ga-li-quo-gi 30 tso so-go 80 ne-la s-go-hi
3 tso-i 8 tsa-ne-la 40 nu-gi so-go-hi-ne 90 so-ne-la s-go-hi
4 nv-gi 9 so-ne 50 hi-s-gi so-go-hi 100 a-go-hi-tsu-qui
5 hi-s-gi 10 s-go-hi 60 su-da-li s-go-hi mil sa-quo I-ya-ga-yv-li
11 al 19 millón i-tsu-qua-di-nv-da
formas análogas finalizando
con la sílaba “du”

Escritura

Creado por Sequoyah hacia 1820, es un sistema silábico, su sentido es de izquierda a derecha. Se escribe mediante un silabario de 85 símbolos, algunos similares a los del alfabeto latino, aunque su sonido es diferente, Sequoyah copió los caracteres desconociendo su pronunciación. El nombrar los símbolos, uno por uno, significa leer la palabra, como si en español se leyera beca: “b-k”.

Para el año 1830 el 90% de los cherokee sabían leer y escribir en su propia lengua. Libros, textos religiosos, almanaques y periódicos (en 1828 se editó el “Cherokee Phoenix”) se publicaron usando el silabario.


Silabario Cherokee

En las columnas se consignan las seis vocales cherokee, la v es similar a la u pero nasalizada. En las filas las consonantes. De las intersecciones de las mismas resultan las 85 sílabas.

cherokee


Ejemplo de texto Cherokee

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Transcripción:

Nigada aniyvwi nigeguda’lvna ale unihloyi unadehna duyukdv gesv’i. Gejinela unadanvtehdi ale unohlisdi ale sagwu gesv junilvwisdanedi anahldinvdlv adanvdo gvhdi.

Traducción:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos a los otros en un espíritu de hermandad.
(Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)


Sequoyah

También conocido como George Guess o Gist, nació alrededor del año 1776 en Tuskeegee. Su padre era Nathaniel Gist, un comerciante de pieles de Virgnia. Su madre WuT-teh era hija de un jefe Cherokee.

Litografía de Sequoyah  con su silabarioCriado en las costumbres tribales, se convirtió en cazador y comerciante de pieles, en algún momento anterior a 1809, se trasladó a Wills Valley, en Alabama, donde comenzó su oficio de platero.

Junto a su pueblo se alistó a las tropas de Estados Unidos al mando del General Andrew Jackson para luchar contra las tropas británicas y los indios Creek en la guerra de 1812.

Nunca aprendió a hablar, escribir o leer inglés, sin embargo, al ver a los soldados blancos escribir cartas, leer las órdenes militares, o registrar los hechos, quedó fascinado con esa capacidad de comunicarse haciendo marcas distintivas en el papel, con las “hojas que hablan” y empezó a pensar en crear un sistema de escritura para su pueblo.

Al regreso de la guerra, notó que con 85 sílabas podía representar los sonidos de su idioma. Para simbolizarlas tomó algunas letras e inventó otras, como no sabía el sonido de las letras del alfabeto inglés las asignó arbitrariamente para su silabario.

Enseño a su hija Ayoka de diez años a leer y escribir con su sistema, y se presentó ante los líderes tribales para llevar a cabo una demostración. Sequoyah se retiró a distancia mientras que su hija escribía lo que recelosos quisieron dictarle. Cuando Sequoyah regresó y leyó lo escrito, todos se quedaron pasmados. En pocos meses miles de cherokees se alfabetizaron.

En 1825 gran parte de la Biblia y varias canciones se habían traducido. En 1828 fue publicado el “Cherokee Phoenix”, primer periódico norteamericano bilingüe, junto con folletos religiosos, materiales educativos y documentos legales.

En reconocimiento a sus contribuciones, la Nación Cherokee, le concedió una medalla de plata y una pensión de por vida. Él continuó desempeñándose como estadista y diplomático hasta su muerte en 1843.


Bibliografía

http://pueblosoriginarios.com