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Desde Mirdar os deseamos un…

Publicado: diciembre 31, 2017 en Uncategorized

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Necao II era hijo de Psamético I y de Mehetenusejet. Su esposa fue Jedebarbenet, madre de Psamético II.210px-Necao_II

Apoyó a los asirios contra Babilonia. Como consecuencia de una expedición, mandada personalmente por Necao en 608 a. C., Josías, el rey de Judá, fue derrotado y muerto en Megido. En su lugar fue designado rey su hijo Joacaz, pero solo duraría tres meses pues Necao lo sustituyó por el primogénito Joaquim, restaurando así la supremacía egipcia sobre Palestina.

Después de ser derrotado por el ejército babilonio en la célebre batalla de Karkemish, en 605 a. C., el ejército de Necao se retiró a Egipto y solo la repentina muerte de Nabopolasar, el padre de Nabucodonosor II, salvó Egipto de su ataque. En 601 a. C. Necao repelió el ataque babilonio y según Heródoto, capturó Gaza al perseguir al enemigo. Esto aseguró a Egipto la posesión de las provincias fenicias del imperio neo-asirio, incluyendo parte de Palestina.

Necao II muere en 595 a. C., sucediéndole en el trono su hijo, Psamético II.Babel Tower 2


Necao II y la circunvalación de África

Fenicios y cartagineses rivalizaron en los viajes por el golfo Arábigo, pero según el padre de la Historia la primera circunnavegación africana se debe a Necao II. Este rey había iniciado y después suspendido las obras del colosal proyecto de construcción del primer Canal de Suez, que fue terminado por el rey persa Ciro. Necao ordenó que saliese de Egipto una expedición de fenicios cuyas naves habían sido puestas a su servicio por el golfo Arábigo y mar de Eritrea y que rodeando Africa por el mediodía retornaran al punto de partida.

El capítulo 42 del libro cuarto de la obra de Heródoto fue objeto de burlas y críticas en su tiempo. Transcribe el testimonio de que en el cabo de Buena Esperanza se veía el sol de mediodía en el norte, o como dice el texto “a la derecha”. El navegante que da la vuelta al cabo de este a oeste tiene el sol de mediodía a la derecha. Sólo podría imaginárselo alguien familiarizado con el mapa planetario de Copérnico (siglo XVI).thumbnail_IMG_20171226_172631

La leyenda, con escaso rigor histórico sitúa a esta expedición avanzando por mares desconocidos, realizando detenidas escalas, sembrando y recogiendo sementeras, en cuyo viaje invirtieron tanto tiempo que al tercer año consiguieron alcanzar el estrecho de las columnas de Hércules y penetrar en el Mediterráneo. Heródoto no creía que el relato de esta hazaña fenicia fuera cierto. Los fenicios estaban habituados desde tiempos muy remotos a la navegación por el mar Rojo y sus expediciones llegaron a las costas de Somalia de donde importaban productos de perfumería y animales exóticos a cambio de manufacturas egipcias.

Según Polibio:

«Ninguno hasta nuestros días puede asegurar con certeza si la Etiopía en donde el Asia y Africa se unen, es continente por la parte que se extiende sin intermisión hacia el mediodía o está rodeada por mar».

Para él no se había atravesado la línea equinoccial ni tal vez ni tan siquiera se había llegado a ella. Sin cruzar esa línea se pudo haber navegado por Ceilán, por el estrecho de Malaca, todo el mar de la China y el del Japón, pero traspasada dicha línea se avanzaba más allá de los límites del mundo conocido.


La historia contada por Heródoto:

«En este sentido, es evidente que Libia esta rodeada de agua por todas partes, salvo por el lado que confina con Asia; que nosotros sepamos, el rey de Egipto Neco fue el primero que lo demostró, ya que, tras interrumpir la excavación del canal que, desde el Nilo, se dirigía al golfo arábigo, envío en unos navíos a ciertos fenicios, con la orden de que, a su regreso, atravesaran las Columnas de Heracles hasta alcanzar el mar del norte y llegar de esta manera a Egipto. Los fenicios partieron del mar Eritreo y navegaron por el mar del sur. Y cuando llegaba el final del otoño, atracaban en el lugar de Libia en que, en el curso de su travesía, a la sazón se encontraran, sembraban la tierra y aguardaban hasta la siega. Y, una vez recogida la cosecha, reemprendían la navegación, de manera que cuando habían transcurrido dos años, en el tercer año de travesía, doblaron las Columnas de Heracles y arribaron a Egipto. Y contaban, cosa que a mi juicio no es digna de crédito, aunque puede que lo sea para cualquier otra persona, que, al contornear Libia, habían tenido el sol a mano derecha».


Bibliografía

Historia National Geograpich Vol 3 – El Fin del Antiguo Egipto.

Heródoto, Historia, IV 42, 2 – 43, 1, traducción de C. Schrader, Biblioteca Clásica de Gredos, Madrid, 1979.