Archivos para junio 9, 2019


Desde muy pequeño tengo el recuerdo del juego de bolos situado en el pueblo de mi madre, San Pelayo de Montija; Una bolera de la que se dice que tiene mas de 150 años. Es una construcción distinta, diferente y única a todas las demás, y debido a su situación geográfica dentro del pueblo, siempre ha sido el icono del mismo, junto con el Zalama. Los «gatos o michines», como siempre se ha conocido a la gente del lugar, hemos visto pasar con el devenir de los años el desarrollo de la bolera, hasta que hace pocos tiempo el techo, tan importante para el desarrollo del juego en esta bolera, se desplomó fruto de una fuerte nevada. El peso de la nieve hizo que las vigas cedieran y afortunadamente no hubo ningún herido.San Pelayo-2012

No puedo evitar sentir nostalgia de todos los años de juventud que pasé dentro de sus muros, jugando a las chapas dentro de la cureña con mi amigo Juanlu, volcando los carros con mis primos y los chavales del pueblo, o simplemente organizando año tras años las fiestas el día de San Bartolomé con mi hermana y mis primas… Aunque para aquel entonces la cureña tan emblemática había desaparecido al poner hormigón sobre el terreno. Hoy en dia, la bolera está reconstruida gracias a los esfuerzos de los vecinos del pueblo y se puede disfrutar de lo que una vez fue su esencia, aunque para aquellos que le hemos conocido ya no sea lo mismo.Noceco-2017

Tengo que decir además, que jamás he visto jugar en San Pelayo esta modalidad de Pasabolo Tablón, tan famoso en Karrantza o el valle de Soba. Sin embargo, sí he visto practicar la modalidad del Bolo de Tres Tablones en el pueblo de mi padre, Salinas de Rosio, el día de la fiesta. De las dos modalidades mencionadas, sólo he llegado a jugar al Pasabolo Tablón en la bolera de Bercedo cuando tenía poco menos de 20 años, y la única utilizada en la Merindad de Montija en la actualidad para realizar partidos o torneos.Quintanilla de Pienza-1942

Con esta entrada quiero hacer constar la práctica de este deporte rural tan ancestral para que no caiga en el olvido y enseñar a los lectores lugares tan hermosos y recónditos encerrados dentro las Merindades.

Sergi.


Historia de los Bolos

La primera constancia de una civilización o pueblo que jugase a los bolos la tenemos en el Neolítico, sobre el 4.500 a.C. A juzgar por los artefactos encontrados en yacimientos arqueológicos, tales como bolas de piedra y bolos de hueso, se puede deducir que era un juego bastante parecido al actual.

También se practicaba en el Antiguo Egipto. Esta afirmación se basa en unos restos que fueron encontrados en 1930 por el arqueólogo británico Finders Petrie en la tumba de un niño egipcio que data del año 3200 a.C. Se trata de unos elementos con la forma de unos primitivos bolos.

Los antiguos griegos llamaron esferistikós a un juego parecido al actual de las bochas o bolos. En la Grecia Clásica veían en su práctica un ejercicio saludable que permitía la distensión de sus ciudadanos permitiendo un divertimento popular.Historia-de-los-bolos-en-Europa

El poeta griego del siglo VIII a.C. Homero, narra cómo los pretendientes de Penélope, esposa de Ulises, jugaban a los bolos o juego de Procos para dirimir sus querellas sentimentales y ocupar sus ocios durante la larga espera. De hecho, el juego de los bolos deriva su nombre del griego bolos = pedazo de palo.

Del mismo modo, en la gloriosa y Antigua Roma, era habitual que se realizaran partidas de este deporte que parece ser el origen del juego de bolos. Era una distracción que se extendió por todas las tierra del Imperio Romano.Tablon-03-bola-y-bolos-1500x1083

En los monasterios europeos de principios del siglo IV jugar a los bolos parece haber formado parte de cierto ritual de naturaleza religiosa: el bolo era el demonio, puesto en un ángulo de la estancia para que con una bola se le derribara. Si quien lanzaba la bola de bolos acertaba derribando el bolo o tarugo cónico, todos le alababan y consideraban que estaba libre de pecado. Si por lo contrario erraba, se le imponía alguna penitencia a fin de que abandonara algún mal hábito.

A lo largo de la Edad Media el de los bolos era juego extendido a todos los segmentos de la población, y uno de los pasatiempos más populares. No tardó en convertirse en un juego de competición y en regularse de algún modo, siendo pasatiempo de nobles y ricos hombres.bolera de madrid

Al parecer, el primer club de bolos fue inglés, de la ciudad de City of Southampton, fue fundado nada menos que en 1299. En Inglaterra gozó de tanto favor popular que el rey Eduardo III (1312 – 1377) llegó a preocuparse y, en 1365, lo prohibió: como el fútbol, hacía peligrar la práctica utilísima del tiro con arco, la esgrima y la equitación, actividades necesarias para la guerra.

Pero el pueblo no cejó en su práctica y superó todas las prohibiciones. El rey inglés Enrique VIII (1491-1547) se aficionó tanto a él que en el año 1530 mandó construir pistas para lanzamiento de los bolos en su palacio de Whitehall, placer que quería para él solo, ya que lo prohibió a sus súbditos.Tablon-01-bolera-tradicional-1500x1083

En la Francia del siglo XIV se le daba el nombre de jeu des grosses boules. La nobleza y sobre todo el rey Carlos V de Francia l (1338 – 1380) lo prohibieron en 1369. No obstante lo cual, el juego seguía contando con adeptos que lo practicaban a escondidas, cuando no a campo abierto en la zona de Lyon.


Historia del Juego de Bolos en las Merindades

Las noticias escritas sobre los bolos en las Merindades son muy antiguas y se remontan al siglo XVI pero son referencias muy escuetas sobre gastos por renovar el juego de bolos, multas, juicios, etc. Hay, sin embargo, un libro escrito por Ángel Nuño García, “El Valle de Mena y sus pueblos” (1925) que nos da una descripción muy interesante de cómo se jugaba en el valle a fines del siglo XIX. Este libro nos constata lo que ya habíamos apreciado en los testimonios orales recogidos a octogenarios en diversos pueblos del tercio norte de la provincia de Burgos: a fines del siglo XIX, los bolos era un juego mixto de derribo (se cuentan los que caen) y de pasabolos (se cuentan los que caen según la distancia a la que lleguen) que con el tiempo daría lugar a dos modalidades deportivas denominadas Pasabolo Tablón y Bolos Tres Tablones.Frías-boleras-en-el-castillo

Nuño señala que hasta 1880 o1890, este juego se componía de tres cureñas con tres bolos de madera cada una. Conviene aclarar que muchos pueblos del norte de Burgos no tenían tres cureñas (tablones) sino una sola; dependía de que el pueblo quisiera o pudiera mantenerlas porque, si bien es cierto que con tres cureñas el abanico de jugadas posibles aumenta, con una sola cureña basta para desarrollar lo esencial del juego. Hasta la década de 1880-90 se jugaba con tres tablones o cureñas, y a partir de ese momento empieza a toma autonomía propia el pasabolo al suprimir tanto la tirada de bajada (birle) como las dos cureñas laterales y el mico (cuatro), con tanta fortuna que en la segunda década del siglo XX, cuando escribe Nuño, ya predominaba incluso sobre el juego primitivo aunque coexistía con él.pasabolo_tablon_viga_rayas

Exactamente lo mismo debió ocurrir tanto en la Merindad de Montija como en Espinosa de los Monteros y así nos lo corroboran las reducidas dimensiones de sus boleras de “pasabolo” más antiguas como la de San Pelayo, Agüera – reconvertida en almacén – o la de Noceco; en esta última al carecer de espacio y cerramiento cenital, los bolos se contaban según a la altura a la que impactaban sobre una malla ingeniosamente colocada al final del juego. Es una prueba más que nos indica que, al menos hasta el primer tercio del siglo XX, se jugaba a los bolos en su concepción mixta primitiva: derribo en una o tres cureñas con cuatro y pasabolo.Cubilla Partido de la Sierra en Tobalina Miguel Angel Zález años 80

Sea como fuera, el pasabolo – ya independiente – se extendió como la pólvora por las Encartaciones de Vizcaya y por la Cantabria oriental hacia Laredo y hacia Soba llegándose a jugar, al menos, en una de las villas pasiegas: San Roque de Riomiera (Ralph Penny. El habla pasiega: ensayo de dialectología montañesa. 1969). Sin embargo, las otras villas pasiegas en donde se mantenían vínculos con la Merindad de Valdeporres, Merindad de Sotoscueva y Espinosa de los Monteros (villa de la que dependieron hasta fines del siglo XVII) no perdieron el primitivo juego de bolos con el cuatro (mico). Cabe plantearse dónde se produjo esta “independencia” del pasabolo pero a ciencia cierta no se sabe. Lo que sí parece fuera de todas dudas es que fue a fines del siglo XIX y que bien pudo ser en cualquiera de los pueblos del norte de Burgos, del sur u oriente de Cantabria o de las Encartaciones de Vizcaya.Cidad de Valdeporres bolos tres tablones


Mapa de bolos de las Merindades

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Bolo Tres tablones

Los juegos en los que los bolos se colocan sobre tablones son bastante numerosos en la zona fronteriza entre Álava y Burgos, tanto en las modalidades de «Pasabolo» como de juegos de «Derribar». De estos últimos, el más practicado es el de la modalidad de diez bolos, que se llama genéricamente de «Tres Tablones» a lo largo de la línea divisoria entre las provincias vascas y castellanas.Entrambosríos-2011

Los tablones son tres, llamados a veces también cureñas y la madera mas corriente es el pino. Tiene cuatro metros de largo por treinta y cinco centímetros de ancho. Se colocan paralelos y separados entre sí un metro aproximadamente. A los dos extremos de los tablones existen unos espacios llanos desde donde se realizan los dos tiros, ocupando toda la bolera un terreno de unos seis por veinticinco metros que suelen rodear de un murete de madera para evitar que las bolas  salgan del terreno de juego. Estos espacios en los extremos de la bolera se llaman «Cas de Tiro» y «Cas de Birle», nombre de las dos diferentes jugadas de la modalidad.thumbnail_IMG_20190505_225523

Las bolas, como casi todas las de esta zona del Norte de Burgos y usadas en distintas modalidades, son muy grandes. Tienen en el «Tres Tablones» de veinticinco a treinta centímetros de diámetro y un peso de más de diez kilos, habiendo algunas de hasta dieciocho. Se fabrican de nogal o encina, procurando utilizar el cepellón o raíz del árbol. Son de tipo de «Agarradera» o «Llave», con un agujero pequeño para el dedo pulgar y otro alargado para los cuatro restantes. El espacio entre los agujeros se suele recubrir con una pieza metálica para reforzar la bola. Actualmente se hacen siempre torneadas, aunque quedan alguna antiguas que son simplemente un cepellón del árbol desbastado con un hacha.

Los bolos se hacen de abedul o castaño principalmente. En una partida se utilizan diez, nueve grandes de unos cuarenta centímetros y un décimo pequeño, «el mico» de veinte. Este último se suele tornear más cuidadosamente.thumbnail_IMG_20190505_225348

Los bolos se colocan en filas sobre los tablones, tres en cada uno y separados entre sí un metro aproximadamente. Antes de empezar la partida, se echa a suertes entre los jugadores, uno de los equipos será el encargado de colocar elmico, los adversarios serán los ganadores en caso de producirse empate en algunas puntuaciones a lo largo de la partida. Estas se hacen a varios juegos y en cada uno de ellos cambia el equipo que decide la posición del mico.thumbnail_IMG_20190505_225217

La primera tirada se realiza desde el extremo del cas de tiro apoyando el pie en una pequeña rampa de piedra, «el Pato». Generalmente se derriban más de tres bolos debido a lo separado de los tablones. La bola tras ser lanzada ha de sobrepasar reglamentariamente una línea por delante de los tablones y luego cruzar todo el cas de birde hasta el otro extremo de la bolera. De no hacer esto último se considera mala la tirada, se hace «morra» y no valen los bolos derribados. Estos puntúan un punto cada uno, y el mico cuatro tantos. En algunos sitios se le llama cuatro o cuatris, y este valor es casi universal en este tipo de modalidad de nueve bolos grandes y otro pequeño como pueden ser también el leones o el bolo palma.thumbnail_IMG_20190505_225259

Generalmente el jugador apunta a una de las filas de bolos y da un efecto a la bola para que después de derribar los bolos se desvía hacia el mico. La segunda tirada se realiza desde el punto en donde quedó la bola desde el otro lado de la bolera. Se lanza igualmente a una fila completa y no se da efecto ya que el mico no se pone para este segundo lanzamiento.

Los jugadores de cada equipo lanzan sus bolas uno tras otro y a continuación lo hacen sus adversarios. Las puntuaciones se confrontan y el ganador se apunta un juego o chico, siendo las partidas generalmente de cuatro chicos ganados.


Pasabolo Tablón

Los pasabolos se encuentran generalmente en zonas muy montañosas, de economía agrícola y mal comunicadas. Sus aficionados suelen sostener que estos juegos son más antiguos a los de nueve y diez bolos a derribar. La tradición es difícil de demostrar ya que son precisamente estos juegos las que tienen menos, por no decir nula, documentación histórica. Posiblemente su ubicación en la zona rural les da un aire más bucólico y arcaico, aunque posiblemente esta sea la razón por la que sean menos conocidos y practicados, estando la mayoría de ellos en franco peligro de extinción. Sólo se salva de estas condiciones un juego practicado a caballo entre Vizcaya, Cantabria y Burgos, que tiene un nombre bien descriptivo de la técnica usada en su práctica : el Pasabolo Tablón.thumbnail_IMG_20190505_225440

En las zonas rurales de esta región se sigue practicando, pero lo que posiblemente le haya empujado más es la vecindad de su zona de origen con los centros industriales vascos alrededor de Bilbao donde se juega regularmente todo el año.Ahedo de las Pueblas-1986

Básicamente es un juego sencillo: la bolera es un gran espacio de unas sesenta por treinta metros. En uno de los extremos está el tablón cureña o banzo. Una guía de madera de unos ocho metros de larga formada por varios tablones de madera. Se usa tradicionalmente en roble, pero también se usan madera exóticas como el ukola, mucho más resistente al continuo golpeteo de las bolas. Por su superficie esta guía de tablones acanalada para ayudar a la bola a correr hacia adelante. En el extremo que da a la campa donde se marcan las rayas, el tablón lleva tres pequeños agujeros, los cases o chapas, recubiertos interiormente de hierro. En ellos se coloca arcilla para que los bolos se tengan en pie con una cierta inclinación que exige la técnica del juego. Las rayas se marcan a continuación del tablón, en número de siete  distanciadas entre sí cinco metros. Aunque tradicionalmente eran rayas marcadas en el suelo de la bolera, se suelen marcar con cuerdas tiradas a un lado y a otro de este campo de rayas.thumbnail_IMG_20190505_225038

 Los tres bolos que se emplean en el juego tienen treinta y cinco centímetros de longitud y se hacen de varias maderas, principalmente acebo. Suelen ser torneados. Por sus dos extremos terminan en punta «no tienen culo», pues se clavan en el barro de los cases.

La bola es siempre torneada, de unos veinticinco centímetros de diámetro y un peso que llega a los siete kilos. La madera usada es de nogal,preferiblemente de la cepa. Se coge con una agarradera o «llave», dos agujeros, uno redondo y pequeño para el pulgar y otro largo para los restantes dedos. El interior de estas aberturas se suele recubrir de chapa metálica con el fin de que al soltarla la bola resbale y no se adhiera a la mano.

La operación de colocar los bolos, plantarlos, es muy importante, pues, cada jugador debido a su técnica de tirar los necesita más o menos inclinados sobre el tablón. Existe la figura del «armador», generalmente un viejo aficionado que acompaña a cada jugador por los campeonatos y solamente coloca los bolos.thumbnail_IMG_20190505_225007

 Para jugar, se lanza la bola sobre el tablón después de una carrera de varios metros y de dar con el brazo un molinete. Todo esto hace posible que la habilidad sea tan importante como la fuerza bruta. La bola se desliza sobre el acanalamiento del tablón y golpea a los bolos. Para facilitar esta la madera se riega casi después de todos los lanza según las condiciones del piso de la bolera, manteniéndose secos si hay mucho polvo, que se pegaría a los bolos impidiéndoles rodar, cosa que hacen bien si hay hierba y están húmedos. La fuera de la bola obliga a colocar al final del tablón una pared de neumáticos de automóvil que se frenan tras cada tirada.thumbnail_IMG_20190505_225125

Los bolos puntúan según las rayas que pasen, adquiriendo el valor de una en cuanto lo toque, aunque no la sobrepasen completamente. Las siete rayas valen diez puntos cada una. Aparte de esta puntuación, se valora bastante la forma de saltar los bolos, y aunque no concede puntos es muy aplaudido el jugador que logra que logra que los tres bolos vayan muy juntos en el aire y describiendo una gran parábola, cosa que se llama «hacer palomitas». El sonido del golpe de la bola contra los bolos es algo que a los aficionados gusta escuchar, y posiblemente esto haya ido retrasando la aparición generalizada de bolos de plástico, que no hacen ese ruido.


Las dos modalidades de Pasabolo Tablon: De rayas (De bolera Abierta) y el Pique (De Bolera Cerrada)

Las dos modalidades de Pasabolo Tablón se mencionan en un libro de José Bustamante Bricio (1931-2013):

La tierra y los valles de Mena. Biografía de un municipio”(1971) en donde dice que “(…) los bolos, en trance de desaparecer, vuelven a practicarse en la especialidad de rayas. Tres bolos plantados sobre la cureña han de ser lanzados lo más lejos posible para obtener una máxima puntuación en la tirada, que es de veintiún tantos. La otra especialidad, llamada pique, feneció con la caída de la última bolera cerrada; exigía un grado de destreza superior, más que de fuerza, pues consistí en tirar juntos los tres bolos contra la pared frontal”.

pasabolo_tablon_viga_rayas_BurgosA fines de los 60 con la mejora de la economía y cuando la gente empieza a poder volver a los pueblos en las vacaciones veraniegas, se impone la especialidad “oficial”, la de rayas, relegando la otra que había en el valle: pique. Muy interesante es esta referencia que nos hace Bustamante a esta especialidad desaparecida y heredera de la manera más antigua de jugar al pasabolo, en el siglo XIX, cuando los bolos se proyectaban sobre la viga final; sin duda, para mandar los tres bolos juntos habría que tener un gran pulso y precisión:

“Había en Mena bastantes boleras cerradas llamadas carrejos. El que narra llegó a conocer nada menos que tres en Villasana (la de Casa Rosa Roldán, la del Casino Viejo y la del Sindicato Agrícola) y en el Valle, las de Las Casetas, Paradores, El Berrón, etc., prueba evidente de que este deporte era el pasatiempo favorito de la generación anterior a la mía. Boleras a campo raso, en mejor o peor estado, las hay en casi todos los lugares donde se celebran romerías y hasta en la misma cima de la Peña del Cuerno existió una, donde barruntamos que habría festejo con ocasión de las Juntas del Partido que se celebraban en Era Lope”

Felipe Pereda 1984 - Mozares-MªJesús Temiño.


Anexos

El arte de fabricar bolas 

Los bolos patrimonio cántabro


Bibliografía

http://sietemerindades.blogspot.com/2016/05/nos-visita-oscar-ruiz-pereda.html

http://sietemerindades.blogspot.com/2016/04/de-bolos-y-bolas.html

Los bolos en España. Álvaro Fernández de Gamboa.

http://www.enciclonet.com

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