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Ser imaginario, mítico o legendario, de estatura y fuerza descomunales, aspecto humano o monstruoso, y carácter normalmente maligno, que protagoniza mitos y creencias de numerosos pueblos de todo el mundo.

Son muchas las cosmogonías, especialmente de Oriente, cuya figura primigenia es un gigante que muere y de cuyo inmenso cuerpo se forman las distintas partes del universo o del mundo. En la base de esta arcaica creencia está la de un primitivo universo considerado como un ser viviente del que el hombre sería una especie de simbólica continuación o degradación. En las mitologías arcaicas de la India, Irán, China, Tibet, Rusia o Escandinavia desempeñaron estos gigantes, por lo general andróginos (de sexo masculino y femenino al mismo tiempo), un papel esencial. Los mitólogos y antropólogos han encontrado estrechos vínculos entre muchos de ellos, como el indio Purusa o Yama, el iranio Yima, y el nórdico Ymir, que fue muerto por Odín. De algunos de estos gigantes primordiales se han documentado derivaciones demoníacas, como la brahmánica Mara, que influyó a su vez sobre la figura homónima de la máxima diablesa del budismo.Untitled-1

Otra creencia relacionada con (y evolucionada a partir de) la de los gigantes cosmogónicos es la de los gigantes cosmóforos (como el Atlas de la mitología griega), que sostienen en sus espaldas no un planeta vivo, sino un planeta inanimado.


En la Antigua Grecia

En la tradición de la antigua Grecia, el término “gigante” no servía para designar a seres enormes terrenales, sino a un grupo específico de los semidioses. Los gigantes nacieron de las gotas de sangre del antiguo dios Uranos que cayeron en el seno de la la diosa Gea (la Tierra), tras haber sido mutilado por su hijo Cronos. Según la tradición, nacieron para vengar la suerte de los titanes, defensores a su vez de Cronos contra el nuevo usurpador Zeus. Según el pseudo-Apolodoro, eran “de una estatura extraordinaria, de una fuerza invencible…”. Intentaron llegar hasta el Olimpo colocando varias montañas una sobre otra, y los dioses hubieron de pedir ayuda a Prometeo y a Heracles para vencerlos, porque, según un oráculo, sólo la colaboración de algún mortal se podía impedir la victoria de los gigantes. Heracles fue el gran protagonista de esta gigantomaquia, ya que derribó las montañas que les servían de apoyo, y atravesó a varios de ellos con sus flechas, mientras Zeus los fulminaba con su rayo. Los que sobrevivieron fueron enterrados en el centro de la tierra. A partir del siglo IV a. C. se añadió a su mito el motivo de que tenían la parte inferior del cuerpo igual que el de las serpientes.gigantes-reales

Estos son los Gigantes de la primera generación:

  • Agrio. Las Moiras le golpearon con mazas de bronce hasta matarlo.
  • Alcioneo. Era inmortal mientras luchase en su tierra de origen. Fue muerto por Heracles, quien lo arrastró fuera de su lugar de nacimiento, tras dispararle una flecha.
  • Alpo. Muerto por Dioniso.
  • Clitio. Fue muerto por Hécate con antorchas.
  • Ctonio. Hera le convenció para luchar contra Dioniso, prometiéndole a cambio a Afrodita.
  • Damasén. Criado por Eris, mató una vez a un drakon que fue devuelto a la vida por otro drakon, su compañero, con la ayuda de una hierba curativa.
  • Efialtes. Se rebeló contra los dioses. Apolo le disparó en el ojo izquierdo y Heracles en el derecho.
  • Encélado. Moraba bajo el monte Etna, cuyos estruendos eran provocados por sus revolcones. Atenea le arrojó encima la isla de Sicilia. Según otros fue muerto por Sileno.
  • Éurito. Fue muerto por Dioniso con su tirso (bastón que está todo él forrado de vid o de hiedra y a veces de lazos. Está rematado por una piña de pino).
  • Gratión. Fue muerto por Artemisa.
  • Hipólito. Lo mató Hermes, que llevaba el casco de Hades.
  • Mimas. Fue muerto por Hefesto con proyectiles de metal al rojo vivo. Según otros fue muerto por Ares.
  • Palas. Lo mató Atenea, quien lo despellejó y usó su piel como escudo para su propio cuerpo.
  • Peloro. Hera le convenció para luchar contra Dioniso.
  • Polibotes. Fue muerto por Poseidón, que rompió un trozo de la isla de Cos y lo arrojó sobre él.
  • Porfirión. Se dice de él que rasgó las túnica de Hera con intención de violarla, y que ésta le había prometido a Hebe por esposa si luchaba contra Dioniso. Zeus le hirió con un rayo y Heracles le remató con una flecha.
  • Tifón. Hijo del primer Tifón, igual a él en todo, que luchó contra Dioniso.
  • Toante. Fue golpeado hasta la muerte por las Moiras con mazas de bronce.

gigante-678x381Los que aparecieron después, su apariencia no es ya necesariamente monstruosa, y sólo tienen en común con los más antiguos su enorme tamaño y fuerza. Estos gigantes fueron:

  • Agrio y Orio. Hijos de Polifonte y un oso, del que le hizo enamorarse Afrodita por desdeñarla en favor de Artemisa. Ambos eran gigantes poderosos que no honraban a los dioses y devoraban hombres. Fueron transformados en pájaros por Hermes.
  • Los Alóadas, dos hermanos gemelos llamados Oto y Efialtes, hijos de Poseidón e Ifimedea, que quisieron derribar el cielo con sus propias manos y derrocar a Zeus. Como eran inmortales y el Oráculo había profetizado que no morirían en manos de hombres ni dioses, se mataron entre ellos por accidente.
  • Anax, hijo de Urano y Gea, gobernó el país, que entonces era llamado Anactoria en su honor. Su hijo Asterio, le sucedió en el trono, pero el cretense Mileto, hijo de Apolo, conquistó el país y le cambió el nombre por el suyo.
  • Antífates, hijo de Poseidón y Gea, era el rey de la tribu de los Lestrigones, unos gigantes antropófagos que encontró Odiseo en sus viajes. Anfífates destruyó la flota de Odiseo.
  • Anteo, hijo de Poseidón y Gea. Desafiaba y asesinaba a todo el que se adentraba en sus dominios, pues había hecho voto de construirle un templo a su padre con cráneos humanos. Siempre vencía en sus peleas, ya que en cuanto caía a tierra o la tocaba, su madre le daba fuerzas de nuevo. Retó a Heracles, quien lo derribó tres veces, pero en vano. Heracles advirtió lo que pasaba y, levantándole en vilo para impedirle recibir el aliento de su madre, lo asfixió.
  • Argos Panoptes tenía cien ojos. Era un fiel sirviente de Hera. Su gran servicio al panteón olímpico fue matar al monstruo ctónico con cola de serpiente Equidna cuando ésta dormía en su cueva.
  • Caco, hijo de Hefesto, era un gigante mitad hombre y mitad sátiro que vomitaba torbellinos de llamas y humo. Robó algunos de los bueyes de Gerión a Heracles mientras dormía, por lo que éste le mató.
  • Crisaor, engendrado por Medusa cuando fue violada por Poseidón en un templo de Atenea, por lo que ésta la transformó en una Gorgona. Así, Crisaor no nació hasta que Perseo decapitó a su madre. Fue padre con Calírroe de Gerión.
  • Dámiso, el más rápido de los gigantes que murió en la guerra contra los dioses. Quirón exhumó su cuerpo y extrajo el astrágalo de su pie, implantándolo en el talón de Aquiles.
  • Eurimedonte, antiguo rey de los gigantes. Fue padre de Peribea.
  • Gerión, monstruoso gigante alado hijo de Crisaor y Calírroe, formado por tres cuerpos humanos completos unidos por la cintura. Era invencible en la batalla y dueño de una gran sabiduría. Tenía una cabaña de ganado guardado por un perro de dos cabezas, Ortro, y por un pastor, Euritión. Uno de los doce trabajos de Heracles fue robar dicho ganado, tras lo cual mató a Gerión cuando éste le buscaba para vengarse.
  • Hilo hijo de Gea, del que se creía que derivaba el nombre del río Hilo. Aparentemente los griegos le identificaban con Gerión.
  • Hopladamo, reclutado por Rea cuando estaba embarazada de Zeus, para protegerla de Crono.
  • Orión, un hermoso gigante que podía caminar sobre el agua. Le mató Gea enviándole un Escorpión por amenazar con acabar con todas las bestias de la tierra con su destreza en la caza o Apolo por atreverse a amar a Artemisa.
  • Talos, el gigante de bronce que patrullaba la isla de Creta para guardarla de los piratas. Le mató la bruja Medea cuando los argonautas intentaban desembarcar en la isla.
  • Ticio, un gigante lujurioso que intentó violar a Leto. Fue derrotado por Apolo y Artemisa y encadenado en el Tártaro, donde dos buitres comían eternamente su hígado.
  • Turios, un gigante que luchó con Heracles.

El hombre como degradación de los gigantes

La creencia de que el hombre es un derivado físico-moral decadente de la antigua raza de los gigantes está muy extendida en pueblos de todo el mundo. A medida que se cree que nos hemos ido alejando de la primordial armonía cósmica y de la edad de oro, inocencia y prosperidad en que vivieron los primeros seres, muchos pueblos creen que ha ido disminuyendo en la misma proporción la sabiduría, la bondad y hasta la estatura y fortaleza de los hombres.jack-el-caza-gigantes-imagenes-pelicula-11

En la Ilíada habla Homero de la edad en que los hombres eran mucho más fuertes. En el libro bíblico del Génesis se señala que, antes del diluvio, “había gigantes en la tierra”, y que todavía quedaban restos de aquella raza en Canaan cuando Abraham se estableció allí. Alguno sería, posteriormente, especialmente señalado, como Goliat, el gigante al que venció David.

Virgilio, en La Eneida, habla de Turno, el antiguo rey-gigante del pueblo itálico de los rutulos, que tenía la fuerza de cuatro hombres y fue muerto por Eneas. Según Plinio el Viejo, en su tiempo existía todavía una raza sobreviviente de gigantes etiópicos, llamados sirbotas, que, según Cratetes de Pérgamo, podían llegar a tener más de cuatro metros de alto. Dentro del ciclo leyendístico acerca de Brutus, el mítico fundador de Bretaña, destaca la de su victoria sobre dos gigantes de la región de Cornualles llamados Gog y Magog.

En la tradición del jainismo, religión india antibrahamánica nacida en el siglo IV a. C., se cree que los primeros hombres medían más de doce kilómetros de alto, que tenían 256 costillas y vivían muchos años; cuando comenzó su proceso de decadencia, habrían ido disminuyendo de mitad en mitad, hasta llegar a su apariencia actual.H-wayak

Los elxaitas, secta gnóstico-hebraica del siglo II d. C., creían que Cristo había sido un gigante de casi ciento cincuenta kilómetros de alto, y que el Espíritu Santo era su hermana y tenía la misma estatura.

Según la tradición islámica, Adán y Eva tenían 1.828 metros de altura, y su hijo Abel medía 14 metros de alto; según la misma tradición, cerca de la Meca hay dos colinas, distantes 300 metros entre sí, donde se dice que se advierten las huellas de las rodillas de Eva.

Un mito de los lotuko de Uganda habla de tiempos en que existían personas más altas y grandes. Sus estornudos tenían la potencia de terremotos, sus cabezas sobrepasaban la altura de los árboles, y su vida era extraordinariamente larga. Pero se extinguieron por su impiedad y sus continuas infracciones de las normas religiosas.

En Amberes (Bélgica), la figura rocosa, de 12 metros de alto, de Druon Antigonus, o la de 7 metros de Gayant en Francia, son ejemplos de este tipo de tradiciones.

En el siglo XX, el científico nazi Hans Horbiger intentó demostrar que en la antigüedad hubo una raza de gigantes, antepasados del hombre, que se habían desarrollado gracias al influjos de otras lunas distintas de la actual. Sus teorías tuvieron un cierto arraigo, y fueron perfeccionadas y defendidas, hasta los años cincuenta, por su discípulo Denis Saurat.mitologia-grega-gigantes


Colosos alrededor del mundo

Los Ispolini de la mitología Búlgara. Gigantes que fueron las segunda raza que pobló la Tierra, siendo la primera de ellas los enanos y la tercera y definitiva, los seres humanos. Los Ispolini fueron creados como oposición a los enanos o gente pequeña ya que eran demasiado pequeños como para poder sobrevivir en el medio. El segundo intento, los gigantes, resultaron ser demasiado grandes para el mismo fin por lo que dios los destruyó.

En el poema épico nacional estonio de título: ‘’Kalevipoeg’’ se narra la historia del héroe de mismo nombre, literalmente, ‘’hijo de Kalev’’. Este personaje, al igual que la mayoría de los gigantes, se caracterizaba por tener un temperamento muy irascible y violento y era conocida su tendencia a zanjar las discusiones mediante algún asesinato. Es interesante ver que también en el antiguo folklore estonio ya se menciona a un malvado gigante llamado Kalev. El protagonista de este poema parte hacia la vecina Finlandia, país que también cuenta con sus propias historias de gigantes o Jättilaiset, con la intención de liberar a su madre que había sido raptada. Durante su viaje compra una espada a un herrero pero, dejándose llevar por su descontrolado temperamento, mata al hijo del forjador en una disputa resultando que la espada queda maldita por el herrero. Más tarde el gigante pierde la espada, se convierte en rey y viaja a los límites de la Tierra. Finalmente muere a causa de la espada maldita que se hallaba aguardando en el lecho de un río a que el gigante fuera a cruzar dicho río en algún viaje, así le cercenó las piernas a su paso. Ya en el más allá, un grupo de dioses decidieron revivir al gigante y darle piernas de nuevo para convertirle en el guardián de las puertas del infierno.ymir-mitologia-nordica

El caso de los Jentilak del País Vasco. Unos seres de gran altura, fuerza y muy peludos a los que se tiene, en las leyendas, por los responsables de la construcción de los monumentos megalíticos de la zona. Se dice que convivían con el pueblo vasco sin necesidad de ocultar su presencia y que enseñaron algunas artes a los hombres. El relato del final de estos gigantes que seguramente fue impuesto por el cristianismo en su pretensión de dar fin a cualquier elemento pagano, nos dice que, en una ocasión, los Jentilak vieron una extraña luz en el cielo que no pudieron identificar por lo que acudieron al más anciano y sabio de su especie que reconoció a aquella luz como Cristo lo que vaticinó el final de sus días.

Otra figura muy parecida a la de los Jentilak que también aparece en este folklore es la de los Mairuak, otros gigantes constructores de dólmenes. El mito del gigante que sostiene los cielos para que no caigan sobre la Tierra aparece en diferentes culturas. Cómo ya vimos con anterioridad, un ejemplo de ello se encuentra en la mitología hurrita. En este caso, el nombre del gigante es Upelleru y sostiene la bóveda celeste de forma parecida a la de Atlas cumpliendo su castigo.

En el continente africano también existen leyendas sobre pueblos de gigantes. Por ejemplo, en Chad, se cuenta que existían los enormes Saos, que vivían en paz en sus propias comunidades hasta la llegada de los musulmanes que quisieron obligarles a convertirse a su fe provocando una guerra en la que acabaron con la mayoría.17cc2d0845e005f664a3ef6ba528ad9b

Igualmente, en Nigeria, se habla de un tiempo en el que vivían hombres tan altos que superaban en estatura a los árboles, unos gigantes que poseían gran sabiduría y que llegaron hasta allí desde todo el continente.

Una leyenda del pueblo japonés cuenta como sus ancestros llegaron hasta las islas desde el continente obligados por una gran catástrofe sucedida hace 3000 años. Al llegar, se encontraron con unos gigantes peludos y de largas piernas con los que batallaron largo tiempo hasta que finalmente acabaron con ellos. En la mitología de este mismo país se presentan unas criaturas humanoides llamadas Oni, algunas de las cuales son de tamaño gigantesco y de carácter maligno con interesantes características físicas como cuernos y garras.

En China encontramos un interesante relato cuyo protagonista es Kua Fu. El líder de una tribu de gigantes que habitaban los bosques en los tiempos antiguos. Hubo un año en el que el calor del sol fue tan intenso que las plantas murieron y los ríos se secaron, la gente experimentó un gran sufrimiento y no hallaban solución. Hasta que Kua Fu se propuso atrapar el Sol para tratar de revertir sus efectos y comenzó a perseguirlo como Ícaro tratando de alcanzarlo. Lamentablemente, falló en su propósito y murió de sed sin encontrar agua antes de deshidratarse. Sin embargo, en China se le recuerda como a un héroe que murió realizando un sacrifico por el pueblo chino.capa10

Los mitos Irlandeses nos hablan de los Fomorianos, las leyendas babilonias hablan de la existencia de gigantes en la antigüedad, en el folklore tibetano se dice que este país en otra época también estuvo poblado por una raza de gigantes.

Los aborígenes australianos mencionan una raza de gigantes de piel blanca y pelo rojizo y los esquimales a su vez, hablan de un tiempo en el que la Tierra estaba poblada por gigantes.


Los gigantes en los mundos de fantasía

El gigante es una criatura de aspecto humanoide que se caracteriza por poseer un tamaño y fuerza descomunales. Los gigantes son, generalmente, seres crueles, salvajes y primitivos.

El principal rasgo de un gigante, su tamaño, es verdaderamente variable. Se pueden encontrar ejemplares de unos 4 metros, los más comunes, y algunos más extraordinarios que pueden rozar el centenar de metros.

Son seres solitarios, pero se unen para las cacerías y los saqueos. Las leyendas cuentan que se alimentan de rocas, árboles, animales y personas, sobre todo de niños.

Prefieren las luchas cuerpo a cuerpo y confían en su fuerza para aplastar, barrer y arrollar, de ahí que su arma preferida sea el garrote o sus propios brazos. Sin embargo, su habilidad para lanzar y atrapar rocas los convierte en criaturas muy peligrosas en la distancia.564

Dar muerte a un gigante es una tarea realmente complicada. Se dice que la única forma de acabar con ellos es cortándoles la cabeza pero, si bien este método es infalible, no es el único. Un buen golpe certero como el que lanzó David a Goliat puede ser de lo más efectivo, aunque muy difícil de conseguir. Lo más efectivo es debilitar primero la gruesa piel del gigante con ácido o fuego e infligir entonces una herida mortal.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

https://www.elpensante.com/los-gigantes-en-la-mitologia-griega/

http://www.ufopolis.com

http://www.seresmitologicos.net

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Baxajaun

Es un genio que habita en lo más profundo de los bosques o en cuevas situadas en lugares prominentes. Tiene un cuerpo alto de forma humana y cubierto de pelo. Su larga cabellera le cae por delante hasta las rodillas cubriendo el rostro el pecho y el vientre. Es el genio protector de los rebaños. Da gritos en las montañas cuando se acerca alguna tempestad para que los pastores retiren el ganado.Hallándose en el aprisco o en su vecindad no hay peligro de que el lobo se acerque. Su presencia es anunciada por las ovejas, con un simultánea sacudida y sonido de los cencerros. Entonces los pastores pueden echarse a dormir tranquilos, pues saben que durante la noche o el día el lobo, gran enemigo de los rebaños, no va venir a molestarlos.basajaun1

El baxajaun es representado a veces como un ser terrorífico, de carácter maligno, dotado de fuerzas colosales y agilidad extraordinaria.Otras veces se describe como el primer agricultor de quien aprendieron los hombres el cultivo de los cereales y como el primer herrero y el primer molinero, a quien robó el hombre el secreto de, la fabricación de la sierra, del eje del molino y del modo de soldar los metales.

Cuentan en Oiartzun la leyenda sobre un hombre valiente llamado San Martinico que sonsacó al genio el secreto de la fabricación de la sierra. Basajaun fabricaba sierras en su taller, y San Martinico deseando conocer el secreto maquinó un plan: envió a su criado al pueblo anunciando que su señor había fabricado la sierra. Al oír esto Basajaun, le preguntó al criado: ¿Es que tu amo ha visto la hoja del castaño? El criado contestó: No la ha visto pero la verá. Se lo contó inmediatamente a su señor, y éste fabricó una lámina de hierro dentada al estilo de la hoja del castaño. Por la noche Basajaun fue al taller de San Martinico para comprobar si había fabricado alguna sierra, y al encontrar allí una, le torció alternativamente los dientes queriendo inutilizarla. Pero en vez de inutilizarla mejoró la sierra, y de este modo se propagó por el mundo la sierra de dientes triscados.

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Otra leyenda cuenta:

En otro tiempo había en Esterenzubi, en la frontera con España, cuatro vaqueros, uno de los cuales era un muchacho. Cuando dormían en su cabaña, solía venir a calentarse al fuego Antxo, el señor salvaje (Basajauna). Y tras calentarse, comía de la comida de los vaqueros. Estos recibirán diariamente un pan y otras viandas, y todas las noches dejaban un pedazo, la parte de Ancho.

Una noche, viendo que no habían guardado la parte, el muchacho preguntó: -” ¿Dónde está la parte de Antxo?”. -“Déjale tú la tuya si quieres!”- le respondieron los otros. El muchacho dejó su parte sobre la repisa habitual. El señor salvaje llegó como de costumbre. Después de calentarse, comió la parte del muchacho. Calentado y alimentado, partió llevándose consigo las ropas de los vaqueros, salvo las del muchacho. Esa noche nevó copiosamente. A la mañana siguiente, los vaqueros, no pudiendo encontrar sus ropas, dijeron al muchacho: – “Ve a buscar nuestras ropas”. -“Yo?, No!”. – “Ve, por favor!” – “¿Qué recompensa me daréis?”. Tenían una mala novilla, y se la prometieron.

El muchacho partió, y llegando a la cisterna donde se encontraba el señor salvaje le gritó: -“Antxo, dame las ropas de mis compañeros.” -“No te las daré” -“Dámelas, te lo ruego; me han enviado a buscarlas” -“¿Qué te dan por la molestia?” -“Una mala novilla” -“Tómalas pues, y toma también esta varita de avellano. Marca tu novilla y dale con ella ciento un golpes, el último más fuerte que los anteriores.”

El muchacho hizo lo que Antxo le había dicho. Dio a su novilla los ciento un golpes, y tras un corto lapso de tiempo, la novilla le proporcionó un rebaño de ciento un hermosos animales.

En aquellos días los señores salvajes conversaban con los cristianos.

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Tártalo

Tártalo es un cíclope, es decir, que tiene un solo ojo en medio de la frente. Es un gigante de fuerzas hercúleas que vive en una cueva en la que guarda sus hermosos rebaños para pasar la noche. Además es aficionado a comer cristianos en cuanto tiene ocasión. Estas son las características comunes a todas las versiones. Hay otros rasgos que varían según las distintas narraciones: a veces es un ser solitario, a veces tiene esposa, aunque no parece que vive en comunidad con otros cíclopes. Sin embargo también nos encontramos con alguna versión que cuenta la historia del cíclope atribuyéndosela a un gentil. Por otra parte Barandiarán nos dice que, según algunos, es considerado el primer pastor.220px-Tartaloren_irudikapena

También llamado Torto, Anxo o Alabari. De él se habla en los relatos más aterradores de los hogares de Goiherri sobre todo, si bien es conocido igualmente en otras varias comarcas del país. Secuestra a jóvenes que se ponen a su alcance y los devora. En la región de Cegama por ejemplo, Secuestra a algún joven o hace cautivo a quien, obligado por la tempestad, se refugia en su morada, para después descuartizarlo, asarlo y comérselo. Hay casos en los que el cautivo logra destruir el ojo del cíclope o se las apaña para engañar a este y huir de su dominio. Un leyenda de origen griego y cuyo variante proviene del mítico cíclope heleno Polifemo, hijo de Poseidón y la ninfa Toosa.tartalo

Además, el mito de Torto se halla localizado en varios lugares de Euskal Herria. En Ataun, por ejemplo, se señala la cueva de Muskia, como escenario de las crueldades del cíclope. Otro de los lugares que se citan como morada de Torto o Tártalo es Tartaloetxeeta planicie del alto de la montaña Saadar, donde se halla la supuesta casa del cíclope o Tartaloetxe, que es un dolmen. A él hace referencia una versión de Ursuaran. En algunos relatos aparece localizado en Tartaloetxeeta el tema popular de los tres trabajos exigidos al héroe como condición para el logro del éxito en su empresa. En Domaikia (Zuia) hablan de un genio, con un ojo en la frente, que habita en una cueva de la región. Habiendo secuestrado a un muchacho, lo metió entre cadáveres. La puerta de la cueva se abría cuando el genio le decía: “ábrete, Charranca”, fórmula que en Cuartango es “ábrete, Checla”.

Un día un muchacho se internó en el bosque y se encontró con un Tártaro, que lo llevó a su casa. El Tártaro solía comer alguna persona cada día y la hora del muchacho se acercaba. Una noche, el Tártaro, cansado, se recostó junto al fuego. Entonces, qué hizo el muchacho?. Coge un asador y se lo clava en el único ojo de su frente. Luego se esconde entre los carneros del Tártaro. No podía abrir la puerta y no sabía qué hacer para escapar. Coge el mayor de los carneros y lo degüella. Luego se cubre con su piel y se ata el cencerro al cuello.

Al día siguiente el Tártaro se dispone a enviar a pastar a sus carneros y se coloca en el costado de la puerta para que no escape el muchacho. Éste permanece entre los últimos del rebaño silenciosamente. Pero el Tártaro palpaba cada animal al salir. Al tocar al muchacho en seguida reconoce el engaño y agarra la lana, pero aquél huye dejando al Tártaro con la piel en la mano. El Tártaro sale corriendo tras él pero no podía guiarse. Le lanza un hermoso anillo para que lo recoja. El muchacho lo hace y se lo pone en el meñique. Pero el anillo gritaba: “Aquí estoy, aquí estoy!” y entonces el Tártaro comenzó a acercarse cada vez más al muchacho y estaba a punto de darle alcance. Este quería abrir el anillo pero no podía. Qué hace entonces? Se corta el dedo y lo arroja con su anillo a un agua profunda que había allí. El anillo seguía gritando “Aquí estoy, aquí estoy!” . El Tártaro se abalanzó y allí mismo se ahogó.

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Jentil

Gigantes que habitaron la Tierra antes que la Humanidad. Poseedores de fuerza inmensa, realizaban sin esfuerzo trabajos enormes, y se divertían lanzándose piedras gigantescas de un monte a otro. Se dice que eran mejores cristianos que los cristianos, dado su carácter solidario y caritativo. En un momento determinado, murieron todos súbitamente debido a la aparición de una nubecilla y quedaron sepultados en los dólmenes.

…el que colaboró eficazmente gracias a sus grandes fuerzas, en la construcción de las primitivas iglesias cristianas (Muxica, Ondarroa, Marquina, Elgueta, Antigua de Zumarraga, Oñate, Opacua, Zurbano, Urdiain, Ataun, Oyarzun,…); el constructor de “cromlechs” llamados por esto “jentilbaratz” en Arano; el constructor de dólmenes, como los llamados Jentiletxe “casa de gentiles” de la montaña de Ataun-Burunda y los Jentilarri “sepultura de gentiles” de Aralar; el constructor de ciertas casas como las de Ojarbi, Animasagasti, y Maubi de Idiazabal, etc.

Muchas más iglesias que las citadas son consideradas obra de los gentiles. De hecho lo son casi todas las iglesias del País Vasco, ya que toda construcción que a los ojos del narrador se halle más allá de las capacidades de la gente de su entorno se considera obra de gentiles. Cualquier construcción de tamaño considerable se supone obra de gentiles, sea ésta una iglesia, un dolmen o una calzada de grandes losas de piedra.jentil

Los gentiles, gracias a su inmensa fuerza, no sólo realizan trabajos colosales, sino que además los culminan sin gran esfuerzo. Ni siquiera necesitan descansar:

Cuentan que el gentil de Arrola, de Zeráin, se fue a Alava a buscar trigo. Volvía cargado de un pellejo de buey, lleno de trigo, cuando tropezó con su hija, en Bostaitzeta, en los confines de Zerain y Zegama.

-“Descansa hasta beber agua”, le dijo la hija.” -“Si hubiese sabido lo que era descansar, hubiera traído otro tanto de trigo.”

Ofrecióle la hija el agua de la herrada que llevaba sobre su cabeza, y el padre tragó, juntamente con el agua, la tapa de la herrada.

-“Dónde está la tapa?”, preguntó la hija. -“Me ha parecido que he tragado una mota.

Gracias a esta inmensa facilidad para realizar sus trabajos, tampoco les falta tiempo para divertirse:

Ciertos pelotaris jugaban a la pelota en Murumendi. Y se les acercó un gentil y les preguntó:

-¿Qué hacéis aquí?. -Jugar a la pelota-, le contestaron. -¿Para qué tenéis esa piedra? -Para piedra de saque. -Tampoco ella es mala para lanzarla como la pelota.

Y cogió con sus manos la piedra de saque y la lanzó hacia Aralar con extraordinaria energía. Y según corre esa piedra con tal velocidad en el aire, se hace dos pedazos y cayeron, uno al pie de la peña de Gaztelu y el otro a Alotza. La piedra de Alotza está allá, atravesada en una senda (y) no es una piedra de bromas (es grande). Los pastores la llaman Saltarri.

Lo mismo que esta peña de Saltarri, los juegos de los gentiles, al igual que sus construcciones, dejan huellas bien visibles en el paisaje:

En el barranco de Urdiola (Arrankudiaga), situado entre el monte de ese nombre y el del Castillo de Arakaldo(donde se ven ruinas de un antiguo castillo que el vulgo dice que perteneció a los moros), existen dos o tres piedras redondas, a modo de bolas muy grandes. Cuentan los habitantes de Arrankudiaga que antiguamente jugaban a bolos los gentiles de uno a otro monte; pero habiendo chocado las bolas, cayeron al barranco, donde se han conservado hasta ahora.

Cuentan en Orozko que los gentiles jugaban a la pelota con piedras redondas de cuatro o cinco arrobas, colocándose unos en el monte Untzeta y otros en el de Santa Marina.(…).

Amil es el nombre de otro término de Motriko, situado a la orilla del mar. En él se ve un peñasco al cual rodea el agua en mareas altas. Dícese que los gentiles, que se divertían jugando con él a la pelota, lo lanzaron desde el monte Arno.

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Además de trabajadores infatigables y aficionados a los juegos, los gentiles son unos seres éticamente notables. Los primeros a la hora de demostrar las costumbres de buena vecindad. Por ejemplo cuando algún vecino yace en su lecho próximo a morir, acuden a visitarlo y no van con las manos vacías. Una pena que algunos cristianos sean tan indignos y desagradecidos:

Dicen que antiguamente solían vivir los gentiles en Jentilbaratza. Que muchas veces acostumbraban bajar de noche a Agerre, y que allí se dedicaban al juego hasta que cantase el gallo en la madrugada.

Que una vez enfermó el señor de Agerre y que iba a recibir el Viático. Al saber esto, los gentiles, aunque no eran cristianos, bajaron a Agerre una sobrecama de oro, y con ella cubrieron la cama del enfermo, antes que llegara el Viático.

Que sin duda codiciaban los de Agerre la sobrecama de los gentiles, y que así, la clavaron a la cama, y poco después hicieron cantar al gallo. Que al oír los gentiles el canto del gallo, agarraron su sobrecama y echaron a correr precipitadamente; mas una parte de la sobrecama quedó clavada a la esquina de la cama. Que entonces los gentiles gritaron que mientras Agerre fuera Agerre, no faltaría en aquella casa algún manco o paralítico. Y dicen que desde entonces ha habido siempre en Agerre algún manco o paralítico.

Cuando son ellos quienes reciben la asistencia de algún vecino, muestran una conducta bien diferente, y no dejan marchar con las manos vacías a quien ha venido a ayudarles:

Antiguamente vivían los gentiles en la cueva de Santimamiñe y una mujer (de los gentiles) se hallaba encinta, y llamaron a la señora de Lezika para auxiliarle en el parto. Y cuando se libró la mujer dieron de comer a ella (a la señora de Lezika), y al ver pan blanco, guardó un trozo a fin de mostrarlo en (su) casa, y cuando empezó a levantarse para volver a su casa, no pudo levantarse y los gentiles le dijeron: “señora, Ud. tiene alguna cosa de aquí”. Y la señora (decía) que no, y los otros (decían) que sí. Y después la señora les dijo que sí, que había tomado un trozo de pan con el fin de mostrarlo en casa. Y entonces los gentiles le dijeron que dejara allí mismo el trozo de pan que allí había tomado, y le dieron un pan entero para (su) casa.

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De este modo vivieron los gentiles durante muchos años, repartiendo su tiempo entre la realización de grandes trabajos que culminaban sin apenas esfuerzo, y sus juegos y diversiones, y mostrándose siempre ejemplares en sus relaciones de buena vecindad. Sin embargo, un buen día sucedió algo inesperado, un suceso que vamos a escuchar de labios del propio Barandiaran, que se lo oyó referir numerosas veces a su propia madre:

Según una de sus versiones procedentes de Ataun, donde la oí muchas veces durante mi infancia, los gentiles se divertían un día en el collado de Argaintxabaleta, en la sierra de Aralar, cuando vieron que del lado de Oriente avanzaba hacia ellos una nube luminosa. Asustados por el fenómeno, llamaron a un sabio anciano y le condujeron a aquel lugar para que contemplase la misteriosa nube y les declarara lo que ésta significaba. El anciano les dijo: “ha nacido Kixmi y ha llegado el fin de nuestra raza; echadme por el vecino precipicio”. Y los suyos le echaron peñas abajo y, seguidos de la nube luminosa -huyendo de la misma-, corrieron hacia Occidente, y al llegar al vallecito de Arraztaran, se metieron precipitadamente debajo de una gran losa que desde entonces se llama Jentillarri “sepultura de los gentiles” o “piedra de los gentiles”: es el dolmen de este nombre, tumba de doble cámara que años más tarde exploré en compañía de los Dres. Aranzadi y Eguren. Así tuvo fin la gentilidad, según la leyenda.


Bibliografía

Enciclopedia Auñamendi

Mitología Vasca. José Miguel de Barandiarán.

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