Archivos de la categoría ‘Personajes Históricos’


Llamado habitualmente Tamerlán, este apelativo procede de su nombre verdadero, Timur o Temür (según la pronunciación turca o mongola), ‘hombre de hierro’, y de su apodo, Lang o Lenk, ‘cojo’. Tuvo una juventud incierta en la que sirvió al khan mongol dominante en su país natal, la Transoxiana. En 1370 se hizo con el poder tras expulsar a los mongoles y a sus rivales turcos. Inició entonces una serie de conquistas que le dieron el mando de un gran imperio centroasiático, destruyendo o venciendo a los estados musulmanes más importantes de la época (lo cual justificó, siendo también él musulmán, dando carácter de guerra santa a sus acciones militares). En primer lugar conquistó todo el Turkestán y envió diversas expediciones contra los mongoles del noreste (Mogolistán); prosiguió después con la incorporación del Irán oriental (Jurasán) y el Cáucaso. Tamerlan 4

Tras vencer al khan de la Horda Blanca y la Horda de Oro, Toktamish, completó la conquista de Irán occidental y de Irak. En los últimos años del s. XIV devastó el noreste de la India hasta Delhi, y a principios del s. XV derrotó a los mamelucos de Egipto en Siria y capturó al sultán otomano Bayaceto I cerca de Ankara, asolando luego toda Asia Menor. Murió poco después mientras preparaba la invasión de China. Repartió su extenso imperio entre sus hijos, que no supieron mantenerlo unificado. No utilizó nunca el título de “khan” (equivalente a emperador), sino el de “emir” (príncipe).


Personalidad

De alta estatura y piel clara, Tamerlán tenía una gran capacidad militar y la personalidad necesaria para dominar un extenso estado. Él mismo combatía valerosamente en las batallas y organizaba la disposición de sus tropas, que aún contaba con muchos turcos nómadas. Cruel (fueron características sus pirámides de miles de cráneos humanos, cuyo objeto era provocar terror y la sumisión sin combate), gustaba sin embargo de las artes o la poesía: convirtió a Samarcanda en una gran ciudad con hermosos monumentos, como la mezquita de Bibi Hanum, el conjunto de Sha-i Zindah y su mausoleo de Gur-e Mir.Samarcanda 1

Su labor política consistió en la fundación del último imperio estepario, sucesor del mongol, que a su vez era heredero del huno. Él, que efectivamente quiso restaurar el imperio mongol, se veía además como soldado del Islam, por más que en muchas ocasiones esto se tratase de una justificación de sus campañas, que generalmente afectaron a estados musulmanes.Tamerlan 5

Timur despreciaba a los «tajiks», la población agrícola y urbana de Transoxiana de habla iraní. A diferencia de las élites militares cultas de la mayor parte del mundo musulmán, Timur venía de una inculta provincia fronteriza, y él mismo era bastante inculto, pero no era de ningún modo un ignorante: hablaba varias lenguas, tenía un notable conocimiento de los asuntos militares y políticos y se consideraba a sí mismo experto en cuestiones religiosas. Conservaba la típica afición mongol al alcohol en grandes cantidades, y sus borracheras eran famosas, así como a las grandes celebraciones con comida en abundancia y a las mujeres.


El Imperio Tártaro

En el momento de su muerte este imperio centroasiático, de carácter turco-mongol (llamado en Europa tártaro), y con capital en la hoy ciudad uzbeka de Samarcanda, se extendía entre el río Éufrates al oeste y el Indo al este, y entre el mar de Aral y el río Yaxartes (Sir Daria) al norte y el golfo Pérsico al sur. Comprendía por tanto, totalmente o en parte, una quincena de países actuales: el sur de Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguizistán, Tayikistán, una pequeña porción de China (oeste del Tíbet), el oeste de Pakistán, Afganistán, Irán, el este de Irak, el extremo oriental de Turquía, Armenia, parte de Azerbaiyán y el este de Georgia. Sin embargo, su dominación fue efímera, pues simplemente se limitó a destruir las estructuras de las tierras que conquistó sin sustituirlas por otras nuevas, de modo que su imperio no sobrevivió a su muerte.Tamerlan 1


El ejército tártaro

Tamerlán fue así mismo un musulmán, pero su ejército era una mezcla de musulmanes, cristianos, chamanistas, paganos y zoroastristas. El grueso de su ejército se componía de tropas turco-mongolas, que componían formaciones similares al sistema mongol.

Prestaba mucha atención a su ejército y frecuentemente realizaba reformas militares. Los arqueros a caballo fueron de gran importancia en sus éxitos iniciales, la caballería pesada y la infantería los apoyaban. Luego se interesó especialmente en los ingenieros de asedio y la infantería tomó un papel más importante, pero es claro que la caballería era la clave para el ejército timúrida. El miedo y el terror fueron también de gran importancia para Tamerlán.Tartaro 1

Los timúridas también utilizaban elefantes. Colgaban en sus colmillos curvos hojas cortas y les entrenaban para avanzar en línea en una serie de saltos cortos, cortando hacia arriba y hacia abajo con cada movimiento.

Cada soldado estaba armando con una lanza, un mazo, una daga, un escudo forrado en cuero, un arco y un carcaj de 30 flechas. Muchos llevaban también dos espadas, un sable ordinario en el lado izquierdo y un arma más corta en el lado derecho, y una élite de caballería pesada tenía caballos con armadura, algunos armados con lazos.Tartaro 2


El Tarkhan

Los actos de heroísmo no sólo eran celebrados por los poetas oficiales sino también recompensados con el ascenso al rango de Tarkhan o héroe. Esto exonera a un hombre a pagar impuestos y le daba el derecho a conservar el botín que había ganado en la guerra, a que se le concediera audiencia real sin cita previa y a un lugar de honor en todas las ceremonias oficiales. También le libraba de se perseguido hasta la novena vez que cometiera un crimen en particular. Su familia heredaba estos privilegios  hasta la séptima generación y la familia de un soldado que había muerto realizando hazañas heróicas recibía unas recompensas póstumas comparables.Tamerlan 6


Espionaje y engaño

La habilidad de Timur para engañar al enemigo era proverbial. Fingió estar enfermo delante de los embajadores extranjeros, hizo correr el rumor de que su ejército se estaba disgregando, encendía falsas hogueras de campamento y mandaba arrastrar ramas de árboles a sus jinetes, levantando así una polvareda que hacía que su ejército pareciera mucho mayor.Tamerlan 2El servicio de espionaje de Timur era espeluznante, con informadores en instituciones religiosas, los bazares e incluso entre los ministros del gobierno o en los kanes rivales, así como en las caravanas de comerciantes de Oriente Medio. Entre ellos había hombres y mujeres que hablaban árabe, griego y hebreo. Existía un cuerpo de policía o de seguridad internacional con agentes en todas partes, y los que eran mencionados desfavorablemente en sus informes eran severamente castigados.


Terror y crueldad

Se dice que sus tropas quemaron su nombre en las selvas de los montes Altai, cerca de Mongolia, y el propio Timur hizo erigir una lápida tallada dentro de la Horda de Oro para señalar su paso. En Sitan, al suroeste de Afganistán, todo un sistema agrícola basado en una frágil red de irrigación quedó tan dañado que a día de hoy aún no se ha recuperado. Tamerlan 3Una de las costumbres más salvajes de Timur era la construcción de torres hechas con cabezas humanas. En Sabzevar los prisioneros vivos fueron revestidos de cemento entre la arcilla y los ladrillos para formar minaretes. El 12 de Diciembre de 1398 los hombres de Timur mataron a miles de prisioneron indios cerca de Delhi. Allí por prisioneros musulmanes tuvieron el privilegio de que les cortaran el cuello, mientras que los hindúes fueron desollados y quemados vivos. Los soldados cristianos, casi todos armenios, que defendieron Sivas para los otomanos fueron enterrados vivos en el foso. En Van las tropas cristianas fueron arrojadas desde las almenas después de que cayera la ciudad. No es de extrañar que el nombre de Timur infundiera tanto respeto.


Bibliografía

Historia National Geograpich

www.Enciclonet.com

Colección Guerreros Medievales. Ediciones Del Prado.

Anuncios

Caudillo de los pueblos lusitanos durante los años 147 al 139 a.C. que encarna la resistencia indígena ante la dominación romana. Su origen se desconoce, pero se cree que era oriundo de la sierra de la Estrella, de la parte más abrupta de la Lusitania romana. La leyenda lo hace pastor en su juventud, con grandes cualidades para el liderazgo. Cuando Viriato asume el mando de sus gentes, los lusitanos habían sufrido la represión sangrienta de los romanos y, sobre todo, la matanza de Galba. De aquella matanza algunos pudieron salvarse, entre ellos Viriato, que será elegido como caudillo para dirigir el levantamiento general del pueblo lusitano contra Roma durante algo más de 10 años. Durante el año 147 a.C., consiguió notables éxitos contra los romanos: en Tríbola (Serranía de Ronda), derrotó al pretor Vetilio, sucumbiendo éste en el propio combate junto a más de 4000 legionarios. Esta victoria puso en manos de Viriato toda la Hispania Ulterior. Poco después, Viriato abandona la Betica y se dirige a la Carpetania, seguido por el pretor Plaucio, quien lo ataca en la sierra de San Vicente. De nuevo, el romano es derrotado, y se ve obligado a retirarse de la zona. Viriato aprovecha la ocasión y penetra en la ciudad de Segobriga, ciudad aliada de los romanos, que Plinio calificaba como cabeza de la Celtiberia, situada en las proximidades de Saelices, junto al río Cigüela.Viriato 1

Viriato es acosado por las campañas del año 144 a.C. del nuevo cónsul Fabio, de la Ulterior, quien le obliga a replegarse en Baecula (Bailén). Así, decide el caudillo lusitano pedir ayuda a los celtíberos. Éstos, especialmente los arévacos, dirigidos por Olónico, deciden dársela, rompiendo así los 10 años de paz que los pueblos de la submeseta norte habían mantenido con los romanos, gracias al respeto hacia los acuerdos firmados con Marcelo.

Viriato 2

Viriato firma un tratado de paz con Roma durante la legislatura del cónsul Serviliano, y, pese a que poco después fue ratificado por el Senado, su sucesor, Cepión, consiguió que Roma lo anulase, por lo que Viriato, después de ser derrotado en Azuaga, se vio obligado, a mediados del año 139 a.C., a negociar la paz con el cónsul romano Cepión, sin ninguna ventaja para el caudillo lusitano. Viriato utilizó para estas negociaciones de paz a tres jefes de su ejército (Audas, Ditalkón y Minuros, naturales de Urso, Osuna), que hacía tiempo habían desertado de las filas romanas pasándose a las lusas. Cepión compró a estos embajadores de Viriato, que lo asesinaron mientras dormía. La muerte del caudillo, además de causar un hondo pesar en el pueblo lusitano, supuso el fin de la guerra lusitana, aunque todavía fue continuada por poco tiempo, bajo la dirección de Tántalo, hasta su definitiva rendición frente al cónsul Décimo Junio Bruto, a finales del año 139 a.C.


El nombre de Viriato

Muchos historiadores sitúan la patria de Viriato en el actual territorio portugués, probablemente al sur , en la zona del algarve, aunque son muchos los lugares que reclaman ese honor. Sin embargo, el nombre de Viriato era muy frecuente en esa zona, a juzgar por los documentos epigráficos. Es un derivado de la palabra latina «viria», que era el nombre de los brazaletes de oro o plata que lucían los guerreros hispanos.Viriato Zamora

La fama y el arrojo de Viriato lo convirtieron en un tópico para los romanos, hasta tal punto de que éstos hicieron derivar su nombre del latin «vires», que significa fuerza o valor.


Los lusitanos

Su territorio abarcaba la mayor parte de Portugal y las provincias españolas de Zamora, Salamanaca, Cáceres, Badajoz y Huelva. Aparecen en las fuentes en el 194 a.C., fecha en que atacaron Ilipa, pero su presencia se hizo notoria desde el 154 a.C., tras las incursiones de uno de sus jefes, Púnico, en la Beturia «El territorio entre los rios Guadiana y Guadalquivir». A éste la sucedió Césaro, que en el 153 a.C. derrotó a un gran ejército romano dirigido por Lucio Mummio, pretor de la Hispania Ulterior, y pasó luego a África.Lusitania

Servio Galba, el año 150 a.C., con el señuelo de proporcionarles tierras donde vivir en paz,  concentró a los lusitanos en un determinado lugar, divididos en tres grupos, y tras hacerles entregar sus armas ordenó a sus legionarios acabar con ellos. Según el detallado relato de Apiano, «pocos de ellos consiguieron escapar, entre los que se encontraba Viriato, que no mucho después fue el caudillo de los lusitanos y aniquiló a muchos romanos y dio muestras de grandes hazañas».

La masacre fue total y fueron muy pocos los que sobrevivieron. Los historiadores romanos se hicieron eco de la extremada crueldad del pretor, aunque discrepan en las cifras totales de muertos: 8.000 según Valerio Máximo y 30.000 según Suetonio. Tras finalizar su mandato en la Hispania Ulterior, Galba regresó a Roma, donde el Senado cuestionó su actuación en tierras lusitanas por considerarla deshonrosa. En el año 149 a. C. se abrió causa judicial contra él.

A raíz de este episodio Viriato se convirtió en el jefe militar de todos los Lusitanos.


Según los historiadores
  • Como jefe militar.
    • Diodoro: Belicoso y conocedor del arte bélico.
    • Apiano: Amante de la Guerra.
  • Criado entre piedras.
    • Dion Casio: La mayor parte de su vida la pasó al raso y esta satisfecho con lo que la naturaleza le daba.
  • Generoso con sus seguidores.
    • Diodoro: Basaba sus recompensas en el mérito y hacía regalos especiales a aquellos hombres que se distinguían por su valor, además no cogía para su uso particular lo que pertenecía a la reserva común.
    • Apiano: Un ejército constituido por elementos tan heterogéneos nunca se revelo [contra su jefe] y siempre fue sumiso y el más resuelto a la hora del peligro.
  • Su boda con la hija de Astolpas, un rico propietario lusitano.
    • Diodoro: Habiéndose expuesto gran cantidad de copas de plata y oro y vestidos de muchas clases y colores, viriato, apoyándose en la lanza, miró con desdén todas aquellas riquezas sin asombrarse o maravillarse de ellas, antes bien manifestando desprecio. Ni siquiera se sentó en la mesa del banquete. Únicamente tomo panes y carne y los distribuyó entre quienes le acompañaban, mandó que buscasen a su novia, la montó en su caballo y partió hacia su escondida morada.

Los funerales de un rey

Apiano describe los magníficos funerales del jefe lusitano: «El cadáver de Viriato, espléndidamente vestido, fue quemado en una altísima pira. Se inmolaron muchas victimas, mientras que los soldados, tanto los de infantería como los de caballería, corrían en formación alrededor de la pira, con sus armas y entonando sus glorias al modo bárbaro. No se retiraron de allí hasta que el fuego de la hoguera se extinguió completamente. Terminado el funeral, celebraron combates singulares sobre el túmulo»


«Roma no paga traidores»

Según mantiene la tradición, esta fue la respuesta que el romano Quinto Servilio Cepión dio a los asesinos de Viriato cuando se presentaron ante él para reclamar su recompensa. Lo más parecido a está frase es lo que escribe el autor bizantino Eutropio, «Cuando sus asesinos pidieron al consul Cepión su premio tuvieron como respuesta que a los romanos nunca les había gustado que los soldados asesinaran a sus jefes».

Viriato muerte

También a este autor se atribuyen unas nobles palabras como epitafio de Viriato:

«Fue considerado el mejor defensor de la libertad de Hispania frente a los romanos»


Bibliografía

Historia National Geograpich

Enciclonet

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/galba_servio_sulpicio.htm


Cacique dominicano nacido en Guahaba en fecha desconocida y muerto en Maisí (en la zona oriental de Cuba) en 1511. Se opuso a la conquista europea en Santo Domingo y Cuba. Fue capturado y quemado vivo, y se negó a ser bautizado para no encontrarse con los españoles en el cielo. Su trágica muerte le convirtió en un símbolo de la resistencia indígena ante la conquista.

Era cacique de Guahaba, en la isla Española. Se opuso a la conquista española y, tras comprender finalmente la imposibilidad de resistir, decidió huir con sus hombres en canoas hasta la cercana isla de Cuba. Se estableció en la región montañosa de Maisí, pero allí tuvo que hacer frente nuevamente a los españoles el año 1511, cuando Diego Velásquez emprendió la conquista de la Isla. Hatuey reunió a sus hombres y les informó de que los españoles venían buscando oro para su rey, y que se lo sacarían a los indios hasta de las entrañas, por lo que les aconsejó reunir todo el que tenían y tirarlo a un río.hatueybusto2

A Hatuey se le atribuye este discurso que dirigió a los Taínos de Caobana mientras sostenía piezas de oro en sus manos:

«Este es el Dios que los españoles adoran. Por estos pelean y matan; por estos es que nos persiguen y es por ello que tenemos que tirarlos al mar… Nos dicen, estos tiranos, que adoran a un Dios de paz e igualdad, pero usurpan nuestras tierras y nos hacen sus esclavos. Ellos nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos, pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas. Incapaces de igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro que nuestras armas no pueden romper».

Preparó luego a sus hombres y se enfrento a Velásquez en un conflicto muy desigual, ya que los taínos no eran grandes guerreros, ni poseían armas eficaces (usaban todavía la tiradera). Los españoles les causaron numerosas derrotas y bajas, dominándoles en unos tres meses. Los indios se escondieron en los montes, pero fueron perseguidos tenazmente y apresados.hatuey2

El mismo Hatuey fue hecho prisionero. Velásquez quiso hacer un escarmiento con él, dada su enorme fama. Mandó procesarle como hereje y rebelde y le condenó a ser quemado vivo. Colocado ya sobre la hoguera y a punto de encenderla, se le aproximó un fraile franciscano para pedirle que se bautizara, con objeto de ir al cielo, pero el cacique se negó a hacerlo, ante el temor de volver a encontrar españoles en el Paraíso.

«No quiero yo ir allá, sino al infierno, por no estar donde estén y por no ver tan cruel gente».hatuey


Las Leyendas

La Luz de Yara, leyenda más antigua de Cuba, cuenta que algunas noches se puede observar una luz benigna saliendo al paso de los viajeros que recorren los caminos, esta luz se considera el alma de Hatuey, que en el momento de expirar en la pira, brotó de sus labios para vagar eternamente, negándose a abandonar su lucha y el lugar donde fue ejecutado.

Otra versión narra que Yara era la esposa del heroe, quien se lanzó a las llamas de la hoguera para compartir el dolor y morir junto con su amante. De este sacrificio, surgió la unión de dos almas, siendo esta la luz que vaga por siempre en los caminos de Yara.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

http://elantiguomundo.com

 

 


El comandante de más confianza de Alejandro Magno empezó junto a él la expedición persa en calidad de taxiarca «taxiarcos», comandante de los Compañeros de a pie. Sirvió como segundo en el mando del ala izquierda bajo la autoridad directa de Parmenio, como preparación para sustituirle. Cratero era un oficial de una inquebrantable lealtad hacia su rey. Se dice que Hefestión «apreciaba a Alejandro», pero que Cratero «Apreciaba al rey». No es sorprendente que ambos jóvenes comandantes se convirtieran en rivales y que su desacuerdo condujera a una confrontación abierta, que amenazaba con involucrar a sus respectivas unidades. Pero el ascenso de Cratero estaba basado en su capacidad, mientras que en el caso de Hefestión al menos había sospechas de nepotismo. A medida que progresaba la campaña, Cratero asumió con frecuencia el mando de forma independiente. Cuando Alejandro regresó por el desierto de Gedrosia, Cratero se puso al frente de las tropas más lentas y de los inválidos, y les condujo por el paso de Bolan hasta la moderna Kandahar. En el 324 a.C. sustituyó a Antipatro como virrey de Macedonia. La órden quedó sin efecto tras la muerte de Alejandro y el estallido de la guerra de Lamia (Tesálica).En el 321-320 a.C. , Cratero regresó a Asia y luchó contra Eumenes cerca del Helesponto, donde su caballo le derribo y le pisoteó hasta causarle la muerte. Fue un final ignominioso para uno de los más capacitados generales de Alejandro.Cratero


Cratero, El general de los Agravios (en Leyendas de los Mirdalirs)

«Cratero era un hombre bastante impetuoso e impulsivo, sobre todo para el combate, como cualquier Agravio. Era un comandante que había salido de las filas de aquellos temibles soldados de Mirdar y por su sangre fluía el ansia y el espíritu de lo que significaba ser un Agravio. Una vida dedicada por completo a la guerra. Todos los Agravios lo respetaban, de tal forma que, si hubiese querido rebelarse contra los Mirdalirs, con un solo gesto suyo todos y cada uno de los Agravios lo habrían hecho sin pensarlo. Carano sabía muy bien a quién ponía al mando de las dos paenias cuando lo eligió; su lealtad era inquebrantable. Cratero era el modelo por excelencia de aquellos hombres. No sólo era un buen comandante, sino también un gran soldado y hábil con las armas, y eso era muy valorado entre sus hombres. Cratero se dirigió hacia sus hombres y escogió a diecinueve Agravios, que estaban a punto de licenciarse, para darles la oportunidad de ganarse el honor y la gloria después de una vida dedicada al servicio de las armas, un premio muy apreciado por los Agravios. Los largos años de paz que habían vivido los Mirdalirs habían hecho que muchos de aquellos hombres no hubieran podido demostrar su valía, y eso era algo que les permitiría descansar en paz cuando cruzaran hacia el Otro Lado…».


Bibliografía

Osprey Publishing



Pirro
, en griego Πύρρος της Ηπείρου (318-272 a. C.) rubio o pelirrojo, apodado αετός (águila) por sus soldados. Fue basileos(rey) de Epiro de 307 a 302 a. C. y de nuevo entre 297 y 272 a. C. También ostentó la corona de Macedonia brevemente en dos ocasiones: en 287 a. C. y posteriormente de 273 a. C. hasta su muerte, un año después. Es considerado uno de los mejores generales de su época, y uno de los grandes rivales de la República romana durante su expansión.

pirro

Durante su reinado aumentó el territorio de Epiro a costa de zonas de Macedonia y Tesalia. Se enfrentó a Casandro y Demetrio Poliorcetes en Macedonia, derrotándolos y haciéndose con el reino hasta ser expulsado por sus habitantes, que proclamaron aLisímaco de Tracia, su aliado, como rey. Posteriormente viajó a Italia en ayuda de los tarentinos, enfrentándose a la República romana a la que derrotó en dos ocasiones, pero a costa de tales pérdidas, que fue finalmente derrotado en la batalla de Benevento y se vio obligado a retirarse.

Durante su estancia en Italia, conquistó la mayor parte de la Sicilia púnica, pero no pudo capturar la ciudad cartaginesa de Lilibea. La incomodidad de los griegos sicilianos le obligó a abandonar la isla.

A su regreso a Grecia, se enfrentó con Antígono II Gónatas que reinaba por entonces en Macedonia. Conquistó el reino y emprendió una guerra con Areo I de Esparta, en apoyo de su antiguo rey Cleónimo. Incapaz de conquistar la ciudad, recibió una petición de ayuda de Aristeo de Argos. Durante los combates en el interior de esta ciudad, recibió el impacto de una teja arrojada por una anciana, y fue asesinado mientras se hallaba inconsciente por el golpe.


 Pirro, el terror de Roma

En 280 a.C., ansioso de aventuras, Pirro acude al sur de Italia llamado por los tarentinos para luchar contra Roma, la potencia emergente del Mediterráneo. El choque no se hizo esperar. Cerca de la ciudad de Heraclea Apulia, Pirro inició el ataque al frente de la caballería. Cuando el resultado de la batalla era más incierto, Pirro recurrió a su arma más temible, los elefantes de combate. La visión de estos monstruosos animales infundió el terror en los caballos romanos, que dejaron de responder a sus jinetes.

Pirro de Epiro2

Como vencedor, Pirro dictó a los romanos unas condiciones de rendición que garantizasen la independencia de las ciudades griegas, pero el anciano Apio Claudio el Ciego, venerable senador romano, exhortó a sus conciudadanos a rechazarlas.

En respuesta, Pirro dirigió sus fuerzas contra Roma, hostigando y saqueando los territorios vecinos. Pero cuando estaba cerca de la Urbe recibió la noticia de que otro ejército romano se dirigía contra él, tras firmar la paz con los etruscos, y tuvo que retirarse.

Al año siguiente reanudó la guerra, que tuvo su segundo asalto en la batalla de Ásculo. Pirro obtuvo otra gran victoria, aunque de nuevo a un altísimo precio: perdió más de tres mil soldados, frente a seis mil por parte romana. Fue entonces cuando dijo: «Otra victoria como ésta y estamos perdidos». Sin refuerzos y bloqueado en Italia ante la indómita Roma, Pirro decidió pactar la paz.

Respondiendo otra vez a la llamada de los tarentinos, Pirro volvió a enfrentarse a Roma, aunque esta vez los efectivos romanos superaban en una altísima proporción a su ejército.

Así, cuando más le convenía planificar con cautela sus movimientos, su ardoroso ánimo le llevó a encararse con ellos en la funesta batalla de Benevento (275 a.C.), en la que fue definitivamente derrotado por las legiones.


La primera aparición de los elefantes en la guerra

Los romanos se vieron cara a cara por primera vez con elefantes de guerra en la batalla de Heráclea (280 a.C.) contra Pirro, y su derrota se debió a aquellos animales. También es cierto que los romanos se quedaron sorprendidos e impresionados por ellos, pero con su mentalidad eminentemente práctica, se pudieron de inmediato a idear maneras de vencerlos. Después de aquella batalla los romanos llamaban despectivamente a los elefantes «vacas lucanias», pues Lucania era región en donde los habían visto por primera vez.

Pirro2

Al año siguiente las legiones se presentaron en Asculum frente a los elefantes con carros reforzados con garfios y antorchas en llamas, pero la idea no funcionó, y de nuevos los animales de los que se burlaban fueron la causa de su derrota.

Por su parte Cartago también había tenido una experiencia de combate muy parecida contra Pirro, pero la aprovechó de distinta manera. Los cartagineses fueron mucho más rápidos que Roma en advertir el potencial de los paquidermos para la guerra, y poco después de descubrirlos ya habían organizado el cuerpo militar de elefantes más poderoso del mundo mediterráneo, con elefantes que alojaban hasta trescientos elefantes nubios en la misma capital. Estos animales sustituyeron a los carros como fuerza de choque principal en el ejército de cartago.


La invencible falange macedonia contra la legión romana

Durante el reinado de Pirro de Epiro, primo de Alejandro Magno, la falange demostró ser invencible, incluso para los romanos. Sus problemas no se debían a errores tácticos o a la falta de coraje, sino a la falta de efectivos y al desgaste. Roma disponía de una cantidad ingente de recursos de los que Pirro no dispuso después de la batalla de Asculum. En esta batalla, como ocurrió en Heraclea, el grueso de la acción recayó casi exclusivamente en las tropas griegas del rey, y el estado de Grecia, tras las invasiones galas de ese año, hacía inviable la posibilidad de que Pirro recibiera refuerzos desde Epiro. Así pues, Pirro evitó arriesgar las vidas de sus griegos supervivientes en una nueva campaña contra los romanos.

Falange

El ejército romano una vez reformado y dotado de manípulos más flexibles, demostró ser un rival poderoso contra la falange macedonia. La habilidad de las pequeñas unidades de soldados romanos, protegidos con escudos más grandes, destruyó la solidez de la falange, sobre todo cuando el combate se libraba en terreno irregular.

Hay que tener presente que en condiciones normales la falange no tenía problemas en fijar a cualquier tropa existente, con su flanco protegido por la tropa de élite, hipaspistas o sus diferentes variantes posteriores no tendría puntos débiles. Un cuerpo disciplinado y capaz de atacar en oleadas como la Caballería de Compañeros, hubiera eliminado a cualquier caballería romana. Una vez conseguido esto, la mayoría de ejércitos hubieran caído sin remedio.

falange2a

El gran número de tropa ligera, tanto de caballería como de infantería, le daba una flexibilidad que no poseían los ejércitos romanos en la mayoría de ocasiones, pudiendo actuar cada tropa en el campo en el que estuviera más especializado. Las campañas de Alejandro son una buena muestra de ello, con tropas especializadas en cada tipo de operación, desde guerra de guerrillas a batalla campal, flexibilidad que la legión no poseía.


La expresión «Victoria Pírrica»

La expresión se ha convertido con el paso del tiempo en sinónimo de éxito logrado a un coste muy alto, y que no siempre merece la pena conseguir. Esta expresión ha pasado a aplicarse a todos los ámbitos y no sólo el militar: por ejemplo, el resultado de unas elecciones ganadas por un escaso margen que no permiten a un partido acceder al gobierno.


BIBLIOGRAFÍA

Historia National Geograpich

Osprey Publishing

http://es.wikipedia.org/wiki/Pirro_de_Epiro

Personajes Históricos: Coeno

Publicado: abril 21, 2015 en Personajes Históricos
Etiquetas:,

Coeno, yerno de Parmenio, era uno de los gerales más capaces y leales de Alejandro Magno. Tras pasar el invierno de 332 a.C. en Macedonia, se reunió con su señor en Gordion y se puso al frente de los compañeros de a pie en el sitio de Tiro. Después comandó con honor el elitista extremos derecho de la falange. En la batalla de Hispades, Alejandro le confió el mando de la caballería de Demetrio, y lideró un bien calculado ataque por los flancos. Fue el primero de los comandantes de alto rango del rey de Macedonia en aconsejar un rápido final de la batalla de Hispades, consejo que siguió Alejandro. En los primeros días de la retirada. Coeno falleció de muerte natural y se le dedicaron unas grandiosas honras fúnebres.Coeno


Coeno, El general de los Agravios (en Leyendas de los Mirdalirs)

«Coeno era uno de los pocos generales capaces de los que disponían los Mirdalirs y uno de los que había luchado en diversas campañas. Había nacido y crecido al lado de los Agravios y tenía la educación de éstos en sus orígenes; pero las circunstancias lo llevaron a ser apartado del servicio en la unidad de élite de Mirdar para luchar en diversas campañas a lo largo del oeste del Mundo Conocido, ya que los Mirdalirs necesitaban comandantes hábiles y Coeno muy pronto se mostró como uno de ellos. Poco a poco se fue convirtiendo en un hombre más instruido en los libros que en las armas. Los Mirdalirs decidieron destinarlo a sus orígenes como uno de los tres comandantes de los Agravios, junto con Cratero y Carano, y así aprovechar estas nuevas habilidades de su general en beneficio de los propios Agravios, quienes muchas veces se tornaban excesivamente impulsivos e incontrolables. Coeno era un hombre alto y recio, de pelo cano y cuerpo curtido por la guerra y el ejercicio físico, pese a su avanzada edad, como cualquier Agravio; sólo que en su mirada se reflejaba algo más que el ansia y la gloria de la guerra.

Hjatrir se encontraba delante de él, desconcertado por las órdenes que le habían llegado de la reina de Mirdar a través del Mestizo. Coeno sabía que debía acatar lo que le dijeran los Mirdalirs, y en especial Hjatrir, que era el encargado de mandar y controlar todo lo que tuviera que ver con los Agravios. Llevaba puesta la coraza encima de la túnica carmesí propia de los Agravios, junto con las grebas y las sandalias, que se entrelazaban por debajo de las protecciones de los pies. Se había quitado el casco y lo llevaba sobre su mano derecha, mientras la cresta de color negro se mecía levemente con la brisa y lo distinguía como uno de los tres comandantes de los Agravios. Estaba dispuesto para la guerra, lo mismo que sus hombres, tal y como le había ordenado el Hombre del Sur…»


Bibliografía

Osprey Publishing