Archivos de la categoría ‘Unidades Militares’


ūrīnātor proviene del verbo latino urinor – ūrīnō en latín primitivo(nadar bajo el agua, o bucear) que a su vez proviene de ūrīna (orina).

Los urinatores romanos fueron la primera unidad de buceadores militares de carácter permanente y profesional de la que se tiene constancia histórica. Aunque anteriormente existieron grupos de buceadores entre los griegos o los asirios, fueron los romanos los primeros en crear en el siglo IV a.C. una unidad militar enteramente dedicada a las operaciones subacuáticas, con una formación especial – a estos jóvenes se les preparaba de manera distinta a los legionarios ya que, entre otras actividades, practicaban contener el aliento el mayor tiempo posible, que luego les serviría para el buceo en apnea – que requería que sus integrantes fueran expertos nadadores y buceadores.4mb94

Los urinatores se armaban únicamente con cuchillos. Sus misiones eran muy variadas: ataque y sabotaje de los barcos o las defensas portuarias del enemigo, recuperar anclas del fondo, instalar defensas subacuáticas en los puertos y estuarios, transportar víveres y armamentos a ciudades sitiadas, o mensajes escritos en brazaletes de plomo a través de las líneas enemigas, o recuperar mercancías de barcos hundidos.

Se sabe, por las muchas medidas tomadas en los puertos, que las acciones de estos grupos eran numerosas y contundentes. Para contrarrestar las acciones bélicas de los urinatores se crearon ingeniosos medios de defensa. Así, se solían desplegar redes con cascabeles en la bocana de los puertos, centinelas armados con tridentes o rejas en los aliviaderos.9d5c53803a575ea6bffcbc737bd29f79

El historiador Tito Livio cuenta como en el siglo II a. C. el rey Perseo arrojó su tesoro al mar para evitar que cayese en poder del enemigo recuperándolo después por unos buceadores, llamados “urinatores”. El propio Tito Livio describe que los urinatores se sumergían a pulmón, aunque existían noticias de la utilización de ciertos “almacenes de aire” en odres o rudimentarias campanas. Plinio “el Viejo” narra en su “Historia Natural” cómo los urinatores iniciaban la inmersión lastrándose con piedras y con una esponja impregnada en aceite en la boca que iban exprimiendo conforme descendían, con el fin de crear de lante de los ojos una película que mejoraba la visión, ya  que el índice de refracción del aceite en el agua es semejante al del ojo humano.

Plinio, en su libro “Historia Natural” dice textualmente:

«El aceite, sea la clase que sea, sirve para calmar las aguas y por eso los Urinatores se llenan la boca con aceite, antes de efectuar una inmersión, para irlo soltando poco a poco, porque su naturaleza amansa las cosas ásperas y atrae la luz.».

Los Urinatores o Urinantes, según el Historiador Vegecio Flavio, Autor latino del siglo IV, en su obra: “De Re Militare” (Del Arte Militar) describió inicialmente a los buceadores utilizando una capucha en cuero para la cabeza, la cual estaba unida por un tubo de intestino de res a una especie de flotador o vejiga por donde se procuraba el aire. f38p133

Vegecio Flavio escribió:

«Portaban capuchas en cuero, con un tubo en la parte superior que afloraba a la superficie y sacos llenos de aire para sostener su extremo en flotación, construidos con la piel del estómago de carneros».

Incluso los ilustraba llevando como único equipo un puñal, un tubo respirador y brazaletes de plomo sobre los que se grababan los mensajes.

En tiempos de paz los urinatores constituyeron un gremio, y eran los buceadores que en los puertos se dedicaban a rescatar las mercancías que caían al agua durante los trabajos de carga y descarga. Por ley, los trabajos de estos buceadores eran pagados en función de la profundidad a la que se hallaba el objeto y la dificultad de su recuperación.

Los urinatores son, por ello, considerados los precursores del buceo militar y profesional en Occidente.

Cuerpo de Urinatores de Ostia

Cuerpo de Urinatores de Ostia


Acciones bélicas o históricas

La primera misión en que tomaron parte los urinatores  fue en la guerra civil entre Julio César y Cneo Pompeyo. Aprovechando la noche, los buceadores de Cesar nadaron desde la playa hasta las naves de Pompeyo, cortaron los cabos de las anclas y las remolcaron hasta la playa. Una vez allí, las naves de Pompeyo fueron asaltadas y destruidas por el ejército de Cesar.

Una historia transmitida oralmente se sitúa en la isla de Mozia, último baluarte de la conquista púnica de sicilia. Mozia, circundada por un brazo de mar llamado «estanque grande», de relativo bajo fondo, estaba bien defendida por trece trirremes  cartagineses que los romanos trataban de asaltar desde tierra a base de catapultas. A cada asalto, los trirremos levantaban las anclas y ganaban el mar abierto a través de un estrecho en la extremidad este de la ensenada, lo cual tornaba así vana cada tentativa belicosa del ejército. Mozia resistió a cada asedio, hasta que un cuerpo de Urinatores consiguió, trabajando sólo de noche, colocar grandes palos puntiagudos en el fondo del estrecho; las trirremes cartagineses encallaron, los barcos fueron hundidos y sepultados por el fango que recubría el fondo de este pasaje al mar. Uno de estos barcos ha sido recuperado por completo y se expone en una escuela de Marsala.battaglia-di-lissa

Plutarco, en su escrito «Vida de los Hombre Ilustres XXX» escribió que mientras Marco Antonio descansaba en Alejandría, se dedicaba a actividades burguesas como era la pesca con arpón, pero como no tenía suerte en esta actividad y con el ánimo de impresionar a Cleopatra, contrató buceadores para que le engancharan peces en el anzuelo. Cleopatra inicialmente muy emocionada celebraba sus proezas, hasta que se enteró de lo que sucedía y fue cuando ella invitó al día siguiente a sus numerosos amigos, para que embarcados presenciaran un curioso espectáculo. Para lograr su propósito retaliatorio, dio órdenes secretas a los buceadores y, cuando Marco Antonio tiró de su caña sacó del agua un pescado seco.salva01-2

Tito Livio cuenta como en el siglo II a. C. el rey Perseo arrojó su tesoro al mar para evitar que cayese en poder del enemigo recuperándolo después por unos buceadores, llamados “urinatores”.  Y nos habla de cómo los urinatores iniciaban la inmersión con la boca llena de aceite que iban soltando conforme bajaban con el fin de crear una película que mejoraba la visión.

La última acción conocida tuvo lugar en el asedio de Bizancio por el emperador romano Septimio Severo en 190 d. C. En aquella ocasión un grupo de urinatores nadaron desde la orilla, se sumergieron frente a los barcos de Septimio Severo, clavaron argollas a sus cascos, cortaron las cuerdas de las anclas y pudieron ser remolcados y apresados en la orilla.


Los buceadores en la antigüedad. Kolimboy, los buceadores de Alejandro Magno.

El primer utensilio empleado por los griegos para lograr permanecer sumergidos por un mayor tiempo se llamó “Lebeta”, que consistía en una rústica y primitiva campana. Este sistema lo definió Aristóteles así:

«Se trata de una especie de campana llena de aire, colgada en posición invertida, de forma cónica, en cuyo interior, una vez sumergida, mete la cabeza y la parte superior de su cuerpo el buceador”. “Al enviar a un buceador un vaso invertido le facilita la respiración. Tal vaso contiene aire y no se inunda de agua del todo, a condición de mantenerlo vertical».

Según Aristóteles, los buceadores griegos se reconocían por las perforaciones que hacían a sus orejas y narices, sin que hasta la fecha se hayan encontrado explicaciones a la razón de esta particular costumbre. Analizando la historia encontramos coincidencialmente las mismas perforaciones entre los buceadores árabes de la Edad Media.captura-de-pantalla-2016-11-13-a-las-10-42-36

De igual manera, estos buceadores acostumbraban colocarse en los oídos y en la boca esponjas empapadas de aceite, sin que se tenga razón alguna sobre los beneficios que esta costumbre les ofrecía, particularmente a nivel del oído. En cuanto a la esponja colocada en la boca, al morderla dejada escapar aceite, el que al pasar por los ojos seguramente les permitía –de alguna manera– mejorar las deficiencias de la visión.

En cuanto si utilizaban o no alguna ayuda respiratoria, Aristóteles escribió:

«Del mismo modo que los buceadores se ingenian instrumentos especiales para permanecer largo tiempo en el agua respirando el aire que se encuentra encima de la superficie, la naturaleza ha provisto a los elefantes de una larga trompa para que hagan de ella (en caso de necesidad) un uso análogo».

En los relatos sobre la conquista de Tiro, por las tropas de Alejandro Magno en su camino hacia Egipto, se dice que los griegos llevaron buceadores (kolimboy) a bordo de sus embarcaciones y que gracias a este apoyo lograron destruir las defensas submarinas de los fenicios. Sobre este mismo hecho, el historiador Quinto Qurcio escribió que los fenicios para lograr resistir siete meses el asedio de las tropas de Alejandro Magno, igualmente debieron recibir ayuda de buceadores, quienes les proveían de víveres y armamentos.event-c95a032482

En el caso particular de Alejandro Magno, los historiadores registran una inmersión realizada por éste dentro de un tonel, acompañado por uno de sus secretarios. Al salir, contó su experiencia así:

«Observé un animal tan grande, que para poder pasar completamente frente a mí se necesitarían dos días».

Luego agregó:

«Los peces grandes se comen a los más pequeños».

Tanto en la Ilíada como en la Odisea, en varios pasajes Homero se refiere al tema de las esponjas. Además, en el caso particular de la Iliada, se lee en el apóstrofe de Patrocio a un troyano que acababa de derribar a su caballo para matarle:

«Este hombre verdaderamente ágil, miradle cómo se lanza de cabeza. Un buceador de su calaña no se vería embarazado para proveer de mariscos a toda una multitud, incluso en medio de un temporal».

Según Herodoto (quien fuera llamado por Cicerón “el padre de la historia”) en el año 484 A.C. durante las guerras médicas y particularmente durante la batalla en el Cabo de Artemisium entre griegos y persas, un entrenado nadador llamado Escilias de Esciones, natural de Calcídica y su hija Ciana, protegidos por la obscuridad de la noche y durante una fuerte tormenta, lograron pasar (al parecer sumergidos) sin ser advertidos, entre Artemisium y Aphetes, para cortar las amarras de la flota naval del persa Jerjes, provocando con esto tal confusión y desastre que a la postre contribuyó decisivamente en la victoria de los ejércitos griegos.0-06

Se dice que para lograrlo, debieron nadar sumergidos una distancia de aproximadamente 80 estadios (1 estadio = 192.27 metros, o sea que 80 estadios equivalen a 1.538.16 metros). Esto nos hace suponer que utilizaron alguna ayuda respiratoria de la que no habla la historia.

Cuando Jerjes (520-445 A.C.) hijo de Dario, rey de los persas, se enteró de lo acontecido, dice Herodoto:

«Mandó a dar 300 latigazos a las olas de Helesponto y he oído contar que también había enviado esbirros para marcalas con un hierro al rojo vivo»

Cuenta la historia que la hazaña de Escilias y Ciana, ameritó para que se les construyeran sendas estatuas en oro, las que fueron colocadas en el templo de Delfos, para su inmortalización. Posteriormente Nerón, abusando del poder de su imperio y atraído por la belleza de Ciana, robó su estatua y la hizo trasladar a Roma. Al parecer, la famosa Venus de Esquilino no es otra que la misma Ciana.captura-de-pantalla-2016-11-13-a-las-10-42-47

Si analizamos apartes del siguiente escrito de Oppiamos, podemos suponer que en la antigua Grecia ya existía –de alguna manera– el interés por la caza submarina:

«Un pescador que esté muy habituado al mar y se desenvuelva en el fondo de las aguas con tanta seguridad como en la tierra, se apoderará sin necesidad de astucias, lo mismo del medroso pargo que de la temida sciene».

Tucidedes – (459-398 A.C.) Historiador griego, relata que en la guerra de Peloponeso, durante el sitio a Siracusa por los ejércitos atenienses, se hizo necesario destruir una gran empalizada que impedía la entrada de los barcos. Para este propósito se emplearon nadadores de combate, quienes sumergidos desde distintas embarcaciones pudieron realizar este trabajo, el que también nos deja la inquietud de sí utilizaron alguna ayuda respiratoria.monstruos-marinos_a-color

Fué tal el culto y la devoción que los griegos profesaban por la natación, que llegaron a calificar como inculto al griego que no supiera nadar, por ser esta habilidad representativa de sus triunfos en las batallas que libraron en el mar.


Buceadores en la Mitología

Teseo: Héroe ateniense, cuando fué a Creta para matar al terrible minotauro del palacio de Knosos, fué retado por el legendario rey Minos para que le demostrara sus habilidades como buceador y le arrojó su anillo de oro al mar. Teseo, no sólo recuperó el anillo de oro del rey sino que sacó una corona de oro que le fué concedida por Anfitrites, esposa de Poseidón, dios de los mares, como premio a su hazaña.

Glaucos: El famoso pescador de Beocia, al regresar de una de sus faenas de pesca, arrojó a la orilla sus peces muertos sobre unas verdes hierbas que crecían en esa zona; los peces al caer sobre las hierbas revivieron, Glaucos, perplejo ante lo sucedido comió estas hierbas, las que le produjeron un deseo irresistible de sumergirse, logrando permanecer en el fondo hasta su voluntad.vellmar


Bibliografía

Quesada Sanz, Fernando (2008). Armas de Grecia y Roma. Madrid: La esfera de los libros

Manual de Buceo recreativo salvamento y rescate. Gonzalo Concha.

Biblioteca Clásica Gredos.

https://zco1999.wordpress.com/2012/04/01/urinatores-los-seal-del-imperio-romano/

http://www2.ulg.ac.be/vinitor/rida/2001/zamora%20manzano.pdf


Su misión era custodiar la alcoba de los Reyes de Castilla, cerrar el palacio y custodiar sus llaves, así como velar que nadie permaneciera en él, incluido el servicio y demás cortesanos que tuviesen acceso diurno. También debía escoltar a los miembros de la familia real donde quiera que quisieran ir durante sus horas de guardia, aun fuera de palacio. En tiempo de enfermedad o muerte, el servicio se extendía a las horas del día. Durante las ceremonias de Estado asistían a ellas y eran la escolta fúnebre que velaba al difunto hasta su sepultura.Montero 1

El montero de cámara debía ser hidalgo y natural u originario de la villa de Espinosa. Esta guardia fue instituida por Sancho García, conde de Castilla, que según la leyenda tratando de premiar a un escudero que le había descubierto una traición, le dio heredamiento en Espinosa y a sus descendientes privilegio al título y empleo de ser sus guardias de escolta, entonces tanto noche como de día.

La organización fue instituida en el año 1006. Actualmente, la Compañía Monteros de Espinosa, forma parte de la Guardia Real dentro del Grupo de Honores.


Armas, Vestimenta y Distintivos

El uniforme de la Guardia de Monteros de Espinosa cambió y se adaptó a los tiempos y usos a lo largo de las diferentes épocas. Originariamente fue distintivo el que no usaban de armadura o armas pesadas, siendo principalmente unidad de escolta personal en actos oficiales y domésticos, fuera de campaña. Sus armas estaban orientadas al cuerpo a cuerpo directo y en espacios limitados fuera de la primera línea de defensa de otros cuerpos, maceros, alabarderos y caballería. Hacían la guardia armados de espada corta, bracamante o estoque medieval y escudo ligero, que se superaría después con la rodela o broquel, de más fácil porte.

Además estaban a cargo de llevar las linternas de turno nocturno o mortuorio, y en ocasiones venablos de la Montaña o Vizcaínos y farol de mano. Usaban calzas y jubón del mismo color, y por encima sobreveste o tabardo de gules o gualdo. Sobre la cabeza usaron monteras o birrete común a los caballeros cristianos, que después sería llevado al norte de África por moriscos y judíos, donde se convertiría en el fez, en uso hasta hoy. Iban adornados de pluma de búho nival o avestruz y nudo de siemprevivas.Montero 2

Tiempo después sería actualizado sucesivamente por el chambergo burgalés y los tricornios y bicornios consiguientes, todos ellos adornados en su color negro, con la distintiva escarapela roja hispana. En las estipulaciones que para el Cuerpo dejó en Carta el rey Enrique I de Castilla con fecha en 1206, aparte de otras concesiones, estaba el que les sería entregado paño colorado real, para la librea de su vestimenta. Color con el que serían vestidos todos aquellos pertenecientes al servicio de la casa Real de Castilla, hasta su unificación a la Corona de Aragón, en que el gualdo sería también añadido y pasaría a mayor representación durante el Imperio.


El Acceso al cuerpo
  • Ser natural de la villa de Espinosa de los Monteros.
  • Ser Hijosdalgo, de Solar conocido, de padre y abuelo.
  • Es preciso que los aspirantes no hubieran tenido:
    • Ni oficios viles, ni bajos (manuales).
    • Ni procedan de raza de moros o sean Judíos, confesos o penitenciados por el Santo Oficio por cosas tocantes a la Fe.
    • Ni tampoco que hayan sido traidores a la Corona Real.
  • Se añade a todo lo anterior, que el pretendiente:
    • No debe de haber sido lacayo de ningún señor particular.
    • Debe tener cumplidos los 25 años de edad.
  • Se dan dos situaciones según su estado civil:
    • Los Monteros casados; deben presentar papeles que acrediten la calidad de su mujer (Cristiana Vieja).
    • Los Monteros célibes; para contraer matrimonio, deben dar cuenta de su proyecto antes de ejecutarlo.Montero 3

La leyenda

El Conde Don Sancho residía al principiar el siglo XI en la Villa de San Esteban (Burgos) mientras que el Rey árabe Mahomad Almohadio tenía sus huestes en la Villa de Gormaz, frontera de aquella. El caballeroso Conde castellano invitó a una partida de casa al rey árabe, obsequiándole este a su vez con varios festejos, lo cual proporcionó ocasión al rey Mahomad para conocer y tratar a la madre del Rey castellano, Doña Aba, estableciéndose entre ambos en breve espacio de tiempo simpatía y afecto que derivó en violentísima pasión.

Más como el mayor obstáculo pasra la consagración de estos atrevidos e incorrectos amores fuese la oposición completa del Monarca castellano, cegados por la violencia de la pasión, concertaron el crimianl propósito de hacer desaparecer violentamente al Conde Castellano.

Los medios que se habían de poner en práctica para la ejecución de tan criminal hecho, consistían en preparar un activo veneno, el cual había de hacérsele beber al Conde por la misma Doña Aba. Esta, avisaría a su amado, el sarraceno, luego de haberse consumado el complot, arrojando una gran cantidad de paja al río Duero, señal que aprovecharían los sarracenos para caer por sorpresa sobre los cristianos y apoderarse de la villa de San Esteban y de los demás castillos del Condado, con los cuales se alzaría la propia Condesa Doña Aba.

Estos inicuos preparativos, observados por una camarera, Cobigera, que se decía entonces, de la Condesa Doña Aba, hubieron de ser trasmitidos por aquella a su esposo, que era escudero y mayordomo del Conde y éste hubo de ser avisado por su mayordomo llamado Sancho Espinosa Peláez, del peligro que le amenazaba.

Prevenido pues el Conde Don Sancho, no experimentó sorpresa de ninguna clase cuando, ya caída la tarde y al regreso de una cacería, fatigado, sudoroso y sediento, su propia madre, Doña Aba, le ofreció un refresco con objeto de que mitigara su sed; y cual no fue el asombro de la Condesa, el terror que embargaría su ánimo y el espanto que se pintaría en su rostro, cuando el Conde Don Sancho, invitó a su madre a que bebiese primeramente del refresco; después se lo ordenó ante sus negativas y últimamente la obligó a que lo bebiese so pena de atravesarla con su espada; ante cuyos mandatos y amenazas, Doña Aba, apuró el brebaje mortal que destinaba su hijo, y quedó muerta en el acto como herida por un rayo.Montero 4

Don Sancho ordenó que arrojasen al río una gran cantidad de paja, y Mahomad, al ver la señal, creyendo muerto al Conde, salió con sus huestes seguro de derrotar a los cristianos.

El Conde les acometió por sorpresa antes de llegar a San Esteban y en la batalla, no se separó de su lado ni un solo instante su escudero y mayordomo Sancho, convirtiéndose sin descanso, en escudo de la persona de su amo y señor.

Y este es el momento crítico en que se crea el Cuerpo de Monteros de Espinosa, pues agradecido el Conde Don Sancho al nobilísimo proceder de su escudero y mayordomo a quien debía no ya la vida, sino la integridad del Condado, entregó de allí en adelante la guarda de su persona a tan leal vasallo y a las personas de su misma sangre.
Habida consideración a que dicho mayordomo era natural de la Villa de Espinosa, entonces en ruínas por haberla casi destruído en totalidad y en reciente fecha el Califa Abdherramán, instituyó para él, sus parientes y descendientes suyos, cinco oficios de Montero, dándoles el nombre de Monteros por haberse concertado y originado el hecho en un monte, y de Espinosa por ser todos naturales de esta villa.

Texto citado por D. Rufino de Pereda Merino, en su libro “Los Monteros de Espinosa”.


Espinosa de los Monteros

La fundación de Espinosa la hicieron primitivos pobladores cántabros de la Península, posiblemente los Vacceos, remontándose su antigüedad al año 800 A.C. Recibió el nombre de Velliga.

Ocupaba un lugar idóneo para construir, fortalecido por la naturaleza montañosa, por el río Trueba y con posibilidades para albergar en buenas condiciones una gran población.

La conquista que los romanos hicieron de la Península Ibérica, encontró fuerte resistencia en el pueblo cántabro que presentó batalla durante tres siglos.Espinosa 1

Bajo las murallas de Velliga tuvo lugar una delas últimas batallas que se libraron entre ambos pueblos y la dificultad para vencer fue tan grande, que el mismo emperador Octavio César Augusto tuvo que dirigir en persona las operaciones para la conquista del norte de Hispania. Desde Sasamón con el ejercito de tierra y con la Armada hostigando desde el Cantábrico intentaron acorralar toda Cantabría.

La derrota fué absoluta para los cántabros. Velliga, como muchas otras poblaciones fue tomada y destruida pasando a ser de dominación romana.

Durante su estancia, los romanos construyeron sobre las ruinas de Velliga una fortaleza bien amurallada, a la que denominaron Barrutha o Barrustha (lugar todo cercado).Espinosa 2

La invasión visigoda desemboca, en tiempos del rey Atanagildo (año 554), en una terrible batalla con el ejército romano, con derrota de estos últimos, y posterior destrucción de todo vstigio de construcciones de la etapa romana.

Entre los años 600 y 700 los nuevos pobladores godos fueron creando pequeñas aldeas: Santotis, Nestedo, San Miguel, Villaverde; Santiago, santuyán, San Pedro de Tasugueras y San Juan. A todas juntas se les llamó Val de Espina, y más adelante Val de Espinosa, por los muchos espinos que había en la zona.


Bibliografía

http://espinosadelosmonteros.burgos.es/turismo-y-ocio/historia

http://www.alabarda.net

Los Honderos Baleares

Publicado: julio 3, 2015 en Unidades Militares
Etiquetas:, , , ,

Sólo hay una región, y no en la península ibérica, donde la honda llego a alcanzar un gran renombre, precisamente por su modestia: las Islas Baleares. Eran hombres pobres dedicados al pastoreo, adquirían desde pequeños las habilidades necesarias para manejar un arma muy barata y sencilla de construir con esparto trenzado o con tiras de cuero, pero muy difícil de manejar con eficacia. Sin embargo, un pastor podía derribar con facilidad a mucha distancia a un soldado entrenado desde niño para la guerra.

honderos

Aunque la honda se conoce desde la prehistoria, sólo fue a partir de la época clásica cuando los ejércitos más avanzados comenzaron a reclutar unidades pequeñas, normalmente de cientos de hombres, de honderos, y habitualmente en zonas alejadas y atrasadas. Es así como los honderos rodios y baleares alcanzaron fama. Timeo afirma que el propio nombre de «baleares» deriva del griego «balein» arrojar.


La honda balear

Constaba de una tira de esparto o junco trenzado, de lana o cuero, y de longitud variable —a mayor longitud, mayor dificultad de tiro, pero más alcance—, Un extremo forma un bucle para sujetarlo a un dedo de la mano y el otro se sujeta entre el pulgar y el índice. Tras colocar el proyectil en el seno de la honda, el hondero da una o varias vueltas rápidas (en el plano vertical u horizontal, ya que ambos sistemas se usaban en la Antigüedad) y suelta el extremo libre de la honda. Un proyectil bien dirigido puede alcanzar los 350 metros, pero en el campo de batalla un tiro eficaz (es decir, ser capaz de causar daños en enemigos protegidos) era mucho menor, entre los 50 y los 200 metros según la veteranía de los honderos, las condiciones del clima y la protección de los blancos. Con todo, la honda tenía un alcance superior incluso al del arco compuesto y, según las fuentes, sus proyectiles eran invisibles en el aire, y las heridas que causaba, más peligrosas que las de las flechas. Según un fragmento de Claudio Cuadrigario, las hondas eran más efectivas para atacar las murallas de abajo hacia arriba, que para disparar desde ellas.

honda_balear_013


Los glades: los proyectiles de la honda

Buena parte de la efectividad de la honda dependía de los proyectiles. Por ello a partir del siglo V a.C. se impuso gradualmente el empleo de glandes bicónicos o almendrados fundidos en plomo, de tamaño y peso estandarizados, que facilitaban el trabajo del cálculo de trayectorias por los honderos y mejoraba el alcance. La mayoría de estos glandes pesaba entre 30 y 80 gramos. Sin embargo, Diodoro escribió que precisamente los honderos baleares en 311 a.C. empleaban piedras de hasta una mina de peso, unos 400 gramos, lo que parece a todas luces excesivo. En cualquier caso los honderos empleaban piedras hasta que comenzaron a estar integrados como mercenarios en los ejércitos cartagineses, donde debieron adoptar los glandes de plomo.

21.- Glandes (proyectiles para hondas)


Los mercenarios baleares

Los baleares fueron contratados como mercenarios «puros», es decir, no reclutados como subditos ni enviados como aliados, ya desde finales del siglo V a.C., sino antes. Según cuenta Diodoro, que como prueba de su barbarie, su paga se la gastaban en vino y mujeres en lugar de llevarla de regreso a su patria, donde las monedas no tendrían utilidad.

honderocartag1

Por otra parte los baleares estaban dispuestos a defender sus islas de los extranjeros. Cuando Metelo Baleárico desembarcó en las islas en el 123 a.C. hubo de cubrir con lonas las cubiertas de sus barcos para proteger a las dotaciones  de la lluvia de proyectiles que los baleares arrojaban. Según Livio  ya en el año 206 a.C., cuando los cartagineses quisieron desembarcar en las islas al mando de Magón, fueron recibidos con una auténtica lluvia de proyectiles que rechazaron el desembarco inicial.

Los contingentes de mercenarios nunca fueron muy numeros. Uno de los primero, y más numerosos es el de mil honderos enviados a Sicilia enviados a combatir por Cartago en 311 a.C. donde participaron con brillantez en la batalla de Ecnomus. A partir de entonces aparecen empleados en unidades de centenares: Anibal envió a 870 de ellos a África antes de marchar sobre Italia y dejó 500  en Iberia. En el 206 a.C. los cartagineses reclutaron hasta dos mil honderos en Menorca y marcharon junto a Anibal, combatiendo en Trebia, Cannas o Zama. En Trebia por ejemplo jugaron un papel importante rechazando a la caballería romana y luego hostigando severamente a los legionarios desde los flancos y en Cannas hirieron de gravedad al cónsul romano Paulo Emilio.

Honderos Campañas

Los romanos también los emplearon como mercenarios para la conquista del interior de Hispania en el siglo II a.C., Sila los utilizó en África en el 105 a.C. o Julio Cesar para el asedio galo de Bribacte en el 56 a.C.


El entrenamiento

Según Diódoro de Sicilia: «Sus armas son tres hondas, de las cuales llevaban una alrededor de la cabeza, otra en torno al vientre y la tercera en la mano. Cuando las necesidades de la guerra lo exigen, lanzan piedras mucho mayores que las que lanzan los demás con tanto vigor que parecen proyectiles salidos de una catapulta. Por lo cual, en los asaltos, hieren gravemente con sus golpes a los que están en las almenas, y en la batalla campal, frente a frente, aplastan los escudos y los cascos y toda clase de armaduras con que se cubren. Y dirigen tan bien los tiros, que la mayor parte del tiempo ninguno de ellos yerran el blanco. La causa de ello es la continua práctica desde niños, porque cuando son pequeños, se ejercitan bajo la dirección de sus madres en el manejo de la honda. Puesto como blanco un pan en lo alto de un palo, no se les da de comer hasta que, habiendo alcanzado el pan con sus tiros, la madre se lo concede en alimento».

Hondero 1


Bibliografía

Armas de la antigua iberia: De Tartesos a Numancia. Fernando Quesada Sanz.