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Si la boca o forma del escudo tiene algo de frontera, necesitaremos trazar sus “puntos cardinales” para poder orientarnos en su interior. Hay que comenzar a aclarar varios conceptos que pueden dar lugar a confusiones:

  • Diestra y Siniestra del escudo: No se corresponden con la mano derecha y la izquierda del observador, sino las del teórico portador del escudo. Así cuando observamos un blasón, su diestra se encuentra a nuestra mano izquierda, mientras que su siniestra se sitúa a nuestra derecha.
  • El Jefe y la Punta: Son respectivamente la parte superior e inferior del escudo. La etimología de la palabra jefe, tiene su origen en la palabra francesa chef con el significado antiguo de cabeza.
  • Los flancos: Son los lados del escudo.
  • Los cantones: Son las esquinas del escudo.
  • El centro o abismo: Es la parte central del escudo.
  • Corazón o Punto de Honor: Situada un poco más arriba de la parte central.
  • Ombligo: Situada un poco más abajo de la parte central.

 

Tipografía EscudoZonas y partes de un escudo heráldico.


Las zonas en las que se dividiría un escudo a la hora de situarse en él serían:

  • Cantón Diestro del Jefe.
  • Jefe Centro del Jefe.
  • Cantón Siniestro del Jefe.
  • Flanco Diestro.
  • Centro o Corazón.
  • Flanco Siniestro.
  • Cantón Diestro de la Punta.
  • Centro de la Punta.
  • Cantón Siniestro de la Punta.

BIBLIOGRAFÍA

Taller de Heráldica, como diseñar y describir un escudoJuan Antonio Vivar de Riego.

Heráldica. Julio Olmedo Álvarez, Joaquín Díaz Vallés, Prof. García Bermejo. Editorial Perea, [1989-1999].

Heráldica española : el diseño heráldico. Luis F. Messía de la Cerda y Pita. Editorial Edimat, D.L. 1998

 

 


El primer elemento que se va a analizar es la boca del escudo, el perfil en el que se inscriben las armas heráldicas. Lo que supone una diferenciación entre el escudo propiamente dicho y los elementos exteriores.

Escudo Heraldico

En la parte interna, todos los elementos se ordenan bajo unas claves preestablecidas que permiten su interpretación. En la parte externa se constituyen los elementos que delimitan el territorio de los personalismos, como pueden ser los timbres y las coronas, y suelen ordenarse según el gusto o el capricho del titular del escudo.


Hay diversos tipos de bocas de escudos:

Escudo2

Estas formas siguen dos criterios:

  1. Ámbito Geográfico: 1 y 2 España; 2, 3 y 4 Francia; 5, 6, 7 y 8 Alemania; 9 Inglaterra; 10 y 11 Italia.
  2. Por tipología del titular: 10 Eclesiásticos; 12 Doncellas o viudas; 13, 14 y 15 Armas Matrimoniales.

En esta sección lo que se pretende es explicar como se puede construir un escudo heráldico desde el punto de vista de la fantasía épica, como diseñarlo y crearlo para nuestras propias novelas, juegos… y darle un mayor realismo a los mundos que creemos.

Se explicará los escudos heráldicos medievales, a partir del siglo XIII D.C. ,de que se componen y los adornos que llevan. Por último, habrá un pequeño esquema con el que se podrán generar los escudos de armas de una manera fácil y práctica.

No pretendo plagiar, ni copiar ningún otro proyecto o blog. Simplemente es una manera de explicar los problemas que me he encontrado a la hora de diseñar los escudos heráldicos de los diferentes cuerpos del ejército de Mirdar, como el emblema del ejército de las tres gemas de Panant o el blasón de los Agravios, y ver como se han construido.

Sergi.

 


BIBLIOGRAFÍA

 


A la hora de elaborar una novela tan extensa y del género de fantasía, muchas veces la cantidad de lugares, personajes u objetos puede ser abrumadora. Otras veces las descripciones que se hacen dentro del libro suelen ser muy importantes para seguir un guión o no perder ciertos detalles de lo que se relata, evitando que se den muchas veces incongruencias en la historia. Las líneas genealógicas, la cronología de los acontecimientos o simplemente los distintos idiomas de un mundo ficticio, con un registro de sus palabras, puede resultar increíblemente difícil de recordar.

Por mucho que uno tenga en la cabeza todo bien estructurado, a medida que se va escribiendo, se van concretando los detalles y se van generando datos que son imposibles de manejar, escapándose lugares o acontecimientos, que una vez terminada la novela, puede hacerle perder veracidad y fuerza a la historia. Es muy importante hacer un seguimiento de todos estos elementos, porque no sólo es necesario realizar un buen relato de los hechos y sin errores orto-tipográficos o de estilo, sino que la historia que se cuenta tiene que tener un orden y estar bien estructurada.


 

Paralelamente a la novela, se lleva un recuento de todos estos detalles mediante una base de datos, en este caso se utiliza Microsoft Access, ya que al estar más familiarizado con ella, resulta mucho más sencillo su uso.

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Con cada elemento que se identifique dentro de la historia, se crea una tabla para tener contabilizados todos los objetos, que pueden ser lugares, nombres, razas… Aquí se indican todas las tablas con la información sacada hasta la fecha dentro de la saga Leyendas de los Mirdalirs.

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Incluso todas estas tablas se pueden relacionar para poder explotar estos datos, y realizar búsquedas o listados más exhaustivos.

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Para introducir los datos según se va repasando el libro, a medida que se escribe o reescribe, se construyen formularios:

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Con todo ello se pueden generar listados como:


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Uno de los principales errores que se producen a la hora de elaborar un diálogo es el empleo de las mayúsculas en la intervención del interlocutor. Cuando se abre cualquier novela y se busca un diálogo, en la intervención del personaje y justo después de la raya, a veces hay palabras que empiezan en mayúscula y otras en minúscula sin un aparente orden. Estas reglas, si no se conocen, se emplean de manera incorrecta.


¿Cuándo interviene un interlocutor en un diálogo?

En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la intervención de cada uno de los interlocutores, sin que se mencione el nombre de estos: —¿Cuándo volverás? —No tengo ni idea. —¡No tardes mucho! —No te preocupes. Volveré lo antes posible.

Normalmente, en las novelas y otros textos de carácter narrativo, las intervenciones de cada uno de los personajes se escriben en líneas distintas. Como se ve en el ejemplo, no debe dejarse espacio de separación entre la raya y el comienzo de cada una de las intervenciones.

En textos narrativos, la raya se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes. En este uso debe tenerse en cuenta lo siguiente:

  • No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje: —Espero que todo salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. / A la mañana siguiente, Azucena se levantó nerviosa.
  • Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después: —Lo principal es sentirse viva —añadió Pilar—. Afortunada o desafortunada, pero viva.

¿Cómo se emplean las mayúsculas, en la intervención del narrador, dentro de un diálogo?

  • Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación o de exclamación: —¡Qué le vamos a hacer! —exclamó resignada doña Patro. 
  • Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de habla, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula: —No se moleste. —Cerró la puerta y salió de mala gana.

¿Cómo se colocan los signos de puntuación dentro de un diálogo?

  • Si la intervención del personaje continúa tras las palabras del narrador, el signo de puntuación que corresponda al enunciado interrumpido se debe colocar tras la raya que cierra el inciso del narrador: —Está bien —dijo Carlos—; lo haré, pero que sea la última vez que me lo pides.
  • Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje, el punto que marca el fin del inciso narrativo se escribe tras la raya de cierre: —¿Puedo irme ya? —Se puso en pie con gesto decidido—. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.
  • Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre: —Anoche estuve en una fiesta —me confesó, y añadió—: Conocí a personas muy interesantes.

Cuando se escribe un texto, pocos nos percatamos de la utilización de los signos de exclamación o interrogación y el modo de emplearlos, especialmente mientras leemos un libro. En un texto, los principales fallos surgen con el uso de estos signos y de las mayúsculas.


¿Cómo utilizar los signos de interrogación y exclamación?

 

SIGNOS DE INTERROGACIÓN Y EXCLAMACIÓN: Los signos de interrogación (¿?) y de exclamación (¡!) sirven para representar en la escritura, respectivamente, la entonación interrogativa o exclamativa de un enunciado. Son signos dobles, pues existe un signo de apertura y otro de cierre, que deben colocarse de forma obligatoria al comienzo y al final del enunciado correspondiente.

  • Los signos de apertura (¿ ¡) son característicos del español y no deben suprimirse por imitación de otras lenguas en las que únicamente se coloca el signo de cierre: ¿Qué hora es? ¡Qué alegría verte!
  • Los signos de interrogación y de exclamación se escriben pegados a la primera y la última palabra del período que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que los preceden o los siguen: Vamos a ver… ¡Caramba!, ¿son ya las tres?; se me ha hecho tardísimo.
  • Tras los signos de cierre puede colocarse cualquier signo de puntuación, salvo el punto: No he conseguido el trabajo. ¡Qué le vamos a hacer! Otra vez será.
  • Los signos de apertura (¿ ¡) se han de colocar justo donde empieza la pregunta o la exclamación, aunque no se corresponda con el inicio del enunciado: Por lo demás, ¿qué aspecto tenía tu hermano?/ Si encuentras trabajo, ¡qué celebración vamos a hacer!
  • Los vocativos y las construcciones u oraciones dependientes, cuando ocupan el primer lugar del enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación; pero si van al final, se consideran incluidos en ellas: Raquel, ¿sabes ya cuándo vendrás? / ¿Sabes ya cuándo vendrás, Raquel? / Para que te enteres, ¡no pienso cambiar de opinión! / ¡No pienso cambiar de opinión, para que te enteres!
  • Cuando se escriben seguidas varias preguntas o exclamaciones breves, se pueden considerar como oraciones independientes: ¿Quién era? ¿De dónde salió? ¿Te dijo qué quería?
  • Cuando las preguntas o exclamaciones se separarán por coma o por punto y coma, y solo se iniciará con mayúscula la primera de ellas: ¡Qué enfadado estaba!; ¡cómo se puso!; ¡qué susto nos dio!
Usos especiales:
  • Cuando el sentido de una oración es interrogativo y exclamativo a la vez, pueden combinarse ambos signos, abriendo con el de exclamación y cerrando con el de interrogación, o viceversa: ¡Cómo te has atrevido? / ¿Cómo te has atrevido! –> ¿¡Qué estás diciendo!? / ¡¿Qué estás diciendo?!
  • En obras literarias es posible escribir dos o tres signos de exclamación para indicar mayor énfasis en la entonación exclamativa: ¡¡¡Traidor!!!
Existen casos en los que solo se usan los signos de cierre no ortográfico, sin los signos de apertura:
  • Los signos de cierre escritos entre paréntesis se utilizan para expresar duda (los de interrogación) o sorpresa (los de exclamación), no exentas, en la mayoría de los casos, de ironía: Tendría gracia (?) que hubiera perdido las llaves; Ha terminado los estudios con treinta años y está tan orgulloso (!).
  • Es frecuente el uso de los signos de interrogación en la indicación de fechas dudosas, especialmente en obras de carácter enciclopédico: Hernández, Gregorio (1576?-1636).
Las mayúsculas, y los signos de interrogación y exclamación:
  • Si la pregunta o la exclamación constituyen la totalidad del enunciado, y sus signos de cierre equivalen a un punto, la primera palabra de la pregunta o la exclamación se escribe con inicial mayúscula, así como la palabra que inicia la oración siguiente: ¿En qué año nació tu abuelo? Si no me equivoco, tenía la misma edad que el mío. / ¡Qué miedo pasamos ayer! Se nos hizo de noche mientras bajábamos de la montaña.
  • Si la pregunta o la exclamación constituyen solo una parte del enunciado, pueden darse dos casos:
    • La pregunta o la exclamación inician el enunciado. En este caso, la primera palabra que sigue a los signos de apertura (¿ ¡) se escribe con mayúscula y la que sigue a los signos de cierre (? !) se escribe con minúscula¿Qué sorpresas me deparará este día?, me pregunto ante el espejo cada mañana.
    • La pregunta o la exclamación no están colocadas al comienzo del enunciado, sino que siguen a otra palabra o palabras que también forman parte de este. En ese caso, la primera palabra de la pregunta o de la exclamación (la que sigue a los signos de apertura) se escribe con minúscula: Natalia, ¿puedes ayudarme?/ Pero ¡qué alegría tan grande verte por aquí!

Al principio, y a lo largo del desarrollo de la novela, comencé a utilizar para todos los diálogos el guión, más por desconocimiento y comodidad que por otra cosa. Un gran error, aunque fácilmente solventable a la hora de corregirlo. Además es uno de las faltas que más le resalta al lector, y lo primero que te comentan cuando abren el libro.

SOLUCIÓN: En Word, que es el editor de textos que utilizo, CTRL+B o a través del menú editar, se selecciona el menú de “Buscar y reemplazar”. En la pestaña reemplazar ponemos en el campo “Buscar” el guión y en el campo “Reemplazar con” el guión de diálogo o raya, y pulsamos el botón “Reemplazar todos”. Automáticamente te cambia todos los guiones del documento. Después sólo habrá que sustituir las rayas en los casos que sean guiones, tal y como se explica más abajo.


¿Cómo diferenciar la utilización de guiones y rayas?

 

GUIÓN: Signo ortográfico (-). Se usa en los casos siguientes:

1. Como signo de unión entre palabras u otros signos

o Nombre propios: Sánchez-Cano / Trasvase Tajo-Segura.

o Nombres comunes: Kilómetros-hora / El director-presentador del programa ha dimitido esta mañana.

o Adjetivos: Ítalo-francesa / teórico-práctica.

o Cuando el prefijo precede a una sigla o a una palabra que comienza por mayúscula, se escribe guion intermedio: Anti-OTAN.

o Uso del guión de modo “Estilístico”: Las dos terminaciones ontológicas cardinales que en ella describe Sartre —ser-para-sí, ser-para-otro— tienen en el “ser-para” su fundamento común.

o Para unir combinaciones gráficas: Durante los siglos x-xii / sub-18 / curso académico 71-72.

2. Como signo de división de palabras a final de línea

Cuando, por motivos de espacio, se deba dividir una palabra al final de una línea, se utilizará el guion de acuerdo con las siguientes normas:

o No separar letras de una misma sílaba: Ma- / linterpretar; de- / samparo.

o Dos o más vocales seguidas nunca se separan: Cau- / sa; come- / ríais.

o Si la primera silaba es una vocal, no se deja sola: Amis- / tad; he- / rederos.

o La h intercalada actuará como si no existiera: Cohi- / bir; vihue- / la.

o La x seguida de vocal es insociable: Ex- / traño; ex- / ceso.

o La ch, la ll y la rr no se pueden dividir: Ca- / lle; pe- / rro; pena- / cho.

o Tres consonantes seguidas se separan en dos sílabas: Ist- / mo; sols- / ticio.

o Cuatro consonantes, las dos primeras a una silaba y las otras dos a otra: Cons- / treñir, abs- / tracto.

o Las expresiones numéricas deben escribirse enteras dentro de la misma línea: Juan XXIII; 1 325 000 pts.

RAYA: Signo ortográfico (—). Se usa en los casos siguientes:

1. Para encerrar aclaraciones o incisos:

Para él la fidelidad —cualidad que valoraba por encima de cualquier otra— era algo sagrado.

2. Para introducir una nueva aclaración o inciso en un texto ya encerrado entre paréntesis:

Si desea más información sobre este tema (la bibliografía existente —incluso en español— es bastante extensa), deberá acudir a otras fuentes.

3. En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la intervención de cada uno de los interlocutores, sin que se mencione el nombre de estos:

—¿Cuándo volverás? —No tengo ni idea. —¡No tardes mucho! —No te preocupes. Volveré lo antes posible.

4. Se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes:

o No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje: —Espero que todo salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. / A la mañana siguiente, Azucena se levantó nerviosa.

o Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después: —Lo principal es sentirse viva —añadió Pilar—. Afortunada o desafortunada, pero viva.

o Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación o de exclamación: —¡Qué le vamos a hacer! —exclamó resignada doña Patro (y no —¡Qué le vamos a hacer!—Exclamó resignada doña Patro).

o Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de habla, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula: —No se moleste. —Cerró la puerta y salió de mala gana.

o Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje, el punto que marca el fin del inciso narrativo se escribe tras la raya de cierre: —¿Puedo irme ya? —Se puso en pie con gesto decidido—. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.

o Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre: —Anoche estuve en una fiesta —me confesó, y añadió—: Conocí a personas muy interesantes.

 

Nombres / Personajes

Publicado: enero 29, 2014 en Proceso de elaboración...

A la hora de pensar en los personajes, en su personalidad, en la profundidad moral e intelectual, en su aspecto físico, en sus características e inquietudes, en sus virtudes y defectos, en lo que les mueve y les motiva, en sus rarezas… Parece una labor ardua y difícil, pero muchas veces no caemos en algo tan simple como darles un nombre que vaya con su personalidad, con lo que es y lo que significa ese personaje dentro de una historia. Si nos vamos a las historias de fantasía la cosa se complica, por la diversidad de razas que puede haber dentro de estos mundos y como se los imagina cada uno. Si a eso le unes, la gran cantidad de personajes que pueden llegar a caber en las hojas de una de éstas novelas, algo que puede parecer tan sencillo como ponerle un nombre a un personaje, se puede llegar a complicar por momentos.

En el caso del primer libro de Leyendas de los Mirdalirs hay 138 personajes y bautizarlos no es una tarea sencilla. Lo primero que hay que buscar son las fuentes de donde se nutre la novela, teniendo en cuenta que es una historia de fantasía, y después mediante la intuición y el gusto de cada uno asignarles un nombre. Los siguientes métodos pueden ayudar a crear los nombres de un personaje o de un lugar:

Generadores de nombres.

Lo primero es tener una biblioteca de nombres en donde, en un momento dado, puedas echar mano de ella y consultar entre una infinidad de ellos. Normalmente es el método más fácil y directo, y el que te evita muchas complicaciones, pero para ello hay que crearla.

Normalmente se encuentran, y hablo de libros de fantasía, en páginas de rol como herramientas que te puedes descargar y exportar a un fichero .txt o a un Word la lista con todos los nombres que quieras.

Actualmente hay infinidad de páginas web donde podéis encontrar generadores de nombres, aquí os dejo un par de enlaces:

  • Generador en función de libros y mundos de fantasía.

http://www.espejosdelarueda.org/modules.php?name=generador_nombres

  • Generador de nombres según sexo y raza.

http://www.siragga.net/html/generador.php

Leyendas de los Mirdalirs tiene una biblioteca con diez mil nombres para consultar.

Nombres inspirados en personajes históricos o de otras novelas de cualquier género.

Cualquiera que se dedique a escribir un libro, tiene que leer mucho y muy variado para intentar enriquecer lo que escribe gracias a lo que aportan otros autores, y entre ello, basar los nombres de los personajes tanto de novelas como de revistas o relatos históricos.

Los nombres de “Coeno” y “Cratero“, los dos comandantes de los Agravios, están basados en los dos grandes generales de Alejandro Magno.

El método “Visual”.

Es un método muy sencillo y que te puede sacar de más de un apuro. Consiste en que cuando estás delante de un texto y necesitas bautizar, no sólo a un personaje sino también a la infinidad de lugares que puede llegar ha haber dentro de un libro, hagas un barrido con todo lo que hay a tu alrededor y con la mirada leas todas las palabras u vislumbres objetos, y cojas el primer nombre que te venga a la mente y lo amoldes al personaje o lugar de tu novela.

La “Ciudadela de Drosba“, proviene del jugador del fútbol Didier Drogba utilizando este método.

Nombres de personas del entorno del autor.

A nuestro alrededor tenemos infinidad de personas con nombres raros, peculiares o diferentes, o simplemente los vemos en la televisión.

El nombre de “Betisa” proviene de una persona que conocía el autor y a la que le ha dedicado en parte éste libro.

Victoria” puede parecer un nombre bastante simple, pero proviene de un personaje de una película del oeste.

Nombres que aparezcan en la memoria del autor.

Simple y llanamente son nombres que nacen en la memoria del autor, “Glain“, “Uryariel“, “Norg“, “Taina“…