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La lengua cherokee pertenece a la familia iroquesa. Hacia 1838 cuando fueron desterrados en el episodio conocido como “La senda de las lágrimas”, la lengua se fragmentó. Hay dos dialectos principales del cherokee moderno, el “giduwa” (oriental) y el “otali” hablado en Oklahoma.

La lengua es polisintética, es decir que las palabras están compuestas por morfemas, fragmentos mínimos capaces de expresar significado. La cherokee los combinan obteniendo distintos significados. La palabra “di-ti-yo-hi-hi”, por ejemplo, contiene morfemas que traducidos individualmente dirían: “el que afirma reiteradamente, en fin, y con un propósito”, pero unidos “abogado”.

El orden de la frase es sujeto, objeto y verbo, o sujeto, verbo y objeto.

Los nombres se dividen en animados e inanimados. La distinción es evidente solo en el plural. Por ejemplo “a-tsu-tsa” (“muchacho”), donde “a” es un prefijo singular, cambia para el plural en “a-ni”: “a-ni-tsu-tsa” (“muchachos”). Para los inanimados un plural típico se hace sustituyendo el prefijo “a” por “di” o “te”, ejemplo “a-la-su-lo”: “zapato”, “di-la-su-lo”, “zapatos”.

Los pronombres son dos en su forma libre: yo: “a-ya”, tú, usted: “ni-hi”. El pronombre demostrativo es “hi-a”: él o esto refiriéndose a un objeto, o “go-hi”: esto con referencia a tiempo. Los interrogativos son “ka-ga”: ¿quién? y “ga-do”: ¿qué?.


Numeración
Numeración
1 sa-quu-i 6 su-da-li 20 ta-li-s-go-hi 70 ga-li-qua s-go-hi
2 ta-li 7 ga-li-quo-gi 30 tso so-go 80 ne-la s-go-hi
3 tso-i 8 tsa-ne-la 40 nu-gi so-go-hi-ne 90 so-ne-la s-go-hi
4 nv-gi 9 so-ne 50 hi-s-gi so-go-hi 100 a-go-hi-tsu-qui
5 hi-s-gi 10 s-go-hi 60 su-da-li s-go-hi mil sa-quo I-ya-ga-yv-li
11 al 19 millón i-tsu-qua-di-nv-da
formas análogas finalizando
con la sílaba “du”

Escritura

Creado por Sequoyah hacia 1820, es un sistema silábico, su sentido es de izquierda a derecha. Se escribe mediante un silabario de 85 símbolos, algunos similares a los del alfabeto latino, aunque su sonido es diferente, Sequoyah copió los caracteres desconociendo su pronunciación. El nombrar los símbolos, uno por uno, significa leer la palabra, como si en español se leyera beca: “b-k”.

Para el año 1830 el 90% de los cherokee sabían leer y escribir en su propia lengua. Libros, textos religiosos, almanaques y periódicos (en 1828 se editó el “Cherokee Phoenix”) se publicaron usando el silabario.


Silabario Cherokee

En las columnas se consignan las seis vocales cherokee, la v es similar a la u pero nasalizada. En las filas las consonantes. De las intersecciones de las mismas resultan las 85 sílabas.

cherokee


Ejemplo de texto Cherokee

cherokee_texto

Transcripción:

Nigada aniyvwi nigeguda’lvna ale unihloyi unadehna duyukdv gesv’i. Gejinela unadanvtehdi ale unohlisdi ale sagwu gesv junilvwisdanedi anahldinvdlv adanvdo gvhdi.

Traducción:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos a los otros en un espíritu de hermandad.
(Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)


Sequoyah

También conocido como George Guess o Gist, nació alrededor del año 1776 en Tuskeegee. Su padre era Nathaniel Gist, un comerciante de pieles de Virgnia. Su madre WuT-teh era hija de un jefe Cherokee.

Litografía de Sequoyah  con su silabarioCriado en las costumbres tribales, se convirtió en cazador y comerciante de pieles, en algún momento anterior a 1809, se trasladó a Wills Valley, en Alabama, donde comenzó su oficio de platero.

Junto a su pueblo se alistó a las tropas de Estados Unidos al mando del General Andrew Jackson para luchar contra las tropas británicas y los indios Creek en la guerra de 1812.

Nunca aprendió a hablar, escribir o leer inglés, sin embargo, al ver a los soldados blancos escribir cartas, leer las órdenes militares, o registrar los hechos, quedó fascinado con esa capacidad de comunicarse haciendo marcas distintivas en el papel, con las “hojas que hablan” y empezó a pensar en crear un sistema de escritura para su pueblo.

Al regreso de la guerra, notó que con 85 sílabas podía representar los sonidos de su idioma. Para simbolizarlas tomó algunas letras e inventó otras, como no sabía el sonido de las letras del alfabeto inglés las asignó arbitrariamente para su silabario.

Enseño a su hija Ayoka de diez años a leer y escribir con su sistema, y se presentó ante los líderes tribales para llevar a cabo una demostración. Sequoyah se retiró a distancia mientras que su hija escribía lo que recelosos quisieron dictarle. Cuando Sequoyah regresó y leyó lo escrito, todos se quedaron pasmados. En pocos meses miles de cherokees se alfabetizaron.

En 1825 gran parte de la Biblia y varias canciones se habían traducido. En 1828 fue publicado el “Cherokee Phoenix”, primer periódico norteamericano bilingüe, junto con folletos religiosos, materiales educativos y documentos legales.

En reconocimiento a sus contribuciones, la Nación Cherokee, le concedió una medalla de plata y una pensión de por vida. Él continuó desempeñándose como estadista y diplomático hasta su muerte en 1843.


Bibliografía

http://pueblosoriginarios.com

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Pueblo prerromano del norte de la Península Ibérica, cuyos límites, al E, estaban situados en las líneas montañosas de las márgenes derechas de los ríos Asón y Nervión. Su territorio comprendía la parte oriental de la actual provincia de Santander, el nordeste de Burgos y la mayor parte de las provincias vascas de Vizcaya y Álava. La mayor parte de sus asentamientos se encontraba en la región burgalesa de la Bureba. Su capital era Austraca, que se enclavaba en la zona de Castrojeriz. Según Jordanes, un autor del siglo VI d.C. habitaban en una región que recibía el nombre de Autrigonia o Austrigonia.hispania1


Orígenes e Historia.

Como resultado de la llegada de poblaciones de origen céltico procedentes del norte de Europa, surgió una serie de pueblos prerromanos en el norte de la Península Ibérica, los cuales presentaban una serie de características similares en cuanto a organización social, política y económica. Entre estos pueblos se encontraba el de los autrigones. Éstos aparecen citados en las obras de autores clásicos como: Tito Livio, Orosio, Floro, Estrabón y Tolomeo. Estaban ubicados entre los cántabros, turmódigos y berones. Según alguno de estos escritores procedían de Centroeuropa, y al atravesar las Galias se mezclaron con los belgae, junto con los que cruzaron Roncesvalles a comienzos del siglo IV a.C. Siguiendo el curso de las rías que nacen en estas estribaciones montañosas llegaron hasta Navarra, desde donde, siguiendo el curso del Ebro y el Arlanzón, llegaron a Castrojeriz, lugar donde se ubicaba el río Ocra, el antiguo Autra. A orillas del Ocra los autrigones fijaron un asentamiento que era conocido con el nombre de Austraca.celtas

Enfrentamientos mantenidos con los turmódigos obligaron a los autrigones a ceder a este pueblo sus territorios más occidentales. De esta forma su territorio quedó delimitado de la siguiente manera: al norte, las montañas que se encontraban junto a los ríos Ebro y Arlanzón, Herrera de Pisuerga, Poza de Sal y el Valle de Losa; y al sur, las montañas del Valle del Arlanzón, los montes de Oca y la Sierra de la Demanda. En el año 77 a.C, Perpenna, general del rebelde Sertorio, atacó a los autrigones, quienes habían pedido el auxilio de Pompeyo, al que habían enviado guías. Fueron aliados de Augusto, que les prestó ayuda cuando fueron atacados por los cántabros. Quedaron totalmente integrados en el Imperio Romano en el 26 a.C., en el transcurso de las Guerras Cántabras.


Los Autrigones.

Los jefes de las tribus autrigonas llevaban el título de princeps y eran asistidos por un Consejo de Ancianos cuyas decisiones eran refrendadas por la Asamblea Popular. Las fuentes de riqueza y los recursos básicos de los autrigones consistían en los productos agrícolas y ganaderos. La base de su alimentación eran las bellotas, con las que elaboraban una harina con la cual cocinaban un puré, su alimento habitual junto a una cerveza llamada zythes. Realizaban una sola comida al día en los bancos adheridos a los muros de las casas, en los que se sentaban ordenados según edad y dignidad. Los cultivos eran muy primitivos, se desarrollaban en pequeñas propiedades cuyas labores eran llevadas a cabo por las mujeres. La forma tradicional de vida era la ganadería: poseían rebaños de cabras, ovejas y caballos.autrigon

Los hombres, por su parte, se dedicaban a la guerra o al saqueo y rapiña de los territorios de sus vecinos. Tenían el pelo largo, vestían sagum de color negro y sandalias de cuero. Los autrigones llevaban dos tipos de escudos: la caetra, un escudo redondo y de pequeño tamaño; y un escudo grande circular. Las armas principales eran los puñales de antena, la espada bipennis y la lanza. Llevaban generalmente cascos de cuero, aunque también usaban los de metal.


Ciudades.

Los autrigones estaban organizados en civitates, no en populi, como ocurría con algunos de los pueblos vecinos, entre ellos los cántabros y los astures. Según Plinio, los autrigones tenían 10 civitates, aunque sólo menciona el nombre de dos de ellas: Tritium y Virobesca. Tolomeo afirmó que las civitates autrigonas eran siete, entre las que no sitúa Tritium. Según lo afirmado por los autores clásicos y las inscripciones encontradas por los arqueólogos, muy posiblemente las civitates de los autrigones fueron las siguientes: FlaviobrigaUxamabarca (Osma, Álava), SegisamunculumVirobesca (Briviesca), AntecuiaVindeleia(Santa María de Ribarredonda), Salionca (Poza de Sal), Tritium (Monasterio de Rodilla, Burgos) y Austraca (Castrojeriz).poblamiento-hispanorromano-en-la-autrigonia-solana-sainz


Virobesca – (Briviesca). Capital de los Autrigones (Capital de la Bureba).

El nombre de Briviesca parece ser de origen protoindoeuropeo y significa “cabeza ó capital de región”. Virovesca es una ciudad hispana citada por antiguos cronistas romanos como Plinio el Viejo en el año 77 y Pomponio Mela, asegurando ambos que era una de las diez ciudades de los autrigones y más concretamente su capital. Su ubicación corresponde con la actual Briviesca en la provincia de Burgos. Estaba dentro de la red de comunicaciones romana ya que era uno de los puntos que atravesaba la calzada que unía Tarraco (la actual Tarragona) con Asturica Augusta (la actual Astorga). En su origen la ciudad estaba situada en el alto conocido como Monte San Juan, pero más tarde ya, probablemente obligados por los romanos, el asentamiento se desplazó debajo del monte a la margen derecha de la vega del río Oca en las cercanías de dicho lugar, aunque más tarde volvería a cambiar su ubicación a la otra orilla hasta encontrarse en el lugar actual, donde después se ha ido expansionando hasta nuestros días. Buscando con detenimiento en el Monte San Juan, suelen aparecer restos de cerámicas y otros desechos de la época prerromana.alcalde


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Reconstrucción paleográfica de Autrigones, Caristios y Várdulos. J.Santos, A. Emborujo, E.Ortiz de Urbina.

http://ayto.briviesca.es/sites/ayto.briviesca.es/files/page/files/brevehistoriadebriviesca.pdf


Pueblo prerromano de la península Ibérica que habitaba el norte de la actual provincia de Navarra, zonas de los Pirineos y de Aragón. En su época de mayor esplendor se extendían desde Canfrac hasta Cinco Villas de la Montaña y el Bidasoa. Al norte se encontraba el pueblo francés de los aquitanos, al sureste los edetanos, al este los ilergetes, al suroeste los berones y al oeste los várdulos.

Fueron mencionados por primera vez por las fuentes clásicas en el año 76 a.C., en el transcurso de las Guerras Sertorianas, en la que apoyaron la causa romana.

Según Tolomeo sus ciudades principales eran: Andelos (Andión), Gracurris (Alfaro), Cascantum (Cascante), Oisaen (Oyarzum), Calagurris (Calahorra) y Sefia (Egea).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.50.40


El nombre de los vascones

No se sabe como se llamaban á si mismos los vascones. El nombre que ha llegado es el que les daban los romanos, que era el mismo que le dieron los celtas. En las monedas acuñadas en territorio vascón aparece, en escritura ibérica, el nombre BARSCUNES o BASCUNES, que tiene al parecer una clara etimología celta (“montañeses”).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 2.00.49


Territorio

Los geógrafos griegos Estrabón (s. I a.c.) y Ptolomeo (s. II d.c.) atribuyen a los vascones el territorio que se ve en el mapa: la actual Navarra, una pequeña parte de Guipúzcoa hasta el mar Cantábrico; toda la canal de Verdún hasta Jaca; una parte de la Rioja, desde  Calahorra hasta Alfaro, y algo de la actual Zaragoza, hasta Alagón. Hay que señalar que ni Estrabón ni Ptolomeo estuvieron nunca en la península, sino que utilizaban fuentes  escritas anteriores o testimonios personales de conocedores de Hispania, dando referencias concisas sobre ríos, montes y pueblos que conocían los romanos.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.48.44


Dos regiones diferenciadas

Los vascones, no eran un pueblo muy homogéneo ni política ni culturalmente ya antes de la llegada de los romanos. Éstos distinguieron claramente entre los vascones del norte, que  ocupaban el llamado bosque vascón (en latín saltus vasconum) y los del sur, que vivían en el campo vascón (ager vasconum). El límite entre ambas zonas es muy difuso, aunque se suele considerar Pamplona como punto más meridional del saltus.

Los vascones del saltus permanecían anclados en formas de vida pertenecientes a la Edad del Bronce: practicaban la ganadería de subsistencia y vivían en pequeñas aldeas, e incluso en cuevas y abrigos naturales. Fueron poco romanizados. Aunque diversos invasores, como los celtas, cruzaron e incluso se asentaron en alguna medida en su territorio, no dejaron huellas demográficas ni culturales duraderas.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.50.16

Los vascones del ager, en cambio, eran agricultores, vivían en ciudades con algún tipo de organización política, practicaban el comercio y, ya antes de la llegada de Roma, habían recibido una profunda influencia cultural de pueblos como celtas e iberos, de suerte que estaban culturalmente en la Edad del Hierro y usaban las lenguas celta e ibera, además o en vez de la suya original, que debía de ser una forma antigua de vascuence. Estos fueron mucho más permeables a la romanización que los del norte.

Descripción que hace Estrabon de ellos:

Estos montañeses llevan todos una vida sobria, solo beben agua, duermen en el suelo y llevan el pelo suelto en melena, como las mujeres, aunque antes de trabar combate se ciñen la frente con una cinta. Comen mayormente carne de cabra y sacrifican a Ares machos cabríos, así como prisioneros y caballos. Hacen también hecatombes de todo tipo de víctimas, al modo de los griegos, como dice Píndaro: De cada especie matar ciento. También organizan competiciones para tropas ligeras, hoplitas y caballería, en las que practican el pugilato, el combate con jabalina y el combate en formación. Durante dos tercios del año se alimentan de bellotas, que dejan secar, muelen y con su harina hacen un pan que se conserva mucho tiempo. También beben cerveza, pero les falta vino, y el poco que  consiguen se lo beben enseguida en banquetes entre parientes. Usan mantequilla en vez de aceite. Comen sentados en unos bancos de obra que hacen corridos por las paredes de la habitación, y se sientan allí ordenados según su edad y su rango. Se pasan de mano en mano la comida y, empezando a beber, los hombres bailan al son  de flautas y trompetas, a veces haciendo coros y a veces saltando y cayendo de rodillas. En la Bastetania las mujeres participan con los hombres en estos bailes. Los hombres se visten de negro, con unos mantos bastos que les sirven también de manta para dormir sobre lechos de paja. Como los celtas, usan vasijas de cerámica. Las mujeres, en cambio, van siempre vestidas con abrigos y sayas multicolores. En vez de moneda, al menos los que viven en las zonas más remotas, usan el trueque o, si no, unas laminillas de plata recortadas. A los condenados a muerte los tiran por un precipicio y lapidan a los parricidas, pero lejos de las montañas o los ríos. Sus bodas se parecen a las de los griegos. Exponen a los enfermos en la calle, como hacían los antiguos egipcios, para que algún viandante que hubiera padecido la misma enfermedad les diga cómo curarla.[…]

Así viven los pueblos montañeses, es decir, los que habitan la costa norte de Iberia, a saber, calaicos, astures y cántabros hasta los vascones y el Pirineo, que todos viven de la misma manera.fasdfgafdghadhsdf


La lengua íbera y el euskera

Han llegado muchos textos en lengua ibera, en inscripciones y monedas que van del s. IV al s. I a.C. Estos textos se pueden leer, porque se conoce el valor de sus signos, pero no se entienden; la lengua está sin decifrar. La escritura ibérica es un semisilabario: se compone de signos alfabéticos para las vocales y algunas consonantes, y de signos que representan consonante más vocal para las oclusivas. Hay también un pequeño grupo de inscripciones en lengua ibera pero en alfabeto latino o griego.

Como el euskera es la única lengua hispánica que sobrevivió a la romanización, muchos especialistas pensaron que el ibero podía ser una forma de euskera antiguo e intentaron interpretar los textos iberos mediante esta lengua. Hoy, en general, ya no se piensa que ibero y vasco sean lenguas emparentadas, ya que el euskera no sirve para interpretar el ibero, pero se reconoce que hay notables coincidencias entre el ibero y lo que se reconstruye para el protovasco (son de la misma tipología aglutinante y poseen un inventario y distribución de fonemas similar).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.58.02


Vascones y romanos

Los primeros contactos de los vascones con los romanos tuvieron lugar en el valle del Ebro en el s. II antes de Cristo. En el 179 a.C, Graco fundó la ciudad de Gracurris (actual Alfaro, Rioja) en tierras vasconas. En general, las relaciones de romanos y vascones parece que fueron de buena amistad. El año 89 a.C., por ejemplo, Cneo Pompeyo Estrabón concedió el extraordinario privilegio de la ciudadanía romana a un escuadrón de caballería indígena (la turma salluitana) reclutado en las cercanías de Zaragoza, del que formaban parte varios vascones. Algo más tarde, su hijo, Pompeyo el Grande, se refugió entre los vascones para pasar el invierno del 75-74 a.C., en su guerra contra Sertorio. Estableció su campamento junto a un poblado vascón y allí fundó una ciudad que llamó Pompaelo.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.51.17

Pompaelo, de fundación romana, fue la ciudad más importante de los vascones. Su organización y modo de vida parece que fueron los generales del imperio. Fue, por eso, un foco de romanización importante para el resto de los vascones. Estaba situada estra- tégicamente en el cruce de la gran calzada romana que iba de Astorga a Burdeos y la de menor importancia, mencionada por Estrabón, que iba de Tarragona al Cantábrico.

Otras ciudades vasconas romanizadas fueron Andelos, en término de Muruzábal de Andión, Gracurris (actual Alfaro), Calagurris (Calahorra), Cascantum, Cara (Santacara) y Oiarso (Oyarzun-Irún). Estas ciudades eran centros comerciales y de abastecimiento agrario, dotadas de calles, mercados, baños públicos, templos, puentes, acueductos y complejos sistemas hidráulicos, como el descubier to en Andelos. Estaban enlazadas entre sí por una red de vías de comunicación que permitían el comercio con las regiones vecinas y las más lejanas.


El nombre de Pamplona – Iruña

El primer elemento de Pompelon es, sin duda, el nombre del general romano; el segundo elemento, que, según Estrabón equivale a pólis, “ciudad”, es probablemente ilun, una palabra vasca antigua que significaba ciudad y que aparece también en el nombre de la actual ciudad de Irún o en el nombre vasco de Lumbier (Irunberri, antes Ilun- berri, “ciudad nueva”).

Iruña, el nombre vasco de Pamplona, es una forma evolucionada de este Ilun o Irun, y significa sencillamente “la ciudad”; Pamplona, por su parte, significa en su origen “ciudad de Pompeyo”, Pompei-ilun. Los dos nombres tienen pues un origen común, aunque parezcan tan distintos.pompeyo

Según Estrabón:

Pasada la Jacetania, hacia el norte, se encuentra la tribu de los vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir Pompeyópolis.


Vascones en el ejército romano – Cohors Vasconum Equitata Civium Romanum

Las buenas relaciones de los romanos con los vascones se reflejaron también en el hecho de que muchos vascones se enrolaron como mercenarios en el ejército romano. Había dos cohortes dentro del ejército romano compuestas principalmente por vascones y reclutadas por Galba, desgraciadamente la que llevaba el ordinal I apenas se sabe nada. La segunda cohorte estaba compuesta por soldados de a pie y por una escuadra montada, por eso el nombre de Equitata. Además figura compuesta de ciudadanos romanos, honor que se le concedió por la brillante acción de Asberg en el año 69. Lugares en los que fue destinada la cohorte II:

  • Año 105 d.C. Britania.
  • Año 109 d.C. Mauritania Tingitana.
  • Año 114 – 117 d.C. Valentia Banasa.
  • Año 122 d.C. Britania.
  • Año 156 157 d.C. Volubilis y Valentia Banasa.
  • Año 160 d.C. Volubilis. Permanente.

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El latín y el euskera

Seis siglos de presencia romana en Navarra dejaron a los vascones, entre otras cosas, un nuevo idioma. Las clases superiores de los vascones aprendieron latín y esta lengua se habló y escribió en las ciudades romanas de territorio vascón: Pompaelo, Andelos, Graccurris, Cascantum, etc. En el sur y suroeste de Navarra, donde, como hemos dicho, ya antes de la conquista romana se habían adoptado lenguas celtas, estas desaparecieron y la romanización fue total. También lo fue en la comarca de Sangüesa (Sangüesa, Liédena, Yesa, Javier, Peña), aunque aquí la romanización parece haber sido más tardía (s. V). En el resto del territorio, aunque en las ciudades se habló latín, se mantuvo en mayor o menor grado la antigua lengua, muy influenciada por el contacto con la cultura latina, que era muy superior, en conjunto, a la indígena.

El euskera contiene gran cantidad de palabras latinas tomadas como préstamo en los primeros siglos de contacto con la latinidad. Muchas de estas son muy antiguas en la lengua: términos como bake, “paz” (del acusativo latino pacem), por ejemplo, reflejan una pronunciación latina arcaica (con pronunciación oclusiva de ce) que no puede ser posterior al s. I d.C., y lo mismo palabras como neke “cansancio”, de necem “matanza”; merke “barato”, de mercem (acusativo de merx); lege “ley”, de legem; errege “rey”, de regem; erregina “reina”, de reginam, etc.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.58.34

Del latín importado por los romanos surgió el romance navarro, una lengua románica parecida al aragonés y no muy alejada tampoco del castellano. Cuando los documentos dejaron de escribirse en latín, empezaron a escribirse en este romance, ya que el euskera carecía de tradición escrita. Con el paso de los años el romance navarro se fue haciendo cada vez más parecido al castellano hasta que se asimiló completamente a él a finales del s. XV.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Los Vascones. Serie Monográfica. Matías Mugica. Gobierno de Navarra.

Los Vascos en el ejército romano. A.García y Bellido

Los vascos hace dos mil años. Alfredo Floristán Samanes.


Guanches: Nombre que recibieron los antiguos pobladores de las Islas Canarias durante su conquista por la corona de Castilla entre los años 1402 y 1496. La palabra deriva de la unión de guan y chinech, términos que en el idioma aborigen de los isleños significaban ‘descendiente’ y ‘Tenerife’, respectivamente. Por tanto, en un principio guanche se reservó para designar únicamente a los nativos de la citada isla, aunque pronto se generalizó su uso para referirse a todos los habitantes pre-hispánicos del archipiélago.442419664


Origen étnico

A la llegada de los conquistadores españoles, los guanches se hallaban inmersos en la cultura neolítica: habitaban cuevas y vestían pieles, subsistían de la caza y el pastoreo más que de la agricultura, trabajaban la piedra y conocían el fuego y la cerámica. Ignoraban, al parecer, la navegación. Aunque existían algunas diferencias entre las siete islas del archipiélago, éste era el sustrato común a todas ellas.manuelmoramoralesguanche1

Se ha especulado con un posible origen egipcio, cartaginés o vikingo, o bien con un origen autóctono que habría dado lugar a un desarrollo cultural prolongadamente aislado semejante al de los vascos. Hoy día las pruebas arqueológicas tienden a fijar la procedencia guanche entre los pueblos cromañoides y protomediterranoides del noroeste de África (Magreb).ed8036bad391d848f0c120d4a2396372

La colonización de las islas por norteafricanos se produjo probablemente en diversas migraciones, a las que contribuyó la desertización del Sáhara y el empuje de los establecimientos fenicios y romanos en el norte de África. Importaron animales domésticos (cabras, ovejas, cerdos y perros), que cambiaron por completo la frágil ecología de las islas, e introdujeron el trigo, los guisantes y la cebada.


Topónimos de las Islas

A la llegada de los primeros europeos las siete Islas Canarias estaban habitadas. Cada una de las islas poseía un nombre propio con el que eran designadas por sus primeros pobladores. Está descartado que la denominación general del archipiélago tenga relación con el término “Can” (Perro), como se pensaba en base a la supuesta existencia de perros grandes en las islas. Es mucho más probable que su procedencia tenga que ver con el nombre de las tribus africanas que se establecieron en la isla de Gran Canaria «Los Kanarii». Nombre que posteriormente se extendió al resto de las islas.AMAZIGH.-Laa-islas-Canarias-con-sus-nombres-en-tamazigh-OK

Muchos de los topónimos aborígenes son interpretables a partir del bereber continental. Usualmente en bereber los nombres y adjetivos masculinos empiezan por a- (a veces i- o u-), mientras que los nombres femeninos empiezan en t-:

  • El Hierro: Eceró o Heró (*Ezarūh, ‘muralla rocosa’).
  • La Palma: Benahoare (*Wen-ahūwwār, ‘lugar del ancestro (Ahuwwara)’).
  • La Gomera: Ghomara (*Qumār/Ghumār, ‘notable, jefe’).
  • Tenerife: Achinech, Achineche o Chineche (*Ašenšen/Ašinišen, ‘resonancia, retumbo’).
  • Gran Canaria: Tamarán o Canaria (*Tamāran, ‘grande, valerosa’).
  • Lanzarote: Tyterogaka o Titeroygatra (*Titerôqqak, ‘Tierra quemada’).
  • Fuerteventura: Maxorata o Erbania (*Mahār-at, ‘los hijos del país’).

Organización social

En la Gomera, la unidad familiar era desconocida como concepto. En su lugar, existiría una idea de la mujer como elemento común del grupo que podía ofrecer sus relaciones sexuales o afectivas a quien ella deseara. De hecho, y como sucede en otras culturas, el hombre consideraba un honor ofrecer una mujer de su grupo a un visitante foráneo. Los hijos habidos en este medio serían criados por las mujeres, pero bajo la consideración de pertenecer a la tribu.

En Lanzarote, según las primeras crónicas de la conquista, se afirma que sus pobladores practicaban la poliandria, ya que cada mujer poseía tres maridos. El papel efectivo de cónyuge se ejercía durante un mes con carácter rotativo. Tal vez se tratase de un recurso para evitar un crecimiento demográfico excesivo en una isla escasa en recursos.

En el Hierro la iniciativa correspondía al varón, que debía regalar varias cabezas de ganado al padre de la mujer escogida.Estatua-de-Guanche-Flickriver-nigelallinson

En Gran Canaria existía la costumbre de que, una vez concertado el matrimonio, la novia permanecía recluida en su casa, acostada y cuidadosamente alimentada durante un mes con el fin de que su aumentado peso fuera causa de admiración estética y abundante fertilidad. La boda se celebraba con bailes y festejos. El guanarteme, o jefe del grupo, disponía del privilegio de yacer con la novia la primera noche o, si renunciaba, podía cedérsela a uno de sus guaires o consejeros.

En Tenerife resultaba fácil romper el vínculo matrimonial, tanto por parte de la mujer como del varón. Para frenar esta costumbre, que podía desestabilizar excesivamente la vida del grupo, existía el mecanismo disuasorio de pasar a considerar ilegítimos a los hijos tenidos en el matrimonio disuelto. Los términos reprobatorios reservados para estos últimos eran el de cucaba, para la hija, y achicuca, para el hijo. La unión entre padres e hijos o entre hermanos estaba prohibida, a excepción de los jefes, que podían esposarse con sus hermanas.

El jefe supremo de cada territorio se denominaba mencey en Tenerife y guanarteme en Gran Canaria. En sus salidas iba acompañado de una escolta de varios guerreros, que instaban a los súbditos a besarle el tamarco de rodillas y a limpiarle los pies. Algunos de estos desplazamientos reales eran cíclicos y adquirían un sentido ritual, como la ida del mencey al valle del Teide al inicio del verano. Para su gobierno, el jefe se ayudaba de consejeros, conocidos como sigoñes en Tenerife y guaires en Gran Canaria. En esta última isla, la jerarquía gubernamental parece haber estado más desarrollada, hasta el punto de que existían sacerdotes -faicanes- y jueces -fayacanes- adjuntos al monarca.Historias-Guanches-5

En Tenerife, los nobles se dividían en dos clases: los achimencey, o nobilísimos, y los chichiciquitzo, o caballeros. El cabello y la barba crecidos constituían señales distintivas de la nobleza, así como el embalsamado del cadáver. La asamblea, o sabor, que reunía al jefe con sus consejeros y capitanes se realizaba en el tagoror, lugar en forma de círculo u ovalada donde se disponían las piedras destinadas a servir de asiento a los convocados. Solía rodearse por un murete. El mejor conservado se halla en Julan, isla de El Hierro. Los temas debatidos giraban en torno a la guerra, conflictos sobre pastos o de orden tribal.

Las leyes eran diferentes según las islas. En Fuerteventura se ejecutaba la pena capital contra los homicidas rompiéndoles el cráneo con una piedra en la orilla del mar. Este delito manchaba la reputación de la familia del delincuente durante años. En El Hierro, el ladrón perdía un ojo por su primer robo, y el segundo si reincidía. Sin embargo, en La Palma el hurto se consideraba una habilidad no punible. En Tenerife no se practicaba la pena de muerte por la aversión hacia la sangre. En consecuencia, el castigo del homicida consistía en el destierro y en privarle de su ganado para indemnizar con él a los parientes de la víctima. Los delitos menores se sustanciaban en el tagoror delante del propio mencey. La sentencia solía consistir en golpear al delincuente con el bastón del mencey, tras lo cual el rey ordenaba curarle las heridas. Esta combinación de severidad simbólica y perdón parece haber logrado el mantenimiento del orden social con relativo éxito.


Dioses y Mitos

La religión guanche era de carácter politeísta, con la clásica división entre los dioses del bien -como Acorán- y los del mal -entre los que figuraban Guayota, en Tenerife; Gabiot, en Gran Canaria; Hirguan, en La Gomera; e Irnene, en La Palma. No obstante, parece que fue común en todo el archipiélago la creencia en un ser supremo de índole bondadosa y protectora. En El Hierro no sólo está documentada, sino que además ofrece la particularidad de que adquirió una distinción sexual según quienes practicaran el culto: mientras los hombres rezaban a Eraoranhan, las mujeres invocaban a Moneiba.guanches_2244461

El alma, que consideraban inmortal, debía recibir un cuidado especial que se manifestó en los enterramientos, ya fueran en cuevas funerarias -algunas llegaron a albergar decenas de difuntos- o en túmulos. Las tumbas se disponían con un fondo plano de piedras, una base de tablones de madera y una capa de hierbas aromáticas, como tomillo. En ocasiones la cabeza se hacía reposar sobre una almohada de piedra. En La Palma parece que se practicó la cremación del cuerpo. Los miembros socialmente mejor considerados practicaban el embalsamamiento como señal de distinción. Las momias, o saxos, han sido halladas en número abundante. La técnica de momificación se basaba en el uso de polvos de piedra pómez y envolturas de piel de cabra.

Las mujeres formaron comunidades religiosas en algunas islas. En Gran Canaria, esta especie de conventos femeninos se denominaron Tamogantes. En ellos, las Hari-maguadas, o profesas, vivían en régimen de clausura (sólo alterado los días en que podían bañarse en el mar), y conservaban su virginidad mientras se ocupaban en la instrucción de las más jóvenes y en los ritos. Tenían rigurosamente prohibido el contacto con los hombres -el castigo a este delito era la pena de muerte-, si bien, alcanzada una determinada edad podían desposarse previo consentimiento del guanarteme.800px-Statue_El_Gran_Tinerfe_fcm

Entre los motivos que daban lugar a la oración de la comunidad figuraban la sequía -el más habitual-, que se intentaba conjurar ofreciendo a los dioses leche y mantequilla (o quemando cebada) en lo alto de los cerros. También se realizaban sacrificios de animales, como en El Hierro, donde la ceremonia duraba tres días durante los cuales el ayuno era obligado para hombres y mujeres.

El cerdo, animal sagrado, se usaba como intermediario entre la comunidad y Aranfaibo, la divinidad invocada; lo sacaban de su cueva y no volvían a encerrarlo hasta que llovía. En Gran Canaria se organizaban procesiones hasta los almogaréns, donde se ofrendaba leche y mantequilla; después se acercaban hasta el mar para batir sus aguas con palmas y así implorar la lluvia.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Guía básica para conocer a los antiguos canarios. Juan Carlos Saavedra. Bilenio publicaciones.

La religión de los Guanches. Mitos, ritos y leyendas. Antonio Tejera Gaspar.


Antigua ciudad prerromana situada en el Cerro de la Muela de Garray, en la confluencia del Tera y el Duero, en las cercanías de la actual ciudad de Soria.

Numancia estaba habitada por los arévacos y algunos elementos pelendones, dos de las cuatro tribus celtíberas de la península Ibérica. Los numantinos o arévacos eran un pueblo pastoril dedicado a la cría de ovejas, cabras, ganado vacuno y caballos. Sus actividades económicas eran propias de un pueblo nómada; no fundaron ciudades-estado hasta el siglo III a.C, a partir de ese momento la agricultura también adquirió cierta importancia, así como las actividades mineras.numancia[1]

Los arévacos, unidos a los demás pueblos celtibéricos por lazos de parentesco y amistad, crearon la denominada Confederación Tribal, cuyo cometido era la defensa mutua del territorio. Formaban esta confederación los arévacos, belos, titos, lusones y pelendones.

Creció rápidamente debido a su privilegiada situación geográfica, que la convertía en una encrucijada entre la economía ganadera de los pelendones en el norte y la agrícola de los arévacos en el sur. Tenía unas dimensiones importantes, alrededor de 22 hectáreas, en las que vivían aproximadamente entre 8.000 y 16.000 personas. La organización política de la ciudad consistía en una asamblea popular encargada de la elección de los jefes militares, un consejo de ancianos al estilo de un senado aristocrático, que era el que tomaba las decisiones fundamentales, y unos magistrados electivos que se ocupaban del desarrollo de la vida urbana y la administración de justicia, además del servicio de representación y la diplomacia. La aristocracia gentilicia, poseedora de los grandes rebaños y las mejores tierras, constituía por tanto la cúspide de la pirámide social.Vista%20de%20Numancia%20(libre)[1]


La guerra Celtíbera 154 – 151 a.C.

El origen del conflicto que enfrentó por primera vez a los romanos con los pueblos de celtiberia o los «celtas de Iberia», asentados entre el curso alto del Duero y el Ebro medio, se originó en el año 154 a.C. en Segeda, en el término zaragozano de Mara, cuando la creciente población de la ciudad obligó a la ampliación del recinto urbano que fueron rodeados con una muralla. El senado romano interpretó este hecho como una violación del tratado firmado por Tiberio Sempronio Graco en el 179 a.C., por el que los Belos se comprometían a no construir ciudades a amuralladas. Segeda respondió que, si bien no se podían construir nuevas ciudades con murallas, nada se decía de ampliar las ya existentes. El senado Romano no atendió a reclamaciones y exigió a los Belos que paralizaran las obras de la muralla. ante la negativa de los Segedenses, se declaró la guerra.numancia%20%20mapa%20iberos[1]

Quinto Fulvio Nobilior, se presentó con dos legiones ante los muros inconclusos de Segeda. Su campamento quedó levantado a tan sólo cinco kilómetros de la ciudad; le segedenses, atemorizados ante lo que se les venía encima y carentes de defensas porque las murallas no habían sido terminadas, abandonaron la población y pidieron auxilio a los Arévacos, cuya ciudad principal era Numancia, hasta entonces una anónima localidad que se levantaba en las parameras del alto Duero.


Cambio en el calendario actual. El año comienza en Enero y no en Marzo.

Hasta ese momento el año romano comenzaba en el mes de Marzo, con la elección de los dos cónsules, los magistrados más importantes de la República, el día 15, los Idus de ese mes. Pero la declaración de guerra provocó una reforma en el calendario electoral: en el 153 a.C., por primera vez en la historia de Roma, el año comenzó el 1 de Enero, hasta entonces del undécimo mes del calendario. La elección de los dos nuevos cónsules, los encargados de dirigir el ejército, se adelantó así varias semanas para que uno de ellos pudiera llegar antes los muros de Segeda al frente del ejército romano en primavera. Fue de esta manera como se adelanto el comienzo del año al 1 de Enero, las Calendas.calendas[1]

No obstante, el calendario romano, el hoy utilizado universalmente, han pervivido restos que nos hablan de aquella mutación: así, los meses que ahora ocupan los puestos noveno, décimo, undécimo y duodécimo mantienen un nombre que denota que en otro tiempo ocuparon los puestos séptimo (septiembre), octavo (octubre), noveno (noviembre) y décimo(diciembre).


Derrota tras derrota. Numancia desespera y atormenta a Roma.

Quinto Fulvio Nobilior

Nobilior se dirigió hacia los arévacos al frente de dos legiones. Confiado en el elevado número de soldados y en la superioridad de su ejército, el cónsul se adentró en las montañas de celtiberia persiguiendo a los segedenses. Los romanos no conocían el interior de Hispania, y aunque contaban con numerosas tropas auxiliares indígenas, la superioridad numérica y táctica de las legiones se contrarrestaba con el conocimiento del terreno de los celtíberos y su estrategia de ataques por sorpresa.pilum_attack[1]

El 23 de agosto de 153 a.C., cuando las dos legiones avanzaban sobre Numancia, arévacos y belos, dirigidos por el segedense Caro, cayeron por sorpresa sobre los romanos en una emboscada en una zona boscosa al sur de la provincia de Soria, causándoles una grave derrota. En la refriega murió Caro, pero el efecto fue tal que esa fecha fue considerada nefasta y ningún general romano emprendió nunca una batalla en ese día, en el día en el que se celebraba la fiesta en honor al dios Vulcano.batalla[1]

Pese a la derrota, los romanos continuaron su avance y Nobilior construyó un campamento a unos seis kilómetros al oeste de Numancia. En cuanto recibió refuerzos, con varios escuadrones de jinetes númidas y diez elefantes, se dispuso a atacar la ciudad. El cónsul lanzó alocadamente a sus hombres y a sus elefantes contra la muralla, y aunque en un primer envite la carga de los paquidermos fue demoledora, uno de éstos resultó herido en el cráneo por una gran piedra arrojada desde lo alto de una puerta y el animal, enloquecido, se revolvió contra los asaltantes provocando una verdadera masacre. Irritado por el fracaso, Nobilior saqueó las aldeas cercanas, intentando cortar los suministros de los numantinos e iniciando así un asedio que duraría más de veinte años.

Claudio Marcelo

Cónsul experimentado y gran conocedor de Hispania, para que accediese al cargo, fue necesario modificar la ley romana que exigía desde comienzos del siglo II a.C., un intervalo de diez años desde el cese y la reelección en una magistratura, ya que Marcelo había finalizado su anterior consulado tan sólo tres años atrás. Marcelo comenzó a conquistar el valle del Jalón y las ciudades de Ocilis y Nertóbriga, para dirigirse después hasta Numancia. Su intención era alcanzar el fin de la guerra antes de la llegada del siguiente cónsul Licino Lúculo.guerrero[1]

Marcelo consiguió que su jefe, Litennón se viese obligado a negociar con él. El coste de la paz para los celtíberos fue muy elevado, ya que Marcelo les exigió la entrega de numerosos rehenes, además de tener que hacer frente al pago de un tributo de 600 talentos de plata, y que dada la pobreza del territorio, sólo pudieron reunirse gracias a la aportación de todas las tribus celtíberas. La confrontación llegó a su fin y permitió un periodo de paz que se prolongó durante ocho años.

Quinto Cecílio Metelo

Una vez finalizadas las Guerras Púnicas y tras la consiguiente derrota de Cartago, los romanos iniciaron la conquista de la península Ibérica y emprendieron una guerra contra todos aquellos pueblos que se negaron a someterse.Guerreros_celtiberos[1]

Metelo que llegaba de la gloria militar de sus campañas en Grecia con la derrota definitiva de Macedonia y la destrucción de Corinto, comenzó a pacificar la Celtiberia Citerior, conquistando las ciudades de Nertóbriga, Centóbriga y Contrebia. Esta situación provocó un retraso en sus planes, al no tener tiempo para enfrentarse a las dos ciudades más importantes de los arévacos: Termancia y Numancia. Con la llegada del invierno Metelo se vio forzado a encerrarse en el campamento a la espera de la llegada de su sucesor.

Quinto Pompeyo Aulo

Recibió un ejército de treinta mil hombres y dos mil jinetes, con los que acampó frente a Numancia. Buscó el enfrentamiento en campo abierto y los numantinos le hicieron creer que aceptaban la batalla, aunque emprendieron la retirada para atraer al enemigo a un terreno más favorable para ellos. Pompeyo se apresuró a perseguirles hasta alcanzar los fosos y las estacas que formaban parte de las defensas de Numancia y que dificultaban el acceso por el lado más expuesto de la ciudad, la ladera Este. Fue entonces cuando los Numantinos sorprendieron a los legionarios romanos, cayendo sobre ellos y causándoles numerosas bajas.CELTÍBEROS-1[1]

Tras estas incursiones, Pompeyo fue ampliado en su cargo, retornó a Numancia, pero escarmentado por su experiencia anterior, creyó que la mejor estrategia era poner cerco a la ciudad. Para ello, puso a trabajar a los hombres con la finalidad de desviar el rio Merdancho hasta hacerlo coincidir con el Duero, mediante la realización de un foso que en determinadas zonas de la llanura de Numancia tuvo que salvar un desnivel de 13 metros. Sin embargo se encontraron con la resistencia de los numantinos, quienes con sus continuos ataques, ocasionaron numerosas bajas entre los romanos que se dedicaban a esta tareas, logrando, incluso, encerrar en su campamento a los que buscaban forraje para abastecer al resto del ejército.

El cónsul se retiró a su campamento donde sufrió nuevas emboscadas.

Marco Popilio Lenas

En el 138 a.C., Popilio se presentó ante las murallas de Numancia y decidió cambiar la táctica de sus predecesores, creyendo que con escalas de asalto la conquista de la ciudad resultaría más fácil. Los numantinos no presentaron oposición, permaneciendo pacientemente escondidos. Al no encontrarse ningún defensor que se opusiese a su intento de expugnación y temiendo alguna emboscada, retiraron las escalas, momento en el que los numantinos se lanzaron al ataque, ocasionándoles de nuevo grandes pérdidas.escanear0386[1]

Cayo Hostilio Mancino

El nuevo cónsul encargado de resolver la guerra numantina resolvió llevar los combates a campo abierto, aunque los numantinos también les causaron numerosas bajas. Por eso se vio obligado a retirarse a su campamento. Cuando recibió la noticia de la llegada de los cántabros y los vacceos en socorro de los numantinos, a Hostilio le entró el pánico y huyó a Renieblas, donde Nobilior estableció su primer campamento, aunque se encontraba sin ningún tipo de fortificación. El cónsul al verse de nuevo cercado por unos numantinos que amenazaban con matar a sus hombres, accedió a firmar un acuerdo en términos de igualdad a cambio de reconocer la autonomía de Numancia._imagennuman_6586517c[1]

Mancino fue acusado por el senado romano de buscar gloria, el botín y el honor del triunfo por encima del provecho y los intereses de Roma. Como castigo fue entregado a los numantinos desnudo y con las manos atadas a la espalda, para que sufriese humillación pública. Los numantinos no quisieron participar en esa deshonra y le devolvieron al campamento romano.

Marco Emilio Lépido

En el año 135 a.C., Emilio Lépido sustituyó a Mancino como cónsul en Hispania. Pertenecía a la alta aristocracia y no tenía ningún tipo de educación militar. Era apodado Porcina, debido a su aspecto.

Aunque el Senado quería que Emilio Lépido mejorara las relaciones con los pueblos celtíberos, la intención del cónsul era el asalto a cualquier ciudad, a fin de conseguir aumentar su fortuna. Enseguida optó por evitar tanto Numancia como Termancia, atacando en su lugar Palantia.guerreros_arevacos[1]

En marzo del año 134 a.C. decidió abandonar el ataque a Palantia. Durante la evacuación de los campamentos, los ciudadanos de Palantia se abalanzaron sobre el ejército romano, causando numerosas bajas. Más de 6000 legionarios murieron en las cercanías de Palantia.

Emilio Lépido regresó a Roma, donde fue multado por su actuación en Numancia.

Lucio Furio Filón

Fue elegido cónsul en el año 136 a.C. para un mandato de dos años, en sustitución de Cayo Emilio Lépido. Junto a él fueron enviados 25000 soldados, así como a dos antiguos cónsules en Hispania: Quinto Cecilio Metelo y Quinto Pompeyo Aulo.

Nada más llegar a Hispania le fue encomendado entregar a Mancino a los numantinos, tras haber sido ésta declarado culpable por sus los tratos de paz con Numancia. Además, también le fue ordenado atacar la ciudad.iberos10[1]

El ejército a las órdenes de Furio Filo estaba atemorizado ante la perspectiva de atacar Numancia. Por ello, Furio Filo decidió atacar Palantia en su lugar, considerándolo como un objetivo más fácil, a fin de lograr elevar la moral de sus tropas. De camino hacia Palantia, fueron las tropas de la misma ciudad quienes les derrotaron.

Tras la derrota ante los palantinos, Furio Filo decidió retirarse al campamento de la Carpetania, donde permaneció hasta que, en el año 135 a.C., el Senado de Roma le reclamó para pedirle explicaciones sobre su actuación en Hispania, y le sustituyó en el cargo por Calpurnio Pisón.

Quinto Calpurnio Pisón

Calpurnio Pisón fue enviado en el año 135 a.C., en sustitución de Furio Filo, a Hispania con la única intención de acabar con Numancia.

Al igual que sus antecesores, Calpurnio Pisón carecía de formación militar. Nuevamente, eludió combatir contra Numancia, como otros habían hecho antes, y atacó Palantia. Cuando el ejército romano estaba acercándose a la ciudad, fueron atacados por los celtíberos, quienes arrasaron a los legionarios.

Tras la derrota, Calpurnio Pisón se retiró con sus tropas a la Carpetania, donde permaneció hasta que fue relevado.jinete celtibero[1]


Publio Cornelio Escipión Emiliano

El sustituto de Calpurnio fue Publio Cornelio Escipión Emiliano. Había nacido em 185 a.C., y era hijo del cónsul Lucio Emiliano Paulo. Como era costumbre entre las familias de la nobleza con una prole numerosa fue dado en adopción a otra familia importante, en este caso a un hijo de Escipión el Africano «El vencedor de Anibal». Al igual que todos los jóvenes romanos de clase dirigente, empezó muy pronto su adiestramiento militar, y con 17 años sirvió a las órdenes de su padre natural en la guerra contra Perseo, el último rey de Macedonia, que culminó en la victoria de Pidna.Escipion-emiliano[1]

Pronto destacó por su postura intransigente en política exterior, en la que se mostro firme partidario de la mano dura con los pueblos indígenas. En el 151 a.C. participó en la guerra celtíbera como tribuno militar, a las órdenes del gobernador Lícino Lúculo. Cinco años después cumpliría con la misión más trascendental de su carrera: la destrucción total de la ciudad de Cartago, último bastión del pueblo púnico. Por eso en el año 135 a.C., y ante el estancamiento de la guerra numantina después de 18 años de guerra, los romanos pensaron de nuevo en él para salir del atolladero.

En la primavera del año 134 a.C., Escipión puso el pie de nuevo en la costa levantina con un pequeño ejército, de unos cuatro mil hombres reclutados entre sus parientes, amigos y «clientes». Las dos legiones de Hispania le esperaban en su campamento de invierno: Castra Hibernia, en Carpetania. El general se encontró allí con unas tropas completamente desmoralizadas, desentrenadas e indisciplinadas. Sin miedo a enfrentarse a los soldados, “Expulsó a todos los mercaderes, prostitutas y adivinos. Limitó los alimentos a carne hervida y asada. Y les prohibió tener lechos, siendo el mimo quien descansaba sobre la hierba” según cuenta Apiano. En el curso de una revisión rutinaria, el cónsul requisó hasta veinte mil pinzas de metal para la depilación.320px-Puñal_íbero_de_frontón_(M.A.N.)_01[1]

Ante semejante muestra de dejación, Escipión sometió a sus soldados a ejercicios durísimos. Cada día los legionarios realizaban marchas de hasta treinta kilómetros, cavaban zanjas para rellenarlas de nuevo y levantaban muros para echarlos luego abajo, y cuando las mulas estaban sobrecargadas, repartía la carga entre los legionarios.

Tras varios meses de duro entrenamiento se dirigió a la zona por la ruta más larga, a través del territorio de los vacceos, saqueándolo para que estos enviaran provisiones a Numancia, y para asegurarse el abastecimiento del ejército. Escipión reclutó a mercenarios hispanos, disponía de tropas exóticas como honderos griegos etólios o elefantes africanos, que elevó el número de hombres a su mando hasta los sesenta mil entre legionarios, caballería y tropas auxiliares, frente a los ocho mil numantinos que narra Apiano. En numerosas ocasiones provocaron al general, pero éste evitó entablar combate. El asedio de Numancia iba en serio.


La caída de la ciudad

Escipión estableció el campamento al norte de la ciudad, que ya había sido utilizado en ataques anteriores. Dispuso otro campamento equidistante al sur, que puso bajo el mando de su hermano de sangre Favio Máximo Emiliano, y otros cinco campamentos menores, tres en el este y dos en el oeste. Unió estas posiciones con un muro de nueve kilómetros de longitud y dos metros y medio de ancho por tres de alto, coronado por una empalizada y reforzado con torres situadas a intervalos; lo precedía además un foso ancho y profundo. Incluso ordenó instalar un rastrillo que atravesaba el Duero para que tampoco se pudiera entrar o salir por las aguas. Cada cien metros se alzaba una torre dotada con una plataforma para catapultas. La presencia de piezas de artillería era del tipo de lanzador de piedras «lithobolos» como de dardos «oxibeles».Fichero_imagen_detalle

Cada sector de bloqueo estaba asignado a una parte del ejército, y se activó un sistema de señales mediante banderas rojas de día y almenaras de noche para dar la alarma en caso de salida de los numantinos. Para cerrar el paso del Duero a nadadores o pequeñas barcas, Escipión ideó un sistema con cuerdas que atravesaban el río y de las que pendían tablones erizados con lanzas y hojas de espada que entrechocaban en la corriente, impidiendo así el paso también por el agua.

Escipión estaba decidido a no intentar el asalto, pese a la debilidades de las fortificaciones numantinas. No estaba dispuesto a entablar combate con gente que luchaba a la desesperaba y evitaba así repetir el desastre de Cartago cuando tomó la colina de Byrsa. Numancia no careciera de muralla, ésta estaba hecha con débiles zócalos de mampostería. Pese a ello, una vez cerrado el cerco y asegurada una estricta disciplina de turnos de guardia, y dispuesto un eficaz sistema de alertas y mensajeros, es astuto general tuvo que esperar a que el hambre y la desesperación surtieran su efecto. A finales del 133 a.C. Numancia se rendía, Escipión hizo matar a heridos y enfermos y vendió a los sanos como esclavos, reservándose cincuenta para mostrarlos en Roma en el desfile que debía de conmemorar su triunfo sobre Numancia, que fue saqueada y quemada.TORRES


Resistencia hasta el fin.

Tras más de tres meses de asedio, enviaron una embajada a Escipión para tratar de las condiciones de una posible rendición. El general romano exigió la entrega total y sin condiciones de la ciudad y sus habitantes. Los numantinos se decidieron a resistir el asedio hasta el final; incluso se vieron obligados a reglamentar el consumo de carne humana debido a la escasez de alimentos. A finales de la primavera del 133 a.C. los numantinos agotaron sus reservas de alimentos. El hambre y las enfermedades asolaron la ciudad. Tan terrible fue la situación, que según Apiano, se llegó a cocer las pieles de los escudos o incluso se llegó a recurrir a la antropofagia, alimentándose de la carne de sus conciudadanos muertos o enfermos, habiéndose vuelto cual «bestias a causa del hambre».Fichero_imagen_detalle[1]

Debilitados por el hambre, a principios del verano los arévacos decidieron capitular, pero muchos de ellos, el día anterior al acordado para efectuar la entrega de las armas a Escipión, se suicidaron para no presenciar la caída de su patria. Los padres dieron muerte a sus hijos y esposas con sus propias manos para después suicidarse. Algunos se arrojaron sobre los romanos y perecieron entre las filas de los enemigos; otros se suicidaron sobre sus propias espadas, y un tercer grupo se arrojó al fuego. Los que se entregaron, apenas un centenar, presentaban un aspecto tan lamentable que impresionaron a los propios sitiadores: sucios, desgrañados y cubiertos de fétidos harapos, pero aún así orgullosos y temibles. Según Apiano «Terribles por sus miradas, pues todavía veían en ellos la expresión de la cólera, del dolor, del esfuerzo y la conciencia por haberse devorado mutuamente». Era finales de julio o principios de agosto del año 133 a.C., habían transcurrido nueve meses de asedio. Escipión seleccionó a 50 prisioneros para que Roma fuera testigo de su éxito, los restantes fueron vendidos como esclavos.1024px-Escudo_celtíbero_de_Griegos_(M.A.N._Inv.1976-40-1)_01[1]

La ciudad fue arrasada hasta los cimientos, cumpliendo las órdenes directas de Escipión, y el territorio fue dividido entre los aliados de Roma. La pequeña ciudad celtíbera de Numancia había sido un símbolo de resistencia al poder romano y, como a tal, se le impuso el supremo castigo de ser destruida y reducida a cenizas. Escipión prohibió su reconstrucción como si fuera una ciudad maldita.

En el año 132 el cónsul fue recibido en Roma entre grandes fiestas y aclamado como un héroe nacional. Como en tantas otras ocasiones en la historia militar, la efusión del sudor ahorraba sangre. Escisión se ahorraba así repetir la terrible experiencia del asalto a la colina de Byrsa, En la toma de Cartago.


La admiración de Roma

Tan grande era el amor a la libertad y el valor en esta ciudad bárbara y pequeña… Apiano.

En esa época Roma estaba en guerra con Cartago y con Grecia, pero le llegó a preocupar tanto el conflicto en Numancia después de tantas derrotas y tantos hombre muertos en las campañas que esta ciudad se conocía como «el sepulcro de las legiones romanas». A tal extremo llegó el temor de los romanos que los jóvenes que podían hacerlo empleaban todo tipo de estratagemas y trucos para librarse del reclutamiento en las legiones destinadas a combatir a los numantinos. Según el historiador Floro «Apenas si había romano que resistiera la mirada y la voz de un numantino». Polibio llegó a clasificar aquella contienda como «guerra de fuego» y escribe «era claro que aquella guerra los acobardaba y entre los jóvenes cundió un desanimo extraño»Numancia_Alejo_Vera_Estaca_1880[1]

A diferencia del odio visceral que Roma profesaba contra Cartago, numancia despertaba una gran admiración. La principal fuente sobre la guerra numantina es Apiano, que recibió su información de Polibio, un célebre historiador que acompañó a Escipión contra los numantinos. Y Apiano no escatima en elogios al «amor de la libertad y el valor» de aquellos celtíberos, destacando:

Qué clase de hazañas y cuántas en número llevaron  acabo contra los romanos, qué clase de tratados establecieron en pie de igualdad, que los romanos no habían permitido a otros llevar a término, y cómo desafiaron en combate repetidas veces al último general que les había puesto cerco con sesenta mil hombres.

Otro historiador romano, Floro, menosprecia la hazaña de Escipión, quien en su opinión había conseguido sobre Numancia un triunfo sólo de nombre por la desproporción de los contendientes, y en cambio ofrecía este elogio epitafio de la ciudad:

Defendió con fidelidad a sus aliados, y con un puñado de valientes resistió por largo tiempo a un pueblo que disponía de todas las fuerzas del mundo.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com/

http://www.nationalgeographic.com.es/categoria/historia

Armas de la antigua Iberia – De Tartessos a Numancia. Fernando Quesada. Edición La Esfera de Libros.

Atlas ilustrado de la guerra en la antigüedad Roma. Ediciones Susaeta.

Biblioteca Osprey de Grecia y Roma. Editorial RBA.


Los Inuit viven en las tundras del norte de Canadá, Alaska y Groenlandia, llegaron desde Siberia a través del estrecho de Bering, milenios después de los primeros americanos.

El nombre con el que se denominan a sí mismos es Inuit (en siberiano y en algunas lenguas de Alaska, yuit), que significa “la gente”. El término “esquimal”, se considera despectivo, así los llamaban los pueblos del sur, significa “devoradores de carne cruda”.

Inicialmente basaron su economía en la caza y la pesca, para lo cual empleaban utensilios nativos, elaborados con materiales naturales: arpones, cuchillos… Las embarcaciones (como el conocido kayak) y otros medios de transporte (como el trineo tirado por perros) son de desarrollo propio.Inuit 8

En la dieta de los inuit juegan un papel muy importante el pescado, las focas, las morsas, las ballenas y otros animales marinos, cuya carne ingieren tanto cruda como cocida. También cazan osos polares, zorros, caribús y liebres. Las focas constituyen un bien muy preciado, ya que, además de ser su sustento principal en el largo invierno, proporcionan a estas poblaciones pieles para confeccionar ropa o tiendas de campaña y grasa que se convierte en un valioso combustible.

Entre algunos grupos inuit se extiende la práctica del desplazamiento estacional, consistente en expediciones destinadas a la caza de caribús en verano, que suponen el desplazamiento de familias enteras a regiones interiores de Alaska y Canadá (donde habita el caribú), mientras que en el invierno, regresan a sus asentamientos originales, centrándose en la caza de la foca y en la pesca en el hielo.Inuit 3

En la sociedad inuit cada familia es un ente autónomo, que mantiene relaciones de amistad y cooperación con sus vecinos. En este hábitat tan duro la solidaridad y la cooperación se hacen necesarias para la supervivencia de modo que la norma social elemental, es la obligación de ayudar a la propia familia. El matrimonio se basa en la división del trabajo, de modo que mientras los hombres son los encargados de la caza y la pesca, las mujeres son las responsables de la casa y los niños.

Mostrando gran adaptación a la climatología ártica, los encontramos en un área de 5.200 km; existe una gran diversidad de grupos lingüísticos (aunque todas integran la familia lingüística esquimal-aleutina), con una serie de rasgos comunes referidos a su economía, a su hábitat y a sus costumbres.Inuit 6


Distribución geográfica
  • Groenlandia:
    • Kalaallit: Costas de Groenlandia.
  • Canadá:
    • Nunatsiavut (“Nuestra Tierra Hermosa”): Este de la península del Labrador, y norte de la isla de Terranova.
    • Nunavik (“Lugar para vivir”): Norte de Quebec.
    • Nunavut (“Nuestra tierra”): Zona costera central de Canadá sobre el Océano Ártico, las islas árticas y las de la Bahía de Hudson.
    • Inuvialuit (“Verdaderos seres humanos”): Oeste del Ártico canadiense.
  • Alaska:
    • Inupiat: Noroeste ártico de Alaska, la Pendiente Norte, las zonas del estrecho de Bering, incluido la península de Seward. Barrow la más septentrional ciudad de Estados Unidos, está en su región.
    • Yupik: Costa oeste de Alaska.
    • Alutiiq (llamados también Sugpiaq o Yupik del Pacífico): Costa sur de Alaska.Inuit

Historia

La prehistoria esquimal registra tres periodos principales; el primer estadio es el de la denominada cultura Pre-Dorset, cuando los esquimales se extendieron desde Alaska hasta ocupar el norte de lo que hoy en día es Canadá, la península de Labrador y Groenlandia. Éstos, que al igual que las generaciones que les sucedieron subsistían de mamíferos marinos, caribúes y pescado, fueron desplazados por los pueblos de la cultura Dorset, que según todos los indicios se desarrolló en el Ártico central entre el año 1000 y el 800 a.C., y que se caracterizó por la existencia de tempranas formas artísticas vinculadas con el chamanismo y con esbozos de prácticas religiosas. Esta cultura se prolongó hasta el año 1300 de nuestra era, aunque ya cuatrocientos años antes había empezado a dejar paso a los emigrantes de la cultura llamada Thule. Los pueblos Thule ya utilizaban perros como animales de tiro y habían desarrollado las diversas técnicas de caza de la ballena que a partir de entonces constituirían la nota distintiva de algunas comunidades esquimales.inuit9

Los primeros contactos de los europeos con los esquimales fueron breves y no precisamente amistosos; consistieron en diversos intercambios con los escandinavos en Vinland (nombre con el que los vikingos bautizaron a una porción de Canadá) hacia el año 1000, y en Groenlandia a mediados del siglo XIII. Estos esquimales que conocieron los escandinavos pertenecían, según parece, a la cultura Dorset. Posteriormente, en el último cuarto del siglo XVI, el explorador Martin Frobisher contactó en el transcurso de tres viajes casi sucesivos con los esquimales de la Tierra de Baffin, pertenecientes ya a la cultura Thule. A principios del siglo XVII se efectuaron diversas expediciones que buscaban el célebre paso del Noroeste a través de la bahía de Hudson (muchas de ellas lideradas por el propio Frobisher), y que también contactaron con los esquimales; este contacto se retomó doscientos años más tarde cuando los británicos reanudaron la búsqueda de dicho paso, concretamente en 1818.Inuit 4


Rasgos Distintivos

Los esquimales se distinguen de los distintos grupos de indios americanos en que poseen rasgos típicos de las razas asiáticas, como por ejemplo la relativa pequeñez de las manos y los pies. Son de corta estatura y de piel bronceada, de constitución fuerte, cara ancha y chata, ojos oscuros y cabello negro y lacio. Otro rasgo distintivo de esta raza aborigen es el apreciable porcentaje de sangre del grupo B entre sus individuos, que parece estar totalmente ausente en los indios americanos.Inuit 7

La cultura esquimal tradicional muestra la total adaptación a un entorno extremadamente frío, bloqueado por la nieve y el hielo, en el que los alimentos vegetales son casi inexistentes, los árboles escasos y el caribú, la foca, la morsa, la carne y la grasa de la ballena y el pescado las principales fuentes de alimento. La precariedad de este hábitat les ha llevado a desarrollar sorprendentes mecanismos de adaptación en todos los niveles. La naturaleza, por ejemplo, les ha provisto de un mecanismo de mantenimiento del calor que les permite resistir, mediante cambios en su metabolismo, las temperaturas más extremas.Inuit 2

Su propia lengua refleja la importancia que los recursos de supervivencia adquieren en esta sociedad; así, por ejemplo, su vocabulario incluye una gran cantidad de palabras que pueden traducirse simplemente por “blanco”, término tan amplio para ellos como podría ser el término “color” para nosotros. Para los esquimales es fundamental distinguir entre numerosos tipos de color blanco, puesto que de su mayor o menor brillo, de su distinta tonalidad o matiz (inapreciable para los que no viven entre hielos) depende en muchas ocasiones el poder distinguir que el piso está sólido y que se puede caminar por él, o que ciertos bloques de nieve son los idóneos para construir una vivienda, o que el tiempo es propicio para la caza.Inuit 5


Bibliografía
http://pueblosoriginarios.com
http://www.enciclonet.com

Los Iroqueses

Publicado: octubre 13, 2015 en America del Norte, Iroqueses
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Llamados así mismos como Haudenosaunee (“pueblo de la casa grande”), cinco naciones la componían; los franceses los llamaron Iroqueses, mientras los ingleses los referían como “Cinco Naciones”, ellas eran de oeste a este:

Seneca: Se llamaban a sí mismos “Onondowahgah“, que significa “Gente de la gran colina“. El nombre se refiere a la creencia que su etnia había surgido desde el inframundo en la “Colina Sur“, cerca del lago Canandaigua.

Cayuga: Se llamaban a si mismos “Gayogoho:no“, que significa “Pueblo de los grandes pantanos“, que refiere a las características de su territorio. También son conocidos como “Pueblo de la pipa“.

Onondaga: Se llamaban a si mismos Onoda’gega, “Pueblo de las montañas“.

Oneida: Se llamaban a sí mismos Onyota’a:ka, que signigica “Pueblo de la piedra erguida“, haciendo referencia a la gran roca que cada aldea tenía para realizar actividades ceremoniales.

Mohawk: Se llamaban a si mismos “Kahniakehake” ( “La Gente de Piedra“).Iroqueses 5


Habitat

Al norte del actual estado de Nueva York, llegaron a extenderse a los territorios del sur de Canadá (Québec y Ontario), y el norte de Ohio y Pennsylvania. Su centro de operaciones era Syracuse, al sur del lago Oneida (en territorio Onondaga).

Iroqueses


¿Quiénes eran?

Fueron una única tribu que habitaba el valle del río San Lorenzo y emigró hacia Nueva York -lugar donde se encontraban al momento del contacto con los europeos- dividiéndose en varios grupos para escapar al asedio de las tribus algonquinas.

Deganawida “El gran pacificador”, llegó a las Cinco Naciones que se mantenían en constante beligerancia, con un mensaje que había recibido de El Creador que contenía los principios de paz, igualdad, respeto, amor y justicia.

Unificó las naciones como en una “Casa Comunal” donde cada una tenía su propio fuego. En el centro -territorio Onondaga- se plantó El Gran Árbol de la Paz, sus ramas representaban las viviendas en las naciones confederadas y sus raíces extendidas a los cuatro puntos cardinales, invitaban a otros pueblos a refugiarse en él.Iroqueses 8

Las naciones conservaban su soberanía y participaban en las decisiones de la Confederación y la responsabilidad de proteger la paz, el mundo natural y las futuras generaciones.

La Gran Ley de los iroqueses es una mezcla de derechos electivos y hereditarios. Había un Consejo de la Confederación de 50 royaneh (“hombres buenos”: 9 oneida, 10 cayuga, 14 onondaga, 8 seneca y 9 mohawk), escogidos de una lista de candidatos entre los miembros de los clanes correspondientes, cuyos nombres eran propuestos por las mujeres, y todos sus sucesores tenían que adoptar los nombres de los antiguos fundadores. Cuando uno moría, se celebraban complejos ritos de duelo para luego nombrar al sucesor. Tomaban las decisiones en una serie de reuniones, caucus (pequeñas juntas) hasta lograr el consenso. Las crónicas se transmitían oralmente o por los wampums (cinturones sagrados).

En conjunto estos pueblos constituyen la más antigua democracia participativa de América, y tuvo una influencia directa tanto en la democracia y el constitucionalismo, como en la idea de la igualdad de mujeres y hombres en la sociedad moderna. En especial Benjamín Franklin, quien tuvo trato directo con ellos en 1753, destacó en sus obras que el grado de autonomía individual que gozaban los habitantes de la confederación era desconocido en Europa y publicó los tratados indios, considerada como una de sus obras más importantes.Iroqueses 7

Todas las tribus se organizaban en un sistema de clanes con diferentes denominaciones. Se dividían en ohwachira (gran familia), cada una de las cuales tenía un oyaron (espíritu protector propio) y eran de tipo matriarcal, hecho que se reflejaba en la costumbre de que el niño recibía un nombre del clan de la madre. Ningún hombre podía presidir un clan y ninguna mujer ser jefe militar o sachem. A las jefas de los clanes correspondía elegir a los jefes militares.

Las primeras crónicas europeas los describen como individuos de gran belleza, bastante aficionados a las risas y las bromas, aplicaban el buen humor y la justicia a todas sus acciones, mostraban siempre su hospitalidad, y a veces, una enorme amabilidad. Eran perspicaces, valientes, resistentes y estoicos ante el dolor.Iroqueses 3

Vivían de la agricultura. Cultivaban maíz, alubias y calabazas, consideradas las tres hermanas del Creador; además varias clases de frutos secos, girasol, y tabaco.

Eran considerados guerreros feroces y tenían la costumbre de torturar a los prisioneros hasta la muerte. Consideraban la frontera como lugar de contacto y relación, denominada Teitonateiken “allí donde dos entran en contacto”, y planteaban a los forasteros el tekeniteyohe:te “de los dos senderos”, aceptar la diferencia y respetarla.


Los Poblados

Los poblados de los iroqueses estaban formados por tiendas cubiertas de corteza con una base de 20 x 6m. y una altura de 6 m. Las llamaban ganonh’sees, o ”casa comunal”, en ellas se alojaban varias familias. La casa comunal estaba dividida en compartimentos familiares de unos tres metros a cada lado del corredor; para cada dos familias se utilizaba un fuego que se encendía dentro de la casa. En el techo había chimeneas para que se escapara el humo y para dar luz al interior; los orificios se podían cerrar con tejas de corteza.Iroqueses 6

Estaban construidas sobre una estructura de mástiles verticales clavados en la tierra en una superficie rectangular. Sobre la parte superior de los mástiles se colocaban palos flexibles que se doblaban para producir el efecto de tejado. Los hombres eran los encargados de construir las casas comunales, aunque eran propiedad de las mujeres.

La casa comunal era un rasgo característico de los pueblos iroqueses. Cada una de ellas constituía un microcosmos de la comunidad entera y se convertía en un símbolo de su identidad. Así, normalmente hablaban de ellos mismos como “El pueblo de las casas comunales”. A finales del siglo XVII hubo un abandono gradual de la casa comunal en favor de las viviendas unifamiliares.


Historia

Un nuevo cambio para la sociedad iroquesa se produjo en el siglo XVI, con la llegada de los colonos blancos. En un principio, los franceses se toparon con una tenaz resistencia en sus incursiones, por lo que intentaron vías más pacíficas de relación con los nativos como, por ejemplo, el comercio con ellos. Entonces se inició un periodo de relativa armonía entre ambos pueblos, durante el cual los franceses se dedicaron a la compra de pieles y establecieron una cadena de puestos comerciales para este fin. Sin embargo, a comienzos del siglo XVII Francia volvió a reavivar sus proyectos imperiales y se reanudaron las luchas entre indios y blancos. La Alianza Iroquesa sufrió una grave derrota en 1665, cuando las tropas francesas atacaron el valle del Mohawk en tiempo de recolección e incendiaron los campos, las aldeas y los almacenes de grano. No obstante, los iroqueses consiguieron controlar las principales rutas fluviales de su territorio durante todo el siglo y su poder creció todavía más a principios del siglo XVIII, cuando los tuscaroras ingresaron en la Liga al ser desplazados de sus territorios en Carolina del Norte por los colonos blancos.Iroqueses 4

A mediados del siglo XVIII, la Liga de las que entonces ya eran Seis Naciones fue testigo de las luchas entre franceses y británicos por ampliar sus posesiones en Norteamérica; en principio, los iroqueses se mantuvieron neutrales, aunque finalmente beneficiaron a los ingleses. Éstos, que resultaron vencedores del enfrentamiento, prometieron a los iroqueses un trato de favor, pero enseguida estalló la guerra de la Independencia norteamericana y la Liga dividió sus intereses: oneidas y tuscaroras se pusieron de parte de los americanos, mientras que el resto, con los mohawks a la cabeza, apoyaron a los británicos. Con el triunfo de los independentistas y la disgregación interna de la Liga, los iroqueses tuvieron que rendirse en 1784, lo que acabó con el poder de la Liga como fuerza política y con el progresivo confinamiento de los iroqueses en reservas. En estos reductos, la densidad de población, la mezcla de naciones, el alcoholismo y el colapso de las costumbres tradicionales provocó una oleada de disputas internas y el nacimiento de una nueva religión llamada la “religión de la casa colectiva”, instaurada por un visionario llamado Handsome Lake, que dedicó su vida a predicar en las reservas. La nueva religión, que resaltaba la importancia de la agricultura y la educación y prohibía la brujería y el alcohol, caló rápidamente entre los iroqueses, pero con el tiempo también la nueva fe contribuyó a la disgregación de estas gentes, que acabaron dividiéndose en un grupo pagano y otro cristiano.Iroqueses 2

En los siglos XIX y XX, la vida de los iroqueses no ha sido sino una progresiva adaptación al modo de vida de los blancos. La mayoría viven en reservas, pero han abandonado la agricultura y acuden a trabajar a ciudades cercanas. Los mohawks, concretamente, se han convertido en apreciados obreros especializados dedicados a construir grandes estructuras metálicas. Descubrieron esta afición a finales del siglo XIX, en pleno auge de las labores de construcción de puentes para las compañías ferroviarias. Su indiferencia al vértigo les garantizó puestos de trabajo dignos que, en opinión de los sociólogos, guardan cierta relación con sus ancestrales costumbres bélicas. Estos trabajadores se desplazan en grupos desde las reservas, como hacían sus antepasados cazadores y guerreros, y cuando finalizan su trabajo regresan junto a sus familias y cuentan allí sus éxitos y los peligros que han padecido.


Bibliografía

http://pueblosoriginarios.com

http://www.enciclonet.com