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Pueblo prerromano del norte de la Península Ibérica, cuyos límites, al E, estaban situados en las líneas montañosas de las márgenes derechas de los ríos Asón y Nervión. Su territorio comprendía la parte oriental de la actual provincia de Santander, el nordeste de Burgos y la mayor parte de las provincias vascas de Vizcaya y Álava. La mayor parte de sus asentamientos se encontraba en la región burgalesa de la Bureba. Su capital era Austraca, que se enclavaba en la zona de Castrojeriz. Según Jordanes, un autor del siglo VI d.C. habitaban en una región que recibía el nombre de Autrigonia o Austrigonia.hispania1


Orígenes e Historia.

Como resultado de la llegada de poblaciones de origen céltico procedentes del norte de Europa, surgió una serie de pueblos prerromanos en el norte de la Península Ibérica, los cuales presentaban una serie de características similares en cuanto a organización social, política y económica. Entre estos pueblos se encontraba el de los autrigones. Éstos aparecen citados en las obras de autores clásicos como: Tito Livio, Orosio, Floro, Estrabón y Tolomeo. Estaban ubicados entre los cántabros, turmódigos y berones. Según alguno de estos escritores procedían de Centroeuropa, y al atravesar las Galias se mezclaron con los belgae, junto con los que cruzaron Roncesvalles a comienzos del siglo IV a.C. Siguiendo el curso de las rías que nacen en estas estribaciones montañosas llegaron hasta Navarra, desde donde, siguiendo el curso del Ebro y el Arlanzón, llegaron a Castrojeriz, lugar donde se ubicaba el río Ocra, el antiguo Autra. A orillas del Ocra los autrigones fijaron un asentamiento que era conocido con el nombre de Austraca.celtas

Enfrentamientos mantenidos con los turmódigos obligaron a los autrigones a ceder a este pueblo sus territorios más occidentales. De esta forma su territorio quedó delimitado de la siguiente manera: al norte, las montañas que se encontraban junto a los ríos Ebro y Arlanzón, Herrera de Pisuerga, Poza de Sal y el Valle de Losa; y al sur, las montañas del Valle del Arlanzón, los montes de Oca y la Sierra de la Demanda. En el año 77 a.C, Perpenna, general del rebelde Sertorio, atacó a los autrigones, quienes habían pedido el auxilio de Pompeyo, al que habían enviado guías. Fueron aliados de Augusto, que les prestó ayuda cuando fueron atacados por los cántabros. Quedaron totalmente integrados en el Imperio Romano en el 26 a.C., en el transcurso de las Guerras Cántabras.


Los Autrigones.

Los jefes de las tribus autrigonas llevaban el título de princeps y eran asistidos por un Consejo de Ancianos cuyas decisiones eran refrendadas por la Asamblea Popular. Las fuentes de riqueza y los recursos básicos de los autrigones consistían en los productos agrícolas y ganaderos. La base de su alimentación eran las bellotas, con las que elaboraban una harina con la cual cocinaban un puré, su alimento habitual junto a una cerveza llamada zythes. Realizaban una sola comida al día en los bancos adheridos a los muros de las casas, en los que se sentaban ordenados según edad y dignidad. Los cultivos eran muy primitivos, se desarrollaban en pequeñas propiedades cuyas labores eran llevadas a cabo por las mujeres. La forma tradicional de vida era la ganadería: poseían rebaños de cabras, ovejas y caballos.autrigon

Los hombres, por su parte, se dedicaban a la guerra o al saqueo y rapiña de los territorios de sus vecinos. Tenían el pelo largo, vestían sagum de color negro y sandalias de cuero. Los autrigones llevaban dos tipos de escudos: la caetra, un escudo redondo y de pequeño tamaño; y un escudo grande circular. Las armas principales eran los puñales de antena, la espada bipennis y la lanza. Llevaban generalmente cascos de cuero, aunque también usaban los de metal.


Ciudades.

Los autrigones estaban organizados en civitates, no en populi, como ocurría con algunos de los pueblos vecinos, entre ellos los cántabros y los astures. Según Plinio, los autrigones tenían 10 civitates, aunque sólo menciona el nombre de dos de ellas: Tritium y Virobesca. Tolomeo afirmó que las civitates autrigonas eran siete, entre las que no sitúa Tritium. Según lo afirmado por los autores clásicos y las inscripciones encontradas por los arqueólogos, muy posiblemente las civitates de los autrigones fueron las siguientes: FlaviobrigaUxamabarca (Osma, Álava), SegisamunculumVirobesca (Briviesca), AntecuiaVindeleia(Santa María de Ribarredonda), Salionca (Poza de Sal), Tritium (Monasterio de Rodilla, Burgos) y Austraca (Castrojeriz).poblamiento-hispanorromano-en-la-autrigonia-solana-sainz


Virobesca – (Briviesca). Capital de los Autrigones (Capital de la Bureba).

El nombre de Briviesca parece ser de origen protoindoeuropeo y significa “cabeza ó capital de región”. Virovesca es una ciudad hispana citada por antiguos cronistas romanos como Plinio el Viejo en el año 77 y Pomponio Mela, asegurando ambos que era una de las diez ciudades de los autrigones y más concretamente su capital. Su ubicación corresponde con la actual Briviesca en la provincia de Burgos. Estaba dentro de la red de comunicaciones romana ya que era uno de los puntos que atravesaba la calzada que unía Tarraco (la actual Tarragona) con Asturica Augusta (la actual Astorga). En su origen la ciudad estaba situada en el alto conocido como Monte San Juan, pero más tarde ya, probablemente obligados por los romanos, el asentamiento se desplazó debajo del monte a la margen derecha de la vega del río Oca en las cercanías de dicho lugar, aunque más tarde volvería a cambiar su ubicación a la otra orilla hasta encontrarse en el lugar actual, donde después se ha ido expansionando hasta nuestros días. Buscando con detenimiento en el Monte San Juan, suelen aparecer restos de cerámicas y otros desechos de la época prerromana.alcalde


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Reconstrucción paleográfica de Autrigones, Caristios y Várdulos. J.Santos, A. Emborujo, E.Ortiz de Urbina.

http://ayto.briviesca.es/sites/ayto.briviesca.es/files/page/files/brevehistoriadebriviesca.pdf


Pueblo prerromano de la península Ibérica que habitaba el norte de la actual provincia de Navarra, zonas de los Pirineos y de Aragón. En su época de mayor esplendor se extendían desde Canfrac hasta Cinco Villas de la Montaña y el Bidasoa. Al norte se encontraba el pueblo francés de los aquitanos, al sureste los edetanos, al este los ilergetes, al suroeste los berones y al oeste los várdulos.

Fueron mencionados por primera vez por las fuentes clásicas en el año 76 a.C., en el transcurso de las Guerras Sertorianas, en la que apoyaron la causa romana.

Según Tolomeo sus ciudades principales eran: Andelos (Andión), Gracurris (Alfaro), Cascantum (Cascante), Oisaen (Oyarzum), Calagurris (Calahorra) y Sefia (Egea).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.50.40


El nombre de los vascones

No se sabe como se llamaban á si mismos los vascones. El nombre que ha llegado es el que les daban los romanos, que era el mismo que le dieron los celtas. En las monedas acuñadas en territorio vascón aparece, en escritura ibérica, el nombre BARSCUNES o BASCUNES, que tiene al parecer una clara etimología celta (“montañeses”).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 2.00.49


Territorio

Los geógrafos griegos Estrabón (s. I a.c.) y Ptolomeo (s. II d.c.) atribuyen a los vascones el territorio que se ve en el mapa: la actual Navarra, una pequeña parte de Guipúzcoa hasta el mar Cantábrico; toda la canal de Verdún hasta Jaca; una parte de la Rioja, desde  Calahorra hasta Alfaro, y algo de la actual Zaragoza, hasta Alagón. Hay que señalar que ni Estrabón ni Ptolomeo estuvieron nunca en la península, sino que utilizaban fuentes  escritas anteriores o testimonios personales de conocedores de Hispania, dando referencias concisas sobre ríos, montes y pueblos que conocían los romanos.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.48.44


Dos regiones diferenciadas

Los vascones, no eran un pueblo muy homogéneo ni política ni culturalmente ya antes de la llegada de los romanos. Éstos distinguieron claramente entre los vascones del norte, que  ocupaban el llamado bosque vascón (en latín saltus vasconum) y los del sur, que vivían en el campo vascón (ager vasconum). El límite entre ambas zonas es muy difuso, aunque se suele considerar Pamplona como punto más meridional del saltus.

Los vascones del saltus permanecían anclados en formas de vida pertenecientes a la Edad del Bronce: practicaban la ganadería de subsistencia y vivían en pequeñas aldeas, e incluso en cuevas y abrigos naturales. Fueron poco romanizados. Aunque diversos invasores, como los celtas, cruzaron e incluso se asentaron en alguna medida en su territorio, no dejaron huellas demográficas ni culturales duraderas.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.50.16

Los vascones del ager, en cambio, eran agricultores, vivían en ciudades con algún tipo de organización política, practicaban el comercio y, ya antes de la llegada de Roma, habían recibido una profunda influencia cultural de pueblos como celtas e iberos, de suerte que estaban culturalmente en la Edad del Hierro y usaban las lenguas celta e ibera, además o en vez de la suya original, que debía de ser una forma antigua de vascuence. Estos fueron mucho más permeables a la romanización que los del norte.

Descripción que hace Estrabon de ellos:

Estos montañeses llevan todos una vida sobria, solo beben agua, duermen en el suelo y llevan el pelo suelto en melena, como las mujeres, aunque antes de trabar combate se ciñen la frente con una cinta. Comen mayormente carne de cabra y sacrifican a Ares machos cabríos, así como prisioneros y caballos. Hacen también hecatombes de todo tipo de víctimas, al modo de los griegos, como dice Píndaro: De cada especie matar ciento. También organizan competiciones para tropas ligeras, hoplitas y caballería, en las que practican el pugilato, el combate con jabalina y el combate en formación. Durante dos tercios del año se alimentan de bellotas, que dejan secar, muelen y con su harina hacen un pan que se conserva mucho tiempo. También beben cerveza, pero les falta vino, y el poco que  consiguen se lo beben enseguida en banquetes entre parientes. Usan mantequilla en vez de aceite. Comen sentados en unos bancos de obra que hacen corridos por las paredes de la habitación, y se sientan allí ordenados según su edad y su rango. Se pasan de mano en mano la comida y, empezando a beber, los hombres bailan al son  de flautas y trompetas, a veces haciendo coros y a veces saltando y cayendo de rodillas. En la Bastetania las mujeres participan con los hombres en estos bailes. Los hombres se visten de negro, con unos mantos bastos que les sirven también de manta para dormir sobre lechos de paja. Como los celtas, usan vasijas de cerámica. Las mujeres, en cambio, van siempre vestidas con abrigos y sayas multicolores. En vez de moneda, al menos los que viven en las zonas más remotas, usan el trueque o, si no, unas laminillas de plata recortadas. A los condenados a muerte los tiran por un precipicio y lapidan a los parricidas, pero lejos de las montañas o los ríos. Sus bodas se parecen a las de los griegos. Exponen a los enfermos en la calle, como hacían los antiguos egipcios, para que algún viandante que hubiera padecido la misma enfermedad les diga cómo curarla.[…]

Así viven los pueblos montañeses, es decir, los que habitan la costa norte de Iberia, a saber, calaicos, astures y cántabros hasta los vascones y el Pirineo, que todos viven de la misma manera.fasdfgafdghadhsdf


La lengua íbera y el euskera

Han llegado muchos textos en lengua ibera, en inscripciones y monedas que van del s. IV al s. I a.C. Estos textos se pueden leer, porque se conoce el valor de sus signos, pero no se entienden; la lengua está sin decifrar. La escritura ibérica es un semisilabario: se compone de signos alfabéticos para las vocales y algunas consonantes, y de signos que representan consonante más vocal para las oclusivas. Hay también un pequeño grupo de inscripciones en lengua ibera pero en alfabeto latino o griego.

Como el euskera es la única lengua hispánica que sobrevivió a la romanización, muchos especialistas pensaron que el ibero podía ser una forma de euskera antiguo e intentaron interpretar los textos iberos mediante esta lengua. Hoy, en general, ya no se piensa que ibero y vasco sean lenguas emparentadas, ya que el euskera no sirve para interpretar el ibero, pero se reconoce que hay notables coincidencias entre el ibero y lo que se reconstruye para el protovasco (son de la misma tipología aglutinante y poseen un inventario y distribución de fonemas similar).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.58.02


Vascones y romanos

Los primeros contactos de los vascones con los romanos tuvieron lugar en el valle del Ebro en el s. II antes de Cristo. En el 179 a.C, Graco fundó la ciudad de Gracurris (actual Alfaro, Rioja) en tierras vasconas. En general, las relaciones de romanos y vascones parece que fueron de buena amistad. El año 89 a.C., por ejemplo, Cneo Pompeyo Estrabón concedió el extraordinario privilegio de la ciudadanía romana a un escuadrón de caballería indígena (la turma salluitana) reclutado en las cercanías de Zaragoza, del que formaban parte varios vascones. Algo más tarde, su hijo, Pompeyo el Grande, se refugió entre los vascones para pasar el invierno del 75-74 a.C., en su guerra contra Sertorio. Estableció su campamento junto a un poblado vascón y allí fundó una ciudad que llamó Pompaelo.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.51.17

Pompaelo, de fundación romana, fue la ciudad más importante de los vascones. Su organización y modo de vida parece que fueron los generales del imperio. Fue, por eso, un foco de romanización importante para el resto de los vascones. Estaba situada estra- tégicamente en el cruce de la gran calzada romana que iba de Astorga a Burdeos y la de menor importancia, mencionada por Estrabón, que iba de Tarragona al Cantábrico.

Otras ciudades vasconas romanizadas fueron Andelos, en término de Muruzábal de Andión, Gracurris (actual Alfaro), Calagurris (Calahorra), Cascantum, Cara (Santacara) y Oiarso (Oyarzun-Irún). Estas ciudades eran centros comerciales y de abastecimiento agrario, dotadas de calles, mercados, baños públicos, templos, puentes, acueductos y complejos sistemas hidráulicos, como el descubier to en Andelos. Estaban enlazadas entre sí por una red de vías de comunicación que permitían el comercio con las regiones vecinas y las más lejanas.


El nombre de Pamplona – Iruña

El primer elemento de Pompelon es, sin duda, el nombre del general romano; el segundo elemento, que, según Estrabón equivale a pólis, “ciudad”, es probablemente ilun, una palabra vasca antigua que significaba ciudad y que aparece también en el nombre de la actual ciudad de Irún o en el nombre vasco de Lumbier (Irunberri, antes Ilun- berri, “ciudad nueva”).

Iruña, el nombre vasco de Pamplona, es una forma evolucionada de este Ilun o Irun, y significa sencillamente “la ciudad”; Pamplona, por su parte, significa en su origen “ciudad de Pompeyo”, Pompei-ilun. Los dos nombres tienen pues un origen común, aunque parezcan tan distintos.pompeyo

Según Estrabón:

Pasada la Jacetania, hacia el norte, se encuentra la tribu de los vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir Pompeyópolis.


Vascones en el ejército romano – Cohors Vasconum Equitata Civium Romanum

Las buenas relaciones de los romanos con los vascones se reflejaron también en el hecho de que muchos vascones se enrolaron como mercenarios en el ejército romano. Había dos cohortes dentro del ejército romano compuestas principalmente por vascones y reclutadas por Galba, desgraciadamente la que llevaba el ordinal I apenas se sabe nada. La segunda cohorte estaba compuesta por soldados de a pie y por una escuadra montada, por eso el nombre de Equitata. Además figura compuesta de ciudadanos romanos, honor que se le concedió por la brillante acción de Asberg en el año 69. Lugares en los que fue destinada la cohorte II:

  • Año 105 d.C. Britania.
  • Año 109 d.C. Mauritania Tingitana.
  • Año 114 – 117 d.C. Valentia Banasa.
  • Año 122 d.C. Britania.
  • Año 156 157 d.C. Volubilis y Valentia Banasa.
  • Año 160 d.C. Volubilis. Permanente.

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El latín y el euskera

Seis siglos de presencia romana en Navarra dejaron a los vascones, entre otras cosas, un nuevo idioma. Las clases superiores de los vascones aprendieron latín y esta lengua se habló y escribió en las ciudades romanas de territorio vascón: Pompaelo, Andelos, Graccurris, Cascantum, etc. En el sur y suroeste de Navarra, donde, como hemos dicho, ya antes de la conquista romana se habían adoptado lenguas celtas, estas desaparecieron y la romanización fue total. También lo fue en la comarca de Sangüesa (Sangüesa, Liédena, Yesa, Javier, Peña), aunque aquí la romanización parece haber sido más tardía (s. V). En el resto del territorio, aunque en las ciudades se habló latín, se mantuvo en mayor o menor grado la antigua lengua, muy influenciada por el contacto con la cultura latina, que era muy superior, en conjunto, a la indígena.

El euskera contiene gran cantidad de palabras latinas tomadas como préstamo en los primeros siglos de contacto con la latinidad. Muchas de estas son muy antiguas en la lengua: términos como bake, “paz” (del acusativo latino pacem), por ejemplo, reflejan una pronunciación latina arcaica (con pronunciación oclusiva de ce) que no puede ser posterior al s. I d.C., y lo mismo palabras como neke “cansancio”, de necem “matanza”; merke “barato”, de mercem (acusativo de merx); lege “ley”, de legem; errege “rey”, de regem; erregina “reina”, de reginam, etc.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.58.34

Del latín importado por los romanos surgió el romance navarro, una lengua románica parecida al aragonés y no muy alejada tampoco del castellano. Cuando los documentos dejaron de escribirse en latín, empezaron a escribirse en este romance, ya que el euskera carecía de tradición escrita. Con el paso de los años el romance navarro se fue haciendo cada vez más parecido al castellano hasta que se asimiló completamente a él a finales del s. XV.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Los Vascones. Serie Monográfica. Matías Mugica. Gobierno de Navarra.

Los Vascos en el ejército romano. A.García y Bellido

Los vascos hace dos mil años. Alfredo Floristán Samanes.


Guanches: Nombre que recibieron los antiguos pobladores de las Islas Canarias durante su conquista por la corona de Castilla entre los años 1402 y 1496. La palabra deriva de la unión de guan y chinech, términos que en el idioma aborigen de los isleños significaban ‘descendiente’ y ‘Tenerife’, respectivamente. Por tanto, en un principio guanche se reservó para designar únicamente a los nativos de la citada isla, aunque pronto se generalizó su uso para referirse a todos los habitantes pre-hispánicos del archipiélago.442419664


Origen étnico

A la llegada de los conquistadores españoles, los guanches se hallaban inmersos en la cultura neolítica: habitaban cuevas y vestían pieles, subsistían de la caza y el pastoreo más que de la agricultura, trabajaban la piedra y conocían el fuego y la cerámica. Ignoraban, al parecer, la navegación. Aunque existían algunas diferencias entre las siete islas del archipiélago, éste era el sustrato común a todas ellas.manuelmoramoralesguanche1

Se ha especulado con un posible origen egipcio, cartaginés o vikingo, o bien con un origen autóctono que habría dado lugar a un desarrollo cultural prolongadamente aislado semejante al de los vascos. Hoy día las pruebas arqueológicas tienden a fijar la procedencia guanche entre los pueblos cromañoides y protomediterranoides del noroeste de África (Magreb).ed8036bad391d848f0c120d4a2396372

La colonización de las islas por norteafricanos se produjo probablemente en diversas migraciones, a las que contribuyó la desertización del Sáhara y el empuje de los establecimientos fenicios y romanos en el norte de África. Importaron animales domésticos (cabras, ovejas, cerdos y perros), que cambiaron por completo la frágil ecología de las islas, e introdujeron el trigo, los guisantes y la cebada.


Topónimos de las Islas

A la llegada de los primeros europeos las siete Islas Canarias estaban habitadas. Cada una de las islas poseía un nombre propio con el que eran designadas por sus primeros pobladores. Está descartado que la denominación general del archipiélago tenga relación con el término “Can” (Perro), como se pensaba en base a la supuesta existencia de perros grandes en las islas. Es mucho más probable que su procedencia tenga que ver con el nombre de las tribus africanas que se establecieron en la isla de Gran Canaria «Los Kanarii». Nombre que posteriormente se extendió al resto de las islas.AMAZIGH.-Laa-islas-Canarias-con-sus-nombres-en-tamazigh-OK

Muchos de los topónimos aborígenes son interpretables a partir del bereber continental. Usualmente en bereber los nombres y adjetivos masculinos empiezan por a- (a veces i- o u-), mientras que los nombres femeninos empiezan en t-:

  • El Hierro: Eceró o Heró (*Ezarūh, ‘muralla rocosa’).
  • La Palma: Benahoare (*Wen-ahūwwār, ‘lugar del ancestro (Ahuwwara)’).
  • La Gomera: Ghomara (*Qumār/Ghumār, ‘notable, jefe’).
  • Tenerife: Achinech, Achineche o Chineche (*Ašenšen/Ašinišen, ‘resonancia, retumbo’).
  • Gran Canaria: Tamarán o Canaria (*Tamāran, ‘grande, valerosa’).
  • Lanzarote: Tyterogaka o Titeroygatra (*Titerôqqak, ‘Tierra quemada’).
  • Fuerteventura: Maxorata o Erbania (*Mahār-at, ‘los hijos del país’).

Organización social

En la Gomera, la unidad familiar era desconocida como concepto. En su lugar, existiría una idea de la mujer como elemento común del grupo que podía ofrecer sus relaciones sexuales o afectivas a quien ella deseara. De hecho, y como sucede en otras culturas, el hombre consideraba un honor ofrecer una mujer de su grupo a un visitante foráneo. Los hijos habidos en este medio serían criados por las mujeres, pero bajo la consideración de pertenecer a la tribu.

En Lanzarote, según las primeras crónicas de la conquista, se afirma que sus pobladores practicaban la poliandria, ya que cada mujer poseía tres maridos. El papel efectivo de cónyuge se ejercía durante un mes con carácter rotativo. Tal vez se tratase de un recurso para evitar un crecimiento demográfico excesivo en una isla escasa en recursos.

En el Hierro la iniciativa correspondía al varón, que debía regalar varias cabezas de ganado al padre de la mujer escogida.Estatua-de-Guanche-Flickriver-nigelallinson

En Gran Canaria existía la costumbre de que, una vez concertado el matrimonio, la novia permanecía recluida en su casa, acostada y cuidadosamente alimentada durante un mes con el fin de que su aumentado peso fuera causa de admiración estética y abundante fertilidad. La boda se celebraba con bailes y festejos. El guanarteme, o jefe del grupo, disponía del privilegio de yacer con la novia la primera noche o, si renunciaba, podía cedérsela a uno de sus guaires o consejeros.

En Tenerife resultaba fácil romper el vínculo matrimonial, tanto por parte de la mujer como del varón. Para frenar esta costumbre, que podía desestabilizar excesivamente la vida del grupo, existía el mecanismo disuasorio de pasar a considerar ilegítimos a los hijos tenidos en el matrimonio disuelto. Los términos reprobatorios reservados para estos últimos eran el de cucaba, para la hija, y achicuca, para el hijo. La unión entre padres e hijos o entre hermanos estaba prohibida, a excepción de los jefes, que podían esposarse con sus hermanas.

El jefe supremo de cada territorio se denominaba mencey en Tenerife y guanarteme en Gran Canaria. En sus salidas iba acompañado de una escolta de varios guerreros, que instaban a los súbditos a besarle el tamarco de rodillas y a limpiarle los pies. Algunos de estos desplazamientos reales eran cíclicos y adquirían un sentido ritual, como la ida del mencey al valle del Teide al inicio del verano. Para su gobierno, el jefe se ayudaba de consejeros, conocidos como sigoñes en Tenerife y guaires en Gran Canaria. En esta última isla, la jerarquía gubernamental parece haber estado más desarrollada, hasta el punto de que existían sacerdotes -faicanes- y jueces -fayacanes- adjuntos al monarca.Historias-Guanches-5

En Tenerife, los nobles se dividían en dos clases: los achimencey, o nobilísimos, y los chichiciquitzo, o caballeros. El cabello y la barba crecidos constituían señales distintivas de la nobleza, así como el embalsamado del cadáver. La asamblea, o sabor, que reunía al jefe con sus consejeros y capitanes se realizaba en el tagoror, lugar en forma de círculo u ovalada donde se disponían las piedras destinadas a servir de asiento a los convocados. Solía rodearse por un murete. El mejor conservado se halla en Julan, isla de El Hierro. Los temas debatidos giraban en torno a la guerra, conflictos sobre pastos o de orden tribal.

Las leyes eran diferentes según las islas. En Fuerteventura se ejecutaba la pena capital contra los homicidas rompiéndoles el cráneo con una piedra en la orilla del mar. Este delito manchaba la reputación de la familia del delincuente durante años. En El Hierro, el ladrón perdía un ojo por su primer robo, y el segundo si reincidía. Sin embargo, en La Palma el hurto se consideraba una habilidad no punible. En Tenerife no se practicaba la pena de muerte por la aversión hacia la sangre. En consecuencia, el castigo del homicida consistía en el destierro y en privarle de su ganado para indemnizar con él a los parientes de la víctima. Los delitos menores se sustanciaban en el tagoror delante del propio mencey. La sentencia solía consistir en golpear al delincuente con el bastón del mencey, tras lo cual el rey ordenaba curarle las heridas. Esta combinación de severidad simbólica y perdón parece haber logrado el mantenimiento del orden social con relativo éxito.


Dioses y Mitos

La religión guanche era de carácter politeísta, con la clásica división entre los dioses del bien -como Acorán- y los del mal -entre los que figuraban Guayota, en Tenerife; Gabiot, en Gran Canaria; Hirguan, en La Gomera; e Irnene, en La Palma. No obstante, parece que fue común en todo el archipiélago la creencia en un ser supremo de índole bondadosa y protectora. En El Hierro no sólo está documentada, sino que además ofrece la particularidad de que adquirió una distinción sexual según quienes practicaran el culto: mientras los hombres rezaban a Eraoranhan, las mujeres invocaban a Moneiba.guanches_2244461

El alma, que consideraban inmortal, debía recibir un cuidado especial que se manifestó en los enterramientos, ya fueran en cuevas funerarias -algunas llegaron a albergar decenas de difuntos- o en túmulos. Las tumbas se disponían con un fondo plano de piedras, una base de tablones de madera y una capa de hierbas aromáticas, como tomillo. En ocasiones la cabeza se hacía reposar sobre una almohada de piedra. En La Palma parece que se practicó la cremación del cuerpo. Los miembros socialmente mejor considerados practicaban el embalsamamiento como señal de distinción. Las momias, o saxos, han sido halladas en número abundante. La técnica de momificación se basaba en el uso de polvos de piedra pómez y envolturas de piel de cabra.

Las mujeres formaron comunidades religiosas en algunas islas. En Gran Canaria, esta especie de conventos femeninos se denominaron Tamogantes. En ellos, las Hari-maguadas, o profesas, vivían en régimen de clausura (sólo alterado los días en que podían bañarse en el mar), y conservaban su virginidad mientras se ocupaban en la instrucción de las más jóvenes y en los ritos. Tenían rigurosamente prohibido el contacto con los hombres -el castigo a este delito era la pena de muerte-, si bien, alcanzada una determinada edad podían desposarse previo consentimiento del guanarteme.800px-Statue_El_Gran_Tinerfe_fcm

Entre los motivos que daban lugar a la oración de la comunidad figuraban la sequía -el más habitual-, que se intentaba conjurar ofreciendo a los dioses leche y mantequilla (o quemando cebada) en lo alto de los cerros. También se realizaban sacrificios de animales, como en El Hierro, donde la ceremonia duraba tres días durante los cuales el ayuno era obligado para hombres y mujeres.

El cerdo, animal sagrado, se usaba como intermediario entre la comunidad y Aranfaibo, la divinidad invocada; lo sacaban de su cueva y no volvían a encerrarlo hasta que llovía. En Gran Canaria se organizaban procesiones hasta los almogaréns, donde se ofrendaba leche y mantequilla; después se acercaban hasta el mar para batir sus aguas con palmas y así implorar la lluvia.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Guía básica para conocer a los antiguos canarios. Juan Carlos Saavedra. Bilenio publicaciones.

La religión de los Guanches. Mitos, ritos y leyendas. Antonio Tejera Gaspar.