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Pueblo prerromano hispano situado en el norte de la Península Ibérica. El territorio cántabro abarcaría desde el río Sella hasta Castro-Urdiales (Cantabria), extendiéndose hacia el sur por el valle del Pisuerga y la Lora (Burgos). Junto con galaicos y astures, los cántabros pertenecían a un conjunto de pueblos con una fuerte personalidad cultural derivada de un sustrato ligado al periodo del Bronce Final Atlántico (1200-700 a.C.), origen de la denominada Cultura Castreña del Noroeste.guerreros_cantabros

Las fuentes clásicas los mencionan, dentro del contexto de las Guerras Cántabras (29-19 a.C.), como un pueblo de economía arcaica, de costumbres bárbaras y con una organización social matrilineal, es decir basada en la preeminencia de la línea familiar materna, al igual que los britanos; de este rasgo peculiar derivaba la institución del avunculado, el tutelaje de los hijos por parte del tío materno. Otra de las costumbres, reflejadas por Estrabón (4,17), era la práctica de la covada, consistente en que tras que las mujeres dieran a luz, los maridos se introducían en el lecho, seguramente como fórmula de reconocimiento paterno.


El nombre de los Cántabros y su lengua

El origen de la palabra «Cantabría» y «Cántabros» es protocelta y celta, y consta de la raiz «cant-», que se traduce por “Zona Rocosa”, y el sufijo «-abr», significando las dos unidas algo así como: «Los que viven en las rocas», Los Cántabros, junto con los Astures y Galaicos, conformaban en los albores de nuestra era un conjunto de pueblos humanos llamados «Pueblos del Norte» y caracterizados por un atraso considerable respecto al resto de los de la Península, en lo social y en lo económico, denominándose su forma de vida «Cultura Castreña», al basarse en “Castros” o poblados fortificados situados en las cumbres de los montes.celtas12

Aún no está claro cuál era la lengua de Cantabria a la llegada de Roma. Se conservan algunos topónimos preindoeuropeos, restos de una lengua primitiva anterior a la llegada de los indoeuropeos que hablaban los pueblos del norte peninsular (Galaicos, Cántabros, Astures y Vascones). Su semejanza con el Euskera llevó erróneamente a numerosos autores a afirmar que los Cantabros hablaban una lengua de tipo vasco.


Territorio

Los Cántabros estuvieron ubicados en la parte central de la Cornisa Cantábrica y tuvieron por vecinos a los Astures al oeste, Vacceos y Tumorgos al sur y Autrigones al este. La frontera Cantabrá hacia el oeste tiene sus fronteras en la cordillera del Sueve, más allá del actual río Sella hasta su nacimiento en el valle leonés de Oseja de Sejambre. Configurando su frontera meridional, el límite continuaría por el borde de la región montañosa del norte de León y Palencia hacia el este, por la ladera sur de Peña Corada hacia la tierra de los Vacceos. La frontera estaría trazada por el valle de Ojeda hacia Alar del Rey para, de este modo, bordear por el sur de la peña de Amaya, quedando al sur los Turmogos, al sudoeste la localidad palentina de Herrera de Pisuerga, y Treviño. Desde el valle Autrigón de La Bureba por el límite natural de los montes de Poza, hasta el puerto de la Mazorra y el Valle Manzanedo siguiendo la estela del río Ebro comienza la frontera entre Autrigones y Cántabros. Sitúa la frontera oriental de estos últimos las cumbres de la Cordillera Cantábrica, dejando al sur los valles Autrigones de Villarcayo y Mena; para terminar hacia el norte, hacia la costa en siguiendo la estela del rió Asón.cantabros


Tribus Cántabras

Vadinienses

Este grupo estaría situado en la zona más occidental del territorio de los Cántabros, en el noroeste de la actual provincia de León, y es uno de los pueblos cántabros mejor conocidos y cuya dimensión geográfica puede ser más claramente identificada gracias sobre todo a la abundancia de estelas epigráficas que mencionan a los vadienses y que están repartidas por el territorio. Se expandían desde su nucleo inicial en el curso del río Esla hacia el sur y hacia el norte, en Asturias siguiendo el curso del río Sella hasta Cangas de Onis.

Ptolomeo cita la ciudad Cántabra de Vadinia, que podría corresponder con alguno de los castros prerromanos que se encuentran en la zona.

Este grupo poseía una jerarquía social muy estructurada, regida como no por un jefe, apoyado en gran parte por consejos de ancianos. Existía además un estamento menor, el clan, formado por diversas familias con antepasados comunes. En este caso en concreto eran 4 los clanes: Arcaedunos, Aroniaecinos, Cantianos y Corovescos. Como es de esperar vivían en castros y su capital era Vadinia. La gentilidad se formaba por línea femenina y las mujeres casaban a sus hijos, además de ser las hijas herederas. Además eran las vadinienses las encargadas de transmitir los derechos de la propiedad. Todos ellos visten, como norma general, de negro con túnicas con las que también se acuestan sobre las camas de paja. Los hombres vestían túnica atada con un cinturón, completando el atuendo con una especie de sombrero o gorra y abarcas de cuero. Por otro lado ellas llevaban enaguas y vestidos con bellos bordados de flores. Se cree que tanto hombres como mujeres dejaban sus cabellos largos y sueltos según la costumbre femenina, aunque en el caso de los guerreros era distinto, ya que se ponían una banda en la frente para su comodidad. Como buen guerrillero, el armamento del vadiniense estaba compuesto de armas ligueras: dardos, puñales, lanzas.

Concanos

Según los historiadores, los concanos eran una población con una identidad muy definida y, aún siendo fieros aliados de las tribus guerreras, eran muy distintos a sus vecinos. Formaron parte de las ocho tribus más importantes de la época y opusieron tremenda resistencia contra los romanos. La ciudad de Concana (su “capital”) aparece en el siglo I a.C. como una de las escasas “civitatis” identificadas. Siempre han existido diferentes teorías sobre la ubicación de esta ciudad. Ptolomeo la ubica en el mismo meridiano de Juliobriga, y por el contrario, Joaquín González Echegaray la sitúa en la zona de Liébana, cerca del pueblo que aún hoy se sigue llamando “Congarna”. En las Odas de Horacio publicadas en Roma en el año 23 a.C se describen las costumbres de los mismos como “bárbaras”. Además se destaca su afición de beber sangre de caballo como rito al dios de la guerra. Su valentía y ferocidad fue reflejada de nuevo por Silio Itálico les llevaría a combatir junto a Anibal en la segunda Guerra Púnica. En las Guerras Cántabras la única manera de conseguir la paz con ellos fue destruirlos por completo, consiguiéndolo solamente 10 años después de comenzar la lucha. Al igual que las demás tribus tenían un fuerte sentimiento de libertad, unido esto a su inconmensurable fortaleza física y su bravura, hicieron de los concanos una tribu con gran peso en la antigua Cantabria.

Avarigios

Tribu mercenaria (como no) con unas tremendas cualidades para la lucha. Se situaban a las orillas del río Namnansa (Nansa), y destacaban por sus increíbles cualidades físicas: altos, corpulentos, tez morena, largos cabellos y cráneo ancho. A diferencia de las grandes tribus como los concanos o los vadinienses, los avariginios vivían en pequeños poblados sobre las colinas, circunstancia que les daba ventaja a la hora de vigilar los valles. En esta tribu la autoridad residía en los hombres, tanto a nivel bélico como a nivel familiar, aunque se tiene constancia de que las mujeres también participaban en la guerra. Cabe destacar una costumbre avarigina, la cual recibe el nombre de la “covada”, donde el hombre después de dar a luz la mujer, este se mete en la cama y la mujer se encarga de atenderle. Toda una curiosidad. En su vida cotidiana comían según su orden jerárquico y edad, en bancos corridos junto a los muros de sus viviendas, y pasándose los alimentos unos a otros. Sus recipientes o vasijas eran de madera, calentado su contenido con piedras o cantos sacados de la hoguera que introducían en los mismos. Esta práctica se sigue utilizando hoy en día por los pastores de la montaña en Cantabria. Dormían sobre camas de paja, se lavaban con agua fría y utilizaban su propia orina para limpiarse la boca. Sus adornos eran de gran belleza, destacando hebillas de bronce, alfileres y arracadas de oro en forma de luna.

Camáricos

Los Cántabros Tamáricos habitaban en el Suroeste del Territorio Cántabro, en la región de Tamarica o Camárica. Su capital, que recibe el mismo nombre, se localiza al Suroeste del nacimiento del Ebro, en un lugar asociado al Valle del Ríos Carrión. Era precisamente al Norte de la Camárica descrita por Ptolomeo donde Plinio nos relató un fenómeno natural muy curioso:

Según Plinio:

Las Fuentes Tamáricas en Cantabria sirven de augurio. Son tres, a la distancia de ocho pies. Se juntan en un solo lecho, llevando cada una gran caudal. Suelen estar en seco durante doce días y, a veces, hasta veinte, sin dejar ninguna señal de agua, mientras que otra fuente contigua sigue manando sin interrupción y en abundancia. Es de mal agüero intentar verlas cuando no corren, como le sucedió poco ha al legado Larcio Licinio, quien, después de su pretura, fue a verlas cuando no corrían, y murió a los siete días.

Los Tamáricos mantienen el matriarcado, siendo el esposo quien aporta la dote a su esposa, manifestándose así la preponderancia del tío materno, institución conocida por avunculado, practicaban la covada; la mujer labraba la tierra mientras que el hombre saqueaba mediante incursiones de rapiña a sus vecinos Vacceos, cazaba y guerreaba. Adoraban a su Diosa de Las Aguas y las Fuentes Sagradas, deidad que enlaza cielo y tierra y pervive en las Anjanas.

Vellicos

La ubicación de la ciudad de Vellica no está muy clara aunque generalmente se admita que estaba situada en el castro prerromano y romano de Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia), con lo cual los Vellicos estarían en esta zona norte de Palencia y áreas limítrofes de Burgos, en la que además el monte Cilda se encuentran una veintena de castros, destacando los del monte Bernocio (Aguilar de Campoo) y Amaia (Amaya, Burgos). Esta zona es una de las de mayor densidad de castros cántabros.

Salaenos

Esta tribu surgió como una división de los cantabros orgenomescos. Tenían como capital la desaparecida población de Octaviolca y extendían sus dominios hasta Colunga, Arriendas y Llanes. Al igual que sus vecinos los orgenomescos eran guerreros temibles y aferrados como nadie a su libertad. Tal era ese sentimiento que preferían la peor de las muertes antes que perder esa libertad. De hecho comían hojas de tejo, o se arrojaban vivos al fuego o incluso se hacían matar por sus propios hijos. Todo por no caer en manos de los romanos, los cuales los esclavizarían y humillarían. Este afán de libertad era tal que no existió ningún otro pueblo prerromano capaz de humillar de tal manera a las gloriosas Aguilar imperiales de tal manera durante 10 años (29-19 a.C.). Es realmente impresionante el castigo que infringieron a las legiones romanas, llegando a obligar a retirarse a la conocida legión de “Augusta” debido al miedo que estos les tenían. Esto hizo que el propio emperador de Roma tuviese que venir al territorio cantabro para dirigir personalmente las operaciones.cantabros

Mela informa que el río Saunio discurre a través de los salaenos. Unos investigadores lo identifican con el río Sella y otros con el Saja, al que documentos medievales le llama Salia, nombre que en época romana tenía también el Sella, con lo que se puede deducir en parte que los salaenos ocupaban el valle de Saja desde su nacimiento hasta su unión con el río Besaya.

Plentusios o Blendios

Los autores clásicos los sitúan en la zona del nacimiento del Ebro y al mismo tiempo en franja costera, en la zona de Portus Blendium (Suances) y del Portus Victoriae Iuliobrigensium (Santander). Después de su conquista se fundo la ciudad de Iulóbriga, que pasaría a funcionar como centro o capital organizativa de los plentusios.

Los plentusios se vieron sometidos al acoso de las legiones romanas en el asedio de Aracilum, por las que fueron derrotadas viniendo a buscar refugio en las estribaciones del monte Vindio, contemplando como el frío y el hambre acababa con ellos. Al igual que otras tribus, se caracterizaba por el individualismo y la anarquía, aunque en algunos casos llegaba a perfectos acuerdos con vistas a empresas comunes, con otras tribus en beneficio de todo el pueblo. Aferrados a sus hábitos de bandidaje, renuncian a vivir de la tierra para medrar con los saqueos y luchas continuas con las tribus vecinas.

Honraban a sus dioses, rindiendo culto al Sol y a la Luna, como atestiguan los motivos solares de las estelas y por debajo de estos, todo un conjunto de adoraciones a las ninfas, deidades acuáticas relacionadas con las fuentes. Creían en la inmortalidad del alma, y llevaban a cabo rituales funerarios de incineración de sus muertos, a menos que estos fallecieran en batalla, donde se dejaban al paso de buitres y otras aves carroñeras al considerar que estas transportaban el alma al más allá.

Caniacos o Coniscos

Los coniscos fueron la tribu más oriental de la antigua Cantabria, limitando con los Autrigones, tribu no considerada cantabra. Estos últimos siempre estuvieron aliados con las tropas romanas, no solo en las Guerras Cantabras, sino en otras guerras contra los celtas. Hace miles de años ya eran nombrados por los historiadores Pinto o Estrabón, incluso Plinio los situaba en el rio Sanga o Sauga (Se cree que el Asón), dentro del territorio conisco (valle de Ruesga). Se sabe que esta tribu fue la pobladora de estos valles mucho antes de la llegada de los romanos, ya que el primer vestigio de los mismos esta datado del año 1650-1400 a.C. En la cueva de Liusa se encontraron tres espadas de bronces con remaches de plata, creyéndose que este conjunto se trataba de un ajuar funerario. Se sabe que las armas que portaban los Coniscos son la falcata, hacha de doble filo, maza de madera, lanza y escudo.


La lengua de los Cantabros

El estudio de la lengua de los cántabros ha sido realizado basándose en la antroponimia (nombres de personas) de las inscripciones cántabro-romanas llegadas hasta nosotros, y sobre todo de los topónimos (nombres de lugares, pueblo, montes…) e hidrónimos (nombres de ríos y de otros lugares cuyas raíces hacen referencia al agua), que normalmente no desaparecen con el tiempo.

No está clara cual era la lengua cántabra a la llegada de Roma. Se conservan algunos topónimos preindoeuropeos, y muy pocos restos más. Su semejanza con el Euskera llevó erroneamente a numerosos autores a afirmar que los cántabros hablaban una lengua de tipo vasco.photo_1513_scaled[1]


Organización social y la figura del Avunculado

La sociedad se basaba en la familia, formada no solo por padres e hijos sino por todos aquellos con el mismo origen o antepasado común. Fue una organización típicamente patriarcal en la que el conjunto de los parientes se agrupaba bajo la autoridad del pater. Las mujeres al casarse abandonaban la familia y pasaban a formar parte de la del marido, así como los hijos de ambos.

Según Estrabón (Geografía, III, 4, 18):

«sean las hijas que queden como herederas y los hermanos sean entregados por ellos a sus esposas; porque poseen una especie de ginecocracia, y esto no es del todo civilizado»

Esta referencia hace referencia a que la sociedad cántabra parecía ser matriarcal, aunque la mayoría de los escritores antiguos lo desmienten.hqdefault

La importancia del Avunculado se refiere al tío materno o hermano de la madre, ya que era el único progenitor demostrable para un niño era la madre, mientras que la identidad del padre en cuestión no podía demostrarse. Ello apuntaría a una poligamia y por ello el tío materno, que sí era conocido y demostrable, ocupaba el lugar del padre en la educación y manutención del niño.


Las Guerras Cántabras

Corresponden a los últimos enfrentamientos de los romanos con los pueblos indígenas de la Península Ibérica y que concluyen con su conquista del territorio y la sumisión de la franja cantábrica en los años finales del siglo I a.C. Tras más de 10 años de paz generalizada, los cántabros, astures y galaicos se levantan en el año 29 a.C. en guerra contra Octavio, que desde hacía dos años tenía el poder absoluto después de haber derrotado a Marco Antonio. Transcurridos casi dos años sin que las legiones romanas fueran capaces de sofocar definitivamente los levantamientos de cántabros y astures, Octavio Augusto decide venir a Hispania con el fin de dirigir personalmente la guerra y acabar en pocas semanas con este problema, que ponía en entredicho las capacidad bélica del Imperio.castro cantabro

En la primavera del año 26 a.C., Augusto se dirigió hacia el frente mandando personalmente la columna que había de combatir a los cántabros, mientras sus generales y legados atacarían a los astures y galaicos. Siguiendo el curso del río Pisuerga, Augusto, a mediados del verano, llegó hasta la cabecera del rio Ebro, en la pequeña localidad montañesa de Arcillum, a 3 kilómetros al norte de Reinosa en el lugar llamado hoy Aradillos. Derrotando así a los cántabros.

Con la victoria de Agripa, yerno de Augusto, frente a los últimos núcleos de resistencia indígena y especialmente con la derrota de los cántabros en el año 19 a.C., se pone fin a las guerras de los pueblos hispánicos contra Roma. El total dominio sobre Hispania abre el período de paz conocido como la pax augusta, en la que el emperador Augusto reorganiza la administración de las provincias hispánicas y de la Galia.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Los cántabros: Desde los orígenes a las Guerras Cántabras. Rafael Palacio Ramos. Narciso Herreros Cleret de Langavant y Rafael Guerrero Elecalde.

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Pueblo prerromano del norte de la Península Ibérica, cuyos límites, al E, estaban situados en las líneas montañosas de las márgenes derechas de los ríos Asón y Nervión. Su territorio comprendía la parte oriental de la actual provincia de Santander, el nordeste de Burgos y la mayor parte de las provincias vascas de Vizcaya y Álava. La mayor parte de sus asentamientos se encontraba en la región burgalesa de la Bureba. Su capital era Austraca, que se enclavaba en la zona de Castrojeriz. Según Jordanes, un autor del siglo VI d.C. habitaban en una región que recibía el nombre de Autrigonia o Austrigonia.hispania1


Orígenes e Historia.

Como resultado de la llegada de poblaciones de origen céltico procedentes del norte de Europa, surgió una serie de pueblos prerromanos en el norte de la Península Ibérica, los cuales presentaban una serie de características similares en cuanto a organización social, política y económica. Entre estos pueblos se encontraba el de los autrigones. Éstos aparecen citados en las obras de autores clásicos como: Tito Livio, Orosio, Floro, Estrabón y Tolomeo. Estaban ubicados entre los cántabros, turmódigos y berones. Según alguno de estos escritores procedían de Centroeuropa, y al atravesar las Galias se mezclaron con los belgae, junto con los que cruzaron Roncesvalles a comienzos del siglo IV a.C. Siguiendo el curso de las rías que nacen en estas estribaciones montañosas llegaron hasta Navarra, desde donde, siguiendo el curso del Ebro y el Arlanzón, llegaron a Castrojeriz, lugar donde se ubicaba el río Ocra, el antiguo Autra. A orillas del Ocra los autrigones fijaron un asentamiento que era conocido con el nombre de Austraca.celtas

Enfrentamientos mantenidos con los turmódigos obligaron a los autrigones a ceder a este pueblo sus territorios más occidentales. De esta forma su territorio quedó delimitado de la siguiente manera: al norte, las montañas que se encontraban junto a los ríos Ebro y Arlanzón, Herrera de Pisuerga, Poza de Sal y el Valle de Losa; y al sur, las montañas del Valle del Arlanzón, los montes de Oca y la Sierra de la Demanda. En el año 77 a.C, Perpenna, general del rebelde Sertorio, atacó a los autrigones, quienes habían pedido el auxilio de Pompeyo, al que habían enviado guías. Fueron aliados de Augusto, que les prestó ayuda cuando fueron atacados por los cántabros. Quedaron totalmente integrados en el Imperio Romano en el 26 a.C., en el transcurso de las Guerras Cántabras.


Los Autrigones.

Los jefes de las tribus autrigonas llevaban el título de princeps y eran asistidos por un Consejo de Ancianos cuyas decisiones eran refrendadas por la Asamblea Popular. Las fuentes de riqueza y los recursos básicos de los autrigones consistían en los productos agrícolas y ganaderos. La base de su alimentación eran las bellotas, con las que elaboraban una harina con la cual cocinaban un puré, su alimento habitual junto a una cerveza llamada zythes. Realizaban una sola comida al día en los bancos adheridos a los muros de las casas, en los que se sentaban ordenados según edad y dignidad. Los cultivos eran muy primitivos, se desarrollaban en pequeñas propiedades cuyas labores eran llevadas a cabo por las mujeres. La forma tradicional de vida era la ganadería: poseían rebaños de cabras, ovejas y caballos.autrigon

Los hombres, por su parte, se dedicaban a la guerra o al saqueo y rapiña de los territorios de sus vecinos. Tenían el pelo largo, vestían sagum de color negro y sandalias de cuero. Los autrigones llevaban dos tipos de escudos: la caetra, un escudo redondo y de pequeño tamaño; y un escudo grande circular. Las armas principales eran los puñales de antena, la espada bipennis y la lanza. Llevaban generalmente cascos de cuero, aunque también usaban los de metal.


Ciudades.

Los autrigones estaban organizados en civitates, no en populi, como ocurría con algunos de los pueblos vecinos, entre ellos los cántabros y los astures. Según Plinio, los autrigones tenían 10 civitates, aunque sólo menciona el nombre de dos de ellas: Tritium y Virobesca. Tolomeo afirmó que las civitates autrigonas eran siete, entre las que no sitúa Tritium. Según lo afirmado por los autores clásicos y las inscripciones encontradas por los arqueólogos, muy posiblemente las civitates de los autrigones fueron las siguientes: FlaviobrigaUxamabarca (Osma, Álava), SegisamunculumVirobesca (Briviesca), AntecuiaVindeleia(Santa María de Ribarredonda), Salionca (Poza de Sal), Tritium (Monasterio de Rodilla, Burgos) y Austraca (Castrojeriz).poblamiento-hispanorromano-en-la-autrigonia-solana-sainz


Virobesca – (Briviesca). Capital de los Autrigones (Capital de la Bureba).

El nombre de Briviesca parece ser de origen protoindoeuropeo y significa “cabeza ó capital de región”. Virovesca es una ciudad hispana citada por antiguos cronistas romanos como Plinio el Viejo en el año 77 y Pomponio Mela, asegurando ambos que era una de las diez ciudades de los autrigones y más concretamente su capital. Su ubicación corresponde con la actual Briviesca en la provincia de Burgos. Estaba dentro de la red de comunicaciones romana ya que era uno de los puntos que atravesaba la calzada que unía Tarraco (la actual Tarragona) con Asturica Augusta (la actual Astorga). En su origen la ciudad estaba situada en el alto conocido como Monte San Juan, pero más tarde ya, probablemente obligados por los romanos, el asentamiento se desplazó debajo del monte a la margen derecha de la vega del río Oca en las cercanías de dicho lugar, aunque más tarde volvería a cambiar su ubicación a la otra orilla hasta encontrarse en el lugar actual, donde después se ha ido expansionando hasta nuestros días. Buscando con detenimiento en el Monte San Juan, suelen aparecer restos de cerámicas y otros desechos de la época prerromana.alcalde


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Reconstrucción paleográfica de Autrigones, Caristios y Várdulos. J.Santos, A. Emborujo, E.Ortiz de Urbina.

http://ayto.briviesca.es/sites/ayto.briviesca.es/files/page/files/brevehistoriadebriviesca.pdf


Pueblo prerromano de la península Ibérica que habitaba el norte de la actual provincia de Navarra, zonas de los Pirineos y de Aragón. En su época de mayor esplendor se extendían desde Canfrac hasta Cinco Villas de la Montaña y el Bidasoa. Al norte se encontraba el pueblo francés de los aquitanos, al sureste los edetanos, al este los ilergetes, al suroeste los berones y al oeste los várdulos.

Fueron mencionados por primera vez por las fuentes clásicas en el año 76 a.C., en el transcurso de las Guerras Sertorianas, en la que apoyaron la causa romana.

Según Tolomeo sus ciudades principales eran: Andelos (Andión), Gracurris (Alfaro), Cascantum (Cascante), Oisaen (Oyarzum), Calagurris (Calahorra) y Sefia (Egea).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.50.40


El nombre de los vascones

No se sabe como se llamaban á si mismos los vascones. El nombre que ha llegado es el que les daban los romanos, que era el mismo que le dieron los celtas. En las monedas acuñadas en territorio vascón aparece, en escritura ibérica, el nombre BARSCUNES o BASCUNES, que tiene al parecer una clara etimología celta (“montañeses”).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 2.00.49


Territorio

Los geógrafos griegos Estrabón (s. I a.c.) y Ptolomeo (s. II d.c.) atribuyen a los vascones el territorio que se ve en el mapa: la actual Navarra, una pequeña parte de Guipúzcoa hasta el mar Cantábrico; toda la canal de Verdún hasta Jaca; una parte de la Rioja, desde  Calahorra hasta Alfaro, y algo de la actual Zaragoza, hasta Alagón. Hay que señalar que ni Estrabón ni Ptolomeo estuvieron nunca en la península, sino que utilizaban fuentes  escritas anteriores o testimonios personales de conocedores de Hispania, dando referencias concisas sobre ríos, montes y pueblos que conocían los romanos.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.48.44


Dos regiones diferenciadas

Los vascones, no eran un pueblo muy homogéneo ni política ni culturalmente ya antes de la llegada de los romanos. Éstos distinguieron claramente entre los vascones del norte, que  ocupaban el llamado bosque vascón (en latín saltus vasconum) y los del sur, que vivían en el campo vascón (ager vasconum). El límite entre ambas zonas es muy difuso, aunque se suele considerar Pamplona como punto más meridional del saltus.

Los vascones del saltus permanecían anclados en formas de vida pertenecientes a la Edad del Bronce: practicaban la ganadería de subsistencia y vivían en pequeñas aldeas, e incluso en cuevas y abrigos naturales. Fueron poco romanizados. Aunque diversos invasores, como los celtas, cruzaron e incluso se asentaron en alguna medida en su territorio, no dejaron huellas demográficas ni culturales duraderas.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.50.16

Los vascones del ager, en cambio, eran agricultores, vivían en ciudades con algún tipo de organización política, practicaban el comercio y, ya antes de la llegada de Roma, habían recibido una profunda influencia cultural de pueblos como celtas e iberos, de suerte que estaban culturalmente en la Edad del Hierro y usaban las lenguas celta e ibera, además o en vez de la suya original, que debía de ser una forma antigua de vascuence. Estos fueron mucho más permeables a la romanización que los del norte.

Descripción que hace Estrabon de ellos:

Estos montañeses llevan todos una vida sobria, solo beben agua, duermen en el suelo y llevan el pelo suelto en melena, como las mujeres, aunque antes de trabar combate se ciñen la frente con una cinta. Comen mayormente carne de cabra y sacrifican a Ares machos cabríos, así como prisioneros y caballos. Hacen también hecatombes de todo tipo de víctimas, al modo de los griegos, como dice Píndaro: De cada especie matar ciento. También organizan competiciones para tropas ligeras, hoplitas y caballería, en las que practican el pugilato, el combate con jabalina y el combate en formación. Durante dos tercios del año se alimentan de bellotas, que dejan secar, muelen y con su harina hacen un pan que se conserva mucho tiempo. También beben cerveza, pero les falta vino, y el poco que  consiguen se lo beben enseguida en banquetes entre parientes. Usan mantequilla en vez de aceite. Comen sentados en unos bancos de obra que hacen corridos por las paredes de la habitación, y se sientan allí ordenados según su edad y su rango. Se pasan de mano en mano la comida y, empezando a beber, los hombres bailan al son  de flautas y trompetas, a veces haciendo coros y a veces saltando y cayendo de rodillas. En la Bastetania las mujeres participan con los hombres en estos bailes. Los hombres se visten de negro, con unos mantos bastos que les sirven también de manta para dormir sobre lechos de paja. Como los celtas, usan vasijas de cerámica. Las mujeres, en cambio, van siempre vestidas con abrigos y sayas multicolores. En vez de moneda, al menos los que viven en las zonas más remotas, usan el trueque o, si no, unas laminillas de plata recortadas. A los condenados a muerte los tiran por un precipicio y lapidan a los parricidas, pero lejos de las montañas o los ríos. Sus bodas se parecen a las de los griegos. Exponen a los enfermos en la calle, como hacían los antiguos egipcios, para que algún viandante que hubiera padecido la misma enfermedad les diga cómo curarla.[…]

Así viven los pueblos montañeses, es decir, los que habitan la costa norte de Iberia, a saber, calaicos, astures y cántabros hasta los vascones y el Pirineo, que todos viven de la misma manera.fasdfgafdghadhsdf


La lengua íbera y el euskera

Han llegado muchos textos en lengua ibera, en inscripciones y monedas que van del s. IV al s. I a.C. Estos textos se pueden leer, porque se conoce el valor de sus signos, pero no se entienden; la lengua está sin decifrar. La escritura ibérica es un semisilabario: se compone de signos alfabéticos para las vocales y algunas consonantes, y de signos que representan consonante más vocal para las oclusivas. Hay también un pequeño grupo de inscripciones en lengua ibera pero en alfabeto latino o griego.

Como el euskera es la única lengua hispánica que sobrevivió a la romanización, muchos especialistas pensaron que el ibero podía ser una forma de euskera antiguo e intentaron interpretar los textos iberos mediante esta lengua. Hoy, en general, ya no se piensa que ibero y vasco sean lenguas emparentadas, ya que el euskera no sirve para interpretar el ibero, pero se reconoce que hay notables coincidencias entre el ibero y lo que se reconstruye para el protovasco (son de la misma tipología aglutinante y poseen un inventario y distribución de fonemas similar).Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.58.02


Vascones y romanos

Los primeros contactos de los vascones con los romanos tuvieron lugar en el valle del Ebro en el s. II antes de Cristo. En el 179 a.C, Graco fundó la ciudad de Gracurris (actual Alfaro, Rioja) en tierras vasconas. En general, las relaciones de romanos y vascones parece que fueron de buena amistad. El año 89 a.C., por ejemplo, Cneo Pompeyo Estrabón concedió el extraordinario privilegio de la ciudadanía romana a un escuadrón de caballería indígena (la turma salluitana) reclutado en las cercanías de Zaragoza, del que formaban parte varios vascones. Algo más tarde, su hijo, Pompeyo el Grande, se refugió entre los vascones para pasar el invierno del 75-74 a.C., en su guerra contra Sertorio. Estableció su campamento junto a un poblado vascón y allí fundó una ciudad que llamó Pompaelo.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.51.17

Pompaelo, de fundación romana, fue la ciudad más importante de los vascones. Su organización y modo de vida parece que fueron los generales del imperio. Fue, por eso, un foco de romanización importante para el resto de los vascones. Estaba situada estra- tégicamente en el cruce de la gran calzada romana que iba de Astorga a Burdeos y la de menor importancia, mencionada por Estrabón, que iba de Tarragona al Cantábrico.

Otras ciudades vasconas romanizadas fueron Andelos, en término de Muruzábal de Andión, Gracurris (actual Alfaro), Calagurris (Calahorra), Cascantum, Cara (Santacara) y Oiarso (Oyarzun-Irún). Estas ciudades eran centros comerciales y de abastecimiento agrario, dotadas de calles, mercados, baños públicos, templos, puentes, acueductos y complejos sistemas hidráulicos, como el descubier to en Andelos. Estaban enlazadas entre sí por una red de vías de comunicación que permitían el comercio con las regiones vecinas y las más lejanas.


El nombre de Pamplona – Iruña

El primer elemento de Pompelon es, sin duda, el nombre del general romano; el segundo elemento, que, según Estrabón equivale a pólis, “ciudad”, es probablemente ilun, una palabra vasca antigua que significaba ciudad y que aparece también en el nombre de la actual ciudad de Irún o en el nombre vasco de Lumbier (Irunberri, antes Ilun- berri, “ciudad nueva”).

Iruña, el nombre vasco de Pamplona, es una forma evolucionada de este Ilun o Irun, y significa sencillamente “la ciudad”; Pamplona, por su parte, significa en su origen “ciudad de Pompeyo”, Pompei-ilun. Los dos nombres tienen pues un origen común, aunque parezcan tan distintos.pompeyo

Según Estrabón:

Pasada la Jacetania, hacia el norte, se encuentra la tribu de los vascones, donde hay una ciudad llamada Pompelon, que es como decir Pompeyópolis.


Vascones en el ejército romano – Cohors Vasconum Equitata Civium Romanum

Las buenas relaciones de los romanos con los vascones se reflejaron también en el hecho de que muchos vascones se enrolaron como mercenarios en el ejército romano. Había dos cohortes dentro del ejército romano compuestas principalmente por vascones y reclutadas por Galba, desgraciadamente la que llevaba el ordinal I apenas se sabe nada. La segunda cohorte estaba compuesta por soldados de a pie y por una escuadra montada, por eso el nombre de Equitata. Además figura compuesta de ciudadanos romanos, honor que se le concedió por la brillante acción de Asberg en el año 69. Lugares en los que fue destinada la cohorte II:

  • Año 105 d.C. Britania.
  • Año 109 d.C. Mauritania Tingitana.
  • Año 114 – 117 d.C. Valentia Banasa.
  • Año 122 d.C. Britania.
  • Año 156 157 d.C. Volubilis y Valentia Banasa.
  • Año 160 d.C. Volubilis. Permanente.

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El latín y el euskera

Seis siglos de presencia romana en Navarra dejaron a los vascones, entre otras cosas, un nuevo idioma. Las clases superiores de los vascones aprendieron latín y esta lengua se habló y escribió en las ciudades romanas de territorio vascón: Pompaelo, Andelos, Graccurris, Cascantum, etc. En el sur y suroeste de Navarra, donde, como hemos dicho, ya antes de la conquista romana se habían adoptado lenguas celtas, estas desaparecieron y la romanización fue total. También lo fue en la comarca de Sangüesa (Sangüesa, Liédena, Yesa, Javier, Peña), aunque aquí la romanización parece haber sido más tardía (s. V). En el resto del territorio, aunque en las ciudades se habló latín, se mantuvo en mayor o menor grado la antigua lengua, muy influenciada por el contacto con la cultura latina, que era muy superior, en conjunto, a la indígena.

El euskera contiene gran cantidad de palabras latinas tomadas como préstamo en los primeros siglos de contacto con la latinidad. Muchas de estas son muy antiguas en la lengua: términos como bake, “paz” (del acusativo latino pacem), por ejemplo, reflejan una pronunciación latina arcaica (con pronunciación oclusiva de ce) que no puede ser posterior al s. I d.C., y lo mismo palabras como neke “cansancio”, de necem “matanza”; merke “barato”, de mercem (acusativo de merx); lege “ley”, de legem; errege “rey”, de regem; erregina “reina”, de reginam, etc.Captura de pantalla 2015-12-08 a las 1.58.34

Del latín importado por los romanos surgió el romance navarro, una lengua románica parecida al aragonés y no muy alejada tampoco del castellano. Cuando los documentos dejaron de escribirse en latín, empezaron a escribirse en este romance, ya que el euskera carecía de tradición escrita. Con el paso de los años el romance navarro se fue haciendo cada vez más parecido al castellano hasta que se asimiló completamente a él a finales del s. XV.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Los Vascones. Serie Monográfica. Matías Mugica. Gobierno de Navarra.

Los Vascos en el ejército romano. A.García y Bellido

Los vascos hace dos mil años. Alfredo Floristán Samanes.


Guanches: Nombre que recibieron los antiguos pobladores de las Islas Canarias durante su conquista por la corona de Castilla entre los años 1402 y 1496. La palabra deriva de la unión de guan y chinech, términos que en el idioma aborigen de los isleños significaban ‘descendiente’ y ‘Tenerife’, respectivamente. Por tanto, en un principio guanche se reservó para designar únicamente a los nativos de la citada isla, aunque pronto se generalizó su uso para referirse a todos los habitantes pre-hispánicos del archipiélago.442419664


Origen étnico

A la llegada de los conquistadores españoles, los guanches se hallaban inmersos en la cultura neolítica: habitaban cuevas y vestían pieles, subsistían de la caza y el pastoreo más que de la agricultura, trabajaban la piedra y conocían el fuego y la cerámica. Ignoraban, al parecer, la navegación. Aunque existían algunas diferencias entre las siete islas del archipiélago, éste era el sustrato común a todas ellas.manuelmoramoralesguanche1

Se ha especulado con un posible origen egipcio, cartaginés o vikingo, o bien con un origen autóctono que habría dado lugar a un desarrollo cultural prolongadamente aislado semejante al de los vascos. Hoy día las pruebas arqueológicas tienden a fijar la procedencia guanche entre los pueblos cromañoides y protomediterranoides del noroeste de África (Magreb).ed8036bad391d848f0c120d4a2396372

La colonización de las islas por norteafricanos se produjo probablemente en diversas migraciones, a las que contribuyó la desertización del Sáhara y el empuje de los establecimientos fenicios y romanos en el norte de África. Importaron animales domésticos (cabras, ovejas, cerdos y perros), que cambiaron por completo la frágil ecología de las islas, e introdujeron el trigo, los guisantes y la cebada.


Topónimos de las Islas

A la llegada de los primeros europeos las siete Islas Canarias estaban habitadas. Cada una de las islas poseía un nombre propio con el que eran designadas por sus primeros pobladores. Está descartado que la denominación general del archipiélago tenga relación con el término “Can” (Perro), como se pensaba en base a la supuesta existencia de perros grandes en las islas. Es mucho más probable que su procedencia tenga que ver con el nombre de las tribus africanas que se establecieron en la isla de Gran Canaria «Los Kanarii». Nombre que posteriormente se extendió al resto de las islas.AMAZIGH.-Laa-islas-Canarias-con-sus-nombres-en-tamazigh-OK

Muchos de los topónimos aborígenes son interpretables a partir del bereber continental. Usualmente en bereber los nombres y adjetivos masculinos empiezan por a- (a veces i- o u-), mientras que los nombres femeninos empiezan en t-:

  • El Hierro: Eceró o Heró (*Ezarūh, ‘muralla rocosa’).
  • La Palma: Benahoare (*Wen-ahūwwār, ‘lugar del ancestro (Ahuwwara)’).
  • La Gomera: Ghomara (*Qumār/Ghumār, ‘notable, jefe’).
  • Tenerife: Achinech, Achineche o Chineche (*Ašenšen/Ašinišen, ‘resonancia, retumbo’).
  • Gran Canaria: Tamarán o Canaria (*Tamāran, ‘grande, valerosa’).
  • Lanzarote: Tyterogaka o Titeroygatra (*Titerôqqak, ‘Tierra quemada’).
  • Fuerteventura: Maxorata o Erbania (*Mahār-at, ‘los hijos del país’).

Organización social

En la Gomera, la unidad familiar era desconocida como concepto. En su lugar, existiría una idea de la mujer como elemento común del grupo que podía ofrecer sus relaciones sexuales o afectivas a quien ella deseara. De hecho, y como sucede en otras culturas, el hombre consideraba un honor ofrecer una mujer de su grupo a un visitante foráneo. Los hijos habidos en este medio serían criados por las mujeres, pero bajo la consideración de pertenecer a la tribu.

En Lanzarote, según las primeras crónicas de la conquista, se afirma que sus pobladores practicaban la poliandria, ya que cada mujer poseía tres maridos. El papel efectivo de cónyuge se ejercía durante un mes con carácter rotativo. Tal vez se tratase de un recurso para evitar un crecimiento demográfico excesivo en una isla escasa en recursos.

En el Hierro la iniciativa correspondía al varón, que debía regalar varias cabezas de ganado al padre de la mujer escogida.Estatua-de-Guanche-Flickriver-nigelallinson

En Gran Canaria existía la costumbre de que, una vez concertado el matrimonio, la novia permanecía recluida en su casa, acostada y cuidadosamente alimentada durante un mes con el fin de que su aumentado peso fuera causa de admiración estética y abundante fertilidad. La boda se celebraba con bailes y festejos. El guanarteme, o jefe del grupo, disponía del privilegio de yacer con la novia la primera noche o, si renunciaba, podía cedérsela a uno de sus guaires o consejeros.

En Tenerife resultaba fácil romper el vínculo matrimonial, tanto por parte de la mujer como del varón. Para frenar esta costumbre, que podía desestabilizar excesivamente la vida del grupo, existía el mecanismo disuasorio de pasar a considerar ilegítimos a los hijos tenidos en el matrimonio disuelto. Los términos reprobatorios reservados para estos últimos eran el de cucaba, para la hija, y achicuca, para el hijo. La unión entre padres e hijos o entre hermanos estaba prohibida, a excepción de los jefes, que podían esposarse con sus hermanas.

El jefe supremo de cada territorio se denominaba mencey en Tenerife y guanarteme en Gran Canaria. En sus salidas iba acompañado de una escolta de varios guerreros, que instaban a los súbditos a besarle el tamarco de rodillas y a limpiarle los pies. Algunos de estos desplazamientos reales eran cíclicos y adquirían un sentido ritual, como la ida del mencey al valle del Teide al inicio del verano. Para su gobierno, el jefe se ayudaba de consejeros, conocidos como sigoñes en Tenerife y guaires en Gran Canaria. En esta última isla, la jerarquía gubernamental parece haber estado más desarrollada, hasta el punto de que existían sacerdotes -faicanes- y jueces -fayacanes- adjuntos al monarca.Historias-Guanches-5

En Tenerife, los nobles se dividían en dos clases: los achimencey, o nobilísimos, y los chichiciquitzo, o caballeros. El cabello y la barba crecidos constituían señales distintivas de la nobleza, así como el embalsamado del cadáver. La asamblea, o sabor, que reunía al jefe con sus consejeros y capitanes se realizaba en el tagoror, lugar en forma de círculo u ovalada donde se disponían las piedras destinadas a servir de asiento a los convocados. Solía rodearse por un murete. El mejor conservado se halla en Julan, isla de El Hierro. Los temas debatidos giraban en torno a la guerra, conflictos sobre pastos o de orden tribal.

Las leyes eran diferentes según las islas. En Fuerteventura se ejecutaba la pena capital contra los homicidas rompiéndoles el cráneo con una piedra en la orilla del mar. Este delito manchaba la reputación de la familia del delincuente durante años. En El Hierro, el ladrón perdía un ojo por su primer robo, y el segundo si reincidía. Sin embargo, en La Palma el hurto se consideraba una habilidad no punible. En Tenerife no se practicaba la pena de muerte por la aversión hacia la sangre. En consecuencia, el castigo del homicida consistía en el destierro y en privarle de su ganado para indemnizar con él a los parientes de la víctima. Los delitos menores se sustanciaban en el tagoror delante del propio mencey. La sentencia solía consistir en golpear al delincuente con el bastón del mencey, tras lo cual el rey ordenaba curarle las heridas. Esta combinación de severidad simbólica y perdón parece haber logrado el mantenimiento del orden social con relativo éxito.


Dioses y Mitos

La religión guanche era de carácter politeísta, con la clásica división entre los dioses del bien -como Acorán- y los del mal -entre los que figuraban Guayota, en Tenerife; Gabiot, en Gran Canaria; Hirguan, en La Gomera; e Irnene, en La Palma. No obstante, parece que fue común en todo el archipiélago la creencia en un ser supremo de índole bondadosa y protectora. En El Hierro no sólo está documentada, sino que además ofrece la particularidad de que adquirió una distinción sexual según quienes practicaran el culto: mientras los hombres rezaban a Eraoranhan, las mujeres invocaban a Moneiba.guanches_2244461

El alma, que consideraban inmortal, debía recibir un cuidado especial que se manifestó en los enterramientos, ya fueran en cuevas funerarias -algunas llegaron a albergar decenas de difuntos- o en túmulos. Las tumbas se disponían con un fondo plano de piedras, una base de tablones de madera y una capa de hierbas aromáticas, como tomillo. En ocasiones la cabeza se hacía reposar sobre una almohada de piedra. En La Palma parece que se practicó la cremación del cuerpo. Los miembros socialmente mejor considerados practicaban el embalsamamiento como señal de distinción. Las momias, o saxos, han sido halladas en número abundante. La técnica de momificación se basaba en el uso de polvos de piedra pómez y envolturas de piel de cabra.

Las mujeres formaron comunidades religiosas en algunas islas. En Gran Canaria, esta especie de conventos femeninos se denominaron Tamogantes. En ellos, las Hari-maguadas, o profesas, vivían en régimen de clausura (sólo alterado los días en que podían bañarse en el mar), y conservaban su virginidad mientras se ocupaban en la instrucción de las más jóvenes y en los ritos. Tenían rigurosamente prohibido el contacto con los hombres -el castigo a este delito era la pena de muerte-, si bien, alcanzada una determinada edad podían desposarse previo consentimiento del guanarteme.800px-Statue_El_Gran_Tinerfe_fcm

Entre los motivos que daban lugar a la oración de la comunidad figuraban la sequía -el más habitual-, que se intentaba conjurar ofreciendo a los dioses leche y mantequilla (o quemando cebada) en lo alto de los cerros. También se realizaban sacrificios de animales, como en El Hierro, donde la ceremonia duraba tres días durante los cuales el ayuno era obligado para hombres y mujeres.

El cerdo, animal sagrado, se usaba como intermediario entre la comunidad y Aranfaibo, la divinidad invocada; lo sacaban de su cueva y no volvían a encerrarlo hasta que llovía. En Gran Canaria se organizaban procesiones hasta los almogaréns, donde se ofrendaba leche y mantequilla; después se acercaban hasta el mar para batir sus aguas con palmas y así implorar la lluvia.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Guía básica para conocer a los antiguos canarios. Juan Carlos Saavedra. Bilenio publicaciones.

La religión de los Guanches. Mitos, ritos y leyendas. Antonio Tejera Gaspar.