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Hoy he querido relatar la historia de un hombre desconocido para nosotros, al menos para todos aquellos que vivimos en la península ibérica y olvidamos nuestra propia historia, ahogada y ensombrecida por todos esos grandes personajes de antaño, de origen inglés, francés o de cualquier otra nacionalidad. Tanto es así, que si le preguntas al más instruido en temas de la historia de los siglos XV y XVI (un periodo que por otro lado parece que no ha tenido lugar), es probable que no le suene el nombre de Francisco de Cuellar. Y es que yo me lo encontré por casualidad en las redes sociales y me llamó la atención que fueran a hacer una película sobre está figura histórica. Pero ¿Quiénes van a rodar un film sobre él? Los irlandeses…

¿Sorprendente?, para nada… Los que más saben sobre la historia de aquí son los extranjeros: ingleses, irlandeses, americanos (Aquí englobo a todos los países del contienente…), etc.

El siguiente cartel es una muestra de ello, es el retrato de lo sucedido en aquellos días de 1588, pero tratado como si fuera una atracción histórica, algo impensable aquí a no ser que aparezca en alguna serie famosa como San Juan de Gaztelugatxe:

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Hoy los irlandeses, mucho más preocupados que nosotros por mantener viva la historia de aquellos marinos olvidados de la Armada Invencible, tienen habilitada y señalizada una ruta para recorrer en coche o en moto el camino que anduvo el Capitán Francisco de Cuéllar y que comienza en el pueblo de Grange (el pueblo que conmemora todos los años un homenaje a los náufragos de la Armada Invencible).

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Mapa de la ruta de Francisco de Cuellar


Francisco de Cuéllar.

Nada se sabe de cuando nació el capitán Cuellar, aunque se cree que fue en torno 1563 ya que en una de sus narraciones afirma que sirvió desde que tuvo edad para ello. De su lugar de nacimiento hay varias hipótesis: por un lado, está la versión más extendida en la que Francisco de Cuellar nacería en la localidad riojana de Arnedo, cuya patrona es la Virgen de Hontanar, única con esta denominación y a la que el capitán prestaba especial devoción, mencionándola en muchos de sus escritos; otra creencia es la de su origen segoviano, ya que su apellido es el mismo de la localidad del mismo nombre.

 

Por otra parte, de acuerdo con las investigaciones de Rafael M.Girón Pascual (“El capitán Francisco de Cuéllar antes y después de la jornada de Inglaterra“), hubo un tal Francisco de Cuéllar, nacido en Valladolid y bautizado el doce de marzo de 1562 en la parroquia de San Miguel, que hipotéticamente podría ser el mismo Cuéllar autor del escrito. Incluso se le ha otorgado un origen leones o extremeño, pero no hay suficientes pruebas documentales que atestigüen su origen.


Su carrera militar fuera de la Armada Invencible.

De lo que si se tiene certeza es de su extensa carrera militar, pues, en la cédula que despachó en 1585 a Antonio de Eraso, secretario de Indias y de Guerra de Felipe II, dejó constancia de que «ha sido soldado de V. Mag. desde la edad y tiempo que lo pudo ser». Las primeras noticias de Francisco de Cuéllar de su servicio en el ejército, llegan del año 1581 en Portugal, participando en la unión del país a la corona española, después de la cual pensó embarcarse rumbo a Flandes.

No obstante, se le presentó la oportunidad de ascender en el escalafón y se unió a la expedición de Diego Flores de Valdés y Pedro Sarmiento de Gamboa a las aguas australes de sudamérica, hacia el cabo de Magallanes. Siendo capitán de infantería española en la fragata Santa Catalina. El Consejo de Indias le ofreció el mando de una compañía de infantería:

«lo cual aceptó aunque otros no lo quisieron por los manifiestos peligros y trabajos que en la dicha jornada se ofrecían».

El viaje duraría hasta el año 1584 y llevaría a Cuéllar hasta Fuerte de Paraiba en Brasil para desalojar a los colonos franceses que se  habían apoderado de la zona. Cuéllar fue uno de los afortunados que regresó de la expedición, aunque maltrecho y arruinado. Pronto entró al servicio de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, y le fue entregado el mando del galeón San Pedro. A bordo viajaban 90 marineros y 184 soldados. Antes de participar en la empresa contra Inglaterra dentro de la escuadra Castilla, se interno en una expedición hacia las Azores y su buque lucho en las batallas más importantes contra la armada inglesa, como en Gravelinas. Según relata:

«El galeón San Pedro, en que yo venía, recibió mucho daño, con muchas balas muy gruesas que el enemigo metió en él por muchas partes, y aunque se remediaban luego lo mejor que podía ser, no dejó de quedar algún balazo encubierto, de suerte que por allí hacía mucha agua».

Unos días después del duro combate, el San Pedro rompió la formación sin órdenesde su capitán que reaccionó tarde. Cuéllar fue arrestado y llevado ante un consejo de guerra donde fue condenado a muerte en la horca:

«Por mis grandes pecados, estando yo reposando un poco, que había diez días que no dormía ni paraba por acudir a lo que me era necesario, un piloto mal hombre que yo tenía, sin decirme nada, dio velas y salió delante de la Capitana cosa de dos millas, como otros navíos lo habían hecho, para irse aderezando».

Siguiendo los trámites reglamentarios, Cuéllar fue enviado al galeón San Juan de Sicilia, para que el Auditor General Martín de Aranda ejecutase la sentencia. Sin embargo la sentencia no llegó a efectuarse y no pudo regresar a su buque porque se desató un fuerte temporal:

«Quédeme en su nao e«»n la cual fuimos pasando todos grandes peligros de muerte, porque con un temporal que sobrevino, se abrió de suerte que cada hora se anegaba con agua y no la podíamos agotar con las bombas. No teníamos remedio ni socorro ninguno, sino era el de Dios, porque el duque [Medina Sidonia] ya no parecía y toda el armada andaba desbaratada con el temporal».


Las aventuras irlandesas del capitán: The Cuellar´s Trail.

El 21 de septiembre de 1588 el barco donde iba embarcado el capitán Francisco de Cuellar, la Lavia, junto otros dos más. La Santa María del Visón y la juliana.

Según cuenta Cuéllar:

«el mar se alzó como para tocar el cielo y embistió a las tres naves contra la costa, de tal manera que el espacio de una hora los tres barcos quedaron despedazados, ahogándose más de mil hombres, entre ellos mucha gente principal, capitanes y caballeros».

Para los pocos marineros que sabían nadar, no siempre estar en un barco en alta mar implicaba nadar, fue lo que diferenció a los que sobrevivieron al naufragio y los que no. En la playa los irlandeses,desnudaban y robaban a los náufragos, mientras que las tropas inglesas que ocupaban Irlanda se dirigían a toda prisa a la costa a rematar a los supervivientes.

Cuéllar resultó herido en las piernas en el momento en el cual los navíos se hundieron y, a pesar de ello, logró alcanzar la orilla, para después esconderse y pasar la noche al raso. Al día siguiente, encontró refugio en un viejo convento abandonado.

Streedagh Beach | Sligo Walks

La pequeña abadía de Staad Abbey, se encontraba a poca distancia de la playa de Streedagh, lugar en donde se produjeron los hundimientos. El monasterio había sido abandonado por los monjes debido a las fechorías del ejército inglés; las imágenes de los santos habían sido quemadas y doce españoles colgaban ahorcados de su techo.

Sin comida y herido decidió intentar volver a la playa donde se topó con dos hombres ensangrentados y desnudos, Alonso y Baltasar, marineros de la Santa María del Visón. La playa se encontraba repleta de cadáveres, llegando a contar más de cuatrocientos, e incluso llegaron a dar sepultura a algunos de ellos. Al ver la estampa, varios irlandeses se apiadaron de ellos y les indicaron una ruta de escape, pero el capitán no pudo seguir el ritmo de sus compatriotas por causa de sus heridas y se quedó solo.

Desde una colina divisó unas chozas de paja, para las que debía de llegar atravesando el fondo de un valle boscoso. Se dirigió a ellas cuando cuatro personajes le abordaron:

«Un salvaje viejo de más de setenta años y otros dos hombres mozos con sus armas, el uno inglés y el otro francés, y una moza de edad de veinte años, hermosísima por todo extremo, que todos iban hacia la marina a robar».

Los soldados acuchillaron al capitán en la pierna derecha y lo desvalijaron, su cadena de oro y unas reliquias que portaba en un pequeño escapulario. Luego lo llevaron a una cabaña vecina, donde el anciano y la joven curaron sus heridas, le dieron de comer leche, manteca y pan de avena, y le aconsejaron que se dirigiese a las montañas del interior, donde se encontraba el castillo de Brian O’Rourke, uno de los nobles gaélicos más importantes de Irlanda, católico y en guerra contra los ingleses.

West Breifne - Wikiwand

Cuando emprendieron el viaje, se toparon con ciento cincuenta soldados ingleses que volvían de Streedagh cargados de botín, pero el mozo que guiaba a Cuéllar logró hacerles creer que el español era prisionero de un oficial inglés al que, supuestamente, servía.

El capitán Francisco de Cuéllar, a pesar de llamar “salvajes” a los irlandeses, siempre tuvo claro que su encuentro era mucho mejor que el encontrarse con los ingleses. Los salvajes irlandeses robaban, pero solían dejar a sus víctimas vivas y a su merced. Ahora bien, con este pobre bien se ensañaban, pues en la ruta que debía seguir para intentar ser ayudado fue de nuevo asaltado por otro grupo de irlandeses que lo molieron a palos y lo dejaron en cueros y helado de frío.

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Después de dos días de caminata renqueante, durmiendo en cuevas y vestido con helechos y paja divisó un lago, el lago Glencar y en su orilla unas cabañas abandonadas. Allí se encontró con tres españoles supervivientes de un grupo de once náufragos y una cena a base de bayas y frutos del bosque:

«Yo les dije que era el capitán Cuellar; no lo pudieron creer porque me tenían por ahogado, y llegáronse a mí y casi me acabaron de matar con abrazos».

Los cuatro españoles se dirigieron juntos hacia el territorio de O’Rourke, no sin antes recibir auxilio de unos irlandeses católicos que cuidaron y curaron a Cuéllar de sus heridas. Deprimido y agotado en extremo, Cuéllar se mantuvo casi inconsciente durante toda una semana cuidado por estas almas caritativas. Sus compañeros, temerosos de encontrarse con tropas inglesas, se adelantaron en el camino dejándolo al cuidado de esta familia irlandesa.

Briand O’Rourke tenía por entonces a más de setenta supervivientes de los naufragios de la Armada Invencible en Irlanda , la mayor parte de ellos heridos y apenas vestidos. Las noticias de que el galeón Girona iba a su rescate provocó la partida de algunos españoles hacia la costa. Cuéllar, a pesar de intentar llegar hasta él, no pudo hacerlo por su extrema debilidad. Sin embargo, el Girona fue azotado también por el temporal y después de recoger a varios náufragos, se hundió en las profundidades, arrastrando a mas de doscientas almas con él.12e62db8ea59efb9c949d81bea7db617

Después de entrarse de las trágicas noticias del Girona, Cuéllar se encontró con un católico irlandés que, siendo clérigo, le permitió entenderse con él en latín, lengua que Cuéllar dominaba. Le indicó como dirigirse de nuevo a territorio dominado por señores beligerantes de los ingleses y hacia allí partió. Pero la desgracia continuó cabándose con él, es apresado por una pareja que lo encadena con el propósito de hacerle esclavo en su herrería.

Permaneció allí esclavo casi dos semanas, hasta que el clérigo que le había ayudado pasó casualmente por la herrería y, recriminando su actitud al herrero mandó al día siguiente a un grupo de gente mandados por MacClancy (uno de los señores irlandeses que ayudaba a los naufragados). Entre los que acudieron en su socorro había también un español llamado Salcedo, que había naufragado en la costa de Donegal y que viendo como el herrero se disponía a martillear en la cabeza a Cuéllar para evitar su rescate, seccionó la yugular del maldito herrero mientras exclamaba un castizo: «Suelta el martillo, hideputa».494509679_2fb34041ea_b

Tras diversos avatares, acabó en el castillo de Rosclogher, que pertenecía a otro noble gaélico católico, MacClancy. Allí se encontró con otros ocho compatriotas rescatados por el señor del castillo. Cenaron carne de vaca, cabrito, manteca de cerdo, pescado asado, bayas, leche agria, pan de avena y «una bebida turbia y áspera, con sabor a hierbas amargas». La cerveza fue una de las alegrías de aquel viaje para el capitán. Allí decidió permanecer hasta que hallase el modo de salir de Irlanda. Así, cuenta que «me estuve tres meses hecho propio salvaje como ellos», y se convirtió en el pasatiempo predilecto de los habitantes del castillo. Según explica:

«La mujer de mi amo era muy hermosa por todo extremo y me hacía mucho bien, y un día estábamos sentados al sol ella y otras sus amigas y parientas; preguntábanme de las cosas de España y de otras partes, y al fin me vinieron a decir que les mirase las manos y les dijese su ventura; yo, dando gracias a Dios, pues ya no me faltaba más que ser gitano entre los salvajes, comencé a mirar la mano de cada una y a decirles cien mil disparates, con lo cual tomaban tan grande placer que no había mejor español que yo».

La presencia de los españoles entre los irlandeses rebeldes no pasó desapercibida a las autoridades inglesas. El gobernador de Connacht, Richard Bingham, envió mil setecientos soldados a asediar Rosclogher, ante lo cual MacClancy decidió huir a las montañas con su familia, su séquito y todo su ganado. Cuéllar y los demás españoles, no obstante, estaban hartos de huir:

«Apárteme con los ocho españoles que conmigo estaban, que eran buenos mozos, y díjeles que bien veían todos los trabajos pasados y el que nos venía, y que para no vernos en más era mejor acabar de una vez, honradamente, y pues teníamos buena ocasión no había que aguardar más ni andar huyendo por montañas y bosques desnudos, descalzos y con tan grandes fríos como hacía».

Los españoles eran solo nueve, armados con seis mosquetes, otros tantos arcabuces y armas blancas. Sin embargo, el castillo, a orillas del lago Melvin, estaba rodeado de agua por todos los lados salvo uno, de suelo pantanoso. Los ingleses ofrecieron paso franco hasta Escocia a Cuéllar y sus hombres. Estos lo declinaron, por lo cual los atacantes ahorcaron a dos prisioneros españoles para amedrentarlos. Tras diecisiete días de asedio, no obstante, el invierno se hizo sentir con una fuerte nevada que obligó a los ingleses a replegarse. 

MacClancy recuperó su castillo y llegó a ofrecerle a una de sus hermanas por esposa. Cuéllar, ya deseoso de volver a España declinó su matrimonio y una vida futura en tierras irlandesas y abandonó junto a cuatro de los españoles al clan McClancy, mientras que otros sus otros compañeros decidieron quedarse como guardas del señor irlandés y rehacer sus vidas en aquella comunidad.766px-invincible_armada

Era ya enero de 1589 cuando el capitán Francisco de Cuéllar y sus compañeros emprendieron camino a la región del Ulster, desde donde poder embarcar hacia Escocia, como primer paso de su ansiada vuelta a España. El 24 de enero de 1589 Cuéllar y sus compañeros llegaron hasta la Calzada de los Gigantes, los demásya habían decidido separarse de él para buscar un puerto.

Recibió cobijo en la comunidad del señor Ockan O’Cahan, en el pueblo de Castleroe, en las que unas mujeres se ocuparon de cuidarlo durante al menos un mes y medio. Después de recuperarse de sus heridas y de enterarse de que los ingleses continúan buscando a los españoles naugragados, Cuéllar decide huir hacia Escocia, llegando a realizar jornadas de treinta kilómetros.maxresdefault

Conocedor de que un obispo católico, Redmond O’Gallagher, estaba protegiendo a algunos compañeros de la Felicísima Armada, en la zona costera de la desembocadura del rio Foyle se dirigió hacia allí en busca de protección. Allí esperó durante seis días los preparativos de un barco que los debería de llevar a Escocia en una travesía de dos días.

Al fin un barco para comenzar el retorno. Embarcando en Magilligam en una tradicional barcaza irlandesa (un curragh), hecha con un bastidor de madera recubierta de cuero pero que al menos flotaba, el capitán Francisco de Cuéllar junto a diecisiete compañeros parten hacia Escocia. Era un día de principios de abril de 1589.


En Escocia

Escocia no les brindó la ayuda que ellos esperaban, los escoceses se mostraron indiferentes con ellos y no estaban dispuestos a darles ninguna ayuda. Tan sólo algunas familias nobles católicas se prestaron a ello.

Una vez que consiguieron contactar por correo con el Duque de Parma, un mercader escocés que residía en Flandes fue contratado para llevarlos a Flandes. Era septiembre de 1589, justo un año después del naufragio de su barco en la playa de Streedagh, cuando el capitán Francisco de Cuéllar embarca con destino a Flandes.Francisco-de-Cuellar7

El 22 de septiembre de 1589 los cuatro bajeles contratados por Parma para su regreso a Flandes fueron atacados por barcos enemigos holandeses. Dos de ellos fueron hundidos  cerca de Dunkerque y en el que viajaba Cuéllar naufragó en los bancos de arena de la costa. Una vez más, Cuéllar salva su vida agarrándose a un madero para llegar a la costa. Había naufragado dos veces en un año. De doscientos setenta hombres que habían sobrevivido a los naufragios de la Gran Armada perecieron en aquel momento. A su llegada a Flandes escribió una carta al rey Felipe II lo que nos ha permitido conocer todas sus peripecias. 


Sus últimos años. Un soldado.

Durante los siguientes diez años 1589-1598 luchó en Flandes, Francia y Saboya al servicio de Farnesio, Fuentes, Saboya y Mansfeld. Participando en el socorro de París  y en los sitios de Laon, Corbeil, La Capelle, Châtelet, Doullens, Cambrai, Calais, Ardres y Hulst… para  finalmente hacerlo  en Italia, en la guerra de Piamonte y Saboya.5acb9fa28cbda

Sus últimos cinco años como soldado no fueron menos ajetreados que los anteriores: en 1600, Tras la Paz de Vervins con Francia (1598), pasó a Nápoles al servicio del virrey de Lemos. En 1601, se convierte en capitán de infantería en un galeón que se dirigió hacia las islas de Barlovento (Actuales Antillas) y en 1602 se puso al mando de un galeón de la flota de don Luís Fernández de Cordoba. Entre 1603 y 1606 residió en Madrid con sueldo de oficial reformado. Su pista se pierde durante estos años y nada se sabe del lugar, ni la fecha de su muerte.


La película: «Armada 1588: Naufragio y supervivencia».

Como suele suceder con la historia de los siglos XV y XVI, la historia de España es más conocida y respetada fuera que en nuestro propio país. Al igual que sucede con la figura del capitán Francisco de Cuéllar, en irlanda su figura es mucho más conocida y su gesta ahora ha dado lugar a la película Armada 1588: Naufragio y supervivencia, dirigida por Al Butler, protagonizada por el actor Fernando Corral (Alicante, 41 años), financiada por el Departamento de Desarrollo de Comunidades Locales del Consejo del Condado de Sligo y promovida por la asociación Spanish Armada Ireland.

Todos los años la localidad irlandesa de Grange celebra a finales de septiembre un homenaje a los españoles e irlandeses caídos aquel trágico día de 1588. Los vecinos plantan 1.100 cruces en la playa de Streedaghen en su recuerdo. El municipio, incluso, ha abierto un museo de dedicado a la Gran Armada -se niegan a aceptar el humillante apodo de Invencible– que recibirá los beneficios económicos de este film.

Armada 1588: Naufragio y Supervivencia. (Duración 27 min). Disponible su descarga en SpanishArmadaIreland.com. 4,99 euros.


Bibliografía

http://www.miguelgarciavega.com/francisco-de-cuellar-de-erasmus-en-irlanda-2/

Revistahistoria.es

http://www.mitramiss.gob.es/cartaespana/es/noticias/Noticia_0133.htm

https://elretohistorico.com/capitan-cuellar-cronista-irlanda-armada-1588-inglaterra-tercios/

Revista Desperta-Ferro

https://www.armadainvencible.org/capitan-francisco-de-cuellar-ruta/

perezreverte.com

cervantesvirtual.com

Academia.edu

https://elpais.com/cultura/2020-05-22/los-irlandeses-nos-sacan-los-colores.html


Anexo

Carta de Francisco de Cuellar


La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras bisílabas llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.


Las antiguas reglas ortográficas

Las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes:

Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’]

Para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía los domingos’] o:

¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros).


¿Por qué la nueva norma lingüística?

El empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora SE PODRÁ PRESCINDIR de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. LA RECOMENDACIÓN GENERAL ES: No tildar nunca estas palabras.


Las ambigüedades

Pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas.

Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y SIEMPRE pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.


BIBLIOGRAFÍA

RAE

Sobretodo Vs Sobre Todo

Publicado: noviembre 28, 2018 en Escritura, Uncategorized
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SOBRETODO: Prenda de vestir ancha, larga y con mangas, en general más ligera que el gabán, que se lleva sobre el traje ordinario.

SOBRE TODO: Especialmente, principalmente:

«Me encanta la música ligera, sobre todo cuando es lenta».

Es locución adverbial y se escribe siempre en dos palabras.

No debe confundirse con sobretodo, sustantivo masculino que significa ‘prenda de vestir, larga y con mangas, que se lleva encima de las demás prendas’ y que, en América, se emplea como sinónimo de abrigo:

«Albert Camus posa con el cuello del sobretodo levantado para enfrentar el frío parisino».


  • ESCRITURA UNITARIA: Los prefijos deben escribirse siempre soldados a la base a la que afectan cuando esta es univerbal, es decir, cuando es una sola palabra: antiadherente, antirrobo, contraoferta, cuasiácrata, cuasidelito, exalcohólico, exjugadora, exmarido, interministerial, posparto, precontrato, proamnistía, semiautomático, superbién, supermodelo, ultracongelar, viceministra, etc.
  • ESCRITURA CON GUION: Los prefijos se unen con guion a la palabra base si esta comienza por mayúscula, de ahí que se emplee este signo cuando el prefijo se antepone a una sigla o a un nombre propio constituido por una sola palabra: anti- ALCA, mini-USB, pos-Gorbachov, pro-Obama.

    También es preciso emplear el guion cuando la base es una cifra: sub-21, super-8.

  • ESCRITURA SEPARADA: Los prefijos se escriben necesariamente separados de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando se halla constituida por varias palabras, ya se trate de locuciones o de grupos de palabras que funcionan de forma unitaria desde el punto de vista léxico: anti pena de muerte, ex alto cargo, ex chico de los recados, pre Segunda Guerra Mundial, pro derechos humanos, super en forma, vice primer ministro.
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    Bibliografía

    RAE


    Caber 1

    Caber 2


    Bibliografía

    RAE


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    Siempre he escuchado aquella frase que critica tanto a los que conforman la Real Academia Española de la lengua: «No entiendo como han podido aceptar tal palabra en el diccionario» o «no tienen ni idea, la lengua la hace la gente»… Muchos podemos pensar que es por el uso excesivo que se le da a una determinada palabra, pero pocos se dan cuenta de las connotaciones de aceptar o no una palabra dentro de la lengua, o incluso una acepción; incluso quitarla.

    La mayoría piensa que los que se encargan de realizar estos trabajos son unos «viejos hombres blancos, anticuados, misógenos y carcas, rondando los setenta y de una determinada ideología política», como he podido escuchar o leer en muchas ocasiones. Nadie se para a pensar en la diversidad de gente que conforman la RAE y en los años de dedicación a las letras que hay detrás en todas sus vertientes: escritores, periodistas…

    Tan sólo lanzamos una crítica al aire, sin tener ni idea de lo que hablamos, que por otro lado es costumbre popular. Antes de juzgar, por lo menos hay que intentar entender las cosas, y esto es aplicable a todo lo que nos sucede en la vida. Hay que tratar de entender porque se hacen las cosas y así, no nos llevaremos impresiones equivocadas; porque detrás de una forma de actuar o de pensar, casi siempre hay una razón de ser. Espero que la persona que lea esto último reflexione y piense el porque se hacen ciertas cosas.

    Aquí os dejo una explicación de como es el proceso que lleva las nuevas palabras hasta el diccionario de la RAE.

    Sergi.


    Las palabras son viajeras. Se pasan la vida de boca en boca hasta que, si no se pierden en los terrenos del olvido, su definición echa raíces en el diccionario. Ahí adquieren una voz más profunda, trascendencia, que aguanta mejor el paso de los años. Pero, ¿por dónde entran? ¿Qué caminos atraviesan? ¿Cuánto tiempo han de permanecer, errantes, a la intemperie? Porque no nos engañemos: su acceso a la Academia es lento y sinuoso, incluso hostil a veces. ¿Quién tiene la última palabra sobre cada palabra? Para alcanzar su destino las posverdades y los buenistas tuvieron que soportar vuelos transatlánticos de ida y vuelta, aguantar en la camilla hasta que los expertos finalizaron su exhaustivo análisis y rezar porque las conclusiones fueran favorables. Y antes de todo eso necesitan un valedor, alguien que las saque de los libros.

    Todo comienza con una detección y una pregunta. ¿Por qué esta no? Cualquiera puede proponer la entrada de una palabra en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, que acoge las peticiones a través de la herramienta Unidrae. De hecho, fue el escrito de un particular el que consiguió que marisabidillo se aceptase en su forma masculina, una decisión avalada por el uso de esa forma registrado en el siglo XIX. Sin embargo, el grueso de las novedades llega a través de un cauce interno: o bien vienen de parte de los académicos (españoles o iberoamericanos), o bien de los lexicógrafos de la institución, que viven rastreando significados y elaborando definiciones. Aquí, ayuda también la tecnología, pues a través del programa Corpes XXI se elaboran listas de vocablos que se utilizan en los medios de comunicación y que todavía no están recogidas en el diccionario.


    Los cinco controles

    A partir del momento en el que nace la sugerencia, comienza un periplo que dura, como poco, un año y que tiene cinco controles. La primera parada se produce en las Comisiones especiales de la Academia, donde se analizan las propuestas. Existen un total de doce, divididas en especialidades (la de vocabulario científico y técnico, la de Cultura, la de neologismos) y compuestas por un número variable de expertos: la más amplia tiene doce y la más «íntima» tan solo tres. Esta división en departamentos es esencial, pues solo algunos elegidos pueden argumentar la pertinencia, o no, de sumar discinesia −«falta de coordinación muscular en los movimientos»− a las más de nueve mil entradas que conforman el diccionario. Por cierto, en esto del vocabulario científico el criterio de inclusión es si el término ha saltado de los ámbitos hiperespecializados a la divulgación.

    En esas reuniones se produce un toma y daca, donde se discuten los distintos matices del término y las diferentes problemáticas que suscita la nueva palabra. Porque más allá de la frecuencia de uso y de la dispersión geográfica del término en cuestión, los dos criterios fundamentales para la RAE, siempre hay aristas que generan disputas. ¿Existe diferencia entre «selfie» y autofoto? ¿Tiene género masculino o femenino? ¿Escribimos chakra con «c» o con «k»? Después de estas disquisiciones la iniciativa muere o pasa al siguiente nivel: la Comisión Delegada, presidida por el director de la RAE, Darío Villanueva. Aquí se acogen las propuestas anteriores y se vuelven a debatir. Sí, la entrada a la Academia tiene más puertas que escalones; y todavía estamos en la segunda parada. Zanjados los debates, se elabora una propuesta concreta de su definición y de sus precisiones ortográficas y gramaticales. Pero no son ellos los que dan la forma definitiva a las entradas del diccionario, pues de eso se encarga el Instituto de Lexicografía, un tercer paso firme e imprescindible.


    Ida y vuelta a América

    «Hacemos los arreglos técnicos necesarios. Preparamos el material para que esté conforme a la planta del diccionario», explica Elena Zamora, directora técnica del DLE. Pero aquí no acaba la historia. Después de juntar un «paquete» de palabras aprobadas, este se manda a todas las academias americanas, que envían sus pareceres. Aquí, claro, surgen disputas y opiniones contradictorias. Este cuarto filtro es dispar y exige un último veredicto. «En estos casos, la Comisión Delegada toma la decisión última, siempre con arreglo a la documentación. Para nosotros eso es vital: para que algo pueda entrar en el diccionario tiene que haber documentación que lo respalde. Es indispensable y está por encima de todo», continúa Zamora. Ya lo decíamos al principio: el viaje a América es siempre de ida y vuelta.

    El trayecto, en efecto, es largo: cada uno de los cinco filtros de la institución tiene que pasarse por consenso, esto es, con acuerdo común de todos los integrantes de cada comisión. Esto genera un proceso que, como anotábamos, dura como mínimo un año en el mejor de los casos. Sin embargo, el peso de algunas palabras, el ruido que generan en la sociedad, obliga a veces a tomar una camino más corto. La celebérrima posverdad nunca pasó por una comisión especializada: su inclusión en el diccionario se debatió directamente en el Pleno de la Academia. De hecho, se inició su discusión el pasado 22 de junio, el mismo día que los Reyes realizaban su visita anual al acto, tal y como recuerda Darío Villanueva, director de la RAE: «En aquel debate salieron varias ideas para su definición. Luego la propuesta se mandó al Instituto de Lexicografía y de ahí a las academias americanas». Ni la vía rápida evita los peajes.


    Bibliografía

    Aquí tenéis la noticia completa

    La doble negación del castellano

    Publicado: julio 20, 2018 en Escritura
    Etiquetas:,

    En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar el adverbio no con la presencia de otros elementos que tienen también sentido negativo.

    Los adverbiosnunca, jamás, tampoco. 

    Los indefinidos: nadie, nada, ninguno.

    La locución: en la/mi/tu/su vida.

    Y los grupos que contienen la palabra ni aparecen siempre en oraciones de sentido negativo.


    Si estos elementos van antepuestos al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación no:

    Nunca voy al teatro;

    Él tampoco está de acuerdo;

    Jamás lo haré;

    Nadie lo sabe;

    Nada de lo que dice tiene sentido;

    Ninguno de ellos es actor;

    En su vida lo conseguirá;

    Ni su padre lo perdonaría.

    Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido del adverbio no:

    No voy nunca al teatro;

    Él no está de acuerdo tampoco;

    No lo haré jamás;

    No lo sabe nadie;

    No tiene sentido nada de lo que dice;

    No es actor ninguno de ellos;

    No lo conseguirá en su vida;

    No lo perdonaría ni su padre.

    La concurrencia de esas dos «negaciones» no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza.


    Bibliografía

    RAE

     


    Alrededor del año 2009 varios investigadores realizaron un estudio de las diferentes vías romanas que atraviesan la comunidad autónoma de Castilla y León. En concreto, una de ellas, la que va desde Castro Urdiales hasta Osma de Alaba (Flaviobriga – Uxama Barca), en un total de 115 kilómetros, atravesando la zona de las Merindades, así como lugares de interés de Euskadi por las provincias de Bizkaia y Araba. Via Romana

    Parte importante del estudio de esta vía se ha realizado entre el Valle de Mena, la Merindad de Montija y el Valle de Losa, siendo para el autor de especial interés su paso por el pueblo de Salinas de Rosio y la Merindad de Montija, por tener ascendencia familiar. Por esta razón, se hará hincapié tan solo en estas zonas.

    La tradición oral de la zona siempre ha marcado un camino del pueblo de Irús como una calzada romana, pero estudios recientes demuestran que tan sólo es un camino medieval que va desde la zona de Mena hasta Montija, siendo la verdadera calzada romana otra hoy olvidada en el tiempo. Calzada Pro Merindades

    Sergi.


    Cómo se construían las calzadas romanas

    El proceso era laborioso pero muy efectivo y se basaba en la acumulación de diferentes capas de material. Primero se excavaba un lecho de un metro y medio de profundidad, aproximadamente, y sobre él se disponía un nivel de canto rodado y piedras: el statumen.

    Captura de pantalla 2018-06-03 a las 22.16.23.pngEl siguiente estrato lo formaba una argamasa mezclada con guijarros, a la que se denominaba rudus. Sobre esta base se colocaba el nucleus, que era grava compactada con arcilla, arena o tierra suelta.Construcción Calzada 2

    De esta forma, se incrementaba la elasticidad de la calzada y se favorecía el drenaje del agua. Finalmente se construía el pavimentum, la parte que estaba a la vista y sobre la que circulaban carros y caballos. Estaba elaborado bien con adoquines y piedrecitas, o bien con un enlosado de piedras planas colocadas muy juntas. En los costados de la calzada se alineaban los canales para el desagüe y generalmente se construían junto a ellos aceras amplias para que pudieran andar los peatones.Construccion Calzada 1


    Los Miliarios

    Relativo a la milla, medida itineraria de los romanos que equivalía a 1478,50 metros. Se aplica a la columna o piedra que indicaba la distancia de mil pasos en las calzadas romanas. Solía ser de granito, con una base cúbica o cuadrada y medía entre 2 y 4 m de altura, con un diámetro de 50 a 80 cm.

    La mayor parte de los miliarios llevaban inscripciones grabadas directamente, dependiendo de la importancia de la calzada o de la cercanía o alejamiento de Roma, o de las ciudades de origen y destino. La inscripción constaba siempre de una serie de partes bien definidas:

    1. El título completo del emperador bajo cuyo mandato se construía o modificaba la calzada.
    2. La distancia hasta Roma o la localidad más importante de la vía.
    3. El gobernador o/y la unidad militar responsable de las obras en la calzada.
    4. La expresión refecit o reparavit si se trataba de una obra de mantenimiento de la vía.

    Los Miliarios de la Calzada Romana de Flaviobriga – Uxama Barca

    Captura de pantalla 2018-06-06 a las 23.31.22

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    Captura de pantalla 2018-06-06 a las 23.29.41


    Flaviobriga – Uxama Barca: Tramo que atraviesa el Valle de Mena

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    Flaviobriga – Uxama Barca: Tramo que atraviesa la Merindad de Montija

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    Flaviobriga – Uxama Barca: Tramo que atraviesa el Valle de Losa y Salinas de Rosio

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    El Camino de Enderrozas de Irús ¿es realmente una calzada romana?

    La vía tiene un total de once kilómetros de longitud pero en muchos tramos ha desaparecido. El camino tiene cuatro metros de anchura media construidos mediante una “única capa de piedras hincadas en vertical y colocadas de manera inmediata”. Son de bloques de piedra caliza de pequeño y mediano tamaño amalgamados con tierra o barro y priman los cantos alargados sobre redondeados.Camino Las Enderrizas

    Podríamos suponer que esto solo ocurre en alguna zona apartada pero el estudio informó que esta disposición predomina en la mayor parte del recorrido estudiable.

    Con todo ello los analistas indican que no aparecen las señales comunes de calzada romana.

    ¿De cuándo es?

    Parece ser que era un corto camino comercial hacia los puertos cantábricos y que era transitado por mulas y machos y no carros por la dificultad de circular sobre ese pavimento. Una variante del Camino Real entre Villasana y Bercedo.

    Varios documentos del Archivo Municipal del Valle de Mena informan de las constantes reparaciones obligadas por las riadas del Cadagua, su coste y las quejas vecinales.Camino de Irús

    Un ejemplo de estos documentos, que menciona tanto Las Enderrozas como “otra” es el de 1743. En él Simón de las Ribas y Francisco del Valle Salazar (síndicos procuradores generales del Valle de Mena) presentan ante Domingo Lasomera Alvarado (teniente de gobernador y justicia ordinaria en el Valle de Mena) a diversos testigos, que declaran bajo juramento que los caminos del valle están transitables y en buen estado, y que el valle gasta grandes sumas cada año en mantenerlos practicables, incluyendo el de las Enderrozas (que es para las recuas y va desde Irús por medio del valle) y el camino carretero por el que desde hace poco transitan los carros con lana de la Cabaña Real. En este documento vemos la diferencia del camino de Uña, que ha sido tomado erróneamente por romano y el Camino Real de Villasana, para carros por su trazado en alzado, ya que es el mayor condicionante de cuantos puedan establecerse para este tipo de tráfico. (Judith Trueba Longo, 2009).

    ¿Por qué se ha identificado Las Enderrozas como una calzada romana? 

    a) Porque se han encontrado varios miliarios. Como muestra lo que contaba don José Bustamante Bricio en su obra “La tierra y los valles de Mena. Biografía de un municipio” que lo incluye como parte de la calzada romana de Flaviobriga a Pisoraca. En ella describe los miliarios y otras inscripciones encontradas.

    La primera de dichas inscripciones rezaba:

    D. N. FLAVIO VALERO SEVERO

    P. F. INVICTO NOBILIS SIM. CAES

    Y para aquellos de nosotros no familiarizados con la manía romana de las abreviaturas se leería:

     D(omino) N(ostro) FlavioValerio SeveroP(io) F(elici) Invicto Nobilissim(o) Caes(ari)

    A unos trescientos metros de esta se encontraron asimismo otros sepulcros y lápidas, una de cuyas inscripciones decía:

    IMPERATORES C. MESSIO

    Q. TRAJANO DECIO

    P. F. HERENIO ,-.UGUSTO

    TRIBUNICIAE POTESTATIS

    CIVIUM VEL VIATORUM USUI P. P.

    Lo que quiere decir:

    [Imp(eratori) Caes(ari)] G(aio) Messio [Q(uinto) Traia]no Decio [PioFel(ici) Invi]cto Aug(usto) [P(ontifici) M(aximo) Trib(unitiae) Pot]estatis III[Proco(n)s(uli) C]o(n)s(uli) III P(atri) P(atriae)

    El miliario se data entre el 1 de enero del 251 y noviembre del mismo año, o sea, el período de tiempo durante el que Decio detentó la Tribunicia Potestad y el Consulado por tercera vez.

    b) Los vetustos documentos viarios que nos han llegado del periodo Romano, bien originales o copias, nos informan de la existencia de las calzadas imperiales. Fuentes de este tipo son: El itinerario Antonino, los vasos de Vicarello, el Anónimo de Rávena, las tablas de barro de Astorga, algún otro (por no ser exhaustivos) y la Tabula Peutingeriana.

    c) La geografía y la Guerra. Limitamos con el territorio de las guerras Cántabras y es el mejor paso desde el Cantábrico a la meseta. Junto a esto, la forma de repoblación tras la conquista árabe avanzó desde el Cabrio y giró hacia Valpuesta.

    d) Hay poblaciones y diversos yacimientos Romanos en Las Merindades lo que refuerza la idea de que debe haber calzadas. Recordad que la sal de Salinas de Rosío tenía que comercializarse por algún camino. Y en este sentido, ¿cómo transportaban los productos durante la república y el imperio?
    El transporte por carretera se realizaba en carros de ruedas pesadas y sin amortiguación tirados por bueyes que avanzaban diariamente la distancia entre dos o quizás tres manssio.

     


    Bibliografía

    https://www.muyhistoria.es

    http://www.enciclonet.com/

    http://www.viasromanas.net/index.html

    Haz clic para acceder a 00_Vias_romanas_en_Castilla_y_Leon.pdf

    Haz clic para acceder a 27_Via_romana_Castro_Urdiales_a_Osma_de_Alava.pdf

    http://sietemerindades.blogspot.com/2013/02/de-verdad-hay-una-calzada-romana-en-las.html

     

     

    El punto y coma

    Publicado: mayo 14, 2018 en Escritura, Uncategorized
    Etiquetas:,

    PUNTO Y COMASigno de puntuación (;) que indica una pausa mayor que la marcada por la coma y menor que la señalada por el punto. Se escribe pegado a la palabra o el signo que lo precede, y separado por un espacio de la palabra o el signo que lo sigue. La primera palabra que sigue al punto y coma debe escribirse siempre con minúscula (la única excepción se da en obras de contenido lingüístico, en las que es práctica común separar con este signo de puntuación los diferentes ejemplos que se ofrecen, cada uno de los cuales, cuando se trata de enunciados independientes, comienza, como es natural, con mayúscula; de este uso excepcional y contrario a la norma que rige en la lengua general hay abundantes ejemplos en esta misma obra).


    ¿Es un signo prescindible?

    El punto y coma es, de todos los signos de puntuación, el que presenta un mayor grado de subjetividad en su empleo, pues, en muchos casos, es posible optar, en su lugar, por otro signo de puntuación, como el punto y seguido, los dos puntos o la coma; pero esto no significa que el punto y coma sea un signo prescindible.


    Usos
    • Para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas:

    Cada grupo irá por un lado diferente: el primero, por la izquierda; el segundo, por la derecha; el tercero, de frente.

     

    Se dieron cita el presidente ejecutivo, Francisco Ruiz; el consejero delegado, Pedro García; el vocal, Antonio Sánchez; y el secretario general, Juan González.

    Cuando el último elemento de la relación va precedido por una conjunción, delante de esta puede usarse también la coma.

    • Para separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica:

    Era necesario que el hospital permaneciese abierto toda la noche;

    hubo que establecer turnos.

    Todo el mundo a casa; ya no hay nada más que hacer.

    En la mayor parte de estos casos, se podría utilizar el punto y seguido. La elección de uno u otro signo depende de la vinculación semántica que quien escribe considera que existe entre los enunciados. Si el vínculo se estima débil, se prefiere usar el punto y seguido; si se juzga más sólido, es conveniente optar por el punto y coma. También se podrían usar los dos puntos, puesto que casi siempre subyacen las mismas relaciones que expresan estos cuando conectan oraciones.

    • Se escribe punto y coma delante de conectores de sentido adversativo, concesivo o consecutivo, como pero, mas, aunque, sin embargo, por tanto, por consiguiente, etc., cuando las oraciones que encabezan tienen cierta longitud:

    Los jugadores se entrenaron intensamente durante todo el mes; sin embargo, los resultados no fueron los que el entrenador esperaba.

    Si el período encabezado por la conjunción es corto, se usa la coma; y si tiene una extensión considerable, es mejor utilizar el punto y seguido:

    Vendrá, pero tarde.

    Este año han sido muy escasos los días en que ha llovido desde que se sembraron los campos. Por consiguiente, lo esperable es que haya malas cosechas y que los agricultores se vean obligados a solicitar ayudas gubernamentales.

    • Se pone punto y coma detrás de cada uno de los elementos de una lista o relación cuando se escriben en líneas independientes y se inician con minúscula, salvo detrás del último, que se cierra con punto:

    Conjugaciones en español:

    verbos terminados en -ar (primera conjugación);

    verbos terminados en -er (segunda conjugación);

    verbos terminados en -ir (tercera conjugación).


    El plural del Punto y coma

    El plural del nombre punto y coma es invariable:

    Coloque las comas y los punto y coma que considere necesarios en los siguientes enunciados.

    No obstante, siempre puede recurrirse, para un plural inequívoco, a la anteposición del sustantivo signos:

    Aquel texto estaba plagado de signos de punto y coma.