Posts etiquetados ‘Pueblos Prerromanos’


Pueblo prerromano hispano situado en el norte de la Península Ibérica. El territorio cántabro abarcaría desde el río Sella hasta Castro-Urdiales (Cantabria), extendiéndose hacia el sur por el valle del Pisuerga y la Lora (Burgos). Junto con galaicos y astures, los cántabros pertenecían a un conjunto de pueblos con una fuerte personalidad cultural derivada de un sustrato ligado al periodo del Bronce Final Atlántico (1200-700 a.C.), origen de la denominada Cultura Castreña del Noroeste.guerreros_cantabros

Las fuentes clásicas los mencionan, dentro del contexto de las Guerras Cántabras (29-19 a.C.), como un pueblo de economía arcaica, de costumbres bárbaras y con una organización social matrilineal, es decir basada en la preeminencia de la línea familiar materna, al igual que los britanos; de este rasgo peculiar derivaba la institución del avunculado, el tutelaje de los hijos por parte del tío materno. Otra de las costumbres, reflejadas por Estrabón (4,17), era la práctica de la covada, consistente en que tras que las mujeres dieran a luz, los maridos se introducían en el lecho, seguramente como fórmula de reconocimiento paterno.


El nombre de los Cántabros y su lengua

El origen de la palabra «Cantabría» y «Cántabros» es protocelta y celta, y consta de la raiz «cant-», que se traduce por “Zona Rocosa”, y el sufijo «-abr», significando las dos unidas algo así como: «Los que viven en las rocas», Los Cántabros, junto con los Astures y Galaicos, conformaban en los albores de nuestra era un conjunto de pueblos humanos llamados «Pueblos del Norte» y caracterizados por un atraso considerable respecto al resto de los de la Península, en lo social y en lo económico, denominándose su forma de vida «Cultura Castreña», al basarse en “Castros” o poblados fortificados situados en las cumbres de los montes.celtas12

Aún no está claro cuál era la lengua de Cantabria a la llegada de Roma. Se conservan algunos topónimos preindoeuropeos, restos de una lengua primitiva anterior a la llegada de los indoeuropeos que hablaban los pueblos del norte peninsular (Galaicos, Cántabros, Astures y Vascones). Su semejanza con el Euskera llevó erróneamente a numerosos autores a afirmar que los Cantabros hablaban una lengua de tipo vasco.


Territorio

Los Cántabros estuvieron ubicados en la parte central de la Cornisa Cantábrica y tuvieron por vecinos a los Astures al oeste, Vacceos y Tumorgos al sur y Autrigones al este. La frontera Cantabrá hacia el oeste tiene sus fronteras en la cordillera del Sueve, más allá del actual río Sella hasta su nacimiento en el valle leonés de Oseja de Sejambre. Configurando su frontera meridional, el límite continuaría por el borde de la región montañosa del norte de León y Palencia hacia el este, por la ladera sur de Peña Corada hacia la tierra de los Vacceos. La frontera estaría trazada por el valle de Ojeda hacia Alar del Rey para, de este modo, bordear por el sur de la peña de Amaya, quedando al sur los Turmogos, al sudoeste la localidad palentina de Herrera de Pisuerga, y Treviño. Desde el valle Autrigón de La Bureba por el límite natural de los montes de Poza, hasta el puerto de la Mazorra y el Valle Manzanedo siguiendo la estela del río Ebro comienza la frontera entre Autrigones y Cántabros. Sitúa la frontera oriental de estos últimos las cumbres de la Cordillera Cantábrica, dejando al sur los valles Autrigones de Villarcayo y Mena; para terminar hacia el norte, hacia la costa en siguiendo la estela del rió Asón.cantabros


Tribus Cántabras

Vadinienses

Este grupo estaría situado en la zona más occidental del territorio de los Cántabros, en el noroeste de la actual provincia de León, y es uno de los pueblos cántabros mejor conocidos y cuya dimensión geográfica puede ser más claramente identificada gracias sobre todo a la abundancia de estelas epigráficas que mencionan a los vadienses y que están repartidas por el territorio. Se expandían desde su nucleo inicial en el curso del río Esla hacia el sur y hacia el norte, en Asturias siguiendo el curso del río Sella hasta Cangas de Onis.

Ptolomeo cita la ciudad Cántabra de Vadinia, que podría corresponder con alguno de los castros prerromanos que se encuentran en la zona.

Este grupo poseía una jerarquía social muy estructurada, regida como no por un jefe, apoyado en gran parte por consejos de ancianos. Existía además un estamento menor, el clan, formado por diversas familias con antepasados comunes. En este caso en concreto eran 4 los clanes: Arcaedunos, Aroniaecinos, Cantianos y Corovescos. Como es de esperar vivían en castros y su capital era Vadinia. La gentilidad se formaba por línea femenina y las mujeres casaban a sus hijos, además de ser las hijas herederas. Además eran las vadinienses las encargadas de transmitir los derechos de la propiedad. Todos ellos visten, como norma general, de negro con túnicas con las que también se acuestan sobre las camas de paja. Los hombres vestían túnica atada con un cinturón, completando el atuendo con una especie de sombrero o gorra y abarcas de cuero. Por otro lado ellas llevaban enaguas y vestidos con bellos bordados de flores. Se cree que tanto hombres como mujeres dejaban sus cabellos largos y sueltos según la costumbre femenina, aunque en el caso de los guerreros era distinto, ya que se ponían una banda en la frente para su comodidad. Como buen guerrillero, el armamento del vadiniense estaba compuesto de armas ligueras: dardos, puñales, lanzas.

Concanos

Según los historiadores, los concanos eran una población con una identidad muy definida y, aún siendo fieros aliados de las tribus guerreras, eran muy distintos a sus vecinos. Formaron parte de las ocho tribus más importantes de la época y opusieron tremenda resistencia contra los romanos. La ciudad de Concana (su “capital”) aparece en el siglo I a.C. como una de las escasas “civitatis” identificadas. Siempre han existido diferentes teorías sobre la ubicación de esta ciudad. Ptolomeo la ubica en el mismo meridiano de Juliobriga, y por el contrario, Joaquín González Echegaray la sitúa en la zona de Liébana, cerca del pueblo que aún hoy se sigue llamando “Congarna”. En las Odas de Horacio publicadas en Roma en el año 23 a.C se describen las costumbres de los mismos como “bárbaras”. Además se destaca su afición de beber sangre de caballo como rito al dios de la guerra. Su valentía y ferocidad fue reflejada de nuevo por Silio Itálico les llevaría a combatir junto a Anibal en la segunda Guerra Púnica. En las Guerras Cántabras la única manera de conseguir la paz con ellos fue destruirlos por completo, consiguiéndolo solamente 10 años después de comenzar la lucha. Al igual que las demás tribus tenían un fuerte sentimiento de libertad, unido esto a su inconmensurable fortaleza física y su bravura, hicieron de los concanos una tribu con gran peso en la antigua Cantabria.

Avarigios

Tribu mercenaria (como no) con unas tremendas cualidades para la lucha. Se situaban a las orillas del río Namnansa (Nansa), y destacaban por sus increíbles cualidades físicas: altos, corpulentos, tez morena, largos cabellos y cráneo ancho. A diferencia de las grandes tribus como los concanos o los vadinienses, los avariginios vivían en pequeños poblados sobre las colinas, circunstancia que les daba ventaja a la hora de vigilar los valles. En esta tribu la autoridad residía en los hombres, tanto a nivel bélico como a nivel familiar, aunque se tiene constancia de que las mujeres también participaban en la guerra. Cabe destacar una costumbre avarigina, la cual recibe el nombre de la “covada”, donde el hombre después de dar a luz la mujer, este se mete en la cama y la mujer se encarga de atenderle. Toda una curiosidad. En su vida cotidiana comían según su orden jerárquico y edad, en bancos corridos junto a los muros de sus viviendas, y pasándose los alimentos unos a otros. Sus recipientes o vasijas eran de madera, calentado su contenido con piedras o cantos sacados de la hoguera que introducían en los mismos. Esta práctica se sigue utilizando hoy en día por los pastores de la montaña en Cantabria. Dormían sobre camas de paja, se lavaban con agua fría y utilizaban su propia orina para limpiarse la boca. Sus adornos eran de gran belleza, destacando hebillas de bronce, alfileres y arracadas de oro en forma de luna.

Camáricos

Los Cántabros Tamáricos habitaban en el Suroeste del Territorio Cántabro, en la región de Tamarica o Camárica. Su capital, que recibe el mismo nombre, se localiza al Suroeste del nacimiento del Ebro, en un lugar asociado al Valle del Ríos Carrión. Era precisamente al Norte de la Camárica descrita por Ptolomeo donde Plinio nos relató un fenómeno natural muy curioso:

Según Plinio:

Las Fuentes Tamáricas en Cantabria sirven de augurio. Son tres, a la distancia de ocho pies. Se juntan en un solo lecho, llevando cada una gran caudal. Suelen estar en seco durante doce días y, a veces, hasta veinte, sin dejar ninguna señal de agua, mientras que otra fuente contigua sigue manando sin interrupción y en abundancia. Es de mal agüero intentar verlas cuando no corren, como le sucedió poco ha al legado Larcio Licinio, quien, después de su pretura, fue a verlas cuando no corrían, y murió a los siete días.

Los Tamáricos mantienen el matriarcado, siendo el esposo quien aporta la dote a su esposa, manifestándose así la preponderancia del tío materno, institución conocida por avunculado, practicaban la covada; la mujer labraba la tierra mientras que el hombre saqueaba mediante incursiones de rapiña a sus vecinos Vacceos, cazaba y guerreaba. Adoraban a su Diosa de Las Aguas y las Fuentes Sagradas, deidad que enlaza cielo y tierra y pervive en las Anjanas.

Vellicos

La ubicación de la ciudad de Vellica no está muy clara aunque generalmente se admita que estaba situada en el castro prerromano y romano de Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia), con lo cual los Vellicos estarían en esta zona norte de Palencia y áreas limítrofes de Burgos, en la que además el monte Cilda se encuentran una veintena de castros, destacando los del monte Bernocio (Aguilar de Campoo) y Amaia (Amaya, Burgos). Esta zona es una de las de mayor densidad de castros cántabros.

Salaenos

Esta tribu surgió como una división de los cantabros orgenomescos. Tenían como capital la desaparecida población de Octaviolca y extendían sus dominios hasta Colunga, Arriendas y Llanes. Al igual que sus vecinos los orgenomescos eran guerreros temibles y aferrados como nadie a su libertad. Tal era ese sentimiento que preferían la peor de las muertes antes que perder esa libertad. De hecho comían hojas de tejo, o se arrojaban vivos al fuego o incluso se hacían matar por sus propios hijos. Todo por no caer en manos de los romanos, los cuales los esclavizarían y humillarían. Este afán de libertad era tal que no existió ningún otro pueblo prerromano capaz de humillar de tal manera a las gloriosas Aguilar imperiales de tal manera durante 10 años (29-19 a.C.). Es realmente impresionante el castigo que infringieron a las legiones romanas, llegando a obligar a retirarse a la conocida legión de “Augusta” debido al miedo que estos les tenían. Esto hizo que el propio emperador de Roma tuviese que venir al territorio cantabro para dirigir personalmente las operaciones.cantabros

Mela informa que el río Saunio discurre a través de los salaenos. Unos investigadores lo identifican con el río Sella y otros con el Saja, al que documentos medievales le llama Salia, nombre que en época romana tenía también el Sella, con lo que se puede deducir en parte que los salaenos ocupaban el valle de Saja desde su nacimiento hasta su unión con el río Besaya.

Plentusios o Blendios

Los autores clásicos los sitúan en la zona del nacimiento del Ebro y al mismo tiempo en franja costera, en la zona de Portus Blendium (Suances) y del Portus Victoriae Iuliobrigensium (Santander). Después de su conquista se fundo la ciudad de Iulóbriga, que pasaría a funcionar como centro o capital organizativa de los plentusios.

Los plentusios se vieron sometidos al acoso de las legiones romanas en el asedio de Aracilum, por las que fueron derrotadas viniendo a buscar refugio en las estribaciones del monte Vindio, contemplando como el frío y el hambre acababa con ellos. Al igual que otras tribus, se caracterizaba por el individualismo y la anarquía, aunque en algunos casos llegaba a perfectos acuerdos con vistas a empresas comunes, con otras tribus en beneficio de todo el pueblo. Aferrados a sus hábitos de bandidaje, renuncian a vivir de la tierra para medrar con los saqueos y luchas continuas con las tribus vecinas.

Honraban a sus dioses, rindiendo culto al Sol y a la Luna, como atestiguan los motivos solares de las estelas y por debajo de estos, todo un conjunto de adoraciones a las ninfas, deidades acuáticas relacionadas con las fuentes. Creían en la inmortalidad del alma, y llevaban a cabo rituales funerarios de incineración de sus muertos, a menos que estos fallecieran en batalla, donde se dejaban al paso de buitres y otras aves carroñeras al considerar que estas transportaban el alma al más allá.

Caniacos o Coniscos

Los coniscos fueron la tribu más oriental de la antigua Cantabria, limitando con los Autrigones, tribu no considerada cantabra. Estos últimos siempre estuvieron aliados con las tropas romanas, no solo en las Guerras Cantabras, sino en otras guerras contra los celtas. Hace miles de años ya eran nombrados por los historiadores Pinto o Estrabón, incluso Plinio los situaba en el rio Sanga o Sauga (Se cree que el Asón), dentro del territorio conisco (valle de Ruesga). Se sabe que esta tribu fue la pobladora de estos valles mucho antes de la llegada de los romanos, ya que el primer vestigio de los mismos esta datado del año 1650-1400 a.C. En la cueva de Liusa se encontraron tres espadas de bronces con remaches de plata, creyéndose que este conjunto se trataba de un ajuar funerario. Se sabe que las armas que portaban los Coniscos son la falcata, hacha de doble filo, maza de madera, lanza y escudo.


La lengua de los Cantabros

El estudio de la lengua de los cántabros ha sido realizado basándose en la antroponimia (nombres de personas) de las inscripciones cántabro-romanas llegadas hasta nosotros, y sobre todo de los topónimos (nombres de lugares, pueblo, montes…) e hidrónimos (nombres de ríos y de otros lugares cuyas raíces hacen referencia al agua), que normalmente no desaparecen con el tiempo.

No está clara cual era la lengua cántabra a la llegada de Roma. Se conservan algunos topónimos preindoeuropeos, y muy pocos restos más. Su semejanza con el Euskera llevó erroneamente a numerosos autores a afirmar que los cántabros hablaban una lengua de tipo vasco.photo_1513_scaled[1]


Organización social y la figura del Avunculado

La sociedad se basaba en la familia, formada no solo por padres e hijos sino por todos aquellos con el mismo origen o antepasado común. Fue una organización típicamente patriarcal en la que el conjunto de los parientes se agrupaba bajo la autoridad del pater. Las mujeres al casarse abandonaban la familia y pasaban a formar parte de la del marido, así como los hijos de ambos.

Según Estrabón (Geografía, III, 4, 18):

«sean las hijas que queden como herederas y los hermanos sean entregados por ellos a sus esposas; porque poseen una especie de ginecocracia, y esto no es del todo civilizado»

Esta referencia hace referencia a que la sociedad cántabra parecía ser matriarcal, aunque la mayoría de los escritores antiguos lo desmienten.hqdefault

La importancia del Avunculado se refiere al tío materno o hermano de la madre, ya que era el único progenitor demostrable para un niño era la madre, mientras que la identidad del padre en cuestión no podía demostrarse. Ello apuntaría a una poligamia y por ello el tío materno, que sí era conocido y demostrable, ocupaba el lugar del padre en la educación y manutención del niño.


Las Guerras Cántabras

Corresponden a los últimos enfrentamientos de los romanos con los pueblos indígenas de la Península Ibérica y que concluyen con su conquista del territorio y la sumisión de la franja cantábrica en los años finales del siglo I a.C. Tras más de 10 años de paz generalizada, los cántabros, astures y galaicos se levantan en el año 29 a.C. en guerra contra Octavio, que desde hacía dos años tenía el poder absoluto después de haber derrotado a Marco Antonio. Transcurridos casi dos años sin que las legiones romanas fueran capaces de sofocar definitivamente los levantamientos de cántabros y astures, Octavio Augusto decide venir a Hispania con el fin de dirigir personalmente la guerra y acabar en pocas semanas con este problema, que ponía en entredicho las capacidad bélica del Imperio.castro cantabro

En la primavera del año 26 a.C., Augusto se dirigió hacia el frente mandando personalmente la columna que había de combatir a los cántabros, mientras sus generales y legados atacarían a los astures y galaicos. Siguiendo el curso del río Pisuerga, Augusto, a mediados del verano, llegó hasta la cabecera del rio Ebro, en la pequeña localidad montañesa de Arcillum, a 3 kilómetros al norte de Reinosa en el lugar llamado hoy Aradillos. Derrotando así a los cántabros.

Con la victoria de Agripa, yerno de Augusto, frente a los últimos núcleos de resistencia indígena y especialmente con la derrota de los cántabros en el año 19 a.C., se pone fin a las guerras de los pueblos hispánicos contra Roma. El total dominio sobre Hispania abre el período de paz conocido como la pax augusta, en la que el emperador Augusto reorganiza la administración de las provincias hispánicas y de la Galia.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Los cántabros: Desde los orígenes a las Guerras Cántabras. Rafael Palacio Ramos. Narciso Herreros Cleret de Langavant y Rafael Guerrero Elecalde.

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El personaje de Corocotta únicamente aparece citado por las fuentes clásicas en una ocasión. Es el historiador y senador romano Dion Casio (155-después de 235) el único que le cita. Lo hace en su Historia Romana (LVI, 43, 3), pero no en el contexto de las guerras cántabras, sino al final del principado de Augusto y tras la muerte del emperador (año 14 d. de C.).

Al narrar algunas anécdotas de su vida, dice únicamente que Augusto estaba irritado con un «bandido de Iberia» llamado Corocotta y que ofreció una recompensa por él; que cuando éste se entregó voluntariamente no le causó daño y le entregó el dinero prometido por su captura. Nada más nos indica sobre la vida de Corocotta anterior o posterior a este episodio de la vida de Augusto, con el que el historiador grecorromano quiso ilustrar la magnanimidad del emperador.

En ningún caso se dice además que Corocotta se presentase audazmente a cobrar la recompensa y dejase boquiabierto a Augusto con su bizarro gesto de colarse hasta la tienda del mismísimo emperador (lo que les habría costado a los que estuviesen de guardia en las puertas del campamento y a la misma guardia personal del emperador un castigo ejemplar por incompetentes), como ha pretendido el chovinismo popular local, ni se especifica a qué pueblo pertenecía ni qué hechos de armas protagonizó para que merezca el rango de figura ‘heroica’.

Se citaban estas cosas de Augusto, y se decía además que se enfadaba con quienes le habían ofendido pero sin llegar a perder el control, y que mantenía fielmente su palabra incluso con quienes no eran dignos de ella. Un ejemplo: en un primer momento llegó a estar tan enfadado con un tal Corocotta, un bandido famoso de Iberia, que prometió doscientas cincuenta mil dracmas (=denarios) a quien lo capturase. Pero como Corocotta acabó por entregarse voluntariamente, no sólo no le causó ningún daño sino que le entregó la recompensa prometida.

Dion Crasio


La construcción de un mito

Los historiadores contemporáneos dan credibilidad al relato de Dion Casio, quien, a pesar de que recupera la historia romana más de doscientos años después, bebe de otras obras que no han llegado hasta nosotros. No obstante, hay que preguntarse por qué otros historiadores antiguos que documentan las guerras cántabras no aluden a este episodio, cuando siempre se les ha atribuido tendencia a encumbrar la figura del emperador con grandes victorias sobre sus enemigos.

La falta de datos ha multiplicado las interpretaciones y una fácil de alimentar ha sido convertir a Corocotta en un símbolo de los cántabros –en Asturias no ha sucedido lo mismo– y de su oposición a Roma. Pero esto es complicado de entender si lo que sucede es que al final el ‘bandolero’ pacta, llega a un acuerdo con su rival, Roma, y por extensión con su máxima autoridad, Augusto.240px-Spain.Santander.Estatua.Monumento.al.Cantabro


Bibliografía

El diario montañés

Enciclonet

Los cántabros. Desde los orígenes hasta las Guerras Cántabras. Rafael Palacio Ramos, Narciso Herreros Cleret de Langavant y Rafael Guerrero Elecalde. Gobierno de Cantabria.