El mismo día en que compré el libro en Amazon me di cuenta de hasta dónde puede llegar la estupidez humana: en este caso, la mía. Porque, no nos engañemos, todo el mundo ha cometido alguna vez un acto completamente absurdo o, como aquí sucede, sencillamente estúpido.
No sé muy bien cómo continuar esta reseña sin resultar demasiado duro, aunque el propio libro tampoco ayuda demasiado a contenerse. Su contenido parece sostenerse sobre dos pilares fundamentales: el primero, que comprarlo constituye un acto de estupidez mayúsculo; el segundo, que la estupidez vende. Y vende mucho, por lo visto, porque el libro va ya por su duodécima edición, un dato que, sinceramente, me deja ojiplático.
El libro está escrito por un escritor italiano cuyo apellido prefiero no mencionar porque a mas de un estupido se le ocurriría una rima fácil. El contenido del mismo son apenas 90 páginas de las cuales:
- 12 páginas son un eje de coordenadas en el que se «sustenta» el libro.
- 10 paginas con fotos a color.
- 14 páginas en blanco.
- 11 páginas con los capítulos y duodécima con el índice.
- 5 leyes fundamentales que se repiten en el texto.
- La página con más palabras está en trono a 190.
- Un novela normal suele tener entre 250 y 350 palabras por página.
A partir de aquí, que cada cual saque sus propias conclusiones. En cuanto al contenido, poco más puede decirse: abundan las vaguedades y las afirmaciones subjetivas, expuestas sin apenas respaldo bibliográfico. Se mencionan estudios, pero no se aporta una sola referencia que permita consultarlos o comprobarlos.
En definitiva, se habla mucho para decir muy poco, y todo podría resumirse en una sola frase:
Solo hay una cosa peor que el malo o el malvado y es el tonto. Porque el tonto no descansa, es tonto veinticuatro horas.
Escribir una novela de 300.000 palabras y venderla por 20 euros supone una labor ingente. Después podrá gustarnos más o menos, podremos criticarla, señalar sus defectos o encontrarle innumerables faltas, pero detrás hay un trabajo evidente. Y luego uno se encuentra con un libro de estas características que, además, vende.
Supongo que, al final, no hay mayor verdad que la que encierra el propio libro. Habrá quien piense que estas palabras nacen de la envidia, pero no es así. Lo mío fue, sencillamente, un acto de estupidez. Y, puesto que ya lo he cometido yo, invito a los demás a no repetirlo y a gastar esos 15 euros en alguna estupidez un poco más provechosa.
VALORACIÓN 2 / 10

