Archivos para julio, 2016


La Letra A

La A proviene de la letra fenicia áleph, que significaba ‘buey’ y que se escribía como la mayúscula nuestra, solo que al revés, con las patas arriba porque representaba los cuernos del buey, la raya que los atraviesa marcaba las orejas y el vértice formaba el hocico. Según los paleógrafos, los fenicios la tomaron de un antiguo jeroglífico egipcio que representaba la cabeza de un buey. Con el tiempo, los fenicios tumbaron este signo a la derecha, dejándolo muy parecido a una trompeta. De los fenicios la copiaron los griegos, para usarlo como letra A, ya puesta como nosotros la conocemos.

La a minúscula apareció en el siglo II, al redondearse los trazos angulosos de la mayúscula con la escritura rápida y uniendo las letras. Y la forma menos redondeada y que aparece ahora en todos los teclados de ordenador (a) nació para la imprenta.a


La Letra B

El origen gráfico de la B se remonta a la letra fenicia bet, que quería decir ‘casa’. Los fenicios la tomaron de un jeroglífico egipcio que en cierto modo recuerda una tienda de campaña. Los griegos la copiaron de los fenicios, haciéndola ya muy parecida a como la escribieron los romanos, que es igual a la nuestra.b-2


La Letra C

Tiene su origen en un jeroglífico egipcio con forma de bastón, que los fenicios adoptaron para su alfabeto con el nombre de gimel. Este signo fue copiado a su vez por los griegos, con el nombre degamma, que tenía varias formas, entre ellasla C. De ahí pasó al alfabeto latino, que en un principio empleaba la misma letra tanto para el sonido C como el sonido G, hasta que Espurio Camilio inventó esta última letra. Y así, ya diferenciadas, llegaron ambas, C y G, al español.c


La Letra D

Procede de un ideograma egipcio que representa una puerta con una forma triangular que en efecto recordaba el trozo de piel que cerraba la puerta de las tiendas de campaña. Los fenicios la adaptaron simplificándola y le dieron el nombre de dalet (también los hebreos), que quiere decir ‘puerta’. Los griegos la tomaron llamándola delta, redondeándola en una de sus variedades. Así la adoptó el alfabeto latino, creando además una minúscula (d) por acomodación de la mayúscula a la escritura práctica. Y así llegaron la mayúscula y la minúscula al español.d


La Letra E

Era representada por los egipcios por la figura de una persona con los brazos extendidos hacia el cielo, adorando a una divinidad celestial. Los fenicios esquematizaron esta figura al adoptarla a su alfabeto con una línea vertical cortada por tres horizontales que apuntan a la izquierda. Los griegos la adoptaron dándole la forma que ha llegado hasta nosotros como la E mayúscula. La minúscula nació siglos más tarde, como consecuencia de la comodidad y rapidez al escribir.e


La Letra F

La F mayúscula procede del signo fenicio para el vau, del que también han derivado otras tres letras: U, V, Y. Los griegos importaron la letra fenicia sin cambios apreciables y lo mismo hicieron los etruscos, que le dieron una forma más reconocida para nosotros; el alfabeto latino invirtió sus trazos y la dejó tal cual la conocemos hoy. Los rasgos rectilíneos de la F mayúscula fueron suavizándose, redondeándose, para formar la f minúscula.f


La Letra G

El latín heredó de los griegos, a través de los etruscos, la letra C con la que representar dos sonidos: el [k] que aparece en cama y [g]. De manera que, como no existía la G, se escribía VIRCO aunque se pronunciara virgo. Esto era así porque los etruscos no conocían el sonido [g]; pero lo romanos sí, por tanto les resultaba un problema no tener una letra específica para este sonido y diferenciarlo así del [k] de la C. Podrían haber adoptado la gamma griega ( Γ ), que sí representaba el sonido [g], pero los romanos creían erróneamente que también tenía el sonido [k]. Así que no resolvieron este problema hasta que Espurio Carvilio inventó la G, en el siglo III a. C., añadiendo una rayita a la C.c


La Letra H

Su hombre es hache, del francés hache, y este del bajo latino hacca, modificación de ach, pronunciación vulgar en lugar de ah (con aspirada), que fue el antiguo nombre latino de esta letra. Paradójicamente, empezó su andadura en el español escribiéndose sin h: ache en un texto de 1433.

En el alfabeto fenicio había una letra conocida con el nombre de het que es la antepasada de nuestra H y que se representaba con una figura de dos rectángulos superpuestos, algo inclinados. No está muy claro de donde procedía esta het fenicia. Se pronunciaba como una suavemente aspirada. Los griegos la adoptaron de los fenicios dándole la forma mayúscula que hoy conocemos por eliminación de los trazos superior e inferior, y manteniendo la suave aspiración. Pasó al latín, donde fue perdiendo el sonido hasta quedar muda. Y así llegó al español: se escribe pero no se pronuncia.h


La Letra I

La antepasada más remota de la de la que se tiene seguridad es la yod fenicia. Los griegos la empezaron a escribir tal como nosotros conocemos la I mayúscula. El alfabeto latino la copió, pero poniéndole al principio dos circulitos en cada extremo. Durante mucho tiempo, en español se escribió en minúsculas sin el actual puntito, lo que ocasionó muchos trastornos para su lectura correcta, pues se confundía a menudo con otras letras; para diferenciarla, a veces se escribía prolongándola por arriba (como una I mayúscula) o por abajo (de donde salió la j), y hasta con algún circulito en algún extremo, casi como los romanos. En la Edad Media se decidió acentuarla, y así quedó el puntito actual tras inventarse la imprenta.i


La Letra J

La j es hija de la i. No existía en los alfabetos fenicio, griego ni latino.

El sonido consonántico peculiar de la j se produjo en el paso del latín al romance castellano por múltiples procedimientos:

  • La propia (IOCUM > juego).
  • Una seguida de (MULIER > mujer, PALEA > paja).
  • Un grupo -cul- (AURICŬLA >oreja, OCULUS > ojo).
  • Un grupo -sc- (FACSIA > faja).
  • Por adaptación de sonidos árabes (šáy> jeque, aššuwár> ajuar, šuríl> jurel).

Para este sonido también servía la i (causa de no pocas confusiones, pues la palabra viejo, por ejemplo, podía verse escrita vieio vjeio), hasta que, entre los siglos XVI y XVII, se separaron, quedando la primera como vocal y la segunda como consonante y con sonido propio.

El humanista francés Pierre de la Ramée fue el inventor del signo de la J mayúscula y la minúscula, para su adaptación a la imprenta en el siglo XVI.

Tiene un punto arriba por herencia de la i, que así se distinguía de la u. Su propio nombre, jota, procede del nombre de la en griego: iota.i


La Letra K

Se la ha considerado desde siempre como una letra inútil y extranjera, pues ya los romanos contaban solo con diez palabras que empezaban con esta letra, aunque la tomaron del alfabeto griego que, a su vez, la copió de la kaf fenicia (pero dándole la vuelta) y los fenicios, en fin, la tomaron de la escritura jeroglífica egipcia, en donde representaba una mano o un puño. Entre 1815 y 1869 desapareció del diccionario académico.k


La Letra L

Los fenicios tenían esta letra en su alfabeto con el nombre de lamed ‘cayado’, con forma en efecto de este utensilio que empleaban los pastores para azuzar a los bueyes. Los griegos la adaptaron con el nombre de lambda pero sustituyendo la curva de la letra en un ángulo agudo. Un ángulo que hicieron recto los romanos cuando la copiaron para el alfabeto latino. Y así llegó al español. Excepto por el tamaño, la L mayúscula y la l minúscula se escribían igual, pero al ligarla con otras letras en la escritura manual, a la minúscula le apareció la panza superior.l


La Letra M

El origen de esta letra está en el símbolo con que se representaba el agua en la antigua escritura jeroglífica egipcia. De este símbolo tomó el alfabeto fenicio su letra mem ‘agua’, pero transformando los trazos de manera que desaparecen sus evocadores aires acuáticos. Los griegos la copiaron para su letramy, en versiones muy parecidas ya a la M actual, como lo es ya la M latina.m


La Letra N

En los jeroglíficos egipcios aparece representada como una serpiente. Esquematizada y con un rasgo más quebrado pasó primero al alfabeto fenicio con el nombre de nun y luego al griego con la misma forma y el nombre de ny. Así llegó al latín, con una mayúscula, N, idéntica a la nuestra. La minúscula nació con el redondeo del trazo al escribir letras juntas.


La Letra Ñ

Es la aportación española al alfabeto latino. El sonido de la ñ no existía en latín, pero la evolución de grupos tales como gn, nn, ni nh dio lugar a él durante la Edad Media entre las lenguas románicas. El italiano y el francés se quedaron con gn, el gallego-portugués con el nh y el catalán con el ny. El castellano prefirió nn, que se abrevió por medio de una con una raya encima y que acabó convirtiéndose en una única letra en forma de con tilde ondulada (ñ) y un sonido nasal muy peculiar, que se pronuncia juntando la lengua con el paladar de tal manera que impida la espiración por la boca, y separándola rápidamente para que el aire salga por la boca y las fosas nasales.


La Letra O

La letra aparece en la escritura jeroglífica egipcia con la forma de un ojo humano que miraba de frente. Los fenicios esquematizaron el símbolo dándole una sencilla forma circular y recordando su origen llamando la letra ayin ‘ojo’. Reducida la adoptaron los griegos, después los romanos y, por fin, nosotros.o


La Letra P

Desciende esta letra de un jeroglífico egipcio que representaba una boca abierta. Los fenicios le dieron el nombre de pe, que quería decir ‘boca’. Aunque olvidándose de lo que representaba, los griegos la llamaron pi y copiaron la forma fenicia, pero en varias versiones. Una de ellas fue la que eligieron los romanos para su alfabeto, que al final llegó al español.p


La Letra Q

Ya suponía esta letra un problema para los romanos, por tener un sonido coincidente con la y la k. Esta diferencia ya existía en el alfabeto fenicio, con las letras kaf qof, que las tomaron del jeroglífico egipcio, esquematizándolo, en el que se representaba la cabeza de un mono y que significaba esto mismo: ‘mono’. Los griegos hicieron suyas las letras fenicias pero llamándolas kappa qoppa. Esta última la adoptó el latín, como Q, que pasó así al español.q


La Letra R

Es una letra muy particular dentro del alfabeto español porque tiene la facultad de representar dos sonidos distintos que además pueden dar lugar a significados distintos (pero / perro; caro / carro). Esta letra procede de un jeroglífico egipcio que representaba una cabeza humana vista de perfil. Los nombres que recibió esta letra en los alfabetos fenicio y hebreo recordaban dicho origen: res resh, que quieren decir ‘cabeza’. Los fenicios simplificaron el dibujo egipcio reduciéndolo a una al revés (q). La escritura griega varió el sentido de la letra dejándola en P (forma que actualmente tiene la en los abecedarios griego y ruso). Los latinos copiaron la letra griega, pero como ya tenían la p, para evitar confusiones crearon entre los siglos IV-III a. C. la letra R (una P con una virgulilla inferior, para diferenciarla).r


La Letra S

hay dos teorías sobre el origen de esta letra:

Una teoría es la formulada por Berthol Louis Ullmann, es que la S procede del ideograma egipcio donde se representan unos dientes. Cuenta la leyenda que cuando Cadmo fue a fundar Tebas, allí no disponían de letras. Cadmo mató a una serpiente, le arrancó los dientes y los sembró, como si simbólicamente cultivara los instrumentos del buen hablar. Cosechó los 16 dientes de las culebras como símbolo de las 16 primeras letras. La letra que mejor resumía todo, por su sonido y su forma, era la S. En la actualidad, es muy común representar una serpiente en la literatura moderna mediante dicha letra.

La otra de las teorías es la que señala que esta letra procede de un ideograma egipcio que representa un lago del que salen dos juncos o lotos. En la escritura fenicia se simplificó eliminando las plantas acuáticas y resumiéndolo en una W, que los griegos invirtieron bautizándola sigma y dándole dos versiones: una con tres líneas rectas y otra con las tres líneas redondeadas. Los romanos recogieron esta última versión, que fue la que llegó hasta el español.s


La Letra T

Procede de un ideograma de la escritura egipcia que representa dos palos cruzados a modo de señal, del que se hicieron distintas esquematizaciones ya entre los propios egipcios. Las más conocidas son las que pasan al alfabeto fenicio con forma de X o de +, de donde derivan con ligeras modificaciones las tes de los alfabetos griego, etrusco y latino arcaico, donde aparece en la forma mayúscula que utilizamos hoy. Los tipos de imprenta definen la mayúscula y minúscula actuales: t.t


La Letra U

Los romanos no le daban a la U un valor exclusivo de vocal, pues era una variante gráfica por redondeo de la clásica V y se utilizaba asimismo para señalar la vocal o la consonante. Como a la J mayúscula, el humanista francés Pierre de la Ramée le dio a la U carta de naturaleza en la imprenta, empleándose siempre para la vocal, mientras que se dejaba la V para la consonante.


La Letra V

Su nombre es uve: de la combinación de u ve, propiamente ‘u que tiene el oficio de v’, en memoria del tiempo en que se empleaba aquella letra con el oficio de esta. No apareció con esta denominación (uve) en el diccionario académico hasta la edición de 1947.

Su origen hay que buscarlo en las inscripciones jeroglíficas de Egipto. La adaptación fenicio dio lugar a diversas formas muy similares a nuestra actual Y (letra que también tiene el mismo origen). La V mayúscula que hoy utilizamos es bien reconocible en algunos alfabetos griegos donde alterna con la antigua adaptación fenicia. El alfabeto latino le dio carta de naturaleza definitiva en forma de V mayúscula que sirvió, además, para representar la U durante muchos siglos, tantos que en la ortografía española ese problema no se resolvió de modo definitivo hasta bien entrado el siglo XVIII. Con la imprenta se había generalizado la práctica de diferenciar ambas letras apellidándolas U vocal V consonante(pronunciada u consonante), entre otros apelativos, pero aun así seguía escribiéndose tanto vozcomo uoz, ver como uer, uno como vno, hasta que el primer diccionario académico zanjó el asunto.f


La Letra W

Siempre ha sido considerada foránea, extranjera. Lo dice el diccionario académico: «No se emplea si no en voces de procedencia extranjera». Básicamente son dos idiomas extranjeros de donde hemos exportado al español con el transcurso del tiempo las palabras con w: alemán e inglés. Pues bien, la recomendación académica para su pronunciación es la de [u] (Newton) o [g + u]para la de origen inglés (Washington, waterpolo, web) y la [b] (en ortografía) para lade origen alemán (Wagner, Westfalia).


La Letra X

Esta letra se dice que fue invento del rey griego Palamedes. Normalmente los griegos representaban el sonido [cs] o [gs] con dos letras hasta que se inventó un signo suplementario simple con que sustituirlas, y aquí aparece el legendario Palamedes y su invención. El nuevo signo pasa al alfabeto etrusco y de él lo toma el latino arcaico. Pero en el griego clásico la letra X también representaba otro sonido, aparte del cs/gs, que era el ji (con el sonido parecido al de nuestra j). Y en el español, aunque la heredada del latín suele pronunciarse como lo hacían estos, con el sonido cs/gs (axioma, exento, que ante consonante suele reducirse a sextremo, exposición), hay palabras de procedencia griega en las que la se pronuncia como una suave. De ahí que en el español antiguo se escribiera con palabras que, desde 1815, se escriben con j: abaxo, caxa, cexar, coxin, coxear, complexo, crucifixo, cruxir, dexar, dixo, enxaguar, enxanbre, exe, executar, exemplo, exercer, viexo, floxo, fluxo, lexía, lixa, luxo, mexilla, paradoxa, prolixo, roxo, texer, traxo, Ximénez, Xerez, Truxillo, Mexía, Xavier, Ximena, Xuárez

Por otra parte, desde la Edad Media la letra aparece en el español con dos usos: el latino y el patrimonial. El latino es el que todavía usamos hoy, con la pronunciación actual. El patrimonial era característico del español antiguo y derivado de la transformación del sonido en algo parecido a la sh inglesa o a la ch francesa; un sonido muy similar al que tenía también algunas voces de origen árabe y que fueron adaptadas con (xaque, xaqueca, xarabe, xeque, axuar, xurel, xubón, xabalí, moxama). Este uso patrimonial desapareció del español, pero cuatro siglos después su reminiscencia queda en algunas palabras donde la se transformó en j. Además, cuando los españoles llegaron a América, les pareció oír en muchas lenguas indígenas el sonido sh que ellos transcribieron con (ej.: xícara, del nahua xicalli): aquí el origen de las equis de México, Oaxaca, Xonacatlón, Texas… Hoy estos topónimos (nombres propios de lugares) conservan su vieja ortografía, pero, desde 1815, se pronuncian con en español (incluyendo a los mejicanos); no así en las lenguas extranjeras, donde las pronuncian con sonido x. Hacen por tanto el ridículo aquellos españoles que pronuncian México con el sonido [cs], ya que hasta los propios mejicanos lo hacen con j. Muchos de aquellos topónimos escritos con x perdieron esta a favor de la con el tiempo, como Jalisco, Jamaica Jauja.x


La Letra Y

Su nombre es i griega ye.  La forma de la no ha cambiado en siglos. Ya se reconoce su antepasada en la escritura hierática egipcia, en los alfabetos milenarios de Medio Oriente (donde representaba una maza), en la vaufenicia, y es la misma antepasada de la f, la y la v. Los griegos le dieron su forma definitiva y la llamaron ipsilon; los romanos la tomaron tardíamente (en el siglo I aproximadamente) para escribir palabras griegas que tenían dicha letra; y del latín pasó al español.f


La Letra Z

Su nombre es zeta, ceta, ceda zeda. representa un sonido sordo, donde no vibran las cuerdas vocales; para pronunciarlo basta morderse ligeramente la punta de la lengua y expulsar el aire. Durante mucho tiempo, en el español se acumuló tres letras con el mismo sonido: la z, la cdelante de e,i, y la ç sorda. Esta última es hija de la z, ya que nació de la costumbre de los amanuenses de escribir la con un copete arriba a modo de adorno que se fue exagerando hasta que se redujo la original a una virgulilla inferior, dando lugar así a una nueva letra.

La Z se origina en la escritura jeroglífica egipcia y pasa a la fenicia donde, como la griega, se representaba de forma muy parecida a la actual I mayúscula. No fue hasta el abecedario latino que formó la forma actual Z, donde no fue una letra corriente y su empleo estaba limitado a nombres procedentes del griego. En el español la es una letra bien definida y consistente.z


Bibliografía

Historia de las letras

Historia de las Letras. (Madrid: Espasa, 1996). Gregorio Salvaror

http://etimologias.dechile.net

 

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Las Arpías o Harpías

Publicado: julio 15, 2016 en Monstruos Voladores
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Del lat. harpya, y éste del gr. Arpuia, ‘que vuela y saquea’.

ARPÍA O HARPÍA: Ave fabulosa, cruel y sucia, con rostro de mujer y cuerpo de ave de rapiña.

Monstruos femeninos, mitad ave, mitad mujer. Se las suele representar o bien con cuerpo de ave, cabeza de mujer y afiladas garras, o bien como mujeres aladas. Son hijas de Taumante y la oceánide Electra, de la generación preolímpica. Normalmente sólo son dos; Aelo (‘Borrasca’), llamada también Nicótoe, y Ocípete (‘Vuela-rápido’); aunque a veces se nombra una tercera, Celeno (‘Oscura’). Habitaban las islas Estrofíades, en el Egeo; sin embargo, Virgilio cuenta que están en el vestíbulo de los Infiernos, con los demás monstruos. Son raptoras de niños y de almas; en ocasiones, sirven como elemento de castigo divino. Hay mitos que cuentan que estas dos hermanas se unieron al dios-viento Céfiro, con el que engendraron a los caballos Janto y Balio, montados por Aquiles, y Flógeo y Hárpago, los caballos de los Dioscuros.mitologia-arpias-1_1800x1075


El mito de Fineo

Fineo era un adivino ciego hijo de Poseidón que había sido castigado por los dioses a que, cada vez que se dispusiera a comer, las arpías devoraran parte de los alimentos, ensuciando el resto con sus excrementos. Cuando llegaron los Argonautas, se negó a decirles lo que les deparaba el viaje si antes no le libraban de su terrible maldición. Así, le pidieron al anciano que se sentara y, cuando las arpías aparecieron, empezaron a ser perseguidas por Calais y Zetes, hijos del viento e igualmente alados. Aunque el Destino quería que éstas perecieran a manos de los hijos de Bóreaso, por el contrario, murieran éstos si no lograban darles alcance, ninguno feneció. La primera cayó en un río del Peloponeso, que se llamó por este hecho Harpis, la otra alcanzó las islas Equínades, llamadas Estrofíades (‘islas del Regreso’) a partir de ahí. Pero, cuando los dos hermanos se disponían a darles muerte, Iris (en otras tradiciones Hermes) impidieron que las matasen por ser servidoras de Zeus. No obstante, las Arpías tuvieron que prometer por el Éstige que no volverían a molestar más a Fineo.La-captura-de-las-arpias-Jason-y-los-argonautas


Las hijas de Pandáreo

Al quedar huérfanas las hijas de Pandáreo, fueron criadas por las diosas. Afrodita les llevó comida, Hera les procuró sabiduría y belleza; Artemisa, elegancia; y Atenea, habilidad manual. Pero un día que Afrodita fue al Olimpo a pedir a Zeus unos maridos dignos de ellas, las Arpías las raptaron y las llevaron a los Infiernos, donde las entregaron a las Erinias como esclavas. En otras versiones totalmente diferentes, serán las propias Arpías las encargadas de criar a las niñas.


Las Arpías en los Mundos de Fantasía

De cuatro o cinco metros de envergadura, las hembras son mucho más comunes que los machos. El odio resalta la pálida asimetría de su cara de mujer y brilla en sus estrechos ojos; la tensión mantiene rígidos su cuello y sus pequeños pechos. La sed  de poder de este ser inmundo se refleja en el brillante plumaje azul de sus alas y su cuerpo de ave. La malicia de la arpía siempre intenta llevar el dolor y la desesperación a toda criatura, excepto a los de su propia raza. Su agudo grito paraliza a sus enemigos, aumentando la letalidad de sus crueles garras. La arpía se alimenta de sus víctimas y sus capas térmicas, donde ocasionalmente cae víctima del fiero Grifo.mito

La parte inferior de su cuerpo y las alas son de buitre, y el torso y la cara de mujer, en concreto de una bruja. Su pelo es grueso, duro y enmarañado, como un estropajo, y tiene los dientes podridos. No suelen llevar ropas y siempre están envueltas en un fétido olor. Son seres tan sucios que infectan a otros seres al atacarles con sus garras.

Su lenguaje se basa en una especie de gritos y cacareos muy desagradables. Sin embargo, las arpías pueden entonar, con bastante gracia, un canto mágico capaz de hechizar a quien lo escuche, sobre todo a humanos y semihumanos. Esta canción la usan cuando se ven atrapadas o cuando quieren atraer a viajeros ocasionales hasta su guarida.

Sus guaridas están situadas en la línea de la costa y son, frecuentemente, cuevas un poco profundas y tan sucias que ningún animal se atreve a acercarse. En ellas guardan algunos tesoros que se mezclan con toda la suciedad. Estas guaridas albergan a unas diez o doce arpías.

Las arpías pueden colaborar esporádicamente con humanos ejerciendo de espías.arpia1


Bibligrafía

El Gran Libro de la Mitología Griega. Robin Hard. Editorial La Esfera de los Libros.

http://www.seresmitologicos.net

http://www.enciclonet.com

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Mosaico Romano.

Hace poco tiempo, durante una cena, mi padre me comentó que de pequeño encontraron en el pueblo donde nació, Salinas de Rosio dentro del Valle de Losa en las Merindades, un mosaico y unas ruinas romanas hoy enterradas de nuevo, cerca del río Salón. Nada se sabe sobre el antiguo asentamiento romano, posiblemente perteneciente al bajo imperio, pero lo que es seguro, y debido a la importancia de la sal en la vida romana, fue un enclave principal, incluso para los pueblos prerromanos de origen celta, que no Vascón: los Austrigones, cuya capital fue Briviesca. Hay otros lugares de mayor importancia como Poza de la Sal o Cabezón de la Sal, pero tal vez únicamente por las historias descubierta dentro de dichos asentamientos.

Aquí os dejo un reportaje de las «Cronicas de las Merindades».

Esta entrada se la dedico a mi padre, artífice de esta pequeña investigación.

Sergi.


Salinas de Rosío

Villa perteneciente a la Jurisdicción de Medina de Pomar en el partido de Castilla la Vieja en Burgos, jurisdicción de señorío ejercida por el Duque de Frías quien nombraba su regidor pedáneo.En el siglo XIX tras desposeer al duque de Frías y condenarle a muerte por alta traición contra la Corona S.M el Rey Don Fernando VII de Espana D.G nombra a Don Hilario de Villamor Salinas, XI Mayorazgo de la Casa de Salinas y V Conde de Torre Cuellar, primer duque de Salinas de Rosio concediéndole la Grandeza de Espana de primera Clase en 1814.

La Casa de Salinas tiene su origen en los Condes de Lara que poseyeron la Villa por donación Regia con la denominación de El Coto de Salinas a partir del siglo XIII. Estos tomaron el apellido de la Villa y fundaron Mayorazgo en 1517 en la persona de Juan Fernández de Salinas y Sánchez de Velasco, descendiente por su madre de los Condes de Haro. Asimismo emparentaron en el siglo XV con los Senores de la Casa de La Vinuela del Solar de Castrejana, Parientes Mayores de Vizcaya. A partir de ese momento unieron sus apellidos llamándose desde entonces Salinas de La Vinuela. Su sucesor es en 2013 el Excmo Senor Don. Rodrigo de Villamor VII duque de Salinas de Rosio y XVII Mayorazgo de la Casa de Salinas, XXV Pariente Mayor de Vizcaya de la Casa de Vinuela y Solar de Castrejana.

A la caída del Antiguo Régimen queda agregado al ayuntamiento constitucional de Aldeas de Medina, en el partido de Villarcayo perteneciente a la región de Castilla la Vieja.

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Iglesia de Salinas de Rosio.

A principios del siglo XX desaparece este municipio integrándose esta localidad en la Junta de la Cerca, para posteriormente integrarse en su actual municipio de Medina de Pomar.


La historia de la Sal

Aparte de la propia toponimia, (además del pueblo, el río adyacente se denomina Salón) no resulta demasiado fácil encontrar restos físicos de la secular actividad salinera de esta localidad. Del mismo modo, tampoco encontramos mucha información documental, pese a que el poblamiento del lugar se remonta al menos al periodo romano, tal y como lo atestigua un yacimiento estudiado en los años 70. El que los romanos se asentaran tan al norte en época tan temprana es muestra clara de la importancia que para ellos tenía esta explotación.

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Descubrimiento del Mosaico Romano en los años 70. Hoy Enterrado.

El siguiente salto en la historia de esta explotación lo damos hasta la Edad Media. Como en el caso de otras explotaciones más famosas (Poza de la Sal, Salinas de Añana…) la posesión de las diferentes eras de sal fue muy valorada. Encontramos en testamentos y documentos de donación muchas referencias a transferencias de las mismas, en las que el monasterio de las Huelgas aparece mencionado frecuentemente.

Parece evidente que la riqueza de la producción quedaba en muy pocas manos. En el siglo XV Sancho López (personaje enterrado en la iglesia) fundaba un Hospital de la Misericordia cuyos restos aún se conservan. Por cierto, la citada iglesia fue terminada en el siglo XVI. Tenía unas dimensiones considerables a la vista de sus grandes contrafuertes; y digo tenía porque hace unas décadas se vino abajo y sólo recientemente se ha emprendido una reedificación con menos pretensiones pero aprovechando la piedra original.

En la Edad Moderna la explotación de la sal pasa a depender del Estado, integrándose bajo el control de las Salinas de Poza. De esta época tenemos algo más información. La producción anual rondaba las 20.000 fanegas (aproximadamente una quinta parte respecto a la de Poza de la Sal).

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Las Eras. De aquí extraían los vecinos de Salinas la Sal.

En todo caso en el siglo XIX el lugar gozaba de una humilde pero evidente prosperidad. Había botica, sastrería, médico, prácticante y al menos 70 familias. Existió incluso un balneario del cual no queda ningún resto. Según la guía de balnearios correspondiente a la temporada del año 1912, sus aguas estaban indicadas para escrofulismo, dermatosis, herpetismo, catarros y para diversas enfermedades del aparato digestivo.

Durante la última época de funcionamiento los propietarios eran los vecinos, que gestionaban la explotación bien directamente, bien mediante arrendamiento, de modo muy similar a cualquier tierra de cultivo. La salmuera propiamente dicha provenía de un profundo pozo. Era frecuente que los propios vecinos fuesen vendiendo la sal por los pueblos cercano. Una sal que según las fuentes era más bien parda o por el contrario de gran calidad.

Hoy de este antiguo modo de vida no quedan apenas rastros. Simplemente un área anexa al pueblo desprovista de cultivos, en donde antes estuvieron las eras de producción. Al parecer, algún vecino aún conserva alguno de los antiguos artilugios.

Sin embargo, y a diferencia de Poza, la sal como tal aún se sigue explotando a día de hoy, aunque de un modo menos romántico pero también menos duro. El antiguo pozo está integrando en una pequeña instalación de factura moderna desde donde se realiza el bombeo directamente hacia camiones cisterna, a razón de 4 o 5 camiones diarios, para usarlo como salmuera.08


El Yacimiento Romano

El yacimiento de Salinas de Rosío, situado en el término denominado Las Molleras. Fue excavado a comienzos de la década de los 70 por el profesor J. A. Abásolo. Situado a las orillas del río Salón, cuyo nombre nos está aludiendo a la sal que aquí se obtenía, ocupa una pequeña ladera al oeste del río.

Este yacimiento responde al aprovechamiento de un recurso natural como es la sal. de ahí su nombre, como ocurre en localidades próximas como Poza de la Sal, en la Bureba, Salinas de Añana, en Alava. Las excavaciones sacaron a la luz una habitación de 18,90 por 12,18 metros, dimensiones conservadas aunque debió ser más grande. Disponía de 14 columnas, cinco en los lados grandes y cuatro en los pequeños. Era. por lo tanto, una habitación muy grande probablemente un lugar público donde se realizaban operaciones comerciales de venta de la sal. Pero lo más importante es el MOSAICO en blanco y negro formado por teselas de unas dimensiones muy grandes pues son de 1,5/2,7 cms. de lado. Se asienta sobre un suelo lo de dos capas, una formada por cal y ladrillo y otra, la inferior, por calicostre y tierra prensada. Las teselas blancas y las negras (más bien habría que decir de azul oscuro) son de piedra caliza probablemente procedente de canteras de la zona: la piedra blanca de la cantera situada a 3 kms. al norte de la localidad de Salinas, mientras que la azul oscura de otra cantera de Návagos.Captura de pantalla 2016-06-30 a las 21.59.30

También hay alguna tesela de color rojo porque están hechas de cerámica. Es un mosaico muy sencillo formado por tres elementos decorativos básicos: un cuadrado central con un tema de un laberinto, alrededor dispone de un tema de damero y bordeándolo todo formando una cenefa, una gruesa greca.

Su cronología es la segunda mitad del siglo II d. de C. o inicios del III. Nos encontramos ante un yacimiento romano muy importante en las tierras de Las Merindades con una cronología temprana para la naturaleza de estas tierras pero que se entiende por el aprovechamiento de un recurso natural, la sal, que va a justificar la permanencia en el tiempo.
Aquí os dejo de nuevo el reportaje hecho en las Crónicas de las Merindades sobre el hallazgo.

Bibliografía.

http://sietemerindades.blogspot.com.es/2016/04/la-sal-de-la-vida-en-salinas-de-rosio.html

http://conoceatapuerca.blogspot.com.es

http://tierrasdeburgos.blogspot.com.es

http://www.cronicadelasmerindades.com

http://relatosenlasmerindades.blogspot.com.es

http://blogs.elcorreo.com/basabide/2009/05/04/las-salinas-rosio-el-recuerdo/

Apuntes históricos sobre la ciudad de Medina de Pomar” por Julián García Sainz de baranda.

Compendio de la historia de Burgos por Antonio Buitrago Romero.

 

 

 


El desfiladero debería llevarles hasta las ruinas de la maldita y legendaria ciudad de Shamballah, pero aquellas coordenadas no cuadraban. Las viejas instrucciones del manuscrito no se correspondían con lo que Erin veía a su alrededor. Jokus, un pequeño perro mestizo, se movía nervioso mientras ladraba en dirección a su dueña. Erin estaba confusa, por más que giraba el mapa no conseguía encontrar la ruta. La angosta garganta seguía la misma dirección que marcaba el mapa. El rumbo parecía ser el correcto, pero el camino no lo era. «El mapa no puede estar mal. ¿Cómo puede ser que el camino sea distinto, si no se puede ir por ningún otro lado dentro de este maldito desfiladero?», pensó la joven.

La búsqueda de Shamballah y sus riquezas la había llevado hasta la guarida de un viejo hechicero, en una urbe cercana en donde permanecía confinado, como si no quisiera saber nada del mundo que lo rodeaba. Las primeras noticias sobre su existencia le llegaron gracias al grabado de una piedra escrito mediante un sistema rúnico. Pudo traducirlo en la gran biblioteca de Takshalia con ayuda de sus eruditos, y entre las tablillas de arcilla que pudo hallar en la parte más recóndita de la biblioteca, apareció el nombre de Shamballah como el nombre de una ciudad datada en los primeros días del mundo, cuando se creía que los dioses aún caminaban entre los mortales. Riquezas, tesoros y magia… Asombrosos objetos mágicos, gemas brillantes de incontables formas y colores, y la sabiduría perdida enrollada en innumerables papiros dentro de la ciudad.

Erin encontró aquella litografía cuando acechaba furtivamente las posesiones de una de las caravanas que circulaban al otro lado del gran desierto, hacia el sur. El rico mercader ni siquiera había echado en falta un viejo trozo de piedra, ni las baratijas, ni las delicadas piezas de tela que la diminuta muchacha rubia se había llevado de allí. De lo poco que pudieron traducir debido al estado de la roca, averiguaron la existencia de un mapa de Shamballah y dónde estaba enterrado, dentro de la guarida del hechicero.egizi5

El pedazo de papiro que sostenía Erin entre sus manos casi le costó la vida al adentrarse en el hogar del chiflado mago, pero desde luego había merecido la pena. Aquel manuscrito no podía ser falso y la ciudad, al igual que sus tesoros, tenía que existir. Jokus dejó de ladrar y Erin salió de su ensimismamiento. Poco a poco comenzó a prestar más atención a todo lo que le rodeaba. Unas piedras pequeñas se desprendieron del desfiladero. Sus paredes eran escarpadas, estrechas y rocosas, y el sonido de los guijarros retumbó a lo largo y ancho del cañón. Un sexto sentido desarrollado durante años de robos y pillajes, puso sobre alerta a la muchacha quien se escondió rápidamente al igual que Jokus. El perro estaba bien adiestrado por su dueña.

A medida que se desvanecían por el oeste las últimas luces del día, nada ocurría y la calma de aquel lugar permanecía inalterada. Erin empezó a preguntarse si estaba equivocada, si la paranoia le había jugado una mala pasada. Transcurrieron varios minutos más hasta que la oscuridad invadió el desfiladero y ya no pudieron ver nada. La joven se decidió a salir de su escondite, pero unas sombras negras se habían acercado sigilosamente, acechándola. Erin se asustó y corrió hacia el interior del cañón, tropezó con una soga de cuero tirada en el suelo y cayó de bruces. Se oyó el chasquido de una cuerda que había cedido. En ese momento una avalancha de rocas y escombros se deslizó en cascada por la ladera izquierda con un ruido atronador. Jokus la empujó antes de que una imponente piedra la aplastara.

A Erin le pareció ver una sombra que se acercaba por detrás cuando se incorporaba y comprobó aterrorizada cómo una figura espectral trataba de agarrarla. Corrió asustada hasta la otra pared del desfiladero y subió rápidamente la empinada pendiente. Se quedó sin aliento. Jadeó y se paró brevemente para ver si las figuras fantasmagóricas la seguían. En cambio, en lo alto, vio la inconfundible túnica negra del hechicero a quien había robado el mapa. Siguió corriendo por la pendiente, huyendo de sus perseguidores. Tropezó. Erin miró hacia arriba, buscando un camino por el que poder huir y vio a Jokus que ladraba un poco más allá. La muchacha se levantó y llegó hasta su fiel compañero.

La entrada de una cueva se descubría ante sus ojos. Estaba oculta y era totalmente imposible divisarla desde ninguna parte de la vaguada. Se encontraba perfectamente camuflada con las piedras de las paredes que la rodeaban. Erin no tenía otra alternativa y entró en ella con la esperanza de encontrar otra salida.

Se internó por un angosto pasillo oscuro. Caminó a tientas palpando las paredes para no perderse o caerse al suelo. Los sentidos de Jokus le permitían avanzar mucho más rápidamente y la joven ladrona le oía muy lejos. Ladraba. Trataba de guiarla. La oscuridad era total. Sintió el frío de ultratumba acercarse, algo en su interior le decía que la estaban siguiendo. Dejó de tocar el muro y trató de caminar más deprisa, aun yendo a ciegas. Oyó una voz en el interior de su cabeza que la hizo detenerse. «No te das cuenta de la importancia que tiene lo que me has robado. Esto va mucho más allá de tu entendimiento y comprensión. Shamballah es un sueño. Shamballah es poder. Shamballah es magia… Devuélvemelo y no te haré ningún daño», era la voz del hechicero.

— ¡Ni siquiera sabías de su existencia! —le respondió a través de su pensamiento.

— Eso es irrelevante, lo encontraste dentro de mi casa. Me pertenece y ¡pienso recuperarlo! —el tono comenzaba a ser amenazador.

Un fuerte dolor invadió la cabeza de Erin, como si alguna fuerza intentase penetrar en su mente, dominarla. Su lucidez se desvanecía por momentos. Sentía el control, pero no podía luchar contra él. El dolor se hacía insoportable. Oyó el ladrido de Jokus como si estuviera muy lejos de allí, mucho más que antes. Era como si la oscuridad que la invadía en ese momento fuera mucho mayor. Los ladridos se alejaban. Sentía mareos, náuseas… Perdía el control, se desvanecía. Su equilibrio se esfumó, flotaba. No distinguía lo que estaba encima de lo que estaba a sus pies. Un mordisco fue lo único que la unió de nuevo a la realidad. Una débil sensación que la llevó a correr hasta una pequeña cámara de la cueva, donde su cuerpo se derrengó y el sentimiento de opresión desapareció.

Jadeó. El sufrimiento había sido agotador. Erin fue recuperando la consciencia poco a poco. Aún estaba aturdida, pero ya distinguía lo que había a su alrededor y su sentido del equilibrio se estabilizaba lentamente. Le pareció ver la figura de un hombre, de un antiguo caballero, iba ataviado con una roída capa blanca y una loriga larga formada por anillos de metal montados sobre alambres, propia de los guerreros que luchaban a caballo en las antiguas órdenes religiosas del otro lado del Lasha-Beseres. Se encontraba postrado sobre un altar de piedra y una espada de doble filo se apoyaba a su lado, sobre el retablo.

— No te preocupes, aquí no puede penetrar su magia —Una voz se dirigió a Erin—, al fin y al cabo este es un lugar sagrado. Recóndito… oculto… austero…, pero sagrado.

— ¿Quién eres? ¿Qué es este lugar?

— ¿Esto?, ya casi ni me acuerdo… —Estaba dubitativo—. ¡Hace tanto tiempo ya! ¿Cuánto tiempo habrá pasado? —Parecía confundido—. Las runas… las runas, ¡sí! Eso es, están las runas. —El caballero se puso en pie y se giró. Tenía unas escrituras en su armadura y en uno de sus guanteletes. Erin reconoció el sistema rúnico, era el mismo que el del mapa—. Soy el último de los guardianes, de una antigua orden aunque ya no me acuerdo de su nombre. ¡Perdona!, no me he presentado. Me llamo Rivert de Dalt.

— Yo soy Erin y mi amigo, Jokus —El can movía la cola alegremente.

— ¿Cómo habéis dado con este sitio?, nos aseguramos de que nadie lo encontrara, destruimos todas las pistas…

— Bueno ha sido por casualidad, busco Shamballah, la ciudad…

— Si… La ciudad maldita… Casi no la recordaba…

— No quiero molestarte, pero si me dices cómo puedo encontrar el camino de este mapa, te dejaré meditar en paz. —Erin le enseñó el plano al caballero. Rivert lo miró.

— Sólo tienes que seguir el cañón, atravesarlo y seguir la cuenca del gran río hacia el norte. Shamballah es la Ciudad Bajo la Montaña, verás sus muros en las cumbres más escarpadas de esta cordillera.

— Pero el desfiladero es totalmente diferente, ¿estás seguro de que es la dirección correcta? —le preguntó.

— Muchacha, ¿cuántos años han pasado desde que se hizo ese mapa? —le respondió—. El viento, la lluvia, el frío, el paso del tiempo y sobre todo el río torrencial del cañón han perfilado y cambiado el dibujo de las montañas. Sigue su cauce seco, el que marca el desfiladero hasta el gran río. —Rivert de Dalt se postró de nuevo ante el altar.

— ¡Otra cosa más!—le preguntó al sentir de nuevo el frío espectral—. ¿No conocerás otra salida, no?

— No la hay —Se limitó a decir.

Por alguna razón Erin se encontraba tranquila y Jokus no ladraba. Se fijó por primera vez en la estancia, una pequeña caverna con una inmensa talla ovalada enfrente del altar. Se podía apreciar la figura de una gran gárgola y las siluetas de varios caballeros desgastadas con años y cubiertas por sus alas. Una repisa de piedra cubría los pies de la criatura alada extendiéndose a lo largo de toda la pared. Diversas copas, candeleros y otros objetos decoraban todo el estante y, a su vez, unas lámparas de aceite ofrecían una tenue iluminación al habitáculo.

En el centro, Erin pudo ver unas piedras de río, cantos redondeados y pulidos hasta los bordes. Tenían distintas tonalidades. La mayoría de ellas grises, pardas o negras. Muchas estaban moteadas y algunas veteadas, como si estuvieron formadas por varios compuestos. Pero lo que más llamaba su atención era su perfecta forma cuadrada y decantada hacia los márgenes. Erin observó asombrada, pese a la sencillez de aquellos objetos, de que alguien se hubiera tomado tantas molestias en esconder las piedras en un lugar tan recóndito.

— ¿Qué son, Rivert? —preguntó.

— ¡Las runas de poder!

— ¿Runas?, no veo ninguna, solo son piedras de río pulidas… —Rivert rió airadamente.

— Muchos matarían por poseer tan sólo una de esas piedras. El poder que encierran es demasiado peligroso si cayera en malas manos. —Erin recogió uno de los cantos sin creerse la historia del guerrero.

— No parecen gran cosa, —se dijo a sí misma— ¿no te da miedo que las roben?

— Sólo un alma pura puede controlar su poder, cualquiera las puede coger y se las puede llevar, pero sólo serán piedras si tu corazón no es noble.

— ¿Cómo puedo saber si soy una de esas personas?

— Entonces es cuando aparecerá la runa labrada en la piedra.el-sofa-amarillo-cantos-rodados-52

— ¿Y qué puede hacer cada una?

— Eso no se sabe, muchacha —hablaba como si tratara de recordar—. Según cuentan las antiguas leyendas, el poder de cada una se revela de forma diferente en cada individuo. Quizás con una necesidad, o potenciando una cualidad o invocando cualquier tipo de magia. El secreto para controlar su poder desapareció hace mucho tiempo y ya nadie lo conoce, ni siquiera los caballeros de mi orden —se detuvo un momento—. A veces me he cuestionado por qué he malgastado mi vida sirviendo y protegiendo unas simples piedras…

— ¿Nunca has visto su poder?, ¿si son mágicas?

— ¡Jamás! —Rivert parecía descorazonado—, ni siquiera las runas talladas.

Erin tomó furtivamente uno de aquellos guijarros y lo escondió en el collar Jokus, mientras se guardaba un par más. Rivert no parecía haberse dado cuenta, el tiempo a solas en esa diminuta estancia le había quebrado el espíritu.

Un golpe seco y un frío intenso entraron repentinamente en la caverna. Rivert empuñó su espada dispuesto a enfrentarse al hechicero que había profanado aquel lugar sagrado, pero una fuerza invisible lo detuvo y lo arrojó contra una de las paredes de la cueva. El dolor volvió a introducirse en la cabeza de la muchacha y se hizo tan agudo que se desplomó en el suelo. Jokus se lanzó contra el mago espumando por la boca, dispuesto a defender la vida de su dueña. El hechicero trató de detenerle, pero su magia resultó inútil. Jokus le mordió el cuello con tanta furia, que el hechicero murió lentamente desangrado.

Erin no tenía fuerzas. No podía moverse. El penetrante dolor la había dejado postrada de costado. Vio la escena en parte. Su visión estaba marcada en gran medida por el suelo y sólo pudo apreciar como el mago caía al suelo y cómo Jokus lo degollaba, mientras escuchaba los gritos de dolor, casi mudos, del hechicero. Vio acercarse a su compañero. Le lamió la cara en un gesto de afecto y Erin trató de acariciarle en vano. Estaba totalmente paralizada y se fijó en la piedra que había escondido dentro del collar. Había una runa perfectamente marcada y labrada. Tenía la forma de la huella de un gorrión.

Sin título

Relato dedicado a mi amiga Elian Vivanco y a su perro Jokus.

Sergi García López