Archivos para marzo, 2018

El Toro de Falaris

Publicado: marzo 30, 2018 en Tortura, Uncategorized
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Quemar a seres humanos dentro de una efigie de un toro de bronce es una invención atribuida a Falaris (Phalaris) tirano de Agrakas (actual Agrigento, en Sicilia) que murió en el año 554 a. C. Los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro y parecía que la figura mugía.toro-de-falaris

De todas formas no existen pruebas, al contrario, Falaris fue considerado por los escritores contemporáneos , un gobernante culto y justo. El «Toro de Falaris» estaba presente en numerosas salas de tortura del 1500-1700.1210952790_f


BIBLIOGRAFÍA

Museo de la Tortura. Santillana del Mar.

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Uryariel

Publicado: marzo 23, 2018 en Mirdalirs, Uncategorized
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Tras la derrota de Cartago en la Primera Guerra Púnica, en el año 241 a.C., la República romana se lanzó al dominio naval del Mediterráneo. No obstante, su control de los mares distaba mucho de ser absoluto. Al este de Italia, el reino de los ilirios, gobernado por la tribu de los ardiaei, comenzaba a amenazar las rutas comerciales romanas sobre la totalidad del mar Adriático. Al frente de este reino se encontraba, desde 250 a.C., Agrón, rey de los ardiaei.1486834480925

Bajo su liderazgo, Iliria amplió su dominio terrestre a costa de sus vecinos, sobre todo del reino de Épiro, al sur, así como mediante la conquista y el saqueo de ciudades costeras estratégicas como Faros, Apolonia o bien Epidamno. Sus dominios llegarían a abarcar de esta forma el territorio de la actual Albania y parte de los estados modernos de Croacia, Bosnia y Montenegro. Dado que el terreno del reino creado por Agrón era pobre y rocoso, su pueblo se dedicó de forma mayoritaria al sector naval, y, más concretamente, a la piratería, hasta conformar la flota más temida de todo el Adriático.


Teuta, Reina de Iliria

Sin embargo, en 231 a.C., en la cima de su gloria, Agrón moriría de forma imprevista tras conseguir una aplastante victoria sobre los Etolios. Según el historiador griego Polibio (II, 4, 6):

«Después que regresó la armada, el rey Agrón escuchó de sus jefes la relación del combate, y alegre sobremanera de haber postrado a los etolios, gente la más feroz, se dio a la embriaguez y otras parecidas comilonas, de cuyas resultas le dio un dolor de costado, que en pocos días le llevó al sepulcro. Le sucedió en el reino su mujer Teuta, que descargó en parte el manejo de los negocios en la fe de sus confidentes. Utilizaba su talento según su sexo. Solamente atenta a la pasada victoria, y sin miramiento a las potencias extranjeras, dio licencia primero a sus corsarios para apresar cualquier buque que encontrasen, más tarde equipó una armada y envió un ejército en nada inferior al primero, permitiendo a sus jefes todo género de hostilidades».

Como el heredero de Agrón, Pinnes, hijo de su primera esposa Triteuta, era todavía un niño al morir su padre, el reino ilirio de los ardiaei pasó a ser gobernado por su segunda esposa, Teuta, en calidad de reina regente. Teuta continuaría la política expansionista de su esposo con igual e, incluso, mayor éxito, entendiendo sus territorios desde Dalmacia, al norte del Vjöse, hasta el sur, con Sködra como capital, si bien la armada iliria estableció su base de operaciones en Shkodër, en la costa de Sarandë.Portada-Reina-Illiria
No obstante, sus acciones, al contrario que con el rey Agrón, fueron descritas de forma negativa por Polibio, debido no tanto a su sexo, como a la falta de objetividad del historiador griego, favorable al expansionismo romano, con el que Teuta, y no Agrón, entró en conflicto. Según Polibio II, 4, 7-8:
«La reina “confió la dirección del gobierno, al menos en buena parte, a sus amigos”, poseía la “cortedad natural de miras de una mujer”, y añadió que “con cálculo muy propio de mujeres, no veía otra cosa que no fueran sus éxitos más recientes, así que no podía darse cuenta de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, ni tuvo en cuenta para nada los intereses extranjeros».

La reina de los piratas Ilirios
Polibio, II, 4, 9, también menciona que Teuta apoyó la práctica iliria de la piratería, saqueando a sus vecinos sin criterio y ordenando a sus generales a tratar a toda ciudad conquistada o barco capturado como enemigos. Sus operaciones se extendieron rápidamente hacia el sur, entre el Mar Jónico y las costas occidentales italianas, hasta otorgar a la armada iliria el práctico control del mar Adriático. Al parecer, las ciudades del sur de Italia y Sicilia, por su riqueza, fueron sus principales puntos de mira, si bien el hito más destacado de su reinado fue la conquista y saqueo de Fenice, la capital de Caonia y considerada, hasta ese momento, la ciudad más fuerte e inaccesible de Epiro.
El evento infundiría «un terror y un pánico no pequeños a los habitantes de las costas griegas» (Polibio, II, 6, 7), que los propios epirotas, tras pagar un fuerte rescate por recuperar Fenice y tras acceder a que gran parte de sus habitantes fueran vendidos como esclavos por los ilirios, llegarían a enviar varias embajadas a la reina para establecer una alianza de colaboración con ella, en la que prometían ayudarla y socorrerla en todas las ocasiones que ella exigiera. Otros eventos destacables de su regencia serían los ataques y posterior conquista de Elea, Isa y Mesina, la expulsión de los comerciantes griegos de la costa de Iliria y el ataque constante a los navíos romanos que cruzaban el Adriático.
Serían estas incursiones piratas las que acabarían obligando a los romanos a declararle la guerra a la reina Teuta. En un principio, el Senado romano obviaría las quejas contra los navíos de Iliria que los comerciantes que navegaban por el Adriático le iban presentando. Sin embargo, como el número de quejas tan solo aumentaba, y el asalto a los comerciantes italianos se convertía en algo endémico, el Senado se vio forzado a intervenir.

El enfrentamiento con Roma – La vía diplomática
En un primer momento se intentó hacer uso de una vía diplomática, enviando como emisarios a dos hermanos, Cayo y Lucio Coruncanio. Llegados a Sködra, en la actual Albania, y de acuerdo con las instrucciones recibidas, exigieron a la reina compensaciones por las perdidas, y el cese inmediato de las expediciones. Teuta según Polibio, II, 8, 7:
«Les escuchó de modo desdeñoso y altanero».
En respuesta les indicó que:
«De nación a nación procuraría que los romanos no les sucediera nada injusto de parte de los ilirios, pero que, en lo que se refería a los ciudadanos particulares, no era legal que sus reyes impidieran a los ilirios sacar provecho del mar».
Según las leyes ilirias, la piratería era una actividad legal en su país y que, por lo tanto, no podía interferir en su práctica y, mucho menos aún, impedirla. La respuesta de Lucio sería a un mismo tiempo jactanciosa e imprudente (Polibio, II, 8, 10):
«Los romanos, oh Teuta, tienen la bella costumbre de castigar de forma pública los crímenes privados y de socorrer a víctimas de injusticia. De manera que, si un dios lo quiere, intentaremos rápida e inexorablemente obligarte a enderezar las normas relaes respecto a los ilirios».
Como es lógico, la amenaza no gustó a la regente iliria. Según Polibio, ordenó dar muerte a Lucio y embarcar de inmediato al otro emisario con el cadáver de su hermano de regreso a Roma. Casio Dio por su parte menciona que, en efecto, un emisario fue asesinado, pero el otro, lejos de regresar, sería encarcelado. Roma, que muy posiblemente buscaba desde hacia tiempo una excusa para declarar la guerra a Iliria, aprovechó el incidente para iniciar la llamada Primera Guerra Ilírica en año 229 a.C., declarando que Teuta había violado la inmunidad diplomática, y no se había mostrado razonable en las negociaciones.B5Y3D00Z

La primera guerra Iliria

Los romanos se tomaron muy a mal lo que les había pasado a sus diplomáticos, así que se prepararon para la guerra. Y hay que decir que lo hicieron con gran presteza. En el año 229 a.C. enviaría una flota de 200 barcos y 20.000 hombres a poner fin al desafío de Teuta. La dirección de las fuerzas se confió a los cónsules de aquel año, quedando uno (Lucio Postumio Albino) al mando de las tropas terrestres y el otro (Cneo Fulvio Centumalo) al mando de la flota. Esta impresionante fuerza se presentó de improviso ante Corcira, gobernada por el anteriormente nombrado Demetrio, quien era además gobernador de la isla de Faros, mientras las principales fuerzas ilirias estaban ocupadas continuando sus ataques contra las ciudades costeras griegas.illyriamap1

Demetrio no tardó en traicionar a su reina y rindió Corcira y Faros a los romanos, pasándose a ellos con armas y bagajes (aunque Dion Casio afirma que la rendición fue ordenada por la propia Teuta, a fin de conseguir una tregua temporal). La deserción de Demetrio hizo que muchos otros generales se rindieran también sin presentar batalla. Entre esos generales se encontraba el propio cuñado de Teuta (hermano del anterior rey Agrón) Escerdilaidas. Los romanos ocuparon fácilmente Epidamno, Isa y Apolonia, entre otros enclaves. Muchas otras ciudades enviaron delegaciones a los romanos aceptando su protectorado voluntariamente. Hay que decir que los ilirios, al ver aparecer a las tropas romanas, levantaban rápidamente el campamento y huían, lo que nos dice que sus tropas terrestres no estaban ni mucho menos a la altura de su flota. La victoria romana fue tan aplastante y con tan pocas bajas, que el cónsul Fulvio regresó a Roma con la mayoría de sus fuerzas y naves, dejando a Postumio sólo con 40 barcos y una legión, reclutada entre las ciudades conquistadas.

La reina, con las fuerzas bastante mermadas, y golpeada por la deslealtad de sus generales, se vio obligada a rendirse en 227 a.C. Según Polibio (II,12,3) la reina Teuta :

«Consistió en pagar cualquier tributo que la impusieran, ceder Iliria entera a excepción de muy pocos enclaves y, en lo que concernía a los griegos, se comprometió a no navegar más allá de Lissus -actual Alessio, en la desembocadura del río Drin- con más de dos naves desarmadas».


El fin de la reina de los piratas Ilirios

Solo una pequeña porción del antiguo reino ilirio de Agrón-en torno a la ciudad de Sködra-quedó en manos de su hijo Pinnes, si bien en calidad de protectorado romano, y bajo la regencia de Demetrio-quién recibía así el trono de Iliria en pago a su traición- mientras la mayor parte del mismo pasaba a convertirse en otro territorio de la República. Demetrio sin embargo no tardó en iniciar hostilidades contra Roma, y, tras nueve años de paz, dio inicio a la denominada Segunda Guerra Ilírica, en la que fue derrotado por Lucio Emilio Paulo. En cuanto a Teuta se desconoce su destino; las informaciones son bastante contradictorias: un retiro de algunas décadas, el matrimonio con el propio Demetrio, y el suicidio, desde una roca en Risan, en la bahía de Koto -la actual Montenegro-, son los finales que se le atribuyen a esta reina.Mbretëresha_Teuta_në_Muzeun_e_Shkodrës


Albania: Teuta, su héroe nacional

El misterio encierra los orígenes exactos de los actuales albaneses. La mayoría de historiadores de los Balcanes creen que el pueblo albanés es en gran parte descendiente de los antiguos ilirios, quienes, al igual que otros pueblos balcánicos, se subdividieron en tribus y clanes. El nombre de Albania se deriva del nombre de una tribu Iliria llamada Arber, o Arbereshë, y más tarde Albanoi, que vivía cerca de Durrës.

Cuando surgió el nacionalismo en Albania no dudaron en erigir varias estatuas en su honor. Incluso, hay en la actualidad un club de fútbol albanés que lleva su nombre.Teuta-minimizada


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

http://losfuegosdevesta.blogspot.com.es/2016/03/la-reina-teuta-de-iliria-la-pirateria.html

http://elhistoricon.blogspot.com.es/2017/04/teuta-la-reina-pirata.html

https://www.imperivm.org/cont/textos/txt/polibio_hublrr_ti_lii.html

http://www.viatorimperi.com/lugares/europa/albania

http://cuadernosdehistoria.com/iliria-albania/

 


Los cántabros veneraban las fuerzas de la naturaleza (ríos, fuentes y lagos, montañas y bosques…). Otros objetos de veneración, y que tuvieron un papel central en los cultos cántabros son los cuerpos astrales: las estrellas, la Luna o el Sol, apareciendo el astro rey en la totalidad de las estelas discoideas. Los lugares de culto se situaban al aire libre, en enclaves con especial significación porque se creía que facilitaban la comunión entre los poderes celestiales y los hombres, aunque no se ha podido probar una clase sacerdotal.c5b18e66724ea830fbe9e72eeb935adco


Dioses

Candamo «El muy brillante»

Era el dios del trueno y la tempestad y que en el mundo romano se asimilaba a Jupiter, dios del cielo y de los fenómenos atmosféricos. Algunos señalan que pudo ser el dios padre del partenón cántabro, al que se pudieron realizar sacrificios humanos.

Cantabria

Divinidad citada en una inscripción hallada en el Danubio, y cuyo texto reza:

«Monumento sagrado a Cantabria. Los guardianes de la misma lo pusieron».

Personificaba a la tierra y puede hacer alusión a la diosa Madre presente en multitud de sociedades primitivas, y quizás estén asociados a esta diosa unos secretos cultos a la Luna extendidos por toda la mitad norte peninsular, plasmados en los crecientes lunares de las estelas, descritos por Estrabon y que se realizaban las noches de plenilunio:

«…tienen cierta deidad innominada, a la que, en las noches de luna llena, las familias rinden culto danzando hasta el amanecer ante las puertas de sus casas».

Epona o Epana

Con origen en las lenguas celtas de origen británico y vinculado de manera especial con los equinos.

Lug

Dios supremos del panteón celta, que se identifica con el mercurio romano. Pudo formar parte del panteón cántabro ya que apareció en una inscripción de Peña Amaya.Estela_de_barros

Nabia Orebia

Dios de la guerra. Asociadas a ella están las aves que llevan el alma de los muertos en combate al más allá.

Erudino

No se conocen sus atributos y cuyo nombre apareció en un ara hallada en el Monte Dobra. Si fuera este el dios de la guerra, a él se dedicarían los sacrificios humanos, de machos cabríos y caballos de los que nos habla Estrabón:

«A Ares sacrifican cabrones, y también cautivos y caballos; suelen hacer hecatombes de cada especie de víctima, al uso griego, y por decirloa modo de Píndano: “inmolan todo un centenar”».

Cabuniaegino o Cabuniegino

Se desconocen sus atributos y del que se sabe su existencia gracias a una inscripción del Monte Cildá. Puede que tuviera carácter benefactor, con propiedades curativas, y algunos autores apuntan a su relación con las aguas y la salud.


Bibliografía

Los cántabros: Desde los orígenes a las Guerras Cántabras. Rafael Palacio Ramos. Narciso Herreros Cleret de Langavant y Rafael Guerrero Elecalde.