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El Carro-Garfio Chino

Publicado: agosto 12, 2016 en Asedio
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De gran interés en las obras de asedio resultaba el empleo de los carros garfio. Con una constitución semejante a la empleada en las escalas de asalto compuestas, sustituían el mecanismo elevatorio de la escalera por un brazo pivotante con una pieza en forma de cuchilla de grandes dimensiones en su extremo. Este elemento metálico podía ser sustituido por una serie de garras o una hoz pesada, en función de las necesidades específicas de cada ataque.carro-garfio

Esta máquina tenía como función la apertura de brechas en los coronamientos de las murallas, abatiendo las almenas y cortinas superiores. Su diseño resultaba óptimo para arrancar los sillares, una vez que los arietes los hubieran movido. De este modo facilitaba que las tropas de infantería pudieran penetrar a través de las defensas, ya fuera por medio de puentes de desembarco o con la ayuda de escalas pesadas. Por tanto, su función en los asedios consistía en facilitar las operaciones de las máquinas mayores, desempeñando un cometido fundamental para el éxito de las operaciones.carros


BIBLIOGRAFÍA

Artillería y Poliorcética en el Mundo Grecorromano. Rubén Sáez de Abad. Ediciones Polifemo.

http://www.maquinasdeasedio.com/

 

El Mantelete

Publicado: septiembre 4, 2015 en Asedio
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El mantelete fue la primera forma de protección adoptada por los ejércitos para acercarse a los muros enemigos. El mantelete era una especie de muro formado por un panel de grandes dimensiones construido con tablas de madera. Para su construcción, en su parte trasera tenía varios refuerzos horizontales (normalmente dos en el centro, uno en la parte superior y otro en la inferior). Sobre ellas se clavaban las tablas verticales que daban a la cara exterior. Mantelete 1

Para poder ser movido tenía dos abrazaderas de cuero en su parte interior, dentro de las cuales metían los brazos los dos soldados que desplazaban la máquina. Su sistema de agarre era muy semejante al de los escudos de mano, ya que esto no era más que un escudo pero de mayores dimensiones.

Para moverlo era más cómodo si se hacía ligeramente inclinado hacia atrás, lo que facilitaba el transporte de su peso.

Con el fin de dejarlo fijo cuando se llevaba hasta el lugar deseado, disponía de dos patas en sus lados exteriores. Estas patas eran abatibles y se podían subir o bajar por medio de dos bisagras muy simples. El extremo de las patas que daba al suelo estaba ligeramente inclinado, de modo que pudiera sostenerse en el suelo de forma más firme. La construcción del mantelete era muy simple y no dejaba de ser más que un muro móvil.

El número de soldados necesarios para desplazar la máquina variaba en función de su tamaño, pero normalmente era de al menos dos, mientras que el resto se situaba detrás protegidos por ella. Como mínimo podía proteger de los disparos frontales un número de entre seis y ocho soldados.

Sin embargo, por los lados laterales y por la parte superior de la máquina, era vulnerable lo que obligaría a que para resultar efectivas fueran desplazadas unas junto a otras y formaran un muro de grandes dimensiones.

Aunque el tipo de mantelete descrito es el más habitual, Filon consideraba la existencia de variosmodelos diferentes empleados en función de las necesidades. Los mássimples estaban fabricados con mimbre y se utilizaban contra fortificaciones que no dispusieran de piezas de artillería. En cambio, si los enemigos disponían de catapultas había que hacerlos más resistentes, de modo que pudieran aguantar los impactos. Se cubrían con pieles para evitar ser quemados y se les dotaba de ruedas con la finalidad de facilitar su movimiento.

Las más complejas de estas máquinas podían estar dotadas de piezas de artillería para, al mismo tiempo que defendían, poder atacar. Sin embargo, esto parece poco creíble, ya que su función en los asedios estaba perfectamente clara y para cumplir esa función artillera ya se disponía de las torres de asedio, mucho mejor equipadas y preparadas para esta función.

Con el fin de evitar los golpes de las piedras lanzadas desde el muro también debían estar acolchados o cubrir su frente con tierra, formando una especie de empalizada que, cuando fuera necesario, podía hacerse móvil y ser trasladada a otro lugar.


BIBLIOGRAFÍA

Artillería y Poliorcética en el Mundo Grecorromano. Rubén Sáez de Abad. Ediciones Polifemo.

http://www.maquinasdeasedio.com/

 

 

El Asedio

Publicado: septiembre 30, 2014 en Asedio
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Una vez que había comenzado el asedio, el ejército atacante tomaba posiciones alrededor de la ciudad para evitar fugas. Entonces había dos opciones: se intentaba que el hambre les obligara a capitular o bien se atacaban los muros. En este último caso se podía:

  • Socavar una parte del muro por medio del minado.
  • Atacar una parte de la muralla por medio del lanzamiento de piedras o flechas.
  • Construir torres de asedio y escaleras para superar las murallas por altura.
  • Atacar una puerta o lienzo de muralla con un ariete para abrir una brecha.

La velocidad del trabajo de asedio era proporcional a la necesidad de tomar la ciudad. Era en este momento cuando entraban en juego otros muchos factores, como era la disponibilidad de víveres de los dos ejércitos y la posibilidad de llegada de tropas de auxilio en ayuda de los sitiados.

armas de asedio

Cuando la toma de una ciudad resultaba extremadamente difícil, se rodeaba en todo su perímetro con un muro de circunvalación, impidiendo que les quedara alguna posibilidad a los sitiados. El equipo de las máquinas de asedio se empleaba para equilibrar la superioridad que las murallas otorgaban a los defensores. Salvo los ingenios que servían para la protección de los soldados en su aproximación a los muros, el resto estaba diseñado para inutilizar las murallas, abriendo brechas en ellas a través de las que pudieran penetrar las tropas de tierra en el interior de la ciudad o tendiendo puentes por los que sobrepasarlas. El contingente de tropas del que dependían las máquinas en las labores de asedio siempre era el que más bajas recibía en el combate, pero también el que conseguía las mayores recompensas.

La importancia de estas máquinas radica en que, con su puesta en funcionamiento, pudieron superar ampliamente, tanto en distancia como en el tamaño de sus proyectiles, a otros ingenios más simples como eran la honda o el arco. Aunque este último disponía de un elevado alcance, los proyectiles arrojados por él, sólo podían funcionar como arma antipersonal, pero nunca ayudar a tomar fortificaciones.

Alcance Proyectiles

En la antigüedad había dos tipos de maquinas de asedio, las de tensión, que básicamente se basaban en la tecnología del arco, pero de mayores dimensiones, y las de torsión, que obtenían su energía al torcer un mecanismo de resorte, construido normalmente, con cuerda hecha de tendones de animales.

Para conseguir extraer todo su potencial era necesario retorcer al máximo todo ese haz de cuerdas. El material para la construcción de los resortes también podía variar en función de la disponibilidad de materiales. Incluso en algunas ocasiones se utilizó el esparto y el pelo de caballo como tensor de los resortes de las piezas de artillería, llegando a emplearse en situaciones críticas incluso cabellos humanos.

Las dos tecnologías convivieron en el tiempo durante varios siglos hasta la imposición de la tecnología de torsión. Sin ir más lejos, Alejandro Magno, durante sus operaciones contra las ciudades fenicias, dispuso sus máquinas de torsión contra las de “no torsión” empleadas por los sitiados.

A lo largo del siglo III a.C., las máquinas de “no torsión” perdieron importancia progresivamente y fueron sustituidas, prácticamente en todos los arsenales, por las nuevas de torsión. Sin embargo, lo más probable es que las piezas de artillería de “no torsión” se siguieran utilizando como artillería de campaña, ya que resultaban más fiables en condiciones adversas.

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La artillería clásica en cualquiera de las dos modalidades, tanto “no torsión” como torsión, podía servir para arrojar grandes flechas o proyectiles de piedra indistintamente. Por medio de variaciones en las dimensiones de los bastidores y en la disposición de los brazos, se podía transformar una catapulta para lanzar flechas en una para lanzar piedras. El resto de elementos no necesitaban ningún tipo de transformación.

Pata terminar, hay que decir que todos los componentes de las piezas de artillería se hacían en función de un determinado módulo o calibre. Éste dependía del diámetro del muelle y mantenía una serie de relaciones con el tamaño del dardo o el peso de la piedra que debía ser lanzada.

Alcance Armas de Asedio

Partiendo de las dimensiones de la flecha a lanzar o del peso de la piedra a arrojar, se podía determinar el tamaño de cada uno de los componentes de la máquina. Así, resultaba muy fácil construirla, manteniendo las relaciones entre el diámetro del muelle y la altura. Sin embargo, conseguir estas tablas de medidas precisas para el correcto funcionamiento de cada una de las máquinas supuso más de dos siglos de investigación para los ingenieros griegos. A pesar de conocer esta información, a menudo, para conseguir un mayor alcance, las máquinas disparaban proyectiles más pequeños de los que les correspondería en función de su calibre.


BIBLIOGRAFÍA

Artillería y Poliorcética en el Mundo Grecorromano. Rubén Sáez de Abad. Ediciones Polifemo.