Pueblos Originarios: Los Guanches

Publicado: enero 1, 2016 en Europa, Guanches
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Guanches: Nombre que recibieron los antiguos pobladores de las Islas Canarias durante su conquista por la corona de Castilla entre los años 1402 y 1496. La palabra deriva de la unión de guan y chinech, términos que en el idioma aborigen de los isleños significaban ‘descendiente’ y ‘Tenerife’, respectivamente. Por tanto, en un principio guanche se reservó para designar únicamente a los nativos de la citada isla, aunque pronto se generalizó su uso para referirse a todos los habitantes pre-hispánicos del archipiélago.442419664


Origen étnico

A la llegada de los conquistadores españoles, los guanches se hallaban inmersos en la cultura neolítica: habitaban cuevas y vestían pieles, subsistían de la caza y el pastoreo más que de la agricultura, trabajaban la piedra y conocían el fuego y la cerámica. Ignoraban, al parecer, la navegación. Aunque existían algunas diferencias entre las siete islas del archipiélago, éste era el sustrato común a todas ellas.manuelmoramoralesguanche1

Se ha especulado con un posible origen egipcio, cartaginés o vikingo, o bien con un origen autóctono que habría dado lugar a un desarrollo cultural prolongadamente aislado semejante al de los vascos. Hoy día las pruebas arqueológicas tienden a fijar la procedencia guanche entre los pueblos cromañoides y protomediterranoides del noroeste de África (Magreb).ed8036bad391d848f0c120d4a2396372

La colonización de las islas por norteafricanos se produjo probablemente en diversas migraciones, a las que contribuyó la desertización del Sáhara y el empuje de los establecimientos fenicios y romanos en el norte de África. Importaron animales domésticos (cabras, ovejas, cerdos y perros), que cambiaron por completo la frágil ecología de las islas, e introdujeron el trigo, los guisantes y la cebada.


Topónimos de las Islas

A la llegada de los primeros europeos las siete Islas Canarias estaban habitadas. Cada una de las islas poseía un nombre propio con el que eran designadas por sus primeros pobladores. Está descartado que la denominación general del archipiélago tenga relación con el término “Can” (Perro), como se pensaba en base a la supuesta existencia de perros grandes en las islas. Es mucho más probable que su procedencia tenga que ver con el nombre de las tribus africanas que se establecieron en la isla de Gran Canaria «Los Kanarii». Nombre que posteriormente se extendió al resto de las islas.AMAZIGH.-Laa-islas-Canarias-con-sus-nombres-en-tamazigh-OK

Muchos de los topónimos aborígenes son interpretables a partir del bereber continental. Usualmente en bereber los nombres y adjetivos masculinos empiezan por a- (a veces i- o u-), mientras que los nombres femeninos empiezan en t-:

  • El Hierro: Eceró o Heró (*Ezarūh, ‘muralla rocosa’).
  • La Palma: Benahoare (*Wen-ahūwwār, ‘lugar del ancestro (Ahuwwara)’).
  • La Gomera: Ghomara (*Qumār/Ghumār, ‘notable, jefe’).
  • Tenerife: Achinech, Achineche o Chineche (*Ašenšen/Ašinišen, ‘resonancia, retumbo’).
  • Gran Canaria: Tamarán o Canaria (*Tamāran, ‘grande, valerosa’).
  • Lanzarote: Tyterogaka o Titeroygatra (*Titerôqqak, ‘Tierra quemada’).
  • Fuerteventura: Maxorata o Erbania (*Mahār-at, ‘los hijos del país’).

Organización social

En la Gomera, la unidad familiar era desconocida como concepto. En su lugar, existiría una idea de la mujer como elemento común del grupo que podía ofrecer sus relaciones sexuales o afectivas a quien ella deseara. De hecho, y como sucede en otras culturas, el hombre consideraba un honor ofrecer una mujer de su grupo a un visitante foráneo. Los hijos habidos en este medio serían criados por las mujeres, pero bajo la consideración de pertenecer a la tribu.

En Lanzarote, según las primeras crónicas de la conquista, se afirma que sus pobladores practicaban la poliandria, ya que cada mujer poseía tres maridos. El papel efectivo de cónyuge se ejercía durante un mes con carácter rotativo. Tal vez se tratase de un recurso para evitar un crecimiento demográfico excesivo en una isla escasa en recursos.

En el Hierro la iniciativa correspondía al varón, que debía regalar varias cabezas de ganado al padre de la mujer escogida.Estatua-de-Guanche-Flickriver-nigelallinson

En Gran Canaria existía la costumbre de que, una vez concertado el matrimonio, la novia permanecía recluida en su casa, acostada y cuidadosamente alimentada durante un mes con el fin de que su aumentado peso fuera causa de admiración estética y abundante fertilidad. La boda se celebraba con bailes y festejos. El guanarteme, o jefe del grupo, disponía del privilegio de yacer con la novia la primera noche o, si renunciaba, podía cedérsela a uno de sus guaires o consejeros.

En Tenerife resultaba fácil romper el vínculo matrimonial, tanto por parte de la mujer como del varón. Para frenar esta costumbre, que podía desestabilizar excesivamente la vida del grupo, existía el mecanismo disuasorio de pasar a considerar ilegítimos a los hijos tenidos en el matrimonio disuelto. Los términos reprobatorios reservados para estos últimos eran el de cucaba, para la hija, y achicuca, para el hijo. La unión entre padres e hijos o entre hermanos estaba prohibida, a excepción de los jefes, que podían esposarse con sus hermanas.

El jefe supremo de cada territorio se denominaba mencey en Tenerife y guanarteme en Gran Canaria. En sus salidas iba acompañado de una escolta de varios guerreros, que instaban a los súbditos a besarle el tamarco de rodillas y a limpiarle los pies. Algunos de estos desplazamientos reales eran cíclicos y adquirían un sentido ritual, como la ida del mencey al valle del Teide al inicio del verano. Para su gobierno, el jefe se ayudaba de consejeros, conocidos como sigoñes en Tenerife y guaires en Gran Canaria. En esta última isla, la jerarquía gubernamental parece haber estado más desarrollada, hasta el punto de que existían sacerdotes -faicanes- y jueces -fayacanes- adjuntos al monarca.Historias-Guanches-5

En Tenerife, los nobles se dividían en dos clases: los achimencey, o nobilísimos, y los chichiciquitzo, o caballeros. El cabello y la barba crecidos constituían señales distintivas de la nobleza, así como el embalsamado del cadáver. La asamblea, o sabor, que reunía al jefe con sus consejeros y capitanes se realizaba en el tagoror, lugar en forma de círculo u ovalada donde se disponían las piedras destinadas a servir de asiento a los convocados. Solía rodearse por un murete. El mejor conservado se halla en Julan, isla de El Hierro. Los temas debatidos giraban en torno a la guerra, conflictos sobre pastos o de orden tribal.

Las leyes eran diferentes según las islas. En Fuerteventura se ejecutaba la pena capital contra los homicidas rompiéndoles el cráneo con una piedra en la orilla del mar. Este delito manchaba la reputación de la familia del delincuente durante años. En El Hierro, el ladrón perdía un ojo por su primer robo, y el segundo si reincidía. Sin embargo, en La Palma el hurto se consideraba una habilidad no punible. En Tenerife no se practicaba la pena de muerte por la aversión hacia la sangre. En consecuencia, el castigo del homicida consistía en el destierro y en privarle de su ganado para indemnizar con él a los parientes de la víctima. Los delitos menores se sustanciaban en el tagoror delante del propio mencey. La sentencia solía consistir en golpear al delincuente con el bastón del mencey, tras lo cual el rey ordenaba curarle las heridas. Esta combinación de severidad simbólica y perdón parece haber logrado el mantenimiento del orden social con relativo éxito.


Dioses y Mitos

La religión guanche era de carácter politeísta, con la clásica división entre los dioses del bien -como Acorán- y los del mal -entre los que figuraban Guayota, en Tenerife; Gabiot, en Gran Canaria; Hirguan, en La Gomera; e Irnene, en La Palma. No obstante, parece que fue común en todo el archipiélago la creencia en un ser supremo de índole bondadosa y protectora. En El Hierro no sólo está documentada, sino que además ofrece la particularidad de que adquirió una distinción sexual según quienes practicaran el culto: mientras los hombres rezaban a Eraoranhan, las mujeres invocaban a Moneiba.guanches_2244461

El alma, que consideraban inmortal, debía recibir un cuidado especial que se manifestó en los enterramientos, ya fueran en cuevas funerarias -algunas llegaron a albergar decenas de difuntos- o en túmulos. Las tumbas se disponían con un fondo plano de piedras, una base de tablones de madera y una capa de hierbas aromáticas, como tomillo. En ocasiones la cabeza se hacía reposar sobre una almohada de piedra. En La Palma parece que se practicó la cremación del cuerpo. Los miembros socialmente mejor considerados practicaban el embalsamamiento como señal de distinción. Las momias, o saxos, han sido halladas en número abundante. La técnica de momificación se basaba en el uso de polvos de piedra pómez y envolturas de piel de cabra.

Las mujeres formaron comunidades religiosas en algunas islas. En Gran Canaria, esta especie de conventos femeninos se denominaron Tamogantes. En ellos, las Hari-maguadas, o profesas, vivían en régimen de clausura (sólo alterado los días en que podían bañarse en el mar), y conservaban su virginidad mientras se ocupaban en la instrucción de las más jóvenes y en los ritos. Tenían rigurosamente prohibido el contacto con los hombres -el castigo a este delito era la pena de muerte-, si bien, alcanzada una determinada edad podían desposarse previo consentimiento del guanarteme.800px-Statue_El_Gran_Tinerfe_fcm

Entre los motivos que daban lugar a la oración de la comunidad figuraban la sequía -el más habitual-, que se intentaba conjurar ofreciendo a los dioses leche y mantequilla (o quemando cebada) en lo alto de los cerros. También se realizaban sacrificios de animales, como en El Hierro, donde la ceremonia duraba tres días durante los cuales el ayuno era obligado para hombres y mujeres.

El cerdo, animal sagrado, se usaba como intermediario entre la comunidad y Aranfaibo, la divinidad invocada; lo sacaban de su cueva y no volvían a encerrarlo hasta que llovía. En Gran Canaria se organizaban procesiones hasta los almogaréns, donde se ofrendaba leche y mantequilla; después se acercaban hasta el mar para batir sus aguas con palmas y así implorar la lluvia.


Bibliografía

http://www.enciclonet.com

Guía básica para conocer a los antiguos canarios. Juan Carlos Saavedra. Bilenio publicaciones.

La religión de los Guanches. Mitos, ritos y leyendas. Antonio Tejera Gaspar.

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comentarios
  1. breve e interesante paseo por los aborígenes canarios.

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